ESCRIBE TU RELATO DE NOVIEMBRE (I): LA REINA DE BAILE PANAMEÑO, GIOANNI OSTIA

En la primera semana del mes de noviembre tenemos una niña que nos da sus palabras. Desde Panamá, Gioanni Ostía Trujillo, Reina de Baile de su Instituto Justo Arosemena (Panamá City), y es su madre Johanna Trujillo quien nos propone la causa para ayudar este mes de noviembre: Llevando Sonrisas

Las Cinco Palabras, que nos envía desde Panamá Gioanni Ostía Trujillo son:

Tembleque
Bailarina
Punta
Estatua
Naturaleza

El Instituto Justo Arosemena – IJA – es un colegio particular incorporado democrático que pertenece a las sociedades Fomento Cultural, S.A. y Enseñanza Particular Incorporada, S.A.

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Fundado en 1954, su nombre honra la memoria de Don Justo Arosemena, considerado como uno de los hombres más brillantes de su época, llamado el más ilustre de los panameños y padre de la nacionalidad. Desde sus inicios, el IJA se proyectó como una escuela diferente, brindando una educación democrática e integral, sustentada en valores cívicos y morales para formar los hombres y mujeres de bien que Panamá necesita. Cada 9 de agosto, en conmemoración del natalicio de Don Justo Arosemena, el IJA celebra el aniversario de su fundación.

La enseñanza que se imparte en cada uno de los niveles y secciones del Instituto Justo Arosemena tiene los siguientes propósitos:

a)   Formar una conciencia democrática y reafirmar nuestra nacionalidad.

b)  Brindar un ambiente sano donde los estudiantes reciban una educación completa, con base en el desarrollo de una moral elevada.

c)  Guiar el desarrollo biopsicosocial del estudiante, de modo que se forme hábitos y actitudes adecuadas para que pueda mantenerse sano, resolver con eficiencia sus problemas y, a la vez, ser un elemento capaz de vivir en una comunidad respetando a los demás, reconociendo sus deberes y derechos para con los demás y su Patria.

d)  Brindar a los estudiantes una formación actualizada y cónsona con la realidad, incorporando en los planes y programas de estudios, aquellas innovaciones generadas como producto de los avances científicos y tecnológicos de amplia aceptación mundial.

Como colegio incorporado que sirve a la sociedad panameña, el IJA acata y promueve los objetivos de la educación nacional consignados en la Constitución Política de la República, en las leyes y en las disposiciones emanadas del Ministerio de Educación.

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En el mes de noviembre de 2017, Cinco Palabras dedicará sus esfuerzos: Llevando Sonrisas de Panamá.

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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Titular: CINCO PALABRAS

IBAN: ES60 1465 0100 9219 0019 2138

Código BIC/SWIFT: INGDESMMXXX

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

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27 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE NOVIEMBRE (I): LA REINA DE BAILE PANAMEÑO, GIOANNI OSTIA”

  1. Puente
    Por un puente tembleque, la bailarina intenta dar sus pasos: Pies en punta, frente en alto, manos extendidas hacia el cielo…
    Convertida en estatua, por cautela o por miedo: inmóvil entre dos extremos que parecen imposibles de enlazarse. Como en toda guerra -infértil, doliente- batallando a un lado y a otro: la gente.
    Mientras ella espera, la naturaleza va tejiendo ramas que unirán la tierra con flores y calma…
    Por un puente firme, la niña danzando con su risa nueva: Logra atravesarlo y llegar a tiempo.
    A favor del mundo (generoso, el viento), recibe al futuro con brazos abiertos…

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  2. Aún recuerdo aquel tembleque, el que en su niñez parecía que la impedía ser bailarina, diariamente en clase ensayaba para someterse sobre la punta del pie para parecer una auténtica estatua encima de los escenarios.
    Afortunadamente cuando se encontraba en plena naturaleza, su tembleque desaparecía completamente y era capaz de sostenerse durante horas sobre sus propias puntas. Recientemente me comentó que rodeada de naturaleza sentía que el aire la sujeta al ponerse sobre las puntas, afirmó que la suave brisa del amanecer era perfecta para ensayar esa posición tan importante para lograr ser una gran bailarina y superar los tembleques.

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  3. Bailarina

    Me sucedía siempre que iba a ver su actuación “me daba el Tembleque”. Teresa Arosemena era una maravillosa Bailarina, tenía una perfecta armonía y sincronía con cada molécula de su cuerpo, es más, puedo decir sinceramente que ésta la tenía hasta en la Punta de su nariz. Para colmo, su cuerpo era una belleza. Seguramente, si su creador viviera, la usaría de modelo para cincelar de nuevo la Estatua del siglo IV a. C. de Lisipo, la Afrodita de Capua. Toda una lección de arte, espectaculo, belleza y Naturaleza conformada y perfecta. Sí, tenía mucha suerte de tenerla como esposa.

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  4. Colores de flores

    Era aquella sonrisa que producía su rostro y brillaba a la vez su cabello con su moño, desde la raíz , hasta su cabeza,Llena de belleza conocía sus distintos propósitos de formar aquellas cadenas de flores
    Rosa su color sintetizaba con su rapidez y estilo de vida. No obstante segura de si misma en aquella aula con luminosidad escribía el relato que le llevo a pronunciar su solidaridad.

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  5. La Bailarina

    Los nervios no la dejaban parar, el tembleque que le ocasionaba cada vez que daba una vuelta delante de gente, su estomago se le encogía. Ella era una bailarina profesional, aún así cuando su director le decía que saliera, esa se ponía sus zapatillas de punta y se ponía tiesa como una estatua, nerviosa, tensa, esperando a que le dieran cuerda a la caja de música para salir a escena y entonces bailaba para sus fans. Era su naturaleza.

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  6. Qué emoción salir a escena y enfrentarse a un público tan exigente y curioso. Me entra un Tembleque por todo el cuerpo que consigue que en vez de ser una grácil bailarina sea un pato mareado.
    Se me ponen los pelos de punta. Se me seca la boca. Los ojos son incapaces de mirar…..parezco una estatua de sal y con solo un Bravo que oiga a lo lejos, se deshace poco a poco llevando todo el escenario de un ligero y salado polvo blanco.
    Que le voy a hacer. Es mi naturaleza. Timida, vergonzosa, pudorosa….. pero valiente y con fuerza

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  7. Camino del sur paré a descansar en un área de servicio en Tembleque.
    Cerre los ojos, al momento escuché una melodía, busqué su origen y la vi, una sensual Bailarina balinesa danzando descalza sobre el sucio asfalto, un ceñido vestido verde y oro, un gran tocado dorado rematado en Punta estilizaba su figura.
    Igual se movía siguiendo el ritmo como se paraba cual Estatua, la belleza del baile me transportó a una Naturaleza verde y paradisiaca.
    Un claxon me saco del sueño con una extraña sensación, pero ya sabia donde viajaria, a Bali.

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  8. El tembleque que sentía en su interior cuando estaba a los pies de esa escultura, tenía más significado que el propio baile. Las notas musicales imaginarias que rondaban por la cabeza de la bailarina, le hacían olvidar por un instante las miradas ajenas de los viandantes y se lanzaba de una punta a otra del parque, repasando con pasos sugerentes cada movimiento. Tan solo le importaba aquella estatua, bailar en exclusiva para ella; quería demostrarle, que aunque ya no estuviese a su lado, bailaría en plena naturaleza con la única intención de que él desde su nuevo estado, siguiera admirándola.

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  9. Sintió un TEMBLEQUE al comprobar donde estaba. Mucho aguardiente, aquella BAILARINA que le encandiló, risas, más aguardiente, un apagón y ahora despertaba en un autobús que terminaba su trayecto en una PUNTA del remoto país al que había ido a pasar unas vacaciones.
    Paró a reflexionar al pie de la ESTATUA que homenajea a un personaje del que nada sabía y cuando buscaba disipar las nieblas de su mente, la NATURALEZA disipó las suyas y él se encontró ante aquel paisaje, en aquel encantador pueblecito costero, comprendiendo que no había llegado allí por accidente.

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  10. INEVITABLE

    En cuanto notaba su presencia, me entraba tal tembleque en el cuerpo que me resultaba imposible articular ni una palabra. Ella era la primera bailarina del ballet. Esbelta, sutil y etérea. Yo, un simple tramoyista.

    La observaba mientras bailaba, en equilibrio sobre la punta de su pie, ajena a todo cuanto sucedía a su alrededor. Permanecía quieta como una estatua y asiendo la mano de su compañero de baile giraba sobre sí misma.

    Me recordó mi niñez, cuando descubrí lo que escondía la caja de música de mamá.

    Se lo juro, Sr. Juez, no quise hacerle daño, fue mi naturaleza…

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  11. LA HUÍDA
    Emocionada, con muchos nervios y un tembleque en las piernas, esperaba entre los telones que la bailarina acabara su actuación. La siguiente en intervenir era yo.
    Al fondo de la sala, desde la penumbra, sentí como si la punta de la espada que la estatua del militar Omar Torrijos esgrimía entre sus manos se clavara en mi pecho. Me ahogaba. El pánico escénico se apoderó de mí y salí del Teatro lo más rápido que me permitieron mis piernas, buscando en la naturaleza, poder respirar

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  12. LA HUÍDA
    Emocionada, con muchos nervios y un tembleque en las piernas, esperaba entre los telones que la bailarina acabara su actuación. La siguiente en intervenir era yo.
    Al fondo de la sala, desde la penumbra, sentí como si la punta de la espada que la estatua del militar Omar Torrijos esgrimía entre sus manos se clavara en mi pecho. Me ahogaba. El pánico escénico se apoderó de mí y salí del Teatro lo más rápido que me permitieron mis piernas, buscando en la naturaleza, poder respirar y la tranquilidad que necesitaba.

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  13. Mientras los bocetos se sucedían vertiginosamente sobre el papel, el artista recibía de ella las mismas advertencias:
    – ¡Déjalo, no te saldré bien! ¿No ves el tembleque de tu mano? ¡Apenas puedes sostener el carboncillo!
    En ellos, la bailarina dudaba, repetidamente, entre componer la figura sobre la punta de sus pies o desistir de la pose.
    El encargo no era fácil. La estatua debía responder a determinados cánones, mostrar en un equilibrado compendio el modernismo, la tradición, la fragilidad, la fuerza, la versatilidad…, debía provocar, con sólo mirarla, la concienciación ciudadana por la conservación de la naturaleza. Todo un reto.

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  14. LA NOCHE DE LOS MUERTOS

    Esa noche el cementerio aparecía envuelto en una densa niebla. De la trampilla de entrada a una de las tumbas, asomaron unas manos cetrinas y enjutas, que con un cierto tembleque, se aferraron a los barrotes. Un movimiento brusco, rompió el candado dejándola abierta sobre el cemento. Lentamente fue asomando un cuerpo, envuelto en los harapos de un vestido de bailarina. La falda de un tul sucio y hecho jirones, dejaba ver en sus secos pies, unas zapatillas de media punta. El pelo enmarañado caía a ambos lados de un rostro horrible, donde faltaban trozos de carne y sus ojos eran dos cuencas vacías. La estatua que presidía la sepultura, parecía contemplar en silencio la escena. La naturaleza que rodeaba el monumento fúnebre aparecía muerta, mientras las trampillas de otras tumbas, empezaban a abrirse una tras otra.
    Llegó la noche en que los muertos vivientes, extenderían su macabra danza sobre la faz de la tierra.

