ESCRIBE TU RELATO DE JULIO (IV): EL GRUPO DEL VERANO @AtacadosOficial

Esta cuarta semana del mes de julio nos da las Cinco Palabras  el grupo pop español Atacados. Este grupo coincidió con nuestra presidenta Mar Olayo en el concierto de Los 40 Sierra ‘Villalba Suena’, y en el backstage nos dijeron sus Cinco Palabras:

Muñeco
Coche
Tatuaje
Pelazo
Música

La nueva tendencia del #Happypop se posiciona a lo grande teniendo como nuevos referentes al grupo Atacados. Tras alcanzar casi 1.000.000 visitas en su primer single “Hasta que salga el sol” junto a la increible Lucia GIL.

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Atacados con su canción “Hasta que salga el sol” es la sintonía para la nueva campaña de TV, Radio e Internet de la cadena de supermercados LIDL para todo el 2017. Además el grupo es protagonista en la campaña de verano de la marca con su imagen. En el disco podemos encontrar también su último éxito musical HASTA QUE SALGA EL SOL con una colaboración de lujo como LUCIA GIL que ya cuenta con casi 1 millón de visitas.

El single está sonando en Cadena Dial, Cadena 100, Europa FM, Los 40 y Canal fiesta … etc… Además Atacados tiene cerrada una gira con más de 30 conciertos por toda España y estarán presentes en el CCME On The Beach y en muchos más festivales este verano.

Atacados presenta su primer trabajo en la escena muscial con “NO HAY RELOJES SI TENEMOS SUEÑOS”

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En el mes de julio de 2017, Cinco Palabras dedicará su causa solidaria a las #COLONIASASEM para niños y niñas con enfermedades neuromusculares.  

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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Titular: CINCO PALABRAS

IBAN: ES60 1465 0100 9219 0019 2138

Código BIC/SWIFT: INGDESMMXXX

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

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31 pensamientos en “ESCRIBE TU RELATO DE JULIO (IV): EL GRUPO DEL VERANO @AtacadosOficial”

  1. No quiero que pienses que eres un Muñeco con el que estoy jugando.
    O que creas que todo ha sido un juego como cuando vas en el Coche y al terminar el trayecto termina ese ciclo.
    O que imagines que serás como aquel Tatuaje que me hice y que ahora más parece un antojo.
    Quiero que pienses que mientras movía mi Pelazo es porque iba enamorándome más y más de ti.
    Y todo empezó con la Música que hace que lo que nace sea para siempre. Como las canciones que son intertemporales.

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  2. El cumpleaños

    Frank corría angustiado, llegaba tarde por duodécima vez. Aunque esta vez “no era igual”, su hijo, cumplía once años y le había fallado ¡doce veces! El feo Muñeco que encontró encima de su Coche no fue problema para él, no se lo pensó, lo agarró y lo tiró al asiento contrario. No se fijó en su extraño Tatuaje ni en su Pelazo rubio y rizado. Iba tan estresado… Tampoco prestó atención a la música que salió de su tripita al chocar contra el asiento… la banda sonora de la película de terror “El muñeco diabólico”. El decimotercero fue el definitivo.

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  3. ¡Qué bonito era!
    Acunaba mi muñeco —carita de cartón, mofletes sonrosados, manitas regordetas, y vestido relleno de borra, que hacía de cuerpo—, cuando paró un coche negro, y se apeó una niña enfadada con chorretones por las mejillas.
    Pasados unos días, zalamera ella, me pidió prestado el juguete.
    —Le haré un tatuaje —dijo mientras cortaba sus rizos, alegando que ese pelazo lo afeaba demasiado. No pude evitarlo; era más alta y fuerte que yo. La música de “Carrie” (su preferida) apagaba mis suplicas.
    Tiempo después, la envidia le pasó factura tan cara como la del psiquiatra que intentaba curarla.

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  4. La morena de la Copla
    Rápido, muñeco, métete de una puñetera vez en el coche. Y cuidadito con abrir la boca, o te rajo. ¿Prefieres a Concha Piquer o a Estrellita Castro? Ya que dudas, te pondré Tatuaje, mi canción preferida de doña Concha. Después tanto sufrimiento, sabrás tú lo que es eso, por fin. Hasta que no te haya encontrado sin descansar te buscaré. Cabronazo, ¿pensabas que no te reconocería dejándote esta barba asquerosa y ese ridículo pelazo? Y para siempre voy marcado con este nombre de mujer. Ahora, subiré la música. Me molestan los gritos de los cerdos cuando tengo que castrarlos.

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  5. Pasaron un gran día en el Parque de atracciones. Mi sobrino con su hijo y la abuela.
    El pequeño, salio corriendo olvidando, su MUÑECO favorito, en el COCHE de la abuela.
    Ella, tenia una cita, andaba con mucha prisa. Iba hacerse un TATUAJE, en la nuca, bajo su gran PELAZO, para que quedara en un lugar discreto. Al llegar al centro, sonaba una animadisima MÚSICA de Rock. Pero el chico tatuador en seguida dio gusto a la clienta. Y mientras la tatuaba, sonaba coplas de Paquita Rico.

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  6. En su cuchillo titiló el reflejo de ese muñeco tan feo que colgaba del parabrisas de su coche ( su tatuaje de Satán era más bonito que ese maldito muñeco, pero le tenía cariño).
    Al bajar la ventanilla asomó por ella su pelazo rubio. Se retocó el carmín de los labios.
    Miró al infinito, repasó mentalmente los detalles de su plan, subió la música y arrancó pisando a fondo…

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  7. Acertijo 53

    Sabe atrapar espacios en un trazo
    y en un muñeco resumirlos sabe
    y en su mente y su espíritu le cabe
    el Arte, que le envuelve con su abrazo.

    ¿Qué Musa lo reclina en su regazo
    y le regala la dorada llave
    para que los cerrojos desenclave
    de mil sones, certero, de un flechazo?

    Coche tiene y aporta el tatuaje
    de haber nacido puro castellano.
    Pelazo tuvo, ya leve ropaje.

    Su nombre le designa cual romano,
    toledano y clemente por linaje,
    en su apellido dos nace un magano.

    La música a su mano
    Euterpe, generosa, le mantiene.
    ¿O tal vez se la alienta Melpomene?

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  8. Pepe XV

    – ¿Y quién es ese Morandi? inquirió Pepe, nervioso.
    – El ex-marido
    -¿De quién?
    – De Alma.
    – Y tu ¿cómo lo sabes?
    -Una ecuatoriana, prima suya, que limpia en mi bloque, dice que el muñeco apareció, por sorpresa, en la puerta de Alma con un coche descapotable. Por lo visto tiene un tatuaje en el brazo como el de los “Mofetas”, una banda latina de Lavapiés.
    Gabriel calló cuando vio salir a Alma de la cocina. Pepe, pensativo, la observaba, pero no notó nada raro.
    -Alma, sirve a estos dos un cafelito de mi cuenta- Antonio, el “Pelazo” entró voceando como siempre- y pon música, coño, que esto está muerto.

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  9. En las pruebas de seguridad de un coche, el muñeco Dummy en sintonía con el tatuaje mental que recuerda “prudencia, prudencia, prudencia”, es preludio a una vida segura y serena curtida en kilómetros y kilómetros de alegría. Y visto que hay que aprovechar palabras forzosas, os diré que ese muñeco que se inmola es algo como un pelazo de cebada en un campo, que un día llegará a transformarse en una buena cerveza fría que hay que saborear con buena compañía y música de fondo. Es vida.

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  10. He sido tu muñeco y tú mi musa,
    -aún vivo en aquel coche entre las cañas-
    Tú mi tatuaje a fuego en las entrañas,
    y tu pelazo huye sin excusa.
    Tú te vas con tu música a otra parte,
    y yo me quedo solo aquí, a esperarte.

