ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ABRIL (III): MAR ABASCAL (@AMARABASCAL), actriz

Seguimos confinados en nuestras casas, como medio planeta, en este mes de abril. Hemo creado la plataforma JUNTOS VENCEREMOS AL CORONAVIRUS #COVID19, para hacer llegar nuestra pincelada de esperanza y ayudar con nuestra pequeña aportación a luchar contra esta pandemia, enviando máscaras de protección donde se necesitan, a través HENBEA, empresa de juguetes educativos en Moralzarzal, que las fabrica sin cobrar la mano de obras, solo el coste del material, 3€ por máscara.

Hemos enviado 800 a diferentes destinos: IFEMA, Hospital Gregorio Marañón y otros hospitales, Centros de salud y Residencias de Mayores de toda España.

Para colaborar, aquí tenéis la cuenta de banco: ASOCIACIÓN CINCO PALABRAS Asunto: Máscaras contra el coronavirus BANKIA: IBAN ES22 2038 2463 2460 0037 9336

Con los relatos y los audios de los escritores solidarios que estamos recibiendo estos días, estamos editando videos destinados a las personas que no puedan leerlos, pero sí escucharlos en las voces de sus autores. Por esta razón ha creado en Youtube la página ´JUNTOS VENCEREMOS AL CORONAVIRUS´ #ParaTiauquenoteconozco, donde todas las personas pueden compartir los relatos solidarios a quienes lo necesitan en estos dramáticos momentos.

Desde Cinco Palabras, queremos dar nuestro ánimo y ayuda a todos los que estáis en primera fila luchando contra el coronavirus, salvando vidas y ayudando a quienes lo necesitan. Gracias Gabriela Vázquez, autora de La Tenacidad de la Palabra (libro solidario ilustrado por el pintor Javier Olayo y destinado al Proyecto de Alfabetización Cinco Palabras en Uganda, Be In África), por componer esta bella canción para todas estas personas.

Canción de Gabriela Vázquez, escritora solidaria de Buenos Aires, Argentina

Toda la información sobre la pandemia la puedes seguir en La Voz de la Sierra que dirige Juan Antonio Tirado.

En la tercera semana del mes abril, nos envía sus Cinco Palabras, la actriz Mar Abascal que también participa en el musical 'La Llamada', dirigida Javier Ambrossi y Javier Calvo, interpretando el papel de la Madre Bernarda junto Nerea Rodríguez (OT 2017) y Andrea Guasch (“Hoy no me puedo levantar”) alternándose el personaje de María Casado, y Paco Arrojo (La Voz, “Jesucristo Superstar”) interpretando el papel de Dios junto a Angy FernandezLucía GilErika Bleda y Alicia Orozco, también en el personaje de la Madre Bernarda.

Ahora, en este tiempo de confinamiento, podéis seguir a Mar Abascal en su Canal de Instagram con noticieros diários...

Las Cinco Palabras de Mar Abascal en este duro mes de abril para nuestros relatos solidarios son las siguientes:

CONSCIENCIA
BOMBILLA
EQUILIBRIO
VITALIDAD
FURIA

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas.

CUIDEMOS DE NUESTRO PLANETA AZUL

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincopalabras.com

7º Aniversario de Cinco Palabras

MAR ABASCAL, LA ACTRIZ

Madrileña.  Realizó su formación musical y de canto en el Conservatorio de Guadalajara, completando  su formación actoral en talleres con: José Carlos Plaza, Jaime Chávarri y Alicia Sánchez.

La hemos visto en Teatro en Suceso en El Congreso de Antonio Prieto, Burundanga de Jordi Galcerán, Mi Primera vez de Kent Davenport,  ambas dirigidas por Gabriel Olivares, Dos Peor que uno,  dirigida por Paco Mir (Tricicle).

Como soprano en el Teatro de la Zarzuela, otros Teatros Nacionales y en Teatros de México, Chile, República Dominicana, Venezuela y Alemania.  Ha cantado: Los sobrinos del capitán Grant, La Parranda, Tonadilla escénica, La del manojo de rosas, La rosa del azafrán, La verbena de la Paloma ,Agua, azucarillos y aguardiente, La Corte de Faraón, El huésped del sevillano, El Bateo, Buenas Noches don Simón, La revoltosa, El barberillo de Lavapiés, El Madrid de Jacinto Guerrero, El Conde de Luxemburgo, La venta de Don Quijote, Katiuska, Don Manolito , La Gran vía, El asombro de Damasco, Estamos en el aire y El mal de amores. Ha sido dirigida por Francisco Nieva, José Carlos Plaza, Emilio Sagi, Jaime Chávarri, Luis Olmos, Xésar Tena,  Carlos Macías, Francisco Matilla, Alfonso Zurro y  Alfredo Arias entre otros.
 