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  15. CARICIAS

    En cuanto lo veo me entra un tembleque, siempre me pasa lo mismo cuando se aproxima a mí. Parezco una bailarina danzando de un lado a otro. Pero el persiste, me alcanza y comienza a acariciar mi piel. El vello se me pone de punta y me paralizo como una estatua. Él sigue recorriendo con su lengua mi cuerpo, se entretiene entre mis pechos. Luego me mira fijamente y se lanza con naturaleza hacia mi boca… Pero no me gusta, lo aparto de mí y le digo: “¡Caricias! ¡Eso no!”. Él me responde maullando con tristeza.

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  16. ¡Me dio el tembleque sólo de pensarlo! ¿Yo disfrazado de bailarina rusa en las fiestas patronales de la Punta de la Mona? ¿Estamos locos?
    La verdad, Pequi, es que has hecho cosas más raras en tu vida. Sin ir más lejos, cuando hiciste de torero en la convención de loteros del año dos mil y poco, ¡y lo hiciste bien! ¡Parecías un verdadero torero!
    Siempre queda la alternativa de hacer de estatua en el paseo principal, disfrazado como sea, en vez de salir con el ballet ruso.
    Pero al final, por naturaleza, la cabra tira al monte.
    ¡Faldita y acción!

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  17. DIFÍCIL

    Difícil conseguir
    la paz que anhelo
    en esos besos tuyos
    que me mienten,
    pues siento,
    en el temblor de tus labios,
    un tembleque traidor
    de bailarina docta
    en pasos falsos.

    Difícil vivir
    sin los destellos
    de la punta de lanza
    del deseo,
    ese, que ahogo en silencio
    convirtiéndolo en estatua
    cuando te vuelves,
    dándome la espalda,
    triste naturaleza soterrada.

    Difícil respirar
    cuando el aire falta,
    difícil navegar
    si el mar no está en calma,
    difícil…
    difícil…

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  18. TEMBLEQUE – BAILARINA – PUNTA – ESTATUA – NATURALEZA
    Después de mucho esfuerzo y duro trabajo. Llego el momento del estreno, en el teatro Plau de Barcelona.
    Todas las entradas están vendidas.
    Una gran obra, que todos esperaban. Me entro el TEMBLEQUE, justo detrás del telón. Como BAILARINA principal, no podía defraudar. Se estaba, cumpliendo mi sueño. La función, transcurría todo el tiempo en PUNTA, en un bello jardín, con un gran bailarín. estaba como una ESTATUA y al bailar junto a él, se rompía el hechizo y bailamos sin parar, al rededor de una preciosa fuente, flores de mil colores. NATURALEZA en el escenario representada, como si de un bello cuadro se tratara.

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  19. Pepe XXII
    -Vete canalla- gritaba Alma con un ostensible tembleque de sus manos-
    -¿Este es tu pollito? Coge la puerta- dijo Morandi señalándole.
    Pepe cerró la puerta y bajó las persianas. Morandi salió del mostrador y blandiendo una banqueta amenazó a Pepe, que se abalanzó sobre él, cayendo ambos, enzarzados, sobre la máquina de los discos. La bailarina de la máquina giraba tras el cristal. Morandi se irguió, pero, al instante, con una mirada de sorpresa, cayó de rodillas. La punta del cuchillo asomaba por su garganta. Alma, tras él, estaba quieta, como una estatua, sin expresión, como una naturaleza muerta.

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  20. La noche de las ánimas

    Con las campanas tocando a muerto y con un cierto tembleque de piernas salíamos los monaguillos, de dos en dos, por el pueblo, en la noche del día de difuntos, con un canasto, al sonsonete de “¡Una limosnita para las ánimas del purgatorio!”. Recogíamos comida para los pobres, pero, una vez, nos echaron en el canasto una bailarina de porcelana. Era preciosa. Al cura, cuando la vio, se le pusieron los pelos de punta.
    -¿Y esa mierda de estatua? ¡Qué falta de respeto!-Y la estampó contra el suelo.
    El sacristán rezongaba divertido:
    -Cosas de la naturaleza humana.
    Bien sabía él quién era el autor.

