ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE NOVIEMBRE: DRA. NOELIA MARTÍNEZ JÁÑEZ

Este mes, gracias a Claribel Aránega, nuestras Cinco Palabras  vienen de la mano de la doctora Noelia Martínez Jáñez, oncóloga médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, especialista en cáncer de mama y tumores ginecológicos. Con una destacada trayectoria clínica e investigadora, la doctora Martínez Jáñez combina la excelencia científica con una profunda vocación humana, acompañando a sus pacientes en los momentos más difíciles y liderando proyectos de investigación que abren caminos hacia una medicina más precisa y esperanzadora.

Durante su intervención en las  XIII jornadas para pacientes con cáncer de mama y familiares: “Pensando en nosotras”, un encuentro que pone en el centro  la voz, las emociones y las necesidades de las mujeres que conviven con la enfermedad, la doctora Martínez Jáñez compartió su experiencia y su compromiso con una oncología más humana, basada no solo en el rigor científico, sino también en la empatía y la escucha. Su mensaje inspirador recordó que cada paciente es única y que la esperanza se construye día a día, con acompañamiento, investigación y corazón.

La doctora Noelia Martínez Jáñez es un ejemplo de ciencia y compromiso

Su participación en nuestra ONG CINCO PALABRAS es un homenaje a todos los profesionales sanitarios que luchan cada día por transformar la incertidumbre en vida y esperanza.

🎨 CLARIBEL ARÁNEGA, ILUSTRADORA DEL LIBRO DEL II CERTAMEN DE RELATO CORTO “MARIVÍ COLLADO”

Nos llena de alegría compartir una noticia muy especial: la escritora y artista Claribel Aránega ha sido invitada a ilustrar el libro de la II Edición del Certamen de Relato Corto “Mariví Collado”, una iniciativa profundamente humana que se entregó durante las XIII Jornadas “Pensando en nosotras”, organizadas por la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Ramón y Cajal, la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal y la Cátedra Oncológica Quirúrgica.

Mariví Collado fue una cirujana de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, y el Certamen de Relato Corto «Mariví Collado» se creó como un homenaje póstumo a su trayectoria profesional. 

Certamen en su honor:  El certamen busca honrar su legado y mantener viva su memoria a través de la literatura y la sensibilización sobre el cáncer de mama.

Estas jornadas, que se celebraron el 13 de octubre de 2025, reúnen cada año a pacientes, familiares y profesionales de la salud en un encuentro donde la ciencia y la sensibilidad caminan de la mano.

Para este libro, Claribel Aránega ha sido elegida para ilustrar sus páginas con sus emblemáticas obras pictóricas “Las Damas de Claribel”, una serie que combina la fuerza femenina, la ternura y la resiliencia.

Este reconocimiento reafirma el poder del arte como herramienta de acompañamiento y sanación.
Que una artista de la sensibilidad de Claribel Aránega forme parte de un proyecto tan ligado al bienestar de las mujeres, en un entorno hospitalario comprometido con la investigación y la humanidad, es una manera de unir mundos: el de la palabra, el del arte y el de la medicina.

Desde Cinco Palabras, celebramos con orgullo este merecido reconocimiento y agradecemos a Claribel por seguir compartiendo su talento y su generosidad al servicio de la vida.

LAS DAMAS DE CLARIBEL Y NUESTRO CALENDARIO SOLIDARIO

Desde Cinco Palabras queremos agradecer profundamente a Claribel su generosidad y su apoyo continuado a nuestra labor.
Por quinto año consecutivo, sus obras pictóricas “Las Damas de Claribel” vