Escribe tu relato de Septiembre (II)

jata
Juan Antonio Tirado @jatirado

Segunda semana:

Las palabras Juan Antonio Tirado, periodista, jefe de Informativos en Onda Cero Sierra. Editor de iBooks, director de ; ha pasado por Radio Inter, Onda Madrid, Radio Voz, City Fm; en prensa ha dirigido Prensa4, El Telegrafo y Fotos; En televisión presentó un programa de actualidad política en PopularTV… Sus palabras irán dedicadas para recaudar fondos este mes para Fundación Theodora:

MEDIEVAL,  GALETTE,  BRETÓN,  CASTILLO y COCHE

 

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

  1. No se cambiará género ni número de las palabras propuestas.
  2. No se modificará la posición de las mismas.
  3. El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras. (*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

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30 pensamientos en “Escribe tu relato de Septiembre (II)”

  1. (Error)

    El “salto” de la época MEDIEVAL a la modernidad del siglo XXI fue perfecto, salvo por la manía de “mi polizón” por la GALETTE. Este era un hercúleo BRETÓN al que conseguí rescatar en última instancia de la horca, escapando “por patas” del CASTILLO de Josselin, Una impresionante fortaleza de la Edad Media, robando seguidamente un COCHE de caballos y saliendo al trote en busca de mi “future speedo”, escondido a unas cuadras de allí. Ahora que, si llego a saber que el bretón no era otro que, el duque de Josselin… ¡Por dios, acababa de cambiar la historia!

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  2. LA CASA DEL LAGO.
    La casita del lago fue para nosotros el refugio que de vez en cuando necesitábamos, está situada cerca de un pueblecito MEDIEVAL que respira tranquilidad, lo descubrimos en nuestra luna de miel, allí tenemos nuestro pequeño restaurante donde nos sirven un exquisito GALETTE, que es una especialidad francesa gastronómica digna de mención, justo en la plaza del pueblo descansa un perro BRETON spaniel protegiéndose del calor a la sombra que dan las almenas de un majestuoso CASTILLO.
    La casita está situada junto al lago que tiene también su leyenda ;dicen que dentro habitan las almas en pena que han muerto por amor y que en noches de luna llena se escuchan sus lamentos, estábamos tan acostumbrados a vivir en esa soledad que parecíamos intrusos de ella.
    Alberto y yo estamos pasando por una crisis, sus celos infundados le matan, no puedo seguir así, vamos a volver a vernos en nuestra casita del lago, le voy a pedir el divorcio, Dios dame fuerzas.
    Después de cenar Alberto me pidió para tener un buen recuerdo de lo nuestro dar una vuelta por el lago, acepté encantada, me arropa en una manta; me levanta en vilo, sabe que me gusta y en el centro de nuestro lago Alberto me cimbrea, me arroja al agua donde los enamorados guardan sus secretos y el lago cómplice se los guarda.
    Alberto mi amor, a pesar de las disputas te quiero, antes de hundirme le pude ver como abría la puerta de nuestro COCHE, y observé en su cara no un gesto de terror, sino el de un indescriptible gozo, supongo que por el hecho de saber que no volveremos a estar juntos nunca más en la casita del lago.

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  3. Era una mujer de la época medieval, su mundo era sencillo; décima hija, destinada a formar pâté de la orden de la Concepción. De repente todo cambio y sin más dilación una oscura mañana de intensa lluvia cuando se dirigía en peregrinación hacia la que debería haber sido su nuevo hogar; de entré los árboles salió un ente de formas estrañas. Era gallete, antiguo bretón la llevo a su castillo donde primero la hizo prisionera, para después tomarla como quinta esposa.
    Era hermosa con cabello rojo como el fuego y rizos algo revueltos que bailaban alegres cuando soplaba el viento del norte. El mozo de cuadras se enamoró de ella y ambos huyeron juntos en un coche. Cuando llegaron a la tierra sus habitantes pensaron que eran dioses. Les hicieron templos y desde entonces hasta hoy les adoran en secreto.

