ESCRIBE TU RELATO SOLIDARIO DEL MES DE MARZO (II): VÍCTOR UGARTE @victortokio, DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES EN TOKIO (JAPÓN), @InstCervantes @CervantesTokio

Esta semana las palabras nos llegan desde el Imperio de sol naciente de la mano del responsable del Instituto Cervantes en Tokio, Víctor Ugarte, a quien Mar Olayo conoció en su viaje a Japón en el 2019. Este historiador del arte barcelonés trabaja como director del Instituto Cervantes de Tokio (Japón) desde hace algunos años, para difundir la cultura de España y su lengua entre los japoneses.

Víctor Ugarte Farrerons (Barcelona, 1963) se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Completó su formación con cursos de gestión financiera (EADA, Barcelona). Tras trabajar en la empresa privada en España y China, inició su trayectoria en la Administración pública en 2001 gracias a su participación en la fundación Casa Asia, el organismo de difusión de la cultura asiática en España perteneciente al MAEC, donde desempeñó inicialmente la función de gerente y, posteriormente, la de director de Programación y Mecenazgo. Ha sido director del centro del Instituto Cervantes de Tokio y Sídney, y en la actualidad es de nuevo director en Tokio. Habla perfectamente el inglés, japonés, italiano y chino.

Inauguración del Instituto Cervantes de Tokio el 11 de noviembre de 2008

Nuestro protagonista de hoy es un hombre comprometido con la lengua española, habiendo estado muy vinculado al Instituto Cervantes en Tokio desde su inauguración, como uno de los Centros Culturales más grandes del mundo en lengua castellana.

La inauguración del Instituto Cervantes de Tokio significó el primero de los centros abiertos en Japón. Al acto asistieron los reyes de España; la directora de la institución en ese momento, Carmen Caffarel; el director del Instituto Cervantes de Tokio, Víctor Ugarte; la princesa Takamado; el viceministro de cultura de Japón, Tamotsu Aoki; y otras personalidades de ambos países.

En el mes de septiembre de 2019 colaboró con Cinco Palabras el poeta granadino Luis García Montero, máximo exponente de la Poesía de la Experiencia y director del Instituto Cervantes desde 2018. En ese mismo acto nos dio sus Cinco Palabras, la tristemente desaparecida escritora, Almudena Grandes, que tan amablemente nos atendió.

Estamos de aniversario en Cinco Palabras

Hoy día 6 de marzo, estamos celebrando el aniversario del nacimiento del padre de nuestra presidenta Mar Olayo, Olegario Olayo, realizando algo que fue una enseñanza para ella y sus veintiún hermanos: ayudar a los demás. 

Esta semana hemos celebrado, también, en Onda Cero Sierra, el 100 aniversario del nacimiento de Manuela Martínez, madre de nuestra presidenta y primera socia de Cinco Palabras.

El periódico EL PAÍS publicaba el 13 de octubre de 1997 un artículo del periodista Aurelio Martín, titulado LA GRAN FAMILIA:

"Muchas de las personas que vieron al dúo Las Veneno paseando por los jardines del palacio real de La Granja el sábado pasado pensaron sin duda que las hermanas Sole y Gracia Olayo estaban organizando alguno de sus montajes callejeros, rodeadas de una gran familia que superaba con creces a la de la película que protagonizaron José Isbert y Alberto Closas. Pero en esta ocasión no se trataba de un espectáculo, sino de una auténtica celebración en la que sus padres, Olegario Olayo, de 82 años, y Manuela Martínez, de 75, festejaban en Segovia el 60 aniversario de su boda junto con 65 miembros de la familia.

Esta pareja, con 19 hijos, 52 nietos y cinco biznietos, recibió seis medallas de natalidad y, en una comida en Pedraza, recordó junto a los suyos, aparte de las anécdotas, el esfuerzo que supuso criar a todos en un pequeño piso de Madrid con el sueldo de Olegario Olayo, un comandante de aviación, que se incorporó a Iberia como jefe de administración, de profundas creencias religiosas, que hace 11 años fue nombrado diácono por el cardenal Suquía, una potestad surgida del concilio Vaticano II que le ha permitido casar a varios hijos y bautizar a algunos nietos"

Hoy en día la #sagaolayo22 tienen mas de 50 nietos, más de 50 bisnietos y una tataranieta.

Ayudamos a Ucrania desde Cinco Palabras

La crisis de la guerra en Ucrania ha movilizado a todo el planeta con un rotundo y unánime: 'NO A LA GUERRA'. Por ese motivo, Cinco Palabras no se podía quedar con los brazos cruzados y se ha puesto manos a la obra.

Hoy domingo, la presidenta de Cinco Palabras, Mar Olayo, junto a la fiel colaboradora, África Sánchez, han estado en San Sebastián de los Reyes (Madrid) apoyando a la ONG Olvidados quienes "en unos días llevarán ellos mismos a Ucrania todos los productos, ropa, comida enlatada, medicinas, etc., que están recibiendo. Gracias África Sánchez por tu inmensa solidaridad", apunta Mar Olayo.

Las Cinco Palabras del director del Instituto Cervantes de Tokio, Víctor Ugarte, para los escritores solidarios son las siguientes:

LIBÉLULA
MAMOTRETO
PASADIZO
 
CANOA
ALCACHOFA

El próximo domingo, en apoyo a AYEPU, causa con la que estamos colaborando dure ante este mes de marzo, tendremos las Cinco Palabras de Julio González Alcalde, doctor en Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid, arqueólogo y antropólogo. Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Conservador de Bellas Artes del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Presidente de la Agrupación Especial Ateneista para el estudio de las culturas orientales #GAMAN @ateneodemadrid de la cual es fundadora, secretaria, y directora, nuestra querida socia de Cinco Palabras, Brighid De Fez.

Este viernes 11 a las 19h presenta su libro AGARTHI-SHAMBHALA, en el Ateneo de Madrid


CAUSA DEL MES DE MARZO: AYEPU

AYEPU es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja para hacer efectivo el derecho a la salud para todas las personas, especialmente para las poblaciones más vulnerables de Gambia.

Es una asociación de voluntarios que nace de un grupo que ha estado trabajando durante cinco años en Gambia y conoce el funcionamiento del sistema gambiano de salud Actualmente llevamos dos años y medio trabajando como AYEPU.

En la actualidad tienen un convenio con su contraparte local “Batabuth Health Committee”, Asociación registrada en Gambia (Charitable Organisation)

PROLOGUISTAS DE MES DE MARZO: ANA ISABEL GUTIÉRREZ SALEGUI Y ÓSCAR HUGO MARTÍN DEL BARCO

Ana Isabel Gutiérrez es licenciada en Psicología, en las especialidades Clínica y Social y del Trabajo, por la Universidad de Salamanca (1999).

Actualmente colabora como Psicóloga forense en la Asociación Clara Campoamor Posee la Acreditación Profesional de Psicóloga Experta en Psicología Jurídica y Forense acreditada por la Federación Europea de Asociaciones dePsicólogos(EFPA) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.

Óscar Hugo Martín del Barco. Médico de familia en Centro de Salud Cigales (Valladolid). Médico voluntario en cooperación desde hace 15 años con SAMU Sevilla en catástrofes, SEMHU, Proactiva Open Arms en el Mediterraneo, Coordinador de Ayepu en Gambia. Miembro grupo del trabajo inequidades en salud, salud internacional con Socalemfyc

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TERTULIA DE CINCO PALABRAS DESDE EL CONFINAMIENTO CON LOS ESCRITORES SOLIDARIOS

Juan Antonio Tirado, periodista, jefe de informativos de Onda Cero Sierra y Director de La voz de la Sierra, ha comenzado su iniciativa “TERTULIAS SOLIDARIAS de CINCO PALABRAS”, para dar a conocer a los Escritores Solidarios y todos aquellos que han colaborado en estos siete años de andadura y siguen colaborando.