En cine y televisión Los nombres de Alicia de Pilar Ruiz, Burbujas de Gabriel Olivares, Androides de María Pérez. Gym Tony durante cinco temporadas, Paquita Salas, Centro Médico, Señoras de Hampa, Aida y en  Levántate All Stars como Coach, para  La  Cuatro, FDF  y Telecinco.

PROLOGUISTA DE ABRIL

Gonzalo de Gálvez Aranda
Presidente de la
Fundación Un Colegio Para Todos

Arquitecto de profesión, dedicado a las construcciones escolares desde hace 23 años al servicio de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. En el año 2007 inició el compromiso de llevar a cabo proyectos educativos y construcciones escolares a zonas desfavorecidas del planeta a través de la Fundación Un Colegio Para Todos de la que es presidente y fundador. Nacido en Málaga en 1962, está casado y tiene 4 hijos, se confiesa creyente y agradecido de la vida, lo que le lleva al siguiente reto: “ningún niño sin colegio” para así conseguir una sociedad más justa.

LA CAUSA DEL MES DE ABRIL: JUNTOS VENCEREMOS AL CORONAVIRUS

Con la contribución de los socios de Cinco Palabras compraremos máscaras para enviarlas allí donde nos lo pidáis. Henbea ya ha enviado este material a hospitales de Granada, Aranjuez, Collado Villalba.

Si queréis colaborar, solo son 3€ por máscara, ya que HENBEA, no cobra mano de obras, solo el coste del material.

Aquí tenéis la cuenta de banco: ASOCIACIÓN CINCO PALABRAS Asunto: Máscaras contra el coronavirus BANKIA: IBAN ES22 2038 2463 2460 0037 9336

Hace unas semanas Mar Olayo se emocionó con la iniciativa de Cristina Marín Campos, donde pedía cartas de apoyo y esperanza para los pacientes de los hospitales. Mar, siguiendo las directrices de Cinco Palabras, propuso escribir nuestros relatos solidarios para todos los enfermos del coronavirus aislados en los hospitales y las personas que lo están pasando mal confinadas en sus casas.

Con lo relatos y los audios que recibe de los escritores solidarios, Mar está editando videos para que las personas que no puedan leerlos los puedan escuchar en las voces de sus autores. Por esta razón ha creado en Youtube la página ´JUNTOS VENCEREMOS AL CORONAVIRUS´ #ParaTiauquenoteconozco, donde todas las personas pueden compartir los relatos solidarios a quienes lo necesitan en estos dramáticos momentos.

Junto con los relatos, que enviamos a los hospitales todas las semanas, van nuestros audios solidarios. Mónica Rodríguez, desde Onda Cero Sierra, nos ayuda a difundir nuestros buenos deseos, esperanza y fuerza:

PARA TI AUNQUE NO TE CONOZCO. (Semana 1)

PARA TI AUNQUE NO TE CONOZCO (Semana 2)

PARA TI AUNQUE NO TE CONOZCO (Semana 3)

PARA TI AUNQUE NO TE CONOZCO (Semana 4)

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 10€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

BANKIA

IBAN ES22 2038 2463 2460 0037 9336.

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincopalabras.com

Para cualquier sugerencia: contacto@cincopalabras.com

47 comentarios sobre “ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ABRIL (III): MAR ABASCAL (@AMARABASCAL), actriz”

  1. #Paratiaunquenoteconozco

    LA BURBUJA

    El Covid-19 se estaba cebando con las personas mayores y aunque yo no me consideraba mayor, para esta pandemia, sí lo era.

    Tuve miedo cuando escuché las noticias. Los datos desgarradores de las muertes que día a día iban en aumento.

    Me encerré sin atreverme a abrir las ventanas.

    De pronto tomé consciencia. Salí de la burbuja que me estaba ahogando y abrí la ventana para ver el sol. Alumbraba como una gran bombilla y dejé que acariciara mi piel.

    Sentí cómo recobraba el equilibrio entre cuerpo y mente. Me llené de vitalidad y,con furia, grité al viento: ¡¡VIVIRÉ!!