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  4. Sé que miente, oculta una cruda realidad en esos ojos pardos y húmedos que me miran fijamente.
    Mi caballero medieval cuyos valores me enamoraron: su humildad, generosidad, templaza, lealtad, su nobleza, me acaricia mientras relata nuestro primer viaje a su país natal. Intenta sonreír recordando aquella sabrosa galette que devoramos tras largas horas de viaje (con ese acento bretón que tanto me gusta escuchar), el castillo de nuestra luna de miel y el coche adornado: “Just married”
    Yo también le miento cuando me susurra: “volverás a ser la misma” y respondo con “SÍ” grabado en un parpadeo de mis ojos.

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  5. Desde la atalaya medieval vio surgir en el horizonte el galeote bretón que a toda vela se acercaba a la costa.
    Se preparó para el acontecimiento. Llamo a sus criados que presurosos acudieron a su amo y
    señor: Preparad una galette !!!
    En el castillo todo era actividad, su señor fusta en mano no escondía su nerviosismo.
    Aquel paquebote había zarpado de Panamá y pronto tendría los papeles en su mano
    Decidió esperar en la bahía,grito a sus criados,pateó a sus perros y montado en su coche último
    modelo se perdió por la senda de la ensenada.

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  6. Tia Marta estaba contando historias de la epoca MEDIEVAL.¡La encantaban!. Pero… apenas se la entendía pues estaba comiendo una GALETTE y tenía la boca llena.
    El primo Jean, que era BRETÓN y bastante guasón se burlaba de sus fantasías.
    ¡Traga! que te vas a ahogar y no podrás contarnos la historia del CASTILLO de irás y no volverás.
    Já,já,já- reían todos los primos-.
    Tía Marta, roja de ira salió a la calle, se subió al COCHE y dando un portazo arrancó.
    Ahí os quedáis, pandilla de cretinos!!!.
    Nunca más nos volvió a contar historias, y…la verdad, en el fondo eran divertidas.

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  7. Era un día oscuro, frío, en medio de un medieval pueblo que invitaba a viajar en el tiempo aunque fuera con la mente. Devoré una “galette” de jamón, emmental y huevo junto a un vaso de sidra en aquella típica crepería del también típico pueblo bretón.
    El castillo se alzaba majestuoso sobre el paisaje.
    Sonreí.
    Habíamos planeado ese viaje durante tanto tiempo…
    Habíamos soñado tantas veces con ir… perdernos en el bosque, en los paisajes, en aquellos preciosos lugares…
    Tomé la urna funeraria y la deposité cuidadosamente en el coche.
    Aquel viaje, soñado, largamente acariciado, también lo haríamos los dos juntos.

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  8. ¡¿Vacaciones en enero?!
    Sí, no importa, igualmente conoceré lugares históricos y de leyenda pertenecientes a la cultura medieval que me fascina.
    Cuaderno de viajes en la maleta…
    ¡Allá vamos!
    Día primero.
    Me encuentro en un bistrot de Dinan. Mientras almuerzo una “Galette des Rois” que me sabe a gloria, planifico mi recorrido por el país bretón.
    Esta mítica aldea que fuera último reducto galo contra los romanos y que creció a la sombra del castillo es ahora una ciudad turística de primer orden.
    Mi observadora imaginación vuela en constante flashback empapándose de historia.
    Me entregan el coche. Empieza mi aventura.

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  9. Fuimos a una cena medieval, nos recibieron unos condes (falsos) y nos pasaron a un salón donde nos sirvieron viandas propias de la época, no me sorprendió que nos agasajaran con una deliciosa gallette rellena de carne huevo y queso, al estilo bretón y una taza de sidra, bretona también, la cena estuvo amenizada por justas de caballos al estilo de las que se celebraban con motivo de las coronaciones en la plaza des Lices. Cuando abandonamos el castillo me dio mucha pena dejar la ciudad pero el coche de caballos nos aguardaba para llevarnos a la estación.

