ESCRIBE TU RELATO DE DICIEMBRE (I): EL MINISTRO @ALFONSODASTISQ

La primera semana del mes de diciembre las Cinco Palabras nos llegan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España. El propio ministro Alfonso Dastis fue quién en un viaje a Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos, nos dio las primeras palabras del último mes del año, que fueron:

Algarabía                WhatsApp Image 2017-12-03 at 16.46.39.jpeg
Paciencia
Galimatías
Curiosidad
Vituperio

Dastis en  2004 fue nombrado embajador de España en los Países Bajos y hasta diciembre de 2011 era coordinador COREPER en la Representación Permanente ante la Unión Europea en Bruselas.

Entre diciembre de 2011 y noviembre de 2016 fue representante permanente de España ante la Unión Europea.

El 4 de noviembre de 2016, Alfonso Dastis, fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, en el Gobierno de Mariano Rajoy.

 

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La causa del último mes del año en Cinco Palabras está dedicada a los niños más necesitados: Ningún Peque Sin DesayunoInés García de Paco, es una azafata de vuelo que primero fundó la Asociación Menuda Vida de Perros dedicada a la ayuda de animales abandonados. Posteriormente, debido a la crisis que sufre España, creó otro proyecto dedicado a ayudar a familias desfavorecidas con niños pequeños o enfermos y a personas solas y sin recursos, a este proyecto lo llamó Ningún Peque Sin Desayuno.

Prólogo por el director del Coro Cantoría , Román Clemente Magán, que el próximo 21 de diciembre actuará en el teatro Capitol de Madrid, España con el espectáculo Luces de Navidad. PINCHA AQUÍ PARA CONSEGUIR TUS ENTRADAS: http://www.capitolgranvia.com/espectaculos/luces-de-navidad/

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

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28 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE DICIEMBRE (I): EL MINISTRO @ALFONSODASTISQ”

  1. Zinedine Zidane

    No dejaba de observar con una sonrisa, la Algarabía que suscitaba su presencia en aquella clase de primaria del Colegio “El Porvenir”, de Madrid. El profesor asistía con serenidad y Paciencia al alboroto que provocaba en los niños y niñas su presencia. Antes de su entrada tuvieron un trabajo, pintar a la estrella deportiva. No con mucho éxito, aquellos dibujos eran un auténtico Galimatías. Pese a la Curiosidad que le despertaron a su dueño, el genialisimo jugador Zinedine Zidane, cuando jugaba, y también ahora como entrenador, del Real Madrid. Los Vituperio o insultos, se lo dejaba a la prensa deportiva.

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  2. ¿Cómo ocultar la algarabía?
    Ella acepta con paciencia los problemas, la incertidumbre, los galimatías. Responde a tu curiosidad controladora – lindante casi con el vituperio- escondiendo la luz de su sonrisa.
    Tu mirada paterna desaprueba todo cuanto suponga enamorarse, e insistes, otra vez, en preguntarle:
    -¿Has estado con él?
    Dice que no, que no lo ha visto: Menea la cabeza a ambos lados, cubriéndose la boca porque teme que allí se transparente la mentira.
    ¿Sabes? ¡Se han encontrado! Se puede adivinar por el notorio brillo de sus ojos y ese cambio sutil que experimentan, ahora, las comisuras de sus labios.

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  3. ‘Antón de Almagro, nacido en el reino de Granada, es culpable de hablar Algarabía con su familia y condenado por ello a recibir veinte azotes ‘
    El alguacil anuncio mi condena por hablar con mis hijas en mi lengua materna, aunque estaba prohibido, a veces perdia la Paciencia y tenía que explicarles algo sin usar la lengua de los castellanos que aun era un Galimatías para ellas.
    Me ataron en la picota, mis vecinos reunidos alrededor miraban con Curiosidad, aguardando a como aguantaría el castigo, el Vituperio y los insultos de todos ellos.

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  4. ¡Mamma Sopa!
    Llegué aquella noche y al abrir la puerta había una gran algarabía. Me arme de paciencia y entre dispuesto a acabar con aquel desaguisado, Comencé a preguntar a los asistentes y nadie tenia claro que sucedía, cada cual contaba una versión de los hechos, de tal forma que me forme un galimatías de ideas insondables, aún así la curiosidad me pudo más que la razón. Tranquilamente me senté a pensar en todo lo que había oído, ¡por fin! me di cuenta de que todo era un vituperio contra el dueño del establecimiento, nadie había puesto la mosca en la sopa.

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  5. ¡Indomables vecinos!

    Desde la cama, escucho la algarabía que provocan los vecinos en mi rellano. Me levanto, me digo: paciencia. Aun poniendo mi oreja en el resquicio de la puerta de la entrada, el galimatías de la conversación me deja confusa. No obstante, mi curiosidad sigue martilleando mis sienes. Sin hacer ruido, entreabro las aspas de la mirilla de la puerta. Cuando al fin puedo escuchar con claridad el vituperio que lanzan sobre mi persona, por sacar la basura a destiempo, cierro y me vuelvo de nuevo a la cama. ¡Siempre igual, no se acostumbran!

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  6. Se asomó por la pequeña abertura; no entendía el porqué de aquella algarabía que llegaba del exterior rompiendo su pacifico descanso.
    Armándose de paciencia deseó que el follón acabara pronto.
    Les oía, pero no entendía nada de lo que gritaban con aquella verborrea que más parecía un galimatías extranjero.
    La curiosidad le pudo; se levantó y salió de su encierro.
    A la luz de la luna pudo ver una escena que le dejó helado. De su boca escapó un juramento y un merecido vituperio contra aquellos espectros que le rodeaban y le repetían que descansaba en la paz del cementerio.

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  7. Curiosidad
    Las calles se iban llenando de gente, de luces y de fiesta. Había tanta ALGARABÍA que hasta los sordos podían oírla.
    Francisco mantuvo a su prole alejada de tanto bullicio, pero el pequeño, que no tenía PACIENCIA, se escabulló entre sus piernas.
    Árboles, casetas, coches… todo era un GALIMATÍAS; ajeno al peligro y lleno de CURIOSIDAD caminó entre el jaleo, hasta que una mano enguantada lo alzó repentinamente y se encontró con una mirada salvaje y acusadora.
    —¿A dónde vas, loco niñato? — Ante tal VITUPERIO, el niño contestó: «mi padre se ha perdido y voy a buscarlo»

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  8. BUSCANDO LA LUZ

    Ganaré la última batalla
    en la algarabía
    de esta historia,
    bajando a los hormigueros
    donde la paciencia es blanca.

    Saldré del galimatías
    de la duda,
    donde prospera el anhelo
    de matar la incertidumbre,
    sin umbrías sombras
    ni antiguos fuegos.

    Se morirá la curiosidad
    enferma,
    cómo se va el invierno
    con el calor entrante
    y volverá la luz a mi alma,
    lejos, del vituperio extenuante
    doloroso,
    extremo,
    del que mi cuerpo
    con heridas lacerantes
    ha conseguido salir
    triunfando y triunfante.

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  9. El gran cocinero Carlos Argüiñano comunicó a sus alumnos que los llevaría a un concurso de tapas de cocina. Los mismos desataron una gran ALGARABIA.
    Argüiñano, les dijo: tenéis que pensar bien, con la tapa que concursaréis. PACIENCIA requiere el momento. No será fácil. Os aconsejo pongáis a la tapa nombre sencillo, no la convirtáis en un GALAMATIAS.
    Todos querrán saber previamente que cocinaréis. Los periodistas tendrán CURIOSIDAD.
    Será, motivo de VITUPERIO, el que adelante o comente, la idea que tiene para presentarse a concurso.
    Sé que lo haréis muy bien y, por imaginación e ilusión que pongáis, seréis recompensados.

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  10. Las gallinas

    Cuando mi madre se sentaba a escuchar la novela, mi hermana y yo, en el corral, armados con varas de ramón sofocábamos a las gallinas. Organizaban tal algarabía que la tía Guadalupa, que oía la radio en su patio, perdía la paciencia y con un galimatías innombrable nos anatematizaba y terminaba protestando en mi casa, y ya, de paso, oía la novela con mi madre. Acababa encendiéndose con la maldad de aquel profesor particular que las mataba callando.
    – Un “Hipróquita”, eso es lo que es- sentenciaba.
    Mi madre nos castigaba en el comedor con ellas dos.
    -Dolores- preguntaba- Por curiosidad, ¿Tu sabes qué es un vituperio? El cabrón se lo dijo, el otro día, a la pobre Adela.

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  11. EL GORDO

    Primero un murmullo, luego gritos. Aquella algarabía acabó con mi paciencia. Puse atención, pero con aquel galimatías era imposible entender nada. La curiosidad pudo conmigo, abrí la puerta y me asomé. Era increíble, todo el mundo saltaba subido a las mesas, brindaba… mis trabajadores habían enloquecido. Además, aquello era un vituperio contra mi persona:

    —Al jefe que le den…

    —Ese hijo de… es un negrero…

    Incluso, Angelita, mi modosita secretaria, estaba semidesnuda, totalmente ida. La llamé:

    —¡Angelita! ¡Qué pasa!

