ESCRIBE TU RELATO DE FEBRERO (I): JUAN CARLOS SANZ BRIZ, HIJO DEL ÁNGEL DE BUDAPEST

En noviembre de 2005 la Asamblea General decidió que las Naciones Unidas designaran el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. Ayer 27 de enero se conmemoró la liberación por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau en 1945; la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente esa fecha Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, por eso hoy tenemos las palabras del hijo del famoso Ángel de Budapest. Juan Carlos Sanz Briz nos habló del heroísmo y la humanidad de su padre, Ángel Sanz Briz, quien arriesgó su propia vida, para salvar las vidas de más cinco mil de judíos en Budapest mientras era diplomático español en Hungría.

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Ángel Sanz Briz

Debido a su valor y acciones altruistas, Sanz Briz obtuvo el reconocimiento como Justo entre las Naciones. Su historia ha sido incluso retratada en la pantalla grande, en la película El Ángel de Budapest, basada en el libro Un español frente al Holocausto, del escritor español Diego Carcedo.

Para lograr salvar a los judíos húngaros, Sanz Briz, aplicó un viejo decreto de 1924 que reconocía la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes, la comunidad hebrea expulsada de España en 1492 por los Reyes Católicos, y comenzó a extender pasaportes y salvoconductos a todo aquel que acreditara esa condición. Poco después dio un paso más allá y extendió la protección española al resto de judíos que lo solicitaron. Sanz Briz no se detuvo ahí y creó una red de viviendas de alquiler a cuenta de la Embajada en las que cobijó a las familias judías que, aunque hacinadas, escaparon de este modo a las deportaciones. Colgaba en la puerta de los inmuebles la bandera nacional y un cartel que indicaba “anejo a la legación española”, es decir, que dicha casa habitación era parte de España. Miles de personas salvaron la vida enclaustrados en una de aquellas madrigueras.

Las Cinco Palabras que nos dejó su hijo, Juan Carlos Sanz Briz fueron:

Memoria
Aprender
Genocidios
Futuro
Libertad

ASÍ FUÉ LA HISTORIA

En marzo de 1944 Alemania invadió Hungría y el propio Adolf Eichmann se trasladó a Budapest para supervisar los planes de exterminio de la comunidad judía del país, donde fueron asesinados durante el holocausto unos 565.000 judíos por los nazis.

El 25 de junio de 1944 Sanz Briz envía una carta informando a Madrid de las disposiciones anti-judías:

  • Los judíos no podrán salir de sus casas más de 2 horas diarias y solamente por razón de actividades públicas o para realizar compras.
  • Queda prohibido a los judíos comunicarse por las ventanas.
  • En los refugios habrá una sala para los judíos y otra separada para los vecinos, preferentemente en el lugar más seguro.
  • En los tranvías los judíos solamente podrán ir en el segundo vagón.
  • Se prohíbe a los vecinos albergar a los judíos.

A los judíos se les obliga a entregar las joyas de oro y plata, los aparatos de radio, las bicicletas y los esquíes. En dos meses 500.000 personas fueron expulsadas de sus casas.

Sanz Briz informa a Madrid por carta (entrada 5151 en el Archivo de Europa, 15 de septiembre de 1944): “No obstante, en la nota verbal de referencia no se hace mención al hecho de que entre las 500.000 personas deportadas había un gran número de mujeres, ancianos y niños perfectamente ineptos para el trabajo y sobre cuya suerte corren en este país los rumores más pesimistas”.

Los judíos son confinados en las casas estrelladas mientras esperan el turno de su deportación. Sanz Briz envía planos de los campos de exterminio a Madrid e informa: “Se les asesina por medio de gas”.

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Indignado por los planes nazis, Sanz Briz decide, con el conocimiento del gobierno franquista, proporcionar documentos españoles a los judíos sefardíes que pudiese encontrar y negociar con las autoridades húngaras (títeres de los ocupantes alemanes) el traslado a lugar seguro de dichas personas. Sanz Briz procede a proteger las vidas de unos 5.200 judíos, usando su influencia y contactos (también su dinero, con el que sobornó al gauleiter alemán), así como edificios alquilados con los fondos de la embajada que rotuló como “Anejo a la legación española”. Los métodos que siguió los describió él mismo en el libro Los judíos en España: “Conseguí que el Gobierno húngaro autorizase la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes (…) Después la labor fue relativamente fácil, las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las 200 familias se multiplicaron indefinidamente, con el simple procedimiento de no expedir salvoconducto o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200”.

