ESCRIBE TU RELATO DE AGOSTO (I): ACTOR, HUMORISTA Y PRESENTADOR @ArturoValls

Esta semana tenemos las palabras del actor, humorista y presentador Arturo Valls. Con él comenzamos nuestro particular homenaje a la película El mejor verano de mi vida de Dani de la Orden que es una de las pelis del verano de 2018, en la que participa en un papel destacado nuestra querida Gracia Olayo y que protagoniza Leo Harlem que ya nos dio las Cinco Palabras cuando estaban en pleno rodaje… https://cincopalabras.com/?s=leo+harlem

Arturo Valls nos dio sus Cinco Palabras, para que todos nuestros escritores hagan sus relatos solidarios en este comienzo del mes de agosto:

SOCARRAT
AZAHAR
CALCETÍN
SALMONETE
CORAZÓN

https://twitter.com/scpresidenciauy?lang=es

El mejor verano de tu vida3160367.jpg

 

La película trata de un personaje que se llama Curro (Leo Harlem) que no está viviendo uno de sus mejores momentos. Este padre de familia que trabaja vendiendo robots de cocina sueña con un futuro distinto. Y, en pleno declive económico y crisis matrimonial con su mujer Daniela, decide hacerle una promesa a su hijo Nico. Si el chico de 9 años consigue sacar sobresalientes, se lo llevará a pasar el mejor verano de sus vidas.

Lo que Curro no podía imaginar es que el muchacho lo conseguiría. Así, se verá obligado a cumplir su promesa, que logrará cambiar el curso de las cosas cuando la familia se embarque en una aventura en la que se verán envueltos en situaciones que jamás imaginaron.

Una película dirigida por Daniel de la Orden (El pregón) que, ha tomado como referencia la película La vida es bella para realizar el largometraje. El reparto está formado por Leo Harlem (Villaviciosa de al Lado), Maggie Civantos (Las chicas del cable), Toni Acosta (Mi gran noche, Con el culo al aire) Arturo Valls o Gracia Olayo (La Llamada) entre otros protagonistas.

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Las hermanas Soledad y Gracia Olayo con Nuria la responsable de prensa en el centro.

Un polifacético Arturo Valls

Nació en el barrio de La Punta (Valencia). Estudio en el colegio público de prácticas del barrio de Monteolivete y posteriormente en el instituto San Vicente Ferrer. Comenzó la carrera de Periodismo en Valencia, la cual abandonó cuando empezó como reportero en una televisión local de Valencia (Valencia Te Ve), un magacine presentado por Laura Pérez Vehí llamado La luna de Valencia, y teniendo como compañera de programa a Carmen Alcayde.

Su debut en una televisión nacional fue en 1998, como reportero en la primera etapa de Caiga quien caiga, que presentaba El Gran Wyoming. Una vez que finalizó el programa en 2002, fue fichado por la FORTA, donde presentó el programa X cuánto?, que se emitió en varias cadenas autonómicas españolas como Telemadrid o Canal Nou y posteriormente presentó Licencia para mirar, donde protagonizó monólogos y sketches.

Más tarde presentó con Florentino Fernández y Nuria Roca en el programa de humor UHF de Antena 3.​ Después presentó durante un corto espacio de tiempo Los Más, junto a Silvia Jato.

Finalmente, recaló de nuevo en Telecinco, presentando la segunda etapa de Caiga quien caiga junto a Manel Fuentes y Juanra Bonet y sustituyendo durante unos meses a Jesús Vázquez como presentador del concurso Allá tú. También participó en la serie Gominolas de Cuatro, que solo duró 7 capítulos en antena.

Ha intervenido ocasionalmente en capítulos de varias series televisivas como Un paso adelante, 7 vidas y Aída. Por otra parte, ha desarrollado su faceta de actor en la gran pantalla en las películas El corazón del guerrero y Torrente 2: Misión en Marbella.

