PRÓLOGO DE CURRO CASTILLO, periodista y escritor


Curro Castillo, un prólogo con corazón

El periodista y escritor Curro Castillo Hervás cuenta con una amplia trayectoria en radio y televisión, donde ha desarrollado programas dedicados a la cultura, la música y las historias que ponen el foco en las personas. Su forma de comunicar se caracteriza por la cercanía, la sensibilidad y la capacidad de conectar con el público a través de relatos llenos de humanidad.

Autor del libro «Canciemas y Poeciones», destinado íntegramente a la ONG Cinco Palabras para apoyar nuestros proyectos solidarios. Un gesto que refleja su compromiso con la cultura como herramienta al servicio de quienes más lo necesitan.

Curro Castillo, socio de la ONG Cinco Palabras, participa de manera activa en nuestras iniciativas, ofreciendo siempre su apoyo de forma generosa.

En esta ocasión ha querido sumarse a la presentación del libro de José María Olayo, «Aforismos», acompañándole el próximo 3 de julio a las 19:00 h., en el Centro Cultural Peñalba de Collado Villalba, y escribiendo este magnífico prólogo en apoya a El Reto de Claudia y la investigación de su enfermedad.

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PRÓLOGO

ONG Cinco Palabras -la tuya, la mía, nuestra ONG Cinco Palabras– emprende una nueva causa, otra más, extraordinaria, en la que se une a “El reto de Claudia” y de sus admirables padres, Ignacio Laviñay Elena Bermejo. 

Claudia tiene 2 años y medio. Padece la deficiencia de la proteína D-bifuncional (DBP), una enfermedad neurodegenerativa ultrarrara sin tratamiento curativo. Afecta a muy pocos niños y sus consecuencias son devastadoras. La terapia génica parece hoy la vía con más potencial y necesitamos conectar con quienes puedan explorarla.

La deficiencia de la proteína D-bifuncional (DBP) es un trastorno metabólico hereditario de origen genético causado por mutaciones en el gen HSD17B4. Esta proteína es esencial para el funcionamiento correcto de los peroxisomas, y cuando falla, las consecuencias para el sistema nervioso son terribles.

Con gusto aceptaría apropiarme de la patología de Claudia. No me entiendan mal. Padezco una enfermedad grave, incurable y degenerativa del Sistema Nervioso Central y, a una edad ya tan seria como la mía, no me parece un mal plan apropiarme del diagnóstico de Claudia y abrirle la puerta de una vida cargada de salud y futuro. Ningún mérito por mi parte. Solo soy uno más de una larga cola, interminable, de gentes que pensaron lo mismo antes que yo. 

Entre tanta depravación que al día de hoy asfixia a España y los españoles, y al mundo por donde lo mires, aparece Claudia con su mochila y consigue en un pis pás que aflore el carácter y la sensibilidad generosa y solidaria de la España y los españoles que amo. Me siento muy orgulloso de que nuestra ONG Cinco Palabras se una con decisión y firmeza al reto de Claudia, Elena e Ignacio. Y readmiro por enésima vez la capacidad de reacción de nuestra presidenta libélula, Mar Olayo, que realinea, una vez más, nuestras cabezas y nuestros corazones con los planetas que bailan al ritmo de un Universo “Cheleszizado”. 

Si me permites, me atrevo a recomendarte que sigas muy de cerca todo aquí, en www.cincopalabras.com

En estas cuatro palabras, “El reto de Claudia”, cabe el futuro y la enseñanza de los grandes textos: “Quien salva una vida, salva a la humanidad”.

En la historia de esta iniciativa se cruza este libro: “Aforismos. Para pensar, sentir y actuar. Palabras que inspiran, gestos que transforman”, que firma José María Olayo¿Cuántas humanidades ha salvado José en silencio durante cuatro décadas? ¡Cuántas veces no sabemos que quién respira a nuestro lado es el mismísimo oxígeno que nos da de vivir! 