  2. PRACTICA EL CARIÑO
    Demasiado profundo hablar de consciencia sin haberte sentado antes contigo mismo, contigo misma por lo menos por lo menos un ratito cada día. Porque mantener tu bombilla encendida y no perder el equilibrio y la calma tan necesarios en estos tiempos que corren, es un ejercicio a convertir en rutina, si quieres que tu vitalidad y tu foco gobiernen el barco y que la furia de las emociones no acabe ganando la partida. Practica el cariño, contigo, con los que tienes cerca, o no tan cerca físicamente, y también con los que no conoces todavía pero sin duda ya están en tu corazón.

  3. Tenía consciencia del peligro al sentir la Muerte planeando a mi lado. El cansancio amenazaba con dejarme caer a plomo y a nadie le importaría. Dudaba si había dados dos vueltas a la bombilla o era ella la que giraba en torno a mí, pues mi equilibrio se había marchado de copas. Mi vitalidad descendía como termómetro en Siberia al esquivar los gases químicos que usaron. Escapé por milímetros de la masa plastificada que intentó aplastarme; riéndome en la cara de furia del atacante. Así que… ¡Humano, no te quejes del virus y lucha! Que mi vida de mosquito es más dura…

  4. Rozando el límite, por aquella situación, una tarde sentí como si una fuerza llegase hasta mi consciencia, que me hizo sentir como una energía que empezó a iluminar de nuevo mi sonrisa. Una sensación que alejó la incertidumbre provocada por la actualidad.
    Un nuevo amanecer encendió una bombilla en mi parte más importante, la cual me llevaría a encontrarme con la música y en su compañía descubrir de nuevo el camino hacia el equilibrio de mis emociones. La caída de las hojas del calendario me fue regalando nuevamente una vitalidad estupenda la que ocultaría, aquel tiempo arropado por la furia.

  5. Quizá haya una consciencia universal a la que no solemos escuchar que de repente nos haya encendido la bombilla, para ver si somos capaces de mantener el equilibrio y la vitalidad en estos momentos difíciles en los que lo más lógico sería sentir furia. Quizá toda esa furia pueda transformarse en cada uno de nosotros en algo mejor para no perder la vitalidad ni el equilibrio por sí se nos vuelve a fundir la bombilla de la consciencia.

  6. En equilibrio

    En mi consciencia
    me veo como un viejo libro
    que aún sigue inacabado.
    Como una sala a oscuras
    sin bombilla ni ventanas.
    Sigo en equilibrio
    balanceándome entre la vitalidad
    y la triste apatía.

    No me quedan muchas fuerzas
    y hace tiempo renuncié a la furia.

    Sobrevivo en este vaivén de dudas…

  7. #Paratiaunquenoteconozco

    HACIENDO LOS DEBERES

    ─ ¿Qué es la conciencia?
    ─ ¿Qué pasó cuando empujaste a Mario?
    ─ ¡Me sentí mal!
    ─ ¿Y cuando dice papá que se le enciende la bombilla y no hay ninguna?
    ─ Eso lo decimos cuando se nos ocurre algo fabuloso.
    ─ ¡Ah! Y ¿Equilibrio? Debo terminar los ejercicios.
    ─ ¿Te acuerdas cuando estuviste andando por el filo de la piscina y te caíste?
    ─ Sí, parecía mareada, y cataplum, ¡al agua patos!
    ─ Vitalidad, ¡es lo que me dice la abuela que tengo siempre!
    ─ Y furia, ¡es lo que debo tirar a la basura!
    ─ ¡Gracias mami, terminado!

  8. REFLEXIÓN

    Estábamos viviendo sin consciencia, pensando que éramos invulnerables. Habíamos tenido avisos anteriores: VIH, ébola… No supimos ver las señales. Espero que ahora se nos encienda la bombilla de una vez y nos demos cuenta de que somos muy poca cosa, finitos y contingentes. No somos los dueños de la Naturaleza.

    Hemos de encontrar el equilibrio perdido en el respeto a la naturaleza. Basar nuestra vitalidad en olvidar nuestra destructiva furia, nacida de nuestra presunta superioridad, y apoyarnos en la humildad de que somos una especie más de este bello planeta llamado Tierra. Cuidarlo es cuidarnos.

    Podemos hacerlo. ¡Ánimo!

  9. No despertaré a la consciencia, no

    Solo he de dejar y en niebla
    la lumbre de bombilla
    de la farola del beso.

    Solo la onda del visillo
    que mece el equilibrio
    a la vitalidad del susurro.

    ¿Qué más debe quedar?
    El saciado respiro sosegado
    de rescoldo de furia amante,
    cerilla de brasero de mañanas.