En esta primera tertulia participan los siguientes escritores solidarios y colaboradores de Cinco Palabras:
Gracia Olayo
Soledad Olayo
Javier Olayo
Marga García Calvo
África Sánchez
Claribel Aránega
Lili Del Riego
Alicia Manzanares
Gabriela Vázquez

Visita nuestra tienda solidaria para adquirir la pulsera de Cinco Palabras PINCHA AQUÍ: Tienda On Line

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas.

*Si quieres mandar un audio con tu relato solidario leído por ti, envíanoslo a contacto@cincopalabras.com


 Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 10€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación Cinco Palabras:

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IBAN ES62 2100 5920 2513 0024 6905

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincopalabras.com

Para cualquier sugerencia: contacto@cincopalabras.com

20 comentarios sobre “ESCRIBE TU RELATO SOLIDARIO DEL MES DE MARZO (II): VÍCTOR UGARTE @victortokio, DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES EN TOKIO (JAPÓN), @InstCervantes @CervantesTokio”

  1. Miré a esa LIBÉLULA jugando divertida a ser helicóptero. Recordé al verla el MAMOTRETO de mi padre, con todos los seres vivos fotografiados y que tantas horas me entretuvo en la infancia, cuando me escondía en PASADIZO que comunicaba la casona con el establo. Allí nadie me molestaba y jugaba a mil cosas. Mi juego favorito era poner una alfombra vieja en el suelo, e imaginar que era una CANOA. También me gustaba pone runa silla de enea como fortaleza y llevar una ALCACHOFA robada de la cocina, para que fuera una granada de un conflicto bélico inventado. Santa inocencia, me dijo ahora, oyendo a lo lejos las bomba sobre mi ciudad.
    Palabras 111

  2. Nala sonreía a una preciosa LIBELULA que revoloteaba a su alrededor y la acompañaba en el camino.
    No podía seguirla en su vuelo porque llevaba sobre su cabeza un Yembé, MAMOTRETO que tenía que entregar a la vecina tribu, donde al día siguiente, celebraban una importante fiesta.
    Se dirigió a un PASADIZO en medio de la selva,que conducía al lago donde la CANOA de Mosi esperaba para cruzar de una aldea a otra.
    El camino era peligroso, pero consiguió su objetivo.
    Acarició la ALCACHOFA de barro que colgaba de su cuello. y que era su amuleto de la suerte.

  3. -Hace mucho que no vemos ninguna libélula, quizá estemos demasiado lejos. Estoy agotado, Ojo de Halcón.
    -Yo también estoy cansado de remar, Caballo Loco, pero, según el mamotreto que heredamos de nuestro tatarabuelo, debe faltar poco para terminar el río Colorado y encontrar buenos bancos de pesca.
    -Llevamos un pasadizo tras otro con nombres raros: Toledo, La Reina, San Fernando… Además, no veo ninguna otra canoa.
    -Lo más raro fue ver aquel granjero cultivando aquella cosa rara con forma de granada de mano llamada “Alcachofa”.
    -Mira, remamos diez minutos más, y si vemos otro cartel que diga “Manzanares”, nos volvemos.

  4. 1° Relato

    FANTASÍAS DE RIESGO

    Vestía de cuero negro y en su generoso escote lucía la imagen de una libélula, símbolo del equilibrio entre sus dos perfectos y desbordantes pechos recientemente operados.
    El marido de la diosa, un mamotreto de dos metros, se cruzó en su línea de visión. Buscaría el pasadizo secreto una vez salvado el foso que rodea el castillo con la canoa hinchable que compró en el chino.
    De la alcachofa de la ducha un jarro de agua fría le devolvió a la realidad. Parecía que su madre supiera de sus fantasías adolescentes y de los caimanes que nadaban en el foso.

    2° Relato

    EQUILIBRIO EN DESCOMPOSICIÓN

    La alegoría de una gran libélula, símbolo de madurez y equilibrio, presidía una de las paredes del búnker. Sobre la mesa, un mamotreto repleto de reclamaciones, condenas y condiciones. Negociaciones que el Presidente debería confrontar con sus homólogos cuanto antes. Tras la falsa estantería accedió a un pasadizo secreto; un canal de agua y una canoa le llevarían directamente a las estancias del Presidente de la Nación.
    El pincho de alcachofa rebozada rellena con foie se le había quedado frío al Presidente. Su gesto de disgusto era evidente.
    Lamentablemente, tampoco sería ése el momento para convencerle de parar aquella guerra.

  5. EL VERDOR ESPERANZA

    El pálpito del río,

    el sinusoide curso del agua,

    el susurro de la libélula,

    la luz sobre los guijarros…

    La vida resuena

    entre helechos

    y la mujer, bajo sauces,

    escribe un mamotreto.

    Necesita abrir el pasadizo

    entre el horror y la esperanza

    Una canoa llega del frio.

    Con color alcachofa,

    trae metralla y muerte.

    La mujer

    observa y decide.

    Lanza su cuaderno al río

    y el tsunami de palabras

    vence a los fusiles.

    La mujer llora y ríe.

    La canoa es blanca

    como la Paz y el agua,

    la luz, la libélula,

    y el verdor esperanza.

  6. Tatuaje libélula
    (Seguidillas para Rocío)

    Me enseñas tu libélula
    yo el mamotreto
    tus alas y mis hojas
    pintan secretos.
    El pasadizo
    que une libros y pieles
    se hace con mimo
    con canoa de plata
    sueño de un río
    corazón de alcachofa
    mirando al filo.
    Liberas aire
    aleteos de tinta
    vuela el tatuaje.

  7. No quería saber

    Se posó suavemente la libélula
    con su grácil aleteo,
    sobre aquel mamotreto
    que nunca me atreví a abrir.

    Sabía que hablaba de guerras
    de dolor, de sangre y muerte.

    No quería saber, prefería vivir
    en la ignorancia de la historia,
    quizás así, no se volvería a repetir.

    El sonido atronador de la destrucción
    me envolvió en realidad.

    Escapé por aquel pasadizo
    que me llevaría a un lugar seguro.
    Intentaría llegar a la canoa
    para escapar del horror.

    Al salir, un periodista tan asustado como yo,
    agarraba fuertemente la alcachofa del micrófono,
    y entonces, decidí no huir y contar la historia.

  8. Sentada al borde del lago mira fijamente la libélula, y se duerme con el mamotreto de matemáticas en su falda.
    Traspasa la puerta, cruza el pasadizo, camina entre árboles, cabalga a lomos del elefante y en la canoa río arriba…

    ¡Hay geometría en todas partes!

    … en las palabras
    que callas al darme los buenos días,
    en la piña, en la alcachofa
    que tomas en tu dieta.

    en la pata de la hormiga,
    en la vertical de la lluvia.

    en el guijarro,
    con que juegas a ser niño,

    en tus manos, en mis ojos,
    en las letras de tu nombre.

  9. Procul ite
    Sintió despegar la libélula que llevaba en la espalda, la que se hizo tatuar para poder tener unas alas livianas con las que sortear lo cotidiano, para sentirse lejos de las pesadas páginas de aquel texto, de aquel mamotreto polvoriento con olor a rancio.
    Partió en busca del pasadizo que la condujera hacia la luz, que la subiera a aquella canoa, para dejarse llevar por el magma que surgía de sus entrañas.
    Y abrió el grifo del agua caliente mientras la alcachofa de la ducha lanzaba un chorro hirviente bajo el que sintió que se diluían todos sus demonios.