Este libro “Aforismos. Para pensar, sentir y actuar. Palabras que inspiran, gestos que transforman” guarda la sabiduría, el conocimiento, el compromiso y la experiencia de este hombre adquiridos durante 35 años (o más) de una vocación inequívoca, indestructible e irrevocable en el ámbito de discapacidad. José María Olayo disecciona en más de seiscientas cavilaciones las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional. Toda la vida dedicado, como docente, a mejorar su vida y la de sus familias a través del deporte. Cierto que José María es catedrático y todos los bla, bla, bla que conlleva semejante rangazo en el olimpo del conocimiento. Vocación, dedicación, esfuerzo y convicción. Sin embargo, una cátedra no explica su vida. José María Olayo es, en mi opinión, un ser humano genéticamente creado para la sensibilidad y la valentía. Un bulldozer capaz de demoler la estructura semántica, social y legal con la potencia y resolución de una hormiguita inasequible al desaliento.

– Un KitKat-

Todos los beneficios económicos que genere la venta de este libro, “Aforismos. Para pensar, sentir y actuar. Palabras que inspiran, gestos que transforman”, José María Olayo los dedicará a “El reto de Claudia” a través de la ONG Cinco Palabras. Toda una vida regalada para una acción solidaria

-Fin del KitKat-

Lo sé bien, porque mi experiencia oficial como “vulnerable” supera en un año a la de Olayo como docente implicado. El siete de junio de 1990 un neurólogo de barbas largas, largas como un río, me susurró un diagnóstico al oído de los de voz en grito: esclerosis múltiple. En aquel tiempo, aún coleaban términos como “tullido” cuando el mundo nos explicaba. 

Por resumir, hace 35 años, en 1991, el término oficial y socialmente más extendido en España para referirse a nosotros era «minusválido», mientras que para la discapacidad intelectual se usaba la palabra «subnormal». En la Constitución Española constábamos como «disminuidos». Desde entonces, el lenguaje ha evolucionado hacia un modelo de derechos humanos. Hoy se debe usar exclusivamente la expresión «personas con discapacidad», término que finalmente sustituyó a «disminuidos» en la Constitución en enero de 2024. Solo unos cuantos bulldozer y hormiguitas inasequibles al desaliento como José María Olayo han conseguido dignificar la cuestión semántica. Solo cantar línea ha costado 33 años. Seguimos para bingo. Rellenamos algún número del cartón, todos importantes. Si cabe la posibilidad del sueño de cantar un día el premio se lo deberemos a personas como José María Olayo.

35 años de aprender a escuchar, de formar parte del grupo y de la multitud, imbuirse de nuestro espíritu, de extraer de cada alumno y alumna lo mejor de sí, motivarlos, interesarlos por la actividad física y el deporte, que lo integraran en sus vidas como una realidad incontestable e insustituible para su bienestar personal.

El profesor Olayo dice que “el deporte se ofrece como una inmejorable oportunidad para el desarrollo integral de las personas con discapacidad y su integración en la sociedad como ciudadanos de pleno derecho. La vida no es un trozo de papel, es el canto de una hoja que te corta sin querer; es la pena y la alegría. Un camino por hacer…” Esta última frase tiene la trascendencia de la música y, quizá, me proponga acabar con el desmán de que no se haya convertido, aún, en una canción.

El mismo José María Olayo, autor del libro “Aforismos. Para pensar, sentir y actuar. Palabras que inspiran, gestos que transforman”, que reconoce que sus alumnos le han enseñado que compartir crea valor, a descubrir la importancia de la  espontaneidad, a anteponer el compromiso al deseo, a desechar la irresponsabilidad aunque de menos trabajo, la geometría de un esfuerzo, la energía de un “sé que puedo”, la textura de un agradecimiento sincero, la dureza de un fracaso, a liberarse de la tiranía del quizás, a no darse nunca por vencido ni creído, a practicar una pedagogía de cercanía para conocer de primera mano las necesidades y pulsiones de ellos y a explorar cada día otras formas de hacer y de decir.