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  11. ¿Qué hacía allí aquella sombra, de pie, al borde dela cornisa, meciéndose al compás de la brisa marina?
    Abrió lentamente los brazos y se impulsó hacia adelante.
    Incomprensiblemente fue cayendo a cámara lenta como un muñeco de trapo y lejos de impactar con violencia, se posó sobre el coche con la suavidad de una pluma.
    La titilante luz de neón, incidiendo sobre su antebrazo, denunció la existencia del tatuaje de la estirpe de los maestros ninjas.
    Bajo la capucha se escapaban algunos mechones del que se adivinaba era un hermoso pelazo color azabache.
    Sonó una música.
    ¡Cor…ten! Exclamó el director.

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  12. Siempre fui para ti sólo un muñeco con el que jugar. Te vi partir en el coche y ese momento quedó grabado en mi memoria como un tatuaje en mi corazón. Tu “ex” a tu lado acomodaba su pelazo en una minúscula gorra mientras sonaba aquella música en la que se diluían los recuerdos del final de nuestra historia.

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  13. Y DE REPENTE… RAQUEL

    Bajé a playa con la intención de sestear la tarde. Al instante, cerca de mí Raquel, la vecinita del tercero, extendió su toalla. No le vi parecido con la niña que paseaba su muñeco en el coche para bebés por el parque. Se quitó el pareo y aquel tatuaje en su espalda transformaba su piel. Su pelazo castaño, deslizándose sobre sus pechos, me hizo olvidar sus coletas de niña. Y sus caderas, cimbreándose al ritmo de la música del chiringuito, perturbaron mi mente.
    Aquella tarde, al descubrir de repente a Raquel, guardé mi niñez bajo la arena.

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  14. Error en tres tiempos
    Parecía un muñeco en su coche amarillo huyendo de las calles de barro de su infancia.
    Creía que la fama iría a convertirse en un tatuaje propio. Admirando su rostro en el espejo, peinaba su pelazo y se jactaba de estar en las pantallas de un continente ajeno, alejado de aquellos que lo amaban.
    Hoy, nostálgico, escucha la música del alma. La misma abandonada allí en su patria al preferir la gloria a la familia, como quien se presume omnipotente.
    Arrepentido, rescatará su esencia entre las piedras que arrojó a sus costumbres pueblerinas.
    ¡Extrañó tanto! ¡Tanto!

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  15. Como todos los días al salir del colegio, Alicia se paró frente al escaparate. No dejaba de mirar aquel muñeco tan grande montado en un coche. Soñaba en que algún día alguien se lo regalaría, pero ¿ quién?. Sus padres no tenían dinero y aquello debía ser muy caro.
    Una tarde se paró a su lado un hombre muy extraño, con un tatuaje en el brazo y un pelazo anaranjado. Llevaba en su mano una cajita de música. La sonrió , y le dijo que no dejara nunca de soñar y aunque sus deseos pareciesen inalcanzables, algún día podría tener una sorpresa.

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  16. Martín tenía un plan B; desaparecer Paró el coche al borde del acantilado pensando que el fuego lo destruye todo.
    Tres días después unos bañistas tropezaron con un MUÑECO desparramado en la playa. Curiosos se acercaron, a pocos metros vislumbraron un COCHE destrozado y angustiados corrieron a socorrer a posibles víctimas. No encontraron a nadie. LLamaron a la policía.. Sobre la arena destacaba un brazo del muñeco con un TATUAJE: CUM LAUDE. Curioso.
    Su negro PELAZO estaba desparramado. Curioso también
    Sonó l MÚSICA de la sirena del coche policial.
    Martín se alejo con su guitarra; ¿ El fuego lo destruye todo?-pensó-

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  17. ALWAYS ON MY MIND

    El día que empezamos la gira ese verano colocó un muñeco articulado de Elvis sobre el salpicadero del coche. Todas las mañanas lo saludaba con veneración, ponía “We can make the morning” y la cantábamos a grito pelado a pesar de la resaca, en un ritual casi religioso.
    Una noche me convenció para hacernos un tatuaje con la cara de el Rey en un cuchitril de mala muerte y acabamos enrollados con la misma chica.
    De aquello solo recuerdo su pelazo sobre la almohada al despertar y el fragor de la música en mi corazón.

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  18. CRECIENDO A RITMO DE JAZZ
    Todavía luce un flequillo infantil sobre la frente y no le ha abandonado su cara de muñeco ingenuo, pero ya ha descubierto su gran pasión.
    No sueña con un coche ni todavía con las chicas, como el resto de sus amigos. Se encierra en su habitación con su mejor compañera, la trompeta.
    Mientras toca, contempla con orgullo el tatuaje de la clave de sol en el dedo corazón. El mundo desaparece entre las notas del jazz y se imagina a sí mismo vestido de negro, con un gran pelazo, entregado a la música sobre un escenario, como un Miles Davis más.

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  19. Pensaba no haber escrito hoy el comentario. A fin de cuentas ya ha escrito mucha gente. Pero luego, va Francisco y mete a Román en la adivinanza y me doy cuenta que las palabras se pueden relacionar tan fácilmente con él que me divierte intentarlo. Se coge la primera y salen todas encadenadas. MUÑECO, no ha hecho pocos en estos últimos años! alguno con múltiples funciones, de pianista, conductor de COCHE (bueno, mas bien de furgoneta hippy con algún TATUAJE), últimamente, reyes, príncipes y princesas con buen PELAZO, hasta ratones. Salen de su mente con una facilidad asombrosa. Solo falta que suene la MÚSICA y empiecen todos una danza onírica divirtiendo su sueño.

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  20. Allí estaba por fín, cuál Muñeco de Coche que no para de mover la cabeza de un lado para otro.
    El paisaje te cortaba la respiración.Dónde quiera que miraras era un inmenso campo de margaritas dándote la bienvenida.
    En medio, restos de un antiguo castillo desde donde un gaitero con un Tatuaje indescifrable en el brazo y un Pelazo rojizo, a lo braveheart,interpretaba su Música y te transportaba en el tiempo.

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  21. ODIABLE

    Apretando en su mano el muñeco llavero que colgaba de su mochila y sentado en ese pasillo con los auriculares puestos, esperaba que su madre terminase de hablar con el director del colegio.
    Desde la ventana podía ver el coche con la luna trasera rota. Esta vez no podía negarlo; volvería a hacerlo mil veces.
    Odiaba a ese hombre, su profesor de Matemáticas. Y amaba a su mujer, su profesora de Filosofía. Preciosa, con ese pequeño tatuaje junto al hueco de su clavícula y esa melena de un indómito pelazo negro que caía por su espalda.
    Pudo verlos en la sala de profesores. Él, la tenía cogida por el brazo y escuchó cómo le amenazaba si intentaba dejarle.
    Subió el sonido de la música, cerró los ojos y apoyando la cabeza contra la pared, se juró que lo mataría.

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  22. La brisa del mar columpiaba el muñeco y las llaves del llavero del coche. Golpeaban sobre la cremallera y los remaches de la mochila.
    De su dueño, el aire movía unos rizos negros entre su pelazo, sujetos por unos auriculares.
    Mientras sus pies acariciados por las olas parecían dar vida al tatuaje del delfín que en ellas ocupaba, su consciencia sorda y ciega, iba y venía entre la música. La paz, la tranquilidad y el sosiego lo sumergían, lejos de allí.
    Durante estos momentos, se sintió en una burbuja de aire, sin que existiera el tiempo: Libre.

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  23. ¡Muñeco del destino!… Caminaba perdido en un prado. Era verano. Subía su cabeza buscando en el cielo, quizás una respuesta. Llegó al final donde en un pequeño montículo de tierra estaba su antiguo amor: Un viejo coche rojo de hace años. Rebasó el sitio y bajó un terraplén de arena hasta encontrarse con el mar, el infinito mar azul. Miró en su brazo: Un tatuaje decía Mustang. Miró al frente, allí ondeaban hermosos cabellos, qué pelazo, libre y rojo, siguiendo la música que dictaba el viento de Levante. Se giró, sus labios carmesí le sonrieron. Su nuevo amor dijo:
    ¡Muack!