    Singrafista, Marzo 2022

  10. Procul ite
    Sintió despegar la libélula que llevaba en la espalda, la que se hizo tatuar para poder tener unas alas livianas con las que sortear lo cotidiano, para sentirse lejos de las pesadas páginas de aquel texto, de aquel mamotreto polvoriento con olor a rancio.
    Partió en busca del pasadizo que la condujera hacia la luz, que la subiera a aquella canoa, para dejarse llevar por el magma que surgía de sus entrañas.
    Y abrió el grifo del agua caliente mientras la alcachofa de la ducha lanzaba un chorro hirviente bajo el que sintió que se diluían todos sus demonios.
    Singrafista, Marzo 2022

    1. La libélula sobrevolaba el edificio cuando el bibliotecario salió con un mamotreto bajo el brazo. El insecto descendió su vuelo y pasó por delante de él hasta una pared cercana.
      El hombre la miró y… la pared se desplazó mostrando un oscuro pasadizo. Reanudó su vuelo hacia dentro y él también.
      Un río secreto corría bajo aquella ancestral biblioteca. Había una canoa, se subió y empezó a avanzar por las aguas hasta… una sala cercana.
      Penetró en esta y vio una alcachofa sobre una vitrina. Pensó en cogerla y…
      Se transformó en una bella mujer.
      “Ahora soy…
      Tu corazón” dijo.

  11. La libélula sobrevolaba el edificio cuando el bibliotecario salió con un mamometro bajo el brazo. El insecto descendió su vuelo y pasó por delante de él hasta una pared cercana.
    El hombre la miró y… la pared se desplazó mostrando un oscuro pasadizo. Reanudó su vuelo hacia dentro y él también.
    Un río secreto corría bajo aquella ancestral biblioteca. Había una canoa, se subió y empezó a avanzar por las aguas hasta… una sala cercana.
    Penetró en esta y vio una alcachofa sobre una vitrina. Pensó en cogerla y…
    Se transformó en una bella mujer.
    “Ahora soy…
    Tu corazón”
    susurró.

  12. La libélula sobrevolaba el edificio cuando el bibliotecario salió con un mamotreto bajo el brazo. El insecto descendió su vuelo y pasó por delante de él hasta una pared cercana.
    El hombre la miró y… la pared se desplazó mostrando un oscuro pasadizo. Reanudó su vuelo hacia dentro y él también.
    Un río secreto corría bajo aquella ancestral biblioteca. Había una canoa, se subió y empezó a avanzar por las aguas hasta… una sala cercana.
    Penetró en esta y vio una alcachofa sobre una vitrina. Pensó en cogerla y…
    Se transformó en una bella mujer.
    “Ahora soy…
    Tu corazón” dijo.

  13. 1º relato

    SIEMPRE VOLANDO

    Soy lo mismo que la libélula que desde su vuelo, observa la hermosa naturaleza. Si hay un mamotreto que me lo impide, siempre encontraré un pasadizo entre árboles o maleza que me hagan salir adelante y disfrutar el paisaje. Si tuviera que hacerlo rio abajo o en el pantano, sabría dónde encontrar la canoa de mi mejor amigo, esa que está dispuesta para los grandes momentos. Más tarde y después de una gran aventura, nada como una destartalada alcachofa con agua caliente, que me dará la vida.

    2º relato (pido disculpas, pero no he podido evitarlo)

    SIN SENTIDO

    La vida de los refugiados había sido libre como una libélula, hasta que un mamotreto les hizo salir de sus casas despavoridos. Se habló de hacer un pasadizo o dos, para que pasaran y no se ha respetado. Como el problema está en tierra adentro, la canoa no les sirve y tampoco el vehículo, sino las piernas y la ilusión de llegar a un lugar, donde poder comer un plato caliente, recibir de una alcachofa una reparadora ducha caliente y un lugar dónde reposen los niños y los abuelos, que llegan exhaustos.

  14. El juego de las bestias

    Una libélula cruzó el cielo con su potente zumbido. «¡Bombardeo enemigo!», gritaba un niño. Un mamotreto de plástico que hacía de tanque arrollaba caracoles y hormigas. El escuadrón de la muerte disparaba desde el parapeto de cartón: «¡Bang! ¡Bang!». Un enfermero corría por el pasadizo con un herido: «¡Corredor humanitario!». En el estanque de ranas, la canoa de paja transportaba misiles: «¡Bloqueen el puerto!». Invadieron la cocina y lanzaron una alcachofa al aire. «¡Al suelo! ¡Una granada!».