Así, de los 5.200 judíos cuya vida pudo salvar, sólo unos 200 eran de origen sefardí. En agosto de 1944 envió al Gobierno español un informe en francés realizado por dos presos escapados, que detallaba el genocidio que estaba siendo cometido en el campo de concentración de Auschwitz.​ El informe iba acompañado de una carta de Sanz que confirma la autenticidad de lo relatado: “Su origen, pues, le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos”.

Sanz Briz busca la base legal y afirma que los judíos sefardíes tienen derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos. Los busca en las estaciones de donde salían los deportados y en las marchas de la muerte, que eran columnas de deportados que caminaban hacia su cautiverio. Sólo encuentra a 70 familias sefardíes. Interpretando generosamente la ley española entrega pasaportes provisionales a todos los judíos no sefardíes que tengan parientes en España.

En octubre de 1944, Adolf Hitler depone el gobierno de Miklós Horthy. El Parlamento vota a Ferenc Szálasi, líder del Partido de la Cruz Flechada como jefe de Estado y primer ministro.

El 18 de noviembre de 1944 Sanz Briz suscribe el Documento de protesta de las Legaciones Neutrales por crueldades contra los judíos en el que se afirma: “las monstruosas crueldades que sufre la población judía”.

Se crea un gueto alrededor de la Gran Sinagoga donde se hacinan decenas de miles de judíos. El diplomático sueco Raoul Wallenberg, el representante del Papa en Hungría, Angelo Rota y Sanz Briz crean la carta de protección, que es un documento que entregan a los judíos que lo piden. El documento acredita que su titular se encuentra bajo la protección de los países neutrales.

Miles de judíos se amontonan en las legaciones sueca, suiza, vaticana y española. La legación española aloja a sus protegidos en once casas protegidas que están bajo la inmunidad diplomática y se consideran territorio español. El 24 de octubre de 1944 el ministro de Asuntos Exteriores Lequerica escribe a Sanz Briz: “ruega se extienda la protección a mayor número de judíos perseguidos”. Sin embargo, Lequerica había escrito desde Vichy el 29 de septiembre de 1943 un informe sobre el peligro judío: “Asunto: Paso clandestino de la frontera española. El peligro judío”. Ante la inminente caída de Budapest en manos del Ejército Rojo, el Gobierno español le ordena abandonar la embajada y se traslada a Suiza el 30 de noviembre de 1944.

BUDAPEST HOMENAJEA AL ‘ANGEL’ SANZ BRIZ POR SALVAR LA VIDA A 5.200 JUDÍOS

El considerado como el ‘Schindler’ español o el ángel en Budapest le dedicaron una calle en la capital húngara a Ángel Sanz Briz para rendirle  un homenaje e inmortalizar sus actos. “Sanz Briz demostró que uno se puede enfrentar a un régimen peligrosísimo y tremendamente agresivo, enfrentarse a un régimen de esas características y lograr salvar a personas inocentes”, explicó su hijo, Juan Carlos, que participó en el acto de unto a otros miembros de la familia.

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La nueva avenida ‘Ángel Sanz Briz’ está situada en el tercer distrito de la capital húngara, una zona residencial en el norte de Budapest. Allí, una placa y un monolito descubiertos este viernes en un acto solemne recuerdan al “Ángel de Budapest”, como es conocido este embajador que salvó la vida de 5.200 judíos húngaros.

Sanz Briz (1910-1980) logró que las autoridades húngaras reconocieran su derecho a proteger a 200 judíos de origen sefardí y luego fue ampliando ese número, multiplicando los permisos con una simple treta: que el número del documento nunca excediera esa cifra.

“Lo que hizo fue no mirar para otro lado y hacer todo lo posible para salvar el mayor número posible de judíos, con muy pocos recursos y sin la autorización expresa del Gobierno español”, recordó su hijo.