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  24. Seguramente un muñeco de cartón es como me sentí una vez que escogí subir a mi coche, este verano. Un verano en el cual algún que otro tatuaje del pasado me recuerda que es tiempo de soltarse la melena y dejar disfrutar al entorno de la fuerza que tiene mi pelazo, qué obtiene de la música. Una música convertida en sangre la que me alimenta mi vida, recorriendo mis vasos sanguíneos para crear una gran energía capaz de recibir el calor de una gran sonrisa y nuevamente llenar mis venas de felicidad con las palabras que me han hecho feliz.

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  25. RECUERDOS

    Apenas recuerdo tu cara de muñeco, ni aquellas escapadas en aquel flamante coche descapotable, luciendo tatuaje sexy en tu brazo bronceado. Ya no me impresiona como antes ese pelazo rubio ondeando al viento, mientras la música suena en la radio a todo volumen.

    Tampoco recuerdo aquellas miradas seductoras, que me arrobaban las mejillas y los latidos que resonaban golpeándome el pecho.

    Solo recuerdo tus celos injustificados, los insultos y silencios que hieren, el temblor de mis manos y las piernas que no me responden, así como los golpes callados y el sabor amargo que las lágrimas dejaron en mis labios.

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  26. AUTOCONFIANZA

    Soy un muñeco de nieve recién construido. Los muchachos traían un montón de accesorios en el coche para dejarme hecho un tipo duro, hasta pusieron un dibujo en mi brazo izquierdo a modo de tatuaje. Y lo mejor es que crearon a mi lado una preciosa compañera con la que contemplar el atardecer. Me encanta su pelazo hecho con lana naranja y luce unas castañas por botones que imagino desabrochar. A ver si con la música del bar cercano me la camelo. Le diré cosas como: “¡Tengo ganas de que llegue el mediodía para derretirme por ti!” Seguro que triunfo.

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  27. Como un muñeco inerte te deslizo sobre el agua. Tu cabeza en mi pecho y mi mano bajo tu barbilla. Debo salvarte, para eso me entrenaron. Pero no me prepararon para salvar la vida del asesino de mi hijo, embistiendo borracho su coche contra la bicicleta.
    A pesar de la angustia del amerizaje y el estrés de una evacuación forzosa, reconcocí el tatuaje de tus brazos, calaveras que se me clavaron cuando los alzaste festejando tu victoria, atusándote el sucio pelazo negro ante las cámaras de televisón.
    Nado hacia la balsa con la música de aquel telediario martilleando mi cerebro.

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  28. -Hombre, si llevarais tres bultos de cien kilos lo entendería, pero para una silla, una guitarra y un muñeco no hacen falta tres personas. Espetó el guindilla sacando la cabeza del coche.
    Rebobinemos: Íbamos los tres colegas sentados en la parte delantera del seiscientos y la trasera vacía. El municipal nos paró, claro. Nada tenía que ver con el tatuaje ni con el pelazo a lo Paco Micro. Ni siquiera con la música radical que llevábamos.
    Es que le dije al municipal que llevábamos unos muebles a casa de mi abuela y lo que había detrás es lo que dijo.

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  29. Tic, tac… El muñeco del reloj se movía atrapado en una danza insufrible. Yo allí mirando respetuoso, demasiado, mientras despachaban a aquella horrible señora que no paraba de esputar palabrajos hasta por las orejas… Mi coche mal aparcado y el tiempo inexorable. Tic, tac… En mi mente la imagen de un tatuaje, un laberinto y yo desesperado por escapar. Había decidido deshacerme de aquél pelazo que me ensombrecía las ideas. Me recordaba demasiado a ella… Sin remedio rompí a llorar. La señora se giró, la peluquera también, me recordaban tanto a ella… Sonó la música, apunté la pistola y FIN

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