Fue Jesús Quesada en Camera Café y posteriormente interpretó al mismo personaje en ¡Fibrilando! También colaboró esporádicamente en Muchachada Nui.

En 2008 filmó la película 8 citas junto a Fernando Tejero entre otros.

En diciembre de 2009 estrena el programa Vaya tropa en Cuatro, que es retirado poco después por sus bajos índices de audiencia. En julio de 2010 protagoniza la parodia La isla de los nominados.

En el verano de 2011 fichó por Antena 3 para presentar el concurso ¡Ahora caigo!, que en su primera emisión se hizo con el liderato de la noche y con el minuto de oro, siendo un gran triunfo.

Tras aparecer como invitado especial en la primera edición del programa Tu cara me suena, desde el 1 de octubre de 2012 hasta el 11 de febrero de 2013 formó parte de la segunda edición, donde se clasificó como tercer finalista.

Ahora en Antena 3 presenta:
Programas ¡Ahora caigo! (2011-presente)
Me resbala (2013- presente)

Ninja Warrior (2017- presente)

 

La causa del mes de agosto es La Red de Solidaridad de Galapagar está abierta a todas aquellas personas que de corazón tengan la intención de ayudar y ser ayudadas. Estén dónde estén y sean como sean. La Red de Solidaridad de Galapagar fue creada por Julián A. Elías Sánchez y está creciendo, ya son más de trescientos asociados a la maraña solidaria, pero el eje fundamental es que los que forman la red detecten las necesidades a través de cualquier organismo al que tengan acceso, a título personal o por terceros. Desde esta organización intentan por todos los medios ayudar a paliar cualquier necesidad que surja.

El autor del prólogo de este mes es del escritor solidario Rafael Blasco López. https://cincopalabras.com/2018/07/29/prologo-de-rafael-blasco-lopez-escritor-solidario-de-cincopalabras/ 

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

ING DIRECT

Titular: CINCO PALABRAS

IBAN: ES60 1465 0100 9219 0019 2138

Código BIC/SWIFT: INGDESMMXXX

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

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29 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE AGOSTO (I): ACTOR, HUMORISTA Y PRESENTADOR @ArturoValls”

  1. Lleno ya de nostalgia, rebañé el socarrat del fondo de la última paella. Después de un curso en Valencia, embriagado por tu presencia y el aroma constante del azahar, irme de allí me estaba partiendo el alma. Al hacer la maleta, eché de menos un calcetín. Fue un presentimiento: a partir de entonces, iba a ser como él. Un desparejado. Me sentí tan triste cual salmonete fuera del agua. Aquello también me desgarraba el corazón. No iba a ser el mejor verano de mi vida.

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  2. La abuela siempre tenía que socarrar el arroz, a sus nietos solo les gustaba así. Luego preparaba naranjas con miel de azahar y para terminar el banquete les preparaba el auténtico café de calcetín. Del abuelo por supuesto.
    Cada vez que veía a sus nietos disfrutar con sus comidas, sus mejillas se tornaban de color salmonete y se le aceleraba el corazón de alegría.

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  3. NO TE VAYAS EN LO MEJOR DEL VERANO DE TU VIDA

    Hija, desde el primer día te agarraste a mí como el SOCARRAT a la paellera. Después me acostumbré a tu dulce perfume de AZAHAR que te precedía y sucedía. Años después no concebía el mundo ni la navidad sin tu tradicional CALCETÍN para Papá Noel que, con gran imaginación y humor, colgabas con cinta adhesiva en el televisor porque no teníamos chimenea. Cuidando mi salud me enseñaste a comer sano, introduciendo en mi dieta más frutas, verduras y pescados, cocinando SALMONETE cada quince días.

    Ahora se me rompe el CORAZÓN cuando el médico dice que te irás antes que yo.