Invito a todos a seguir el blog de José María Olayo: http://olayo.blogspot.com.es/?m=0

Este libro, este autor, esta idea, esta pelea firme, comprometida y solidaria por un mundo nuevo y plenamente integrador es el germen, el origen de la nueva acción solidaria con el deporte como bandera integradora de www.cincopalabras.com Quien pueda, siquiera, que lo empate.  

Se me ocurren cientos de razones objetivas, realistas y muy serias sobre la importancia,en tantos aspectos, del deporte en la mejora de las necesidades y realidades de personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional. Doctores tiene la iglesia sobre esta materia y yo, desde luego no soy uno de ellos. Sencillamente, me he vencido a la sospechosa tentación de pensar. Y confieso mi crueldad irredenta cuando no me resisto a invitar al prójimo, al que amo como a mí mismo -aunque no lo parezca- a que me acompañe en tan infecta intención.

Por cierto, y solicito la clemencia de la audiencia por auto nombrarme protagonista de esta historia, debo aclarar el origen de mi interés profundo por la realidad en España de las personas con discapacidad. Jamás nadie supo de mi diagnóstico, ni mí familia,  y a veces, contra viento y marea, conseguí defender mi actividad personal y profesional en el más alto grado de integridad. En el año 2007, 17 años después de mi diagnóstico desconocido por el mundo mundial, me honraron con la concesión del Premio CERMI Nacional por mi compromiso profesional con la discapacidad en los medios de comunicación desde 1985, cinco años antes de confirmarse mi escleroris múltiple. 

De manera que me he preguntado tantas veces cómo sería una sociedad en la que todos fuéramos realmente iguales en todo, también las personas con discapacidad. Hoy no existe semejante igualdad, aunque es cierto que somos menos desiguales. Y pensaría, hoy también, que ni está ni se la espera sino fuera por personas como José María Olayo y por acciones tan definitivas como la que va a emprender www.cincopalabras.com

A esta hora me pregunto, y traslado la pregunta al respetable, qué gana la sociedad cuando el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional. 

Sin duda, una idea más noble del deporte como herramienta de transformación social, con competiciones más inclusivas, eventos deportivos con mayor valor humano, Instalaciones deportivas mejor adaptadas ycolegios más sensibles a la diversidad. Igualmente, clubes deportivos más responsables y que representan mejor a su comunidad, entrenadores más preparados;más sentido de equipo, con deportistas que inspiran desde realidades diversas. Por supuesto, menos culto exclusivo al rendimiento, más reconocimiento del esfuerzo y una forma más profunda de entender la victoria; además de la innovación en material deportivo adaptado y la colaboración entre asociaciones, clubes e instituciones.

Y la sociedad en si misma, ¿qué ganaría cuando acepte, con todas sus consecuencias, que el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional? He soñado con todo ello 36 años en forma de artículos, entrevistas, encuentros, conferencias… He revisado mis archivos. A ellos no se le notan los años, al contrario que a mí. Los sueños sinceros y nobles, como las cartas a los Reyes Magos, no envejecen nunca. Los esperas siempre con la misma convicción con la que dejas el diente debajo de almohada y la levantas por la mañana seguro de que el ratoncito Pérez te lo ha cambiado por una moneda.

La sociedad se ganaría a sí misma como una sociedad más justa, más humana. más consciente, con menos aislamiento social, con relaciones más naturales entre personas distintas, con menos paternalismo y una cultura de respeto. La sociedad se encontraría a sí misma conigualdad real, con una convivencia basada en capacidades, no en etiquetas; una sociedad que aprende a mirar mejor, conmenos miedo a la diferencia, con más empatía práctica, más cooperación, con más redes de apoyo. Una sociedad conprofesionales más formados, cuidadores más cuidados, con una cultura del acompañamiento digno, más corresponsabilidad social y menos indiferencia. Una sociedad con más prevención del sedentarismo, mejores hábitos comunitarios, empleo especializado y formación en accesibilidad, proyectos sociales sostenibles y más tejido asociativo. 