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  10. Un sueño medieval el aroma de los galette, conocer un bar bretón, visitar un castillo en mar y el coche es lo que necesito un conocido caballero para vivir el anhelo que esperaba. El medievo por base, la fina pasta de harina que cubre el pastel de caramelo, unas cervezas al plácido y tierno sol de Bretaña, ¡qué bella y hermosa tierra! La historia se desprende tanto de cada sitio, que tiene perfume propio. Lanzas de vida y muerte en cada uno de sus poros, belleza que hoy engrandece su gran tesoro.

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  11. Me encanta la época medieval con su romanticismo, sus vestidos de época..y el poder disfrutar de la compañía de un buen ama que te aconseja y hace deademás estilista hasta confesora. Aunque creo que para librarme de comer un gallete necesitaría a mi Bretón cual solicito caballero viniera a salvarme a lomos de su corcel.
    Entonces me llevaría a dar una vuelta por el castillo y para poder verlo todo subiriamos al torreón mas alto donde hubiera mejores vistas.
    Y luego en su coche de caballos me declararia su amor infinito……aunque esa es ya otra historia de la que ya os hablaré

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  12. Me encanta la época medieval con su romanticismo, sus vestidos de época..y el poder disfrutar de la compañía de un buen ama que te aconseja y hace además de estilista hasta confesora. Aunque creo que para librarme de comer un gallete necesitaría a mi Bretón cual solicito caballero viniera a salvarme a lomos de su corcel.
    Entonces me llevaría a dar una vuelta por el castillo y para poder verlo todo subiriamos al torreón mas alto donde hubiera mejores vistas.
    Y luego en su coche de caballos me declararia su amor infinito……aunque esa es ya otra historia de la que ya os hablaré

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  13. El Cocinero Breton.

    “Cocina Medieval”. Era el eslogan para promocionar un cursillo gastronómico con fines benéficos, para sufragar los gastos de escolarización de aldeas rurales.
    Sobre la mesa encontramos los ingredientes: jamón cocido, queso emmental… para cocinar una Galette. El cocinero explicaba el procedimiento en Breton. El presidente de la asociación promotora traducía una historia enrevesada, que comenzaba en un castillo… No entendíamos la relación con el desarrollo del plato a cocinar. El repentino frenazo de un coche que circulaba a gran velocidad nos abstrajo de las explicaciones. Un escuálido mozalbete vestido con calzas y saya de lino blanco, un tanto acelerado, le entregó un saco de mayor tamaño que su estatura. «Faltaba el trigo sarraceno para cocinar la receta» —dijo el cocinero.

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  14. LA HUIDA

    Tú, no apruebas
    mi medieval atuendo
    este, con el que visto mi verdad
    y me encomiendo
    a la honestidad del silencio.

    A mí no me gusta tu verbo
    ni el restaurante que frecuentas,
    ” La Galette”
    donde con falso orgullo
    y bretón empeño
    te encierras, gracias al poder
    de tu dinero.

    A cal y canto
    cual castillo en la atalaya
    de la vulgaridad,
    te bañas,
    en ostentosa privacidad.

    Mi sueño es una ventana,
    un coche para escapar,
    alas para volar,
    lejos, muy lejos de ti,
    hacia la libertad.

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  15. Apenas comenzaban a abrirse los puestos del mercadillo MEDIEVAL y mi tiempo era limitado porque debía llegar a A Costa da Morte. Allí, tendría cama y comida. Si no, no sabría si podría subsistir.
    Con un primer vistazo tracé mi plan, robaría al menos una GALETTE de esas que estaban expuestas en un tenderete de ambiente BRETÓN.
    Me situé entre los visitantes del CASTILLO para acercarme al puesto y allí actuar con toda la velocidad posible para escapar hasta mi COCHE, abandonando Bragança con una urgencia que no deseaba, porque me habría quedado para siempre en aquella bellísima ciudad.