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  4. ¿Socarrat? Desconozco su significado, quizás pueda ser una palabra catalana. Que recuerdos, me evoca la palabra Azahar, me trae recuerdos de un aroma de la casa de mis abuelos donde había un limonero en el jardín y donde fue un escondite ideal para el calcetín de mi hermano.

    Del recuerdo del limonero, tengo que pasar a un recuerdo del aquel día donde vi por primera vez en el puerto pescando un salmonete, fue la primera imagen del aquel pez.
    Me queda la palabra corazón, El corazón es como una gran caja fuerte para los sentimientos, esos que forman la vida

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  5. Hacía tiempo que no veía un SOCARRAT en el techo, cuantas historias podían contar. El que me llamó la atención tenía motivos con flores de AZAHAR. Me estaba colocando el CALCETIN, la goma apretaba demasiado y el tobillo me picaba, cuando algo calló del techo. Al levantar la vista allí estaba. Era precioso. Desde el plato seguía mirándome el SALMONETE tumbado sin vida en su cama de patatas fritas. Volví a mirar el techo, podía ver ese objeto tan maravilloso y durante un momento olvidé el asunto que me había llevado hasta allí y que mantenía mi CORAZON oprimido.

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  6. La vida a veces es como una paella con un buen socarrat, la saboreas y agradeces al cielo la suerte de esa costrita tostada que tan bien sabe a nuestro paladar. Otras la vida es como una infusión de azahar, transcurre mientras vives adormecido y cautivado por una belleza sin término. Pero ¿y esos momentos en que la vida parece que te ha golpeado con un calcetín con un salmonete dentro? No digo probar ese sabroso pescado sino… ¡un Zas en toda la cara! En cualquiera de los tres casos el corazón siempre es sabio y… ¡añade su ingrediente secreto!

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  7. Nada como el “Kaos”

    Pero ¿cómo puede gustar al alguien un arroz quemado? (socarrat, llaman al arroz quemado del fondo de la paellera, en Valencia). Con lo ricas y deliciosas que hacen las paellas en el chiringuito Kaos, en Cabrera de Mar, (Barcelona). Y no, no le echan condimento de azahar, ni tampoco tendrás que ir a degustarlas encerrando tus cansados pies en calcetín alguno ¡es playa! (aunque no esperes ver en sus costas a un solo salmonete). Eso sí, con lo buenas que están sus paellas y lo fresquito que se come allí, el corazón te va a ir a mil por hora.

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  8. —¿Vas a comer el socarrat?
    —No me gusta, ni que fuera el azahar.
    —No entiendo la comparación.
    —Ya sabes que las metáforas se me dan mal.
    —Pero tú querías ser escritor.
    —Es verdad. Tendré que poner el calcetín esta navidad para que Papa Noel, me traiga la capacidad de crear metáforas.
    —¿Sólo el calcetín? Tendrás que poner algo más.
    —No se me ocurre.
    —Un salmonete, él es del norte seguro que le gusta el pescado.
    —Tienes razón, seguro que ese detalle le llega al corazón. Lo haré.

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  9. SE FUE… EL TIEMPO SE FUE

    “El tiempo nunca sería un problema
    si se pudiera comprar”.
    Pensaba mientras subía el fuego
    y se formaba el socarrat.
    En el jardín, la mesa dispuesta
    y el aroma de azahar.
    De la última colada -¡Ay mecachis!,
    ese calcetín olvidado en un rincón…
    Y en la encimera de la cocina,
    un salmonete esperando
    su paso por la sartén.
    Y ese pensamiento recurrente:
    “El tiempo nunca sería un problema
    si se pudiera comprar…”
    No tardarían en llegar y, -como siempre-,
    alabarían lo rica
    que sabía la paella de mamá.
    Una agradable sobremesa,
    y luego, cada uno a lo suyo.
    Sin contarles lo que en su corazón sentía
    desde que él se marchó,
    cuando su tiempo se terminó.