    José Luis Arteaga

  10. Mi CONSCIENCIA me gritaba. ¡¡ No lo hagas, no lo hagas!!, pero yo desoyéndola, me subí a la escalera. La BOMBILLA del pasillo no dejaba de parpadear y me estaba poniendo de los nervios.
    Perdí el EQUILIBRIO, del que ya no voy sobrada, y ¡Zas!¡¡¡Que porrazo!!!
    Si, ya sé, me sobra VITALIDAD, pero también me sobran años para aventurarme a ciertas cosas.
    Me quedé sentada en el suelo. La FURIA que sentía no me permitía levantarme.
    Moraleja: Por muchos años que se tengan, nunca dejamos de aprender, como en este caso, que la prudencia es fundamental para sobrevivir.

    1. PRIMERA LÍNEA

      —Tienes menos consciencia que una bombilla –dijo ella cariñosamente.
      — ¿Debo tomármelo como un piropo? –preguntó él.
      — No eres consciente pero, cuando te aprietan los cables, irradias una luz celestial, sanadora.
      — Eso es el efecto de las pastillas que le ha recetado la doctora.
      — Sí, también ella es una angelical inconsciente –insistió la anciana desde su camilla.
      — Conseguirá, usted, ruborizarme, y no puedo permitírmelo. Debo mantener el equilibrio. Siguen llegando enfermos.
      — En cuanto te vean, recuperarán la vitalidad, cielo.
      El enfermero se volvió para ocultar las lágrimas que brotaban de sus ojos, con furia contenida, empapando la frágil mascarilla.

      (Dedicado a todos los que están en primera línea contra el Covid-19)

  11. PARA NUESTRA LUPE

    Amaneció el dolor
    sin atormentarte en exceso,
    puede que trataras de engañar
    a tu consciencia
    restándole importancia,
    siendo, aquellos que te aman
    la bombilla de sanar
    tus temores de valiente
    llevándote en volandas
    con firme equilibrio
    al universo silencioso
    de un hospital.
    Fuera esperaban
    la incertidumbre y la rabia,
    no saber duele,
    solo sabían que tú luchabas,
    que con tu vitalidad tan conocida
    presentarías batalla.
    A veces amiga
    hasta la furia es bienvenida,
    esa que ahora
    consigue que camines,
    aunque sea de momento
    con ayuda.
    Esperamos con ansia tu mirada,
    para aprender de ti
    a presentar batalla.

  12. Me cuesta trabajo despertar, tomar consciencia de dónde estoy, la bombilla junto a la puerta, el compañero que ronca me sitúan en el hospital.
    Esta situación va a alterar mi equilibrio mental.
    No puedo creer que este virus me haya dejado hecho un trapo, a mí, lleno de vitalidad, que nunca estuve enfermo, y sé, y doy gracias, porque podría haber sido peor, pero de esta saldré.
    Aprieto los puños, siento furia, ¿Por qué fui tan tonto? ¿Por qué no seguí las recomendaciones?.
    Ya lo decía mi abuela, tanto va el cántaro a la fuente que termina rompiéndose.

  13. AMANECE

    El día transcurre, llega la noche, no cualquier noche, una más larga, más oscura, más no eterna. En medio de ella la multitud se sumerge en lo más íntimo de su consciencia, ahora más plena, más iluminada, resplandeciente cual bombilla que sólo se descubre en medio de la oscuridad. Afuera hay dispersión, agitación, desespero, pero adentro, en el profundo interior de cada alma, allí todo permanece en equilibrio, sostenido en la vitalidad infinita del Santo Espíritu que le habita, que no fallece, que trasciende, que calma la furia de todo aquello que un día pudo confundirnos… ¡Y entonces amanece!

  14. DOLOROSO VIAJE A LA HIPER CONSCIENCIA

    Mi consciencia agudizada,
    cual deslumbrante luz de una bombilla,
    viaja más allá de mi existencia
    y no puedo resistirlo.
    Mi equilibrio se tambalea.
    Mi vitalidad se funde
    como nieve abrasada por la furia
    de ardientes rayos de sol.
    Mi mente
    no ha sido preparada
    para soportarlo.
    Sin embargo,
    sigo adentrándome
    en ese peligroso juego
    de presagio hacia el abismo.
    En fugaz clarividencia extracorpórea
    salgo de mí misma
    y la sangre se hiela en mis venas.
    Dolorosamente consciente
    siento sobre la piel
    la cruda realidad de mi insignificancia
    y del tiempo que, indiferente,
    seguirá sin mí
    más allá de mi muerte.