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Placa de Ángel Sanz Briz de ‘Justo entre las Naciones’

Por ello, Israel le otorgó en 1968 el título de ‘Justo entre las Naciones’, que se concede a quienes ayudaron a salvar a judíos durante el Holocausto nazi. La dictadura del general Franco no le autorizó en aquel momento a viajar a Israel para recibir esta distinción.

“Lo importante sería que esto inspirase a otras personas en los conflictos que hay actualmente” opinó Juan Carlos Sanz Briz.

En el acto, el secretario de Estado de Exteriores, Ignacio Ybáñez, alabó lo que hizo Sanz Briz y lamentó que “apenas recibió reconocimiento en su vida por su labor salvadora en Budapest”. También participaron en la ceremonia del alcalde de Budapest, István Tarlós, y el embajador de España en la capital húngara, José Ángel López Jorrin.

La persona del diplomático no es tan conocida en Hungría como la de otros salvadores, como el sueco Raoul Wallenberg, que salvó a más de 50.000 judíos, aunque sí existen en Budapest varias placas conmemorativas que recuerdan lo que hizo el español.

En el jardín de la gran sinagoga de la capital húngara, los nombres del español y del sueco aparecen juntos, como dos personajes que salvaron la vida de miles de judíos húngaros. “Eso fue una cosa que sucedió sin nuestra intervención, la sinagoga pensó que era correcto rendirle ese homenaje”, dijo el hijo del diplomático.

La familia nunca interviene activamente en las iniciativas dirigidas para recordar el embajador, conforme a lo que él mismo pregonaba de “no alardear de este tema”.

“Consideró que había hecho lo que debía hacer”, contó Juan Carlos Sanz Briz.

“Hungría rinde homenaje a la memoria de este excelente diplomático, estaremos siempre agradecidos a Ángel Sanz Briz por la extraordinaria labor humanitaria que desempeñó más allá de sus obligaciones y a través de su persona rendimos tributo a España y a sus ciudadanos por todas las vidas que salvó su compatriota”. Así se expresó el vicepresidente del Parlamento de Budapest, Gergely Gulyás, en el acto en el que participaron miembros de la familia, políticos, particulares y algunos de los que fueron salvados por sanz Briz de la deportación a los campos de exterminio nazis.

El Gobierno húngaro ya había rendido honores en 1994 a la labor del diplomático español, cuando el recientemente fallecido presidente Árpád Göncz le condecoró de forma póstuma con la Orden de Mérito de la República Húngara.

Durante la II Guerra Mundial, los nazis y sus aliados húngaros deportaron y asesinaron en Hungría a más de 400.000 judíos. La comunidad hebrea de Hungría, actualmente de unas 100.000 personas, es una de las más grandes de la UE, solo por detrás de Francia, Reino Unido y Alemania.

El autor del prólogo de este mes Fernando Gordillo junto a Julián Moreno sirvieron de gran apoyo para el nacimiento de la Asociación de Escritores Cinco Palabras hace cinco años.

La causa de febrero en Cinco Palabras está dedicada a una protectora de animales: El Refugio de Animales Abandonados Ciudad Animal… “Es un asociación sin ánimo de lucro, legalmente constituida, cuyo objetivo es salvar, recuperar, cuidar, proteger, y buscar nuevas vidas a través de la adopción para los animales abandonados. Contamos con un centro de adopción situado en España españa donde los animales son atendidos. El plazo de permanencia de los animales en el refugio es indefinido. Puedes contactar con nosotros si deseas adoptar o apadrinar alguno de nuestros perros en adopción o gatos en adopción. Si los animales no son adoptados, permanecen en el refugio recibiendo los cuidados y atenciones de los voluntarios”.