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  10. SOCORRAT – AZAHAR – CALCETÍN – SALMONETE – CORAZÓN
    Fuimos hacer una paella en el campo. A muchos les gustaba el arroz SOCARRT. A mi no.
    Uno de los amigos vino de la isla de Mallorca, con un licor de AZAHAR, para los postres. Nos contó, que lo hacían con un alambique y que luego lo colaban en un CALCETÍN.
    Obvio, no nos lo creímos, pero todos nos echamos a reír.
    El dueño de la barraca, era Celestino. Salio a pescar muy temprano, nos enseño su captura, solo un SALMONETE, El mar estuvo resuelto y no tuvo suerte. Le gustaba ver la casa llena de amigos. Es todo CORAZÓN

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  11. Ponerle corazón

    Un artesano bien digno de admirarlo
    reproduce un socarrat con tanto arte
    que no hay barro que no quiera formar parte
    ni azahar necio que se niegue a perfumarlo.

    Un maestro enseña (aprende), con pasión,
    recompone un calcetín el costurero,
    salpimienta un salmonete el cocinero
    calma el médico, el dolor, con vocación.

    Manifiesto duende, múltiple escenario:
    quirófano, río, sembrado, pizarra,
    eterna fogata, historias que narra
    el que sabe transmitir lo necesario…

    Quien emociona con su labor, renace,
    no existe magia, sortilegio ni razón,
    es el único secreto… el corazón
    que coloca, cada cual, en lo que hace.

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  12. Mientras viajaba, con la mirada perdida, vacía, a través del ventanuco entraba ese olor a arroz socarrat, crujiente, caramelizado, sabrosísimo que mi abuela Paqui hacía todos los domingos en la huerta, donde la flor del azahar nos hipnotizaba mientras los niños sentados aparte, semidesnudos, intentábamos coger con un calcetín, el salmonete que mi primo tenía en una pecera.

    Esos olores eran lo único que me mantenían vivo lejos de mi tierra, privado de libertad, vacío, sin nada, solo miedo.

    Veinte años después, con el corazón limpio he regresado, y el olor a arroz socarrat, crujiente, caramelizado, sabrosísimo que mi abuela…

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  13. La presión interior que la asaltaba a deshoras fue invadiéndola in crescendo hasta subyugarla y asfixiarla por completo. Dejando a un lado el socarrat, se disculpó y abandonó la mesa. Necesitaba apaciguar su espíritu con el dulce aroma de azahar que se deslizaba por el jardín, donde pensaba hallar el alivio de un calcetín sedoso que encubre y suaviza las callosidades. Como saltarín salmonete que se escapa de su perseguidor, se sumergió en el refrescante parterre. Allí los latidos agitados del corazón fueron menguando…

    Retomado el control de sus emociones respiró con sosiego, pero… ¿qué sucedería la próxima vez…?

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  14. NOSTALGIA

    Al contemplar el arroz requemado que le han servido, añora el “socarrat”, que con mimo María le rascaba de la paella. Recuerda el aroma a azahar mientras comían a la sombra de los naranjos del patio. Ahora, en la fila del comedor, ve que lleva cada calcetín de un color. María nunca le hubiese dejado salir así de casa. Le preguntan si quiere salmonete o sardinas, a él le da igual. Entonces, piensa que no debió golpear a María cada noche que no le gustaba la cena. Que cuando le dijo que se marchaba, no tenía que haberle clavado aquel cuchillo en el corazón mientras le gritaba: “Eres solo mía…”

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  15. EN LA PENUMBRA

    Sigue sin pegar ojo, aunque ya amanece. Permanece en su boca el sabor del “socarrat” que compartieron ayer junto a la playa.

    Su habitación se aroma de azahar al romper el alba. Pierde el equilibrio cuando se levanta un poco aturdido. Los pies se le enredan con un calcetín que anoche dejó tirado en el suelo. Cae como un saco sin poder evitar que su cara golpee contra el suelo. Siente un fuerte dolor en su mejilla, que de inmediato adquiere el color de un salmonete.