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  21. CISNE
    Entre bambalinas intenta sobreponerse al tembleque del estreno, pero pronto la bailarina vuela en el escenario, batiendo las alas blancas de sus brazos y girando armoniosa sobre la punta de sus pies.
    Cuando Sigfrido intenta cazar al cisne, se queda helado como una estatua: Odette ha recuperado su verdadera naturaleza.
    Envueltos en la música de Chaikovski, danzan hasta el trágico desenlace.
    Las ovaciones del público sellan la unión de dos corazones que comienzan a latir al unísono.

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  22. Toni
    Nunca le había visto llorar con aquellas lágrimas, ¡tan perrunas!
    Le dominaba un TEMBLEQUE que le hacía a mi vista, totalmente desvalido e indefenso. No obstante continuó; y disfrazado de BAILARINA recorrió la pasarela disimulando su profundo malestar. Pero levantó sus orejas cuando escuchó el veredicto del jurado y la PUNTA de un dedo señalándole como ganador.
    Le tocaba posar cual ESTATUA marmórea, y con una chispita relumbrante en sus ojos, descubrió su verdadera NATURALEZA.
    —¡Soy un artista, no un perro! —me gritó el animalito desde el pódium.

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  23. ‪Que tembleque tiene la bailarina: no por el baile, sino por el tamaño, color, las caderas, el pasado, la patera, la personalidad. ‬
    ‪Los críticos la observan: esa mole oscura y extranjera y deseable metida en el tutu? Tienen el no en la punta de los ojos y la lengua.‬
    ‪Ella se monta, y despliega y los hace entregarse: el ballet ha nacido en una nueva naturaleza.‬

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  24. Dato sin importancia
    Menudo tembleque, me han contratado para sustituir al chófer de la más reconocida y fulgurante cantante y bailarina del momento. Además, me han contado que es la novia del presidente de un partido político. Jo, qué suerte, solo llevo dos días con el carné. No me ha importado, con la punta del lápiz, tachar ese dato del currículo poniendo en su lugar dos años, además de alterar algún insignificante dato más. Si se dan cuenta, me mantendré firme como una estatua y no reflejaré mi verdadera naturaleza. Y eso que no soy político. Ni chófer.

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  25. SIN TI

    Me despierto gritando tu nombre,
    ya no me acuno en su calma,
    ya no dibuja mi sonrisa.
    Inconscientemente siento el tembleque de mis entrañas, tambaleando mis sentimientos.
    Busco el silencio de mi alma, vistiendola de bailarina.
    La elegancia de sus movimientos, ahonda en mis recuerdos, rodeando, esa punta del iceberg, que tu odio afloró.
    Pasos cálidos, armoniosos;
    dulce melodía hacia la gélida estatua en se transformó mi corazón.
    El tiempo diluye tu ausencia,
    con ella, el dolor de tu pérdida.
    Sabia naturaleza de unos besos nuevos recordandome quien soy sin ti.
    Sin ti; soy yo.

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  26. Al finalizar el baile, se quitó del pelo un tembleque de perlas blancas y bajó entre el público, para entregárselo a su abuela.
    Un gesto de agradecimiento por su lucha contra las inclemencias para sacar adelante a su familia. Un gesto de amor por apoyar su sueño de ser bailarina, a pesar de nacer con una enfermedad que la impediría ponerse zapatillas de punta.
    Un gesto que emocionó al médico recordando el día que la mujer rompió la estatua al desfallecer ante la noticia de la muerte de su hija.
    La abuela aceptó el tembleque y los aplausos con naturaleza.

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  27. Recorre la tierra por enésima vez.
    Como los gatos.
    Remira el cuadro de bailarines
    entre bambalinas.
    Refuerza sus pies en las tablas
    con un TEMBLEQUE en las entrañas.
    Repone su gesto, su sonrisa,
    es una BAILARINA más.
    Repasa la PUNTA en su pie
    a punto ya del inicio.
    Recuerda una ESTÁTUA antigua, famosa,
    de una niña ilusionada.
    Y renace su propia NATURALEZA:
    el Arte en la Belleza.-

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