Cuando el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional, la sociedad acabará ofreciendo una mirada menos prejuiciosa y espacios públicos más inclusivos; barrios más accesibles y más participación comunitaria; más referentes positivos para la infancia y las familias,menos soledad no deseada. La sociedad ofrecerá más cooperación con voluntarios más conscientes y menos carga emocional en los entornos familiares; con más confianza en las capacidades de cada persona y menos sobreprotección, con más autonomía compartida y formas de ayuda menos invasivas. Nos encontraríamos con una sociedad con más capacidad de ayudar sin humillar, con menos dependencia evitable y más conciencia sobre la salud mental, donde en las escuelas se aprende inclusión viviendo inclusión y los alumnos son más respetuosos; donde se ha erradicado elacoso relacionado con la diferencia con unaeducación más emocional, con más comprensión de los límites ajenos.

Cuando el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional, las Instituciones terminan por aceptar que deben ser más comprometidas, con una cultura de respeto, con referentes positivos para las propias personas con diversidad funcional. Existirían más vínculos entre generaciones, con más espacios de encuentro y una visión más realista de la discapacidad; conciencia sobre las barreras existentes y mucha presión social para eliminar obstáculos y ganar mejoras en accesibilidad y, por supuesto, oportunidades para profesionales del cuidado, terapeutas y educadores. 

Cuando el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional lavida se vive más calidad de vida real, menos sufrimiento innecesario y más capacidad de competir y compartir sin excluir. La sociedad recuperará valores que no se enseñan solo con discursos; una sociedad en la que no se abandona a quienes más apoyo necesitan, con una cultura donde la vulnerabilidad no avergüenza, con más humanidad y dignidad colectiva, con más futuro. Una sociedad, en definitiva, donde exista la democracia cotidiana de los derechos convertidos en hechos.

Cuando el deporte mejora las necesidades y realidades de las personas dependientes, vulnerables y/o con diversidad funcional, la sociedad gana una verdad esencial: cuando una persona vulnerable puede participar, moverse, competir, convivir y ser respetada, no mejora solo su vida,mejora la sociedad entera. 

Y en esta vida o en la otra veré mi sueño cumplido como creyente de la misión de www.cincopalabras.com y como un glóbulo rojo de la sangre de José María Olayo. Ninguno de los dos son el Bálsamo de Fiebrás, pero sin ellos y su Ungüento Amarillo tantos como yo no pasaríamos de ser más que un puntito oscuro perdido en el Universo.

Por cierto, el profesor Olayo ya dejó por aquí, en 2017, sus cinco palabrasClamor, Letra, Gesto, Arrebato y Dislate.

He respetado todas y cada una de las normas del concurso al pie de la letra. Cien palabras exactas, no modificar el orden de las palabras, ni su género, ni su cantidad… Todo lo he respetado, solo que llego nueve años tarde. Total, si veinte años no es nada, nueve… Pues ahí que va… Y ya si eso…

En la pista, Curro, ciego, escuchó el clamor como una brújula. Mar empujaba su silla y bromeaba “hoy ganamos, aunque sea por despiste”. En cada dorsal, una letra. Juntas, una palabra: ¡Vamos! José, sin discapacidad, tropezó y desde el suelo gritó: ¡Vamos! . 

Con un gesto, Aurora, sorda, marcó el ritmo. La grada respondió en un arrebato. Algún despistado llamó dislate a mezclar capacidades tan diferentes compitiendo unidas. Cruzaron la meta los últimos. Abrazados, sudaban verdad. Nadie aplaudía por pena o admiración. Sencillamente, aplaudían la realidad. Silvia, down, dijo al público: “No hemos llegado tarde; hemos llegado donde antes no nos dejaban”.

Curro Castillo.

Periodista y escritor.

LA CAUSA DEL MES DE JULIO: EL RETO DE CLAUDIA

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CINCO PALABRAS: PABLO BADORREY

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