  15. La noche

    Son las 10, prisionera de la consciencia de esta extraña situación te veo cada noche bañada por la luz de esta pequeña bombilla. Tu mirada soñadora busca su equilibrio en este conjunto de emociones. Sabes que siempre te ayudará la vitalidad de tu gente en estas vivencias de confinamiento. Y a pesar de que algunos días te cuesta reprimir la furia interior derivada de esta situación, en el fondo sabes que tras la tempestad viene la calma.

  16. RESURRECCIÓN

    Nivel de consciencia
    subiendo cinco enteros.
    Entendiendo que la vida
    es esa bombilla encendida
    y un beso buscando su verdad;
    equilibrio entre tú y yo
    calibrando las distancias.
    Es la suma de tu vitalidad y la mía.
    Es tu furia, es mi fuego,
    es tu corazón y es el mío
    persiguiendo soles apagados
    en nuestra noche en vela.
    Forjemos ese giro convencido
    y resucitemos en esta Pascua.
    Hagamos posible el milagro
    de una historia que dio vuelta a su destino.
    Juremos un abrazo Universal
    recuperando todo el tiempo perdido.
    Soñemos otra forma de vivir,
    más cercana… entre tú y yo.

  17. ¡Sé que tengo que tomar consciencia y la tomo¡
    Pero me niego a no encontrar luz aunque sea de una bombilla.
    Necesito la luz para seguir en equilibrio, no perder la serenidad, la sonrisa, la vitalidad…
    La furia no es lo mío, no quiero sentirla, necesito expulsarla.
    Me ayuda la lágrima, la brisa, el calor del sol y el arrorró del mar.

  18. Retomar el vuelo
    Era un soleado día de septiembre, ya podíamos salir sin mascarillas, me invadió una olvidada sensación de euforia, me acicalé con mi vestido malva y sentada en aquella terracita rodeada de jazmines, pedí una guitarra, mi sándwich favorito, y unas galletas de frambuesa.
    Un susurro sobre los atardeceres de Ibiza procedente de la mesa contigua me alentó a retomar mis vuelos. Bajo el cielo dorado de aquella linda ciudad, fui deshojando la margarita que llevaba entre mis manos, cuando solo quedaba un pétalo, unos intensos ojos verdes me fulminaron. Entonces, agradecida, supe que ya nunca más volvería a estar sola.

  19. Fue entonces cuando tuvo consciencia de la situación.
    Eran las siete de la mañana y todavía la bombilla de la farola alumbraba el tímido amanecer. Algo había roto el equilibrio normal de los días. Esperaba en la parada, pero el autobús no pasaba desde hacía ya quince días y al panadero no lo había vuelto a ver desde aquel día que le dijo algo de un virus.
    Pedro, con la vitalidad que le daba haber vivido solo en aquel pueblo ya deshabitado, cogió con furia su maleta:
    —¡ No espero más, se olvidaron de mí! … ¡Me vuelvo a casa!

  20. Era algo que perseguía su consciencia. Acercó la bombilla hasta su cara y perdiendo el equilibrio de sus labios buscó la vitalidad y la furia entre sus sabanas.

  21. Estando de voluntaria en un poblado recóndito en África, Mi CONSCIENCIA repetía la idea de meter en las cabañas luz. Carecíamos de corriente, pero llenando una botella transparente de plástico, agua y lejía, el milagro podía ser posible, la colocaríamos atravesando el tejado por un agujero. El sol haría el resto.

    Lo conseguimos, parecía una BOMBILLA, la estancia era más acogedora y el EQUILIBRIO de la vida cotidiana estaba más armonizada. Los niños con VITALIDAD lo celebraron, y la FURIA del deseo de tener luz en sus cabañas se desató.
    Todos colaboraron para poder hacer la instalación.

  22. En lo primero que me fijé al recuperar la consciencia fue en la luz macilenta que iluminaba la habitación; la justa para poder ver y que no molestara a los ojos.
    Procedía de una bombilla enroscada en un astil tan fino que se me antojaba una proeza su equilibrio.
    Respiré tan profundamente como pude y noté que un hormigueo recorría mis extremidades. Al principio suave, luego más fuerte, tanto que hasta dolía.
    Me llené de vitalidad emocional, que no física aún, y juraría que exclamé con furia y no con un casi inaudible suspiro:
    ¿Alguien puede oírme? ¡Que estoy vivo!

  23. El racimo
    Llego al ocaso y todavía estoy buscando mi voz. No la encuentro, me rehúye.

    Camino entre las cepas y sus frutos se niegan a reconocerme. Algo parecido ocurre con el jugo que se va camuflado entre la hojarasca. Y entonces, el latido de mi corazón y mi consciencia, se alejan sin decir adiós.