    En la penumbra, incrédulo descubre como, debajo de la cama, sigue latiendo su corazón.

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  16. ANHELOS DE ALTURA
    En lo alto del Everest, emocionada pero exhausta, de pronto recuerda el agua del mar, los granos de arroz, el socarrat, el olor del azahar. La satisfacción de quitarse un calcetín y rozar la arena con el pie desnudo. La sonrisa al ver a su ligue inglés volver de la playa rosado como un salmonete. El calor, el verano. Envuelto por el frío intenso y por la nieve, el corazón de Mariajo es de sal y de sol y bombea con fuerza latidos de nostalgia.

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  17. Hay gente que no aguanta bromas, como Vicentin el Valenciano al que dimos a fumar estramonio con maría.
    Que calores le entraron al desgracíao, se quito la ropa gritando,
    – Me quemooooo, como el Socarat me quedo.
    Y en bolas, de cabeza al arroyo, al cieno, diciendo que era agua de Azahar , y la guerra que nos dio con un Calcetín, creía que era un Salmonete y carrera va carrera viene, revolcándose por el barro, que risa, hasta que cayo como muerto y corre que te corre al medico con el, porque no despertaba, y flipamos cuando con un jeringazo de adrenalina en el Corazón le resucito y total para que nos pusiera a parir, encima que le habíamos salvado la vida.

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  18. UN DIA PERFECTO
    Pasamos un día estupendo y de la paella que hizo Vicente nos comimos hasta el “socarrat” que según opinamos la mayoría, era lo mejor. El estar rodeados de naranjos oliendo la flor del azahar, fue un aliciente más para poder desarrollar todos los sentidos. Después de comer, jugamos al “calcetín” que consistía en adivinar lo que estaba metido en él, sin verlo claro, solo con el tacto. Nos reímos mucho. Ya oscureciendo, decidimos volver al pueblo donde cenamos. Tomé un delicioso salmonete frito recién sacado del mar y más tarde, los amigos nos despedirnos con mucho dolor de corazón.

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  19. -¡Xiqueta, ací ol a socarrat!
    -¿Qué te pasa en la boca? Exclamo asomándome entre el azahar.
    -¡Que huele a “chamuscao”, digo!
    -¡Eres tú, reina, quítate del sol y ven aquí!
    (Las risotadas de los chiquillos llaman mi atención)
    -Pero ¿qué estáis haciendo? ¡Arturo, para ya de volear ese viejo calcetín! ¿Se puede saber qué lleva dentro?
    -¡El salmonete de Wilson! Me grita al tiempo que el gato recupera su juguete.
    -“Donde estás corazóoon, no oigo tu palpitaaar” Canta el abuelo mientras nos acerca unas refrescantes cervecitas.
    Bueno, qué queréis que os cuente, nuestras reuniones familiares siempre son igual de caóticas.

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  20. La paella

    Los domingos se empeñaba en hacer paella. Sin saber cómo, eso decía, el arroz se le agarraba cada domingo. Había hecho la mili en Valencia y al arroz agarrado lo llamaba socarrat. El último toque, ya en la mesa, eran unas gotas de agua de azahar. Nadie, excepto él y Juani, su mujer, comían aquel amasijo oscuro. En pantalón corto y con una camiseta de tirantes, rojo de sol, parecía un salmonete. Andaba por la casa en pie de calcetín.
    -¡Un pelín agarrada y sabrosona, pero buenísima, corazón!- sentenciaba Juani sonriéndole.
    Y Andrés se embelesaba.