(*) Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

 

 

 

 

 

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21 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE FEBRERO (I): JUAN CARLOS SANZ BRIZ, HIJO DEL ÁNGEL DE BUDAPEST”

  1. “El ángel de Budapest”

    El venerable anciano miró desde el púlpito a las miles de personas que esperaban ansiosas escucharle. “Han pasado muchos años… y todavía guardo en la Memoria el rostro del hombre que, arriesgando su vida y a los suyos, salvó la mía y la de mi familia. Se llamaba Ángel y, juro por Dios, que nadie merece más que él llevar ese nombre. ¡Fue un auténtico Ángel! Hay que aprender a no repetir los errores de nuestros mayores, ¡por Dios!, para que nunca se repitan más genocidios, y a olvidar razas o credos ¡Todos somos seres humanos! El futuro depende de vosotros, ¡vividlo en libertad!”

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  2. Desde que el ser humano existe han ocurrido infinidad de desastres, aún así, parece que no tiene memoria para aprender de los errores.
    Aún sufriendo genocidios horrorosos, el ser humano no es capaz de pensar, en un futuro en libertad, para todos los que habitan en esté planeta.

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  3. GENOCIDIOS: NI UTOPÍA, NI POSVERDAD

    Ese fue el título que Andrea escribió en la portada de su trabajo, el mismo que después de varias semanas, conseguía terminar y debía entregar para la asignatura ETNOCIDIO, VIOLENCIA PLANIFICADA Y GENOCIDIO, del Máster de Investigación Antropológica y sus aplicaciones.

    El último párrafo decía: “Preservar la MEMORIA del mundo, de los pueblos, de la sociedad, transmitiendo a las nuevas generaciones la idiosincrasia que caracteriza a cada civilización, etnia, raza, religión, es una de las formas de APRENDER tolerancia e integración, para evitar nuevos GENOCIDIOS y garantizar a la humanidad un FUTURO sano, sin barbaries devastadoras y en LIBERTAD”.

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  4. La memoria histórica del ser humano es olvidadiza, deberíamos aprender del pasado, analizar qué nos llevó a infringir tanto dolor y sufrimiento a nuestros congéneres, ocasionando genocidios que horrorizan hasta el punto de que muchos prefieren negar los hechos a asumir la verdad. Nosotros somos los verdaderos animales, sobre todo cuando escudados en la masa estamos dispuestos a arrebatarle el futuro y la libertad a nuestros propios hermanos.
    Solo con cultura y conocimiento conseguiremos olvidar el dicho popular ” El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

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  5. Gracias a un ángel
    Todavía, a sus años, tiene buena memoria. Recuerda las ventanas cerradas, los temores, el silencio obligado, el desamparo.
    Ha debido aprender -aún sin quererlo- de genocidio, horrores, injusticias…
    Sin embargo logró que los cristales de sus gafas le borraran el miedo, los rencores, incluso la insistente auto condescendencia. E imaginó, con ellos, un futuro posible.
    La libertad (su aliada) lo acompaña, allí sobre su espalda, a todas partes. Supo cómo esperarlo agazapada en las pequeñas alas que hoy despliega.

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  6. Mientes, padre. Haces creer que no recuerdas, que no te puedes mover. Me desespera verte sentado junto a la ventana, como un muñeco inerte de mirada perdida. Vengo con la esperanza de llevarte conmigo, pero dicen que tienes que recuperar la memoria. No te conocen. Tienen que aprender a leer en tus pupilas el horror de las guerras, los genocidios, la crueldad humana. Sé que Mamá calmaba tu dolor, pero no puedes encadenar tu futuro a esta habitación de locos. En el perdón está la libertad.
    Por favor, padre, mueve tan solo un dedo para saber que me estás escuchando.

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  7. Estaba sentado en un banco del soleado jardín, solo. Su mirada fría se perdía en la MEMORIA. Tenía que APRENDER del olvido, aprender a dejar atrás recuerdos de GENOCIDIOS pasados.
    Lo veo a lo lejos, sentado en el banco, solo. Todavía no me ha visto. Hoy terminaré de leerle el libro. Lo llamo y me atrapa su mirada sonriente al verme.
    Ahí está mi lectora, hoy me leerá con su dulce voz ese libro de FUTURO Y LIBERTAD. Ya pasó todo. No estaré solo.-

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  8. Tenía grabada en mi memoria la cara del tipo que ahora se encontraba amordazado y atado a una silla, custodiado en aquel antiguo almacen por tres agentes del mossad.
    – ¿Lo puede identificar?
    – Es él, sin lugar a dudas, es Herr Heimm o el Doctor Muerte, como prefieran.
    Gracias a sus ”cuidados” tuve que aprender a caminar de nuevo.
    Este cerdo es cómplice y culpable de uno de los mayores genocidios de la historia.
    Intentaron dejarnos sin futuro ni libertad a base de sangre y dolor.
    – Este no hará más daño, le aplicaremos la justicia sagrada del ojo por ojo.
    – Que así sea, sentencié mirando a los ojos aterrorizados de mi antiguo verdugo.