    A alguien se le enciende la bombilla y me dice: que el secreto está en la cepa, que conserva el equilibrio y la vitalidad…

    No entiendo cómo, pero la furia se adueña de mi interior. ¿Quién me separó de mi casa?

  24. Dime consciencia ¿qué tenemos hoy?
    Toma esta bombilla, enciéndela y tendrás el equilibro perfecto.

    Sólo necesitas luz y silencio para encontrar la vitalidad, esa cosa intangible que nos hace desconocer la furia, si nos mantenemos positivos y alegres siempre.

  25. ‘Días grises de lavado de consciencia. Más de una bombilla por reparar para que todo fluya, pero con tu ayuda venceremos, pequeño héroe. El caos rompe el equilibrio, pero escuchando datos positivos, gente recuperada y con esfuerzo, saldremos. Necesitamos la vitalidad para vencer, pero si no unimos fuerzas, no va a ser posible. Perdón querido paciente o héroe afectado. La única fuga a esta situación, la furia pero no la uses. Como dicen: “un minuto de enfado, un minuto menos de vida”, y yo para ti, deseo que te sigas curando o trabajando como tú bien sabes. Solo remando juntos, saldremos. Tú, ayudando a curarnos y nosotros protegiéndonos sin salir de casa. ‘

  26. El amor nacido de un corazón limpio y una buena conciencia, es como una bombilla que ilumina; trayendo alegría y consuelo.
    Cuán necesario es el equilibrio en nuestras vidas para tener vitalidad y ganas de vivir.
    Siempre estamos creciendo, siempre estamos aprendiendo y cada día es una aventura que vale la pena.!
    Cada día se aprende algo nuevo.
    Y cuando la adversidad nos golpea con su furia, es la fuerza del amor la que le sale al paso y la desvanece.
    Porque fuerte como la muerte es el amor, las muchas aguas no podrán apagarlo, ni lo ahogarán los ríos.

  27. Lucha de emociones

    Cumplió su cuarta semana de confinamiento.
    Sentimientos tan dispares como la melancolía y la euforia afloraban, a veces, alternándose con otros similares.
    Tomó consciencia de sus emociones mientras sorbía de la bombilla plateada aquella bebida verde.
    Hablo del mate, compañero fiel durante sus interminables reflexiones que, junto con su buena disposición mental, le devolvía el equilibrio y la vitalidad para no ser dominado por la furia circundante.

  28. CONSCIENCIA

    Llevaba mucho tiempo deprimida; no era una depresión profunda, sino una especie de “mal de vivre”, un malestar existencial que me hacía vivir como deambulando; sin ilusión, sin sueños, sin pulso vibrante.

    Con la terrible llegada del Covid-19 tomé consciencia de la situación. El cristal insalvable que se interponía entre mi ser y la vida pareció resquebrajarse y de repente se me encendió la bombilla adquiriendo una claridad mental asombrosa.

    Renació la superviviente que llevo dentro recuperando el equilibrio y la vitalidad. Así que me hice la firme promesa de defender con furia mi vida y la de los demás.

  29. Gratitud de quien se recupera

    Por fe o por ciencia…
    quien enfermó, ha salido.

    Y ha tomado consciencia
    de quién es, quién ha sido,
    quién será para el mundo
    cuando el mundo sea otro.

    Quitando cada astilla
    de silencio profundo
    enciende su bombilla.
    No pierde el equilibrio, ni olvida la sonrisa,
    ni esa vitalidad con la que a toda prisa
    vuela a vivir lo bueno que le queda.

    Hoy se trepa a esa rueda
    sin reproche ni furia,
    libre de cada injuria,
    y atento a la advertencia:
    jugar hasta que llegue
    la pérdida total de la consciencia.

  30. Adormece la consciencia bajo tenue luz de bombilla, oculta tras trinchera de cobardes.
    La conciencia, bien despierta, disimula despistada. Evita percibir los desalientos que, a duras penas, mantienen el equilibrio rebuscando vitalidad.
    Se esconden de la tristeza, paseante de abruptos caminos en busca de aposento.
    Pero entonces, cansada de tanta hipocresía, sale la furia derribando muros, infundiendo el valor necesario para emprender la lucha.