    «¡Basta! ―ordenó la madre―. ¡No se mata! ¡La guerra es una aberración!».

    Solamente los niños ilusos y las bestias juegan a la guerra.

  15. Imaginar para vivir

    La libélula no dejaba de rondar por encima de mi cabeza. Iluminaba solo la punta de mi nariz quedando a oscuras aquel mamotreto de armario que se me venía encima como un monstruo. Sentía que me devoraba con sus cajones abiertos. Pensé que ojalá pudiese hacerme pequeña, montarme a horcajadas en su lomo y deslizarme por el pasadizo. Subirme a esa canoa que suponía me esperaba, marcharme lejos. Pero pronto se encendió la tenue luz de la alcachofa y allí estábamos todos, apiñados en aquel refugio sórdido y húmedo, esperando un alto al fuego.
    —¡Tenemos que resistir! —dijo la voz.

  16. Senda

    Con aparente fragilidad – cual libélula –
    confunden su candor y su nobleza,
    perturba al mamotreto que la evita,
    incapaz de apreciar sus fortalezas.

    Es Divina la Senda que transita,
    alegre, confiada, agradecida;
    de la rosa perfumada, suma belleza;
    del espinoso pasadizo, entereza.

    Al final del sendero está el océano,
    que navega en canoa con ligereza,
    enfilando a las alturas su destino,
    donde custodia su creador que siempre espera.

    Una alcachofa encuentra en su camino,
    y con ella coincide su tesoro,
    un blando corazón que abriga,
    su grandeza, su valía, su decoro.

  17. SI NO PUEDO VOLAR

    Mientras el perro ladra a la luna,
    busca la libélula su charco preferido,
    con una destreza en su aleteo
    digna de un trofeo.
    La observo con cierta envidia,
    sintiéndome
    un ancestral mamotreto
    abandonado en un pasadizo acuático.
    Pero pienso que,
    si no puedo volar, puedo navegar,
    si no puedo volar, puedo nadar,
    si no puedo volar, puedo soñar
    buscar la libertad que ya me espera
    de derribado muro vestida,
    con otra gente, en otro mundo…
    con un remo de dos palas
    en una canoa sin quilla,
    de comida una alcachofa,
    original,
    palo de espinas.
    Si no puedo volar…

  18. Pesadumbre

    Pensó que su manuscrito sería un mamotreto que nadie leería, mientras comía una alcachofa asada y veía pasar una libélula ante de sus ojos. Aún recordaba aquel tortuoso recorrido a bordo de una canoa por un río abatido por las bombas, antes de su llegada a un pasadizo bajo tierra donde en apariencia se sentiría seguro. Oyó una explosión estallar en la superficie y supo que no tardarían en aparecer los invasores. Metió el manuscrito en una lata y lo introdujo en un hueco en la pared, con la esperanza de que alguien bien intencionado lo encontrase un día cualquiera.

  19. LIBÉLULA
    MAMOTRETO
    PASADIZO
    CANOA
    ALCACHOFA

    FANTASÍA PRAGMÁTICA

    Aquella libélula de la suerte
    entró en la casa del acantilado
    y cuando no consigues abstraerte
    se la puede ver en cualquier lado.

    En aquel mamotreto de casa
    entra y sale por el pasadizo,
    por el que aún a la playa se pasa
    y a la canoa la oculta un cañizo.

    Por cierto, desde que nos visita
    (a la libélula me refiero),
    la alcachofa de la bomba pita,
    ya no es pájaro de mal agüero.

    Ésta trajo la suerte sin duda,
    en el achique de agua, seguro;
    realmente al mantenimiento ayuda
    librándonos de más de un apuro.

Escribe tu relato