    Ella derramándose champán sobre sus pechos me dijo:

    —¡Qué nos ha tocado el gordo! Sí, sí, el número del comité de empresa. Sí, ese que usted decía: yo a esos rojos no les compro.

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  12. SOMA

    La algarabía iba en aumento mientras se agotaba la paciencia del público asistente. Llevaban una hora esperando en sus asientos y el mitin aún tardaría en empezar; así que por enésima vez, pidió calma en un intento vano de poner orden, en el galimatías indescifrable que se había formado.
    No podía entender cómo, ese hombre, podía despertar tanta curiosidad y confianza; y más, cuando los hechos descubiertos en días anteriores, confirmaban el merecido vituperio que se cernía sobre él.
    “Nada importa cuando son de los tuyos” – Pensó.
    Hoy, de nuevo, volvería a repetir el mismas falsedades que en otras ocasiones. Eso sí, escogería hábilmente el “gramo” de mentiras que necesitaban oír.

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  13. Una gran algarabía, era la que se formaba, cuando terminábamos cada cuento de la risa. ¡Qué paciencia! La de nuestro profesor quien tenía que resolver cada día un nuevo galimatías, para crear un nuevo argumento que tuviese una chispa de curiosidad. La que atrajera nuestra atención a la clase.
    Cierto día, el gafitas de la clase dijo la palabra “Vituperio” ¿Cómo Vituperio? ¿Qué es un Vituperio? Nadie sabíamos qué era un Vituperio, decidimos buscar su significado para saber lo que es. En el diccionario, su definición nos dejó sin saber qué es un o el Vituperio, simplemente es una palabra.

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  14. ¡Algarabía! ¡Algarabía! Vuelen las campanas…
    Pero con paciencia, no nos alegremos hasta comprobar que la noticia que nos alegra no es un triunfalista galimatías.
    Apelemos a la Curiosidad, bebamos de aguas que emanan de las fuentes puras de la verdad, aunque resulte más trabajoso llegar a ellas que beber de esas otras que las que acercan las redes sociales, tantas veces infectadas por sustancias contaminantes
    Así mirado, con esa paciencia para constatar, tal vez esa algarabía deba posponerse hasta que, con curiosidad de gato hayamos comprobado si aquellos galimatías son informaciones o un malvado vituperio de la verdad.

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  15. SIN MIEDO

    Despierta sobresaltada por la fuerte algarabía, procedente del exterior, que invade su habitación. Se da media vuelta en la cama en un nuevo intento de volver a dormir, pero el estruendo es superior a su paciencia y le resulta imposible.

    Entonces, deja volar su imaginación, su mente se convierte en un galimatías al trenzar sus sentimientos con la curiosidad por descubrir los de él. Desconoce cómo interpretar lo que esconden sus ojos y acaba perdida en su inmensidad. Si se equivoca le dolerá tanto como un vituperio.

    Aun así, decide arriesgarse, sumergirse en la pasión de su boca y respirar sus besos de mar.

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  16. Me desconcertó una amiga cuando reconoció públicamente, sí, públicamente, que veía OT, y que disfrutaba viéndolo en familia. “Tamaña afirmación es vituperio”, dije. Me respondió que olvidara mis prejuicios y que, aunque sólo fuera por curiosidad, lo viera un día. Apreciando como, hasta entonces, apreciaba -y este galimatías de tiempos verbales se entenderá- su criterio, armado de paciencia a ello me puse. Porque quiero demasiado a mi amiga, no le he retirado el saludo. A modo explicativo diré que, cambiando de canal, me deprimió menos la algarabía de una famosa reunión vecinal, ciertamente zafia, que aquel pésimo consejo -por suyo-.

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    1. Gracias por tu relato solidario.
      Por favor, recuerda que este juego tiene tres reglas:
      No se cambia género ni número.
      No se cambia posición de las palabras.
      La extensión no sobrepasará las 100 palabras.

      Un abrazo

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  17. Dormía plácidamente cuando me despertó una inquietante algarabía. “¡Ya estamos con las puñeteras fiestas!”. “Paciencia” me decía respirando abdominalmente mientras que música, voces y risas iban en crescendo como un galimatías infernal.

    Iracunda, me puse una chaqueta sobre el pijama y salí para llamar insistentemente al timbre hasta que me abrió un apuesto varón que me miró con curiosidad exclamando:

    -¡Bonito traje de noche!

    Sin tomármelo como un vituperio, titubeé:

    -Soy… la vecina. Madrugo… mañana.