  31. ESPERAME UN POCO MÁS.
    Repasaba aquel álbum de fotos con la consciencia de que, en cierto modo, había sido dichoso. Sonreía a tiempos pasados bajo la luz blanca de la bombilla. Al llegar a aquella foto, las lágrimas nublaron su vista.
    Pensó que sin lugar a dudas era el equilibrio natural. Luego pensó que tampoco se iba a rendir a sus caprichos, le gustaba la vida y siempre había sido fuerte; todavía tenía la vitalidad para afrontar y luchar con furia lo que estuviera por llegar.
    (…) Entonces, guiñando el ojo, se dijo <>

  32. CURACION
    Supones que te mira el móvil porque le preocupas, que te dice que estás gorda porque le gustas guapa, que elige tus amigas por tu bien. No tienes consciencia de lo que te está ocurriendo, no hay ninguna bombilla parpadeante indicándote el peligro. Va quebrando tu equilibrio. Notas falta de aire. Te aíslas. Estás confinada en tu propia relación.
    Agotada, abres la ventana. Ves en otras ventanas rostros que te gritan en silencio que no estás sola.
    Das un portazo con furia y te alejas manteniendo constantemente la distancia con el mal que te aisló del mundo.

  33. Mi mundo.

    Tengo momentos en que
    la consciencia
    me hace dudar
    de la luz que me ilumina.
    Parece bombilla intermitente
    en equilibrio con mi propia
    capacidad para entender
    los signos que el planeta
    me envía, sin palabras claras,
    que me hagan aumentar
    la vitalidad necesaria
    para enfrentarme
    a la injusticia
    con toda la furia
    y energía
    necesaria
    para convencerme
    de los errores cometidos
    y enmendar lo acaecido.
    ¿Seré capaz de entender
    la llamada de la tierra?

  34. Recuperé la consciencia.

    ¿Me quedé dormido?

    Encendí la luz, pero…

    ¡La bombilla explotó! ¡PAM!

    Reinando la oscuridad.

    Una cerilla se encendió próxima a mi cara y…
    la vi a ella: “Hola, sigues soñando, ¿crees que te librarías tan fácilmente de mí?”

    -¡Oh, ni hablar, no quiero separarme de ti!… ¿Estaremos juntos?

    Miré a ambos lados de la cama.
    Reposábamos sobre una columna kilométrica que se perdía hacia el fondo.

    “Estamos en equilibrio -me dijo- Guarda tu vitalidad, no hagas movimientos innecesarios… ¡Ah!, y tú y yo somos uno”

    Entonces…
    una furia de viento nos tiró y…

    ¡Desperté junto a ella!

  35. NI RESPIRES

    Recuperó la consciencia. Abrió los ojos y vio rota la bombilla. No recordaba nada. Tal vez había perdido el equilibrio. Sus piernas no tenían la vitalidad de antes. Sentía dolor en el estómago. Se palpó y al mirarse la mano estaba manchada de sangre. Se asustó. Quiso reincorporarse, pero todo él era un quejido como si una jauría le mordiera con toda su furia. Entonces, advirtió luz en el pasillo. Le aterrorizó escuchar unas voces que decían: «¡Vamos a ver si la ha palmado el viejo!». Él intentó aguantar el dolor y la respiración. Después, cerró los ojos y se hizo el muerto…

  36. Tormenta que sacudes mi consciencia desde que has llegado. Déjame abrir una bombilla para que pueda ver luz al final del camino. Entre paso y paso pierdo el equilibrio, vitalidad, ayúdame. No quiero sacar mi furia.

  37. ‪NORMAS para escribir los relatos solidarios.

    ‪1-. Extensión máxima 100 palabras‬.
    ‪2-. No se cambiará la posición de las palabras‬.
    ‪3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas‬

    ‪*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
    *Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas de Cinco Palabras.

  38. ALGO TAN SIMPLE
    Aunque había recobrado la consciencia, deseó volver a perderla.
    El lío empezó cuando leía una novela de Poirot despanzurrado en el sofá. Percibió que se había fundido una bombilla. Pensó, erróneamente, que un bricolaje tan básico no se le podía resistir, así que afianzó la escalera bajo la lámpara se subió a ella y a continuación perdió el equilibrio y con él toda la vitalidad que había puesto en el intento.
    Cayó, afortunadamente sobre el sofá, llevándose por delante la lámpara, el café y el libro.
    La furia de su mujer llegó huracanada desde el otro extremo de la casa.