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  16. Matías II

    Matías tenía buen carácter, aunque era austero y poco hablador. “Tienes que relacionarte más” le decía Marita. “Vengo aquí a descansar. Y no soy un ogro.” contestaba él.
    Muchas mañanas andaba los cinco kilómetros hasta Soberrón y, en la cima del Picu Castiellu, se sentaba, abstraído, entre las ruinas del recinto medieval. Luego bajaba al pueblo y desayunaba un culín de sidra y una galette, una especie de filloa salada, un alimento de origen bretón que tomaba casi como un rito. Las ruinas del castillo de Soberrón le hechizaban. Marita venía en coche para recogerlo y tomar, juntos, un café.

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  17. Acertijo 9

    Ya que se fue la calor
    y que Septiembre llegó
    con estos verbos de horror
    he de parir con dolor
    un enigma rococó.

    Aunque no sea medieval,
    al igual que en la galette
    es la leche la vedette
    mezclada de harina y sal.
    Es madre de la croquette.

    Igual la toma un bretón
    que un francés o un italiano,
    Pablo Iglesias o Garzón,
    Sánchez o un conmilitón
    de Rivera o de Mariano.

    ¿Es castillo o coche es?
    No, que es mucho más sencillo
    ¿se utiliza en tentempiés,
    y en lasañas? Yes, yes, yes,
    y en pimientos del piquillo.

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  18. Contemplaba verdes praderas y bonitas montañas; de repente me vi en una ciudad medieval.
    Yo iba en vaqueros y camiseta, la gente me miraba extrañada, como si fuera de otro mundo. Empezaron a señalarme y yo ya me veía en la hoguera por bruja; me estaba asustando y un niño sonriendo me ofreció algo para comer; me dijo que era una galette , (yo entendía su idioma), que era bretón y que me llevaría al castillo de su padre..
    Un golpe brusco me despertó y me vi en el coche con un folleto de Bretaña en la mano.

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  19. Que maravilla medieval le mont st Michel pasemos unas estupendas vacaciones . Hermoso castillo rodeado de mar , el paisaje bretón lleno de bruma , parecía sacado de un cuento de hadas .fuimos en coche recorriendo pueblos y visitando lugares preciosos. Comiendo cada día en sitios pintorescos y agradables . Y como no probemos los exquisitos palet bretón . Recorrimos playas y acantilados paisajes de ensueño , como si de un sueño se tratara bello país plagado de tristes y encantadoras historias narradas por gente del lugar a los que invitemos
    A un trago y nos encandilaron y emocionaron con sus relatos .
    Que vacaciones más interesantes nunca las olvidare.

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  20. Aquella tarde, paseaba por la feria medieval, mirando los puestos de artesanía y comiendo un galette. Un spaniel bretón se me quedó mirando en la puerta del castillo. Le di algo de comer y le acaricié la cabeza, pensando dónde estaría su dueño. Por más que pregunté no hallé a nadie que me diese señas. Ya era noche cuando un hombre me dijo que el perrito había aparecido hacía unos días y que pensaba que lo habían abandonado. Tras dar las gracias al anciano, llevé a casa en mi coche a mi nuevo amigo y le llamé Rey.

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  21. ¡Llegaba tarde, tarde, como el conejo de Alicia! Iba a actuar en una fiesta medieval para niños, su traje de payaso ya estaba puesto. ¡Tarde, tarde! La gente no paraba de mirarle como ¿Dónde va este tío? pero no por su traje sino por su vehículo pues… ¡Puff, menuda lata! “¡Rápido, cuatro ruedas, rápido!” decía mientras se zampaba un Galette que había comprado en un puesto ambulante, “¡iría más rápido en un caballo Bretón al castillo que en este destartalado coche! ¡Todo el mundo me mira! ¡Ancha es Castilla!” pensó. Llegó, se limpió la boca y… ¡Todos los niños aplaudieron!