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  21. Más que mugre adherida a los pies, aquello semejaba un socarrat de polvo, sudor y epitelio muerto. La Tripulante de Cabina de Pasajeros impregnó un pañuelo con su perfume de azahar y, cubriéndose la nariz para evitar las náuseas, requirió al cliente tumbado en Clase Business que se calzase o, al menos, cubriera el pie desnudo con un calcetín limpio. El pasajero ebrio, revolviéndose en su butaca como un salmonete recién pescado, exigió a gritos un whisky. La TCP, haciendo de tripas corazón, informó al Comandante y esperó pacientemente a la Guardia Civil para desembarcar al interfecto antes del despegue.

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  22. Socarrat, así es como me siento algunos días de verano,tostadita…
    Azahar,el olor de perfume preferido para esos días de verano
    Calcetín,no lo usaría ni loca en esos mismos dias.
    Salmonete,plato para tomar en el chiringuito de la playa
    Corazón, crecido por los estupendos días de Sol,Mar,Familia y Vacaciones de Verano.

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  23. AY DEL AMOR…nace…

    Jóvenes alfareros
    del amor y la inocencia,
    instrumentos de pasión y vida,
    de padres hicieron labor
    con premio en alfarería
    y socarrat esmaltado
    cocido lento, sin prisa.

    Ese amor al caminar
    por huellas no conocidas,
    concibió un ser humano
    entre flores de azahar,
    ínfimo ser que naciendo
    pronto rompió a llorar,
    serias ganas de vivir
    escondía en ese llanto.

    Con nombre de continente
    ese ser, fue bautizado,
    con el María delante
    en un calcetín bordado,
    su cara color salmonete,
    de soprano su llanto,
    alfareros inocentes
    los padres fueron casados.

    Triunfó el amor!!
    En un continente negro,
    un corazón tan blanco.

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  24. Socarrat. Huele a rubor; esos auto-incendios no intencionados; vergüenzas accidentales. Aún así, acaban llegando esas espátulas amigas que- rascando, rascando, dale que te rasco – te recordarán que, por muy quemados que tengas los mofletes, sigues oliendo bien. Incluso a azahar, fíjate tú. “Como yo, no te jode”, te dirán mientras vuelcan en su plato su propia ración, ennegrecida, panza arriba cual gato diabético pero feliz. Para que veas que por mucho que te consideres calcetín desparejado del mundo por haberla cagado, luciendo ese color subido tirando a salmonete en mejilla, vendrán. Vendrán porque para eso está el corazón.

    Richard Collins Moore

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  25. El vello a través de los años (Parte III)

    A los treinta decidí quitármelos para siempre, con ese maravilloso invento que yo denominé “El vello socarrat”, comúnmente láser capilar, porque, aunque ya no me importaba si me miraban o no y mucho menos las críticas de los demás, estaba harta del desagradable olor a cera, del insoportable dolor de los tirones y muy cansada de sufrir para estar bella.
    Volvió a mí el olor a azahar de aquel calcetín que mi madre me ponía para ir al colegio, mientras me decía con un beso en la frente: ¡No te metas en fangos, salmonete y estudia mucho, corazón mío!

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  26. Innovación en la cocina.
    Decididamente no sabía cocinar como su madre lo hacía. Había hecho una paella sin su correspondiente SOCARRAT y para colmo, no le había puesto agua de AZAHAR.
    Cuando Lucas llegara, la increparía por tamaño desaguisado.
    Entonces, en un CALCETIN de su marido envolvió un SALMONETE y después otro, y otro; los atontó golpeándolos contra la encimera y los colocó en el CORAZON de la paellera, al amor del arroz en ebullición.
    Cuando llegó su marido le sorprendió con una nueva receta: “arroz con salmonetes al aroma de pinreles”

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  27. La mañana tenía perfume de azahar, a pesar de que dejó el calcetín sucio justo a su lado.
    No le importaba, el corazón le decía que juntos todo sería perfecto, a pesar del salmonete sobreasado de la noche anterior, el socarrat que había colocado sobre la puerta, azulejo en blanco y letras en rojo, daba la bienvenida a su nueva vida.

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