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  9. EL ÁNGEL DE BUDAPEST

    Llegaría un día en el que hurgando en el dolor de la memoria, le enseñaría a aprender de los errores pasados; del horror de las guerras y los genocidios infringidos por los poderosos. También le hablaría de la importancia de construir un futuro diferente, donde el respeto a la vida y a la libertad, sean la religión que se extienda sobre la humanidad. Sí, un día tendría un hijo y le enseñaría todo eso, pensó, mientras veía el miedo reflejado en los ojos de aquella gente que, como él, con un rayo de esperanza, recogían de las manos de su Ángel salvador, el salvoconducto que podría salvarles la vida.

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  10. La profesora de historia puso a los chavales un documental sobre la 2º Guerra mundial y el holocausto.
    Hacer memoria de lo acontecido les ayudaría a aprender el error cometido por el ser humano. Los nazis en los campos de concentración, los genocidios, donde las distintas personas eran sometidas si no eran rubios caucásico, de raza aria y con ojos azules.
    Solo el futuro evitará no volver a repetir los sufrido, padecido y vivido.
    La profesora pidió a sus alumnos una reflexión y que después hicieran una redacción sobre la libertad y el valor de la misma.

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  11. Nada
    Había perdido la memoria o había decidido perderla. Tuvo que aprender a soportar la vida. Dos genocidios había digerido: Jasenovac, donde asesinaron a sus padres y Srebrenica, donde, cincuenta años después, perdió a dos de sus hijos, y se quebró.
    Alka, sentada frente a la ventana, movía el balancín. Todo, excepto la mecedora, estaba quieto desde hacía cinco años. Enjuta y con la piel amarillenta sólo miraba por la ventana. Sus ojos, expectantes, nunca se cerraban. Su futuro se congeló aquella mañana de Julio de 1993. Tomislav, su marido, consiguió su libertad, tres días después, disparándose en la cabeza.

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  12. LA INDIFERENCIA
    Parece que los humanos no tenemos memoria y seguimos repitiendo las mismas atrocidades que han tenido lugar en épocas no muy lejanas y que hemos visto incluso por medio de las imágenes. No hemos sabido aprender de los errores que la humanidad ha cometido y se siguen produciendo genocidios, guerras absurdas y crímenes que afectan a una gran parte del género humano. Pueblos enteros sin futuro y privados de libertan en pleno siglo veintiuno, en contraste con los avances tecnológicos que se disfrutan en otros lugares del planeta, donde el velo de la indiferencia, parece ocultar su mirada

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  13. “PLANETA MAÑANA”: REFLEXIONES DE UN TERRÍCOLA BOBO

    La humanidad no utiliza la memoria para aprender, ya se sabe: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Pero no solo dos veces, a lo largo de la historia hemos repetido hechos monstruosos como los genocidios, exterminando pueblos y etnias. Tal vez hoy el mayor crimen lo cometemos contra nosotros mismos, contra la tierra. Por muchas alarmas que nos indican que éste no es el camino, cerramos los ojos en nombre del progreso. Así dejaremos sin futuro a nuestros hijos, ya que no habrá planeta donde vivir en libertad.

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  14. La memoria es tan frágil como terca es la palabra. Algo tan terrible como la eliminación sistemática de un grupo humano debería hacernos aprender de los errores para que la barbarie no encuentre fácil acomodo en el corazón del hombre. Pero al primer exterminio siguieron otros y otros. Hablamos de genocidios, en plural, con una naturalidad pasmosa. Si gramaticalmente es impecable, moralmente es inaceptable. Ayudemos al poeta haciendo de la palabra un arma cargada de futuro para que de los gritos en el cielo llueva libertad en la tierra, y para que nuestros relatos sean mucho más que un juego.

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  15. Memoria: porqué será tan dificíl tenerla presente…
    Aprender de los errores, porqué costará tanto…
    Genocidios,cuántos más son necesarios para darnos cuenta de que todos somos la misma humanidad.
    Futuro,esperanza en conseguir el respeto a todas las diferencias.
    Libertad será el premio.

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  16. Le compadecían, decían de él que su memoria iba teniendo lagunas. Comentaban que tuvo que aprender de nuevo las más sencillas pautas de vida, culpa, sin duda, de tanto sufrimiento como había padecido durante la guerra y que lo anuló como persona.
    Si fuera capaz de argumentar nos aseguraría que la palabra “genocidios” era otro sinónimo para “infierno”; que su futuro, en el pasado, ardió junto a los cuerpos de sus compañeros en los malditos crematorios y que un día, no recordaba cuándo, alguien, quizá un ángel, le devolvió la libertad.
    Desgraciadamente para él, demasiado tarde, ya se sentía muerto.

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  17. CAMINO A ÍTACA

    Cada día me despiertan gritos horribles, desgarradores, que se niegan al olvido. Quedaron grabados en mi memoria aquellos días de terror, frío y hambre de los que no entiendo cómo logré sobrevivir.

    He necesitado años para aprender a confiar en mí. Tras la liberación de los campos de exterminio pensé que nadie volvería a cometer los mismos errores, que nuestro dolor serviría para evitar otros genocidios, que serían erradicados para siempre.

    A pesar de todo, creo que todavía es posible un futuro donde a nadie lo maten por sus ideas ni por su religión, donde la libertad no sea solo una utopía.

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  18. UNA LUZ EN EL CAMINO

    Se borra de la memoria doliente
    el susurro de los cipreses
    sugiriendo huidas.
    Allí, donde el aprender lastima
    la mente,
    se refugia la cobardía,
    donde la mirada fría
    es, en sí misma, estilete
    asesinando esperanzas,
    se fraguan odios y venganzas,
    donde los genocidios
    tienen nombre y apellidos
    siendo carne de exterminio,
    arde el futuro en crematorios
    donde no puede esconderse
    el miedo.
    Lloran los recuerdos,
    duelen los silencios,
    hablan los supervivientes
    de una luz en el camino,
    que no se entierre su nombre,
    que no caiga en el olvido.

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  19. Esperanza
    No le llegaba la memoria para saber cuándo había traspasado el dintel del invierno. Por qué tuvo que aprender a leer gestos y vocablos de rostros desconocidos. Solamente los surcos que habían dejado sus incontenibles lágrimas, le recordaban aquellos genocidios que había querido relegar al olvido para no soportar su carga tan pesada y doliente.
    Anclado en el pasado, se ahogaba en un presente vacío y desolador. Tanto que, solo anhelaba alcanzar un futuro más prometedor, tal vez, en el que lograría cerrar la puerta y alcanzar la libertad.

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  20. -¿Te sabes de memoria la lista de los Reyes Godos?
    -No fastidies, no sé cómo es posible que a mi padre le obligaran a aprender eso, ¿te imaginas?
    -Chica, es que eran otros tiempos. Yo he visto a mi padre entrar en el váter con una guía telefónica de Madrid, con más de mil páginas, y decir que se la iba a aprender entera…, pero entendiéndola.
    -Claro, ahora vivimos de manera diferente. Hoy en día no se entienden ni son justificables los genocidios, hay igualdad de razas y sexos… ¡El futuro, vaya!
    -Sí, mucha más libertad.
    -¡Y guías más pequeñas!

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  21. Es un deber común
    mantener viva
    la memoria

    Aprender
    Aprehender

    Aquellos genocidios del pasado
    sirvan para evitar
    los del presente y
    los del futuro

    Y en tributo y
    acto de respeto
    a todas aquellas víctimas
    sacrificadas
    en aras de doctrinas peregrinas
    clamemos:
    ¡Justicia y libertad!

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