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  22. Necesitaba un respiro, liberar la mente del estrés de la ciudad. Aquel viaje era el inicio a la paz deseada. Perdida en Josselin tan mágica, tan MEDIEVAL, respiro los aromas de sus calles que seducen mis sentidos al deseo inmediato de una GALETTE complète. Me recojo en aquel encanto de posada a la vieja usanza, y unos ojos persiguen los míos. Guapo, rubio, BRETÓN, sus ojos del azul transparente es donde se contempla el CASTILLO majestuoso de su pueblo. Y yo entre aromas sublimes y sentidos confundidos beso a mi nuevo enamorado con la pasión recuperada. Su COCHE nuestro lecho.

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  23. El hombre entró en la posada. Su aspecto desaliñado, con barba de varios días hacía juego con el aspecto MEDIEVAL de la misma. Se acercó a la barra, pidió una GALETTE de carne. Al otro lado, el camarero BRETÓN le espetó con acento casi ininteligible que allí no servían carne, tan solo pescado. El viajero, tras pensarlo un momento, se dio la vuelta y salió. Frente a él, en el horizonte, la silueta del CASTILLO se recortaba sobre un cielo brumoso. Dudó, pero al final cogió el COCHE destartalado que aún le permitía desplazarse y se fue de aquel pueblucho.

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  24. Cuando abrí los ojos me encontré con una situación que ni en mis mejores sueños habría tenido. Allí estaba yo, vestida con ropa MEDIEVAL, sujetando en una de mis manos lo que en su momento habría sido una exquisita GALETTE, desvié mi mirada hacia mi derecha, y ahí me encontré, justo a mi lado, a un desaliñado, ojeroso y roncando como un cerdo, lo que en su mejor momento de la noche tuvo que ser un apuesto y atractivo BRETÓN. Ya sólo nos faltaba el CASTILLO para que la escena fuese completa, pero a cambio de eso, nos encontrábamos en el interior de un COCHE destartalado, rodeados de zarzas.

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  25. El mes pasado fui invitada a una boda que se celebró en un restaurante Medieval. La novia, se pidió una galette que, al momento le fue servida por un muchacho que le habló en bretón. Solo ella entendía lo que le estaba diciendo, pero debió ser importante, porque en un momento dado ella le sonrió y ante el asombro de todos, especialmente del novio, la agarró de la mano y sin que ella protestara, la sacó del castillo donde estábamos comiendo y montándola en su coche se fueron de allí con rumbo desconocido.

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  26. Montaron el mercadillo medieval de todos los años y fuimos a ver a nuestro amigo francés, que montaba un puesto de gastronomía típica de su pueblo.
    -La “galette” es una especialidad de la región donde nací. Nos repetía cada año.
    Gastón era Bretón y parece ser que la receta de esa especie de crepe provenía del medievo y con gran orgullo lo ofrecía en los mercadillos de toda Andalucía.
    Al niño no le gustaban así que se decantó por saltar en el castillo hinchable. Estuvo toda la tarde y, como siempre, se durmió a la vuelta en el coche. ¡Cachorrillo!

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  27. Mi afán por descubrir más el mundo medieval me condujo estas recientes vacaciones hasta la Bretaña Francesa, donde y además de hacer turismo, disfrutando de hermosas ciudades, pude saborear, en un pueblo, unos deliciosos galette, que era un postre. Al ver precisa la bandeja que traía el camarero bretón, el contenido del plato, me recordó mucho al que siempre me preparaba mi madre, cuando era niño con aquellos exquisitos crêpes que me hacían sentir como un verdadero Rey en su castillo. Lo que disfrutaba, con mi imaginación de aquellas magníficas puestas de sol que contemplaba desde el coche de caballos.

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  28. A nuestro caballero de fuerte armadura, le toco vivir en la época medieval, fue por delante a su tiempo, mientras desayunaba una deliciosa galette, como buen bretón pensó en convertir su Castillo en lugar de morada para la gente de paso y de descanso. Mientras el recorría el mundo, consciente de que había otras culturas, así como otras lenguas, y en cada lugar que recorrió con su coche tirado por fuertes caballos, dejó huella. Hoy en día su castillo es un hermoso parador donde en sus paredes cuelgan las leyendas e historias de nuestro Caballero de fuerte armadura.

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