  39. Recuperó la CONSCIENCIA tras días aislado, sin memoria. Lo rodeaba una potente BOMBILLA y máquinas encendidas mantenían sus constantes vitales en EQUILIBRIO. Había atravesado el túnel volviendo a la vida.
    Era médico de urgencias. Ponía su VITALIDAD al servicio de la ciencia, su pasión. Salvar vidas…hasta que la FURIA del virus lo atacó sin avisar. No recuerda nada, no desea recordar, espera ese momento del aplauso merecido, compartido.
    Volver de nuevo a lavar la enfermedad de las personas, volver de nuevo a abrazarse, tras esta larga espera.

  40. Buenos días, ¡¿Cenicienta?!, ¡¿Mowgli?!, ¡¿Pinocho?!, ¡¿Simba?!, ¡¿Peter Pan?!, ¡¿ Bambi?!, ¡¿Pongo?!, ¡¿Campanilla?!, ¡¿Alícia?!, ¡¿Pumba?!, ¡¿Blancanieves?!, ¡¿Shrek?!, ¡¿Mary Poppins?!…
    ¿Qué hacéis todos en mi salón?

    Tu consciencia bañada en lágrimas nos invitó, para ayudarte a pintar este mundo de fantasía, creatividad e imaginación. Cambiaremos cualquier bombilla decrépita en hogares tristes, por luces de arcoíris. Esparciremos sobre hospitales purpurina de palabras que les hará sonreír y brotará en ellos la fuerza y la alegría de los niños que llevan dentro. Acompáñanos. Súbete con nosotros a la alfombra de Aladdín, sin perder el equilibrio, y grita con vitalidad y furia: ¡JUNTOS VENCEREMOS AL CORONAVIRUS!

  41. VOLVER

    Déjame volar consciencia,
    Me siento atrapado en estas cuatro paredes donde está mi bombilla, mi única amiga.

    Me cuesta mantener el equilibrio con tanta melancolía, cada día un poco menos de fuerza.
    Llevo una carga que duele y no me deja vivir.

    Ayúdame a encontrar a la vitalidad, hace tiempo que la tengo perdida.
    Enciéndeme otra vez
    Estoy llena de furia.

    Perdí el camino.
    No veo la salida.
    Se me acabaron los cartuchos.
    No siento nada.
    Encuéntrame.
    Quiero volver a ser yo.

  42. Desde aquí arriba parece que el mundo está a mis pies. Mi consciencia aguijonea a mi cuerpo y lo mantiene alerta, caminando por la cuerda floja, la respiración ralentizada, el pulso calmado. Me fijo entonces que una bombilla del cartel luminoso que dice CIRCO MUNDIAL se ha fundido. El público admira mi equilibrio y mantiene la respiración. Bajo la carpa de este lugar mágico he dado rienda suelta a mi vitalidad durante más de cincuenta años pero la furia me invade porque ha llegado el momento de la jubilación y a partir de ahora haré equilibrios con mi pensión.

  43. El agotamiento la vencía. Quería volver a casa. Tumbarse en su cama. Dormir. Escapar de aquel tormento. Abandonarlo todo. Pero no podía moverse. ¡Maldita consciencia! ¿O acaso se lo impedía aquel ojo surrealista que la observaba, reprobatorio, desde lo alto? Una voz agobiada la sacó de su trance:

    —Han llegado doce más, ¡venga!

    Viendo la cruda realidad bajo la luz de la enorme bombilla en Urgencias, recobró su equilibrio mental. Resucitó la vitalidad y furia perdidas, las canalizó en los nuevos enfermos y continuó con su abnegada misión. Sin rencores ni reproches. No era aún el momento de descansar.

  44. Era un domingo como otro cualquiera, un día nublado de primavera. Cuando Laura abrió los ojos creía que sería un día normal de descanso, pero el destino tenía otros planes para ella.
    Se hizo el café y unas tortitas. Un poco de masa calló inadvertida y Laura se resbaló golpeándose fuertemente la cabeza contra la meseta.
    Cuando recuperó la conciencia, en su consciencia fue como si una bombilla se hubiera encendido. Se sentía en equilibrio con el mundo, llena de vitalidad. En ausencia de la furia habitual que sentía contra su familia. Se sentía en paz, en amor pleno.

  45. La medicación

    Cuando volvió del hospital comprobaron que había perdido la consciencia. Su cerebro parpadeaba como una bombilla antes de fundirse. Su cuerpo había olvidado el equilibrio que la mantenía en pie. Su falta de vitalidad aplacó toda la furia que siempre mostró ante la enfermedad. Después del susto y con la medicación, regresó siendo otra mujer. Se le borró la cara de preocupación y la angustia constante; tenía otra mirada, absorta, tranquila. Tan solo la sonrisa perpetua que mostraban sus labios le hacían parecer feliz. Al fin lo era.

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