    Y mientras era trasladada de su mano al corazón de la fiesta, recordé las palabras del Gran Constantino: “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”.

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  18. Se acerca silenciosa y sigilosa ante la algarabía que ambos están formando.
    Cual no será su sorpresa al descubrir que a él ya se le acabó la paciencia y que después de meses de sostener el galimatías mental que le atormentaba decidió, por fin, escuchar la voz de la curiosidad que le animaba a destapar el temido vituperio que ambas estaban disfrutando a sus espaldas.
    Lo sabe. Se enteró. Lo nuestro se acabó.

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  19. Aquella algarabía necesitaba de mucha paciencia.
    Era una fiesta infantil que nunca se podía saber como terminaría: algún chichón,alguna rotura,lloros,vómitos.
    ¡Un verdadero galimatías!celebrarlo en casa o fuera.
    La curiosidad del resultado, siempre me hacía caer aunque fuera cómo un vituperio a mi edad.
    Me lo paso tan bién con ellos…

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  20. Salió a saludar entre la algarabía de la multitud que, emocionada por su extraordinaria actuación, ansiaban su autógrafo. Con paciencia fue saludando a todos los asistentes, sonriendo, a pesar del ruido que transformaba las palabras en un galimatías ininteligible, imposible de descifrar. Un hombre, empuñando un bastón, atrajo su mirada. Espetaba sonidos sordos y se abría paso a golpes y aspavientos. Ella le observaba con curiosidad y un contenido vituperio al escuchar: “si no eres mía, no serás de nadie”
    La imagen de la garrota, golpeando su cabeza, fue lo primero que recordó, dos años más tarde, al despertar del coma.

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  21. Que algarabía había entre bambalinas. El estreno estaba a punto de empezar y los actores en lugar de tener paciencia y tranquilidad, para salir a escena, aquello era un galimatías. Mi curiosidad era enorme por ver como se desarrollaba el vituperio de aquella trama.

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  22. Le despierta la algarabía de los niños jugando. Se asoma a la ventana para ver si le ve llegar, está perdiendo la paciencia, necesita hablar con él y aclarar el galimatías que han tenido en su última conversación, cuando algo atrae su curiosidad. Uno de los niños está recibiendo un gran vituperio. Su corazón se dispara, es él, viene a verla, entonces no está enfadado. Se atusa el pelo, se repasa los labios. La puerta se abre, ella se gira con la ilusión en los ojos del día que se enamoró de él.
    – Mamá todo está listo
    Y entonces recuerda, él ya no vendrá mas

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  23. El bar estaba lleno y la algarabía de los gritos que proferían desde las mesas hacía que no se pudiese entender al camarero.
    -¡Paciencia amigo, que en cuanto quede algo libre le aviso!
    Hasta una frase tan sencilla era un auténtico galimatías para aquel anciano.
    -¡Noo, no queremos guiso, mejor unas raciones!
    -¡Qué guiso ni guiso, que cuando haya algo libre le aviso!
    -¡Ya, pero preferimos aquí, mejor que en el piso!
    El aseo quedó libre pero aguanté por curiosidad.
    El camarero soltó un vituperio al aire.
    -¡No, tampoco queremos fruta!
    Entonces sí entré al aseo, ¡meándome de la risa!

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  24. Cuánta algarabía!!!! Cuánta alegría!!! Cómo se nota que las vacaciones están a la vuelta de la esquina…..
    Cuánta paciencia que tendrán que derrochar los abuelos para tomar el control de la vida de sus nietos ejerciendo su papel de educador y de compañeros de juegos a la vez.
    Parece un gran galimatías.. pero no lo es. Solo se trata de poner curiosidad a la vida y mirarla con los inocentes ojos de los más chicos del lugar, dejando por un rato los problemas en el lugar donde habita el olvido, verdad amigo Sabina?
    Y todo sin vituperio. Todo con alegría en el alma y en todos los sentidos.
    Hay que volver a ser niños.

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  25. Había una algarabía terrible, todos querían hablar a la vez. “¡Escuchen! Háganlo uno por uno aunque no recuerde bien quién iba primero”. “Paciencia” dijo un anciano al moderador. Por fin se consiguió que hubiera un primero. Comenzó a hablar y de su boca salía un galimatías incomprensible. El segundo lo mismo. Así fue dando la palabra el moderador al resto de asistentes y todos hablaban ese idioma incomprensible. “Tengo curiosidad – preguntó el moderador al anciano – Es que… No entiendo argumento, halago o vituperio alguno. ¿Qué pasa aquí?” “Yo tampoco entiendo. ¡Felicidades! – Rio el anciano – ¡Conseguiste paz, orden y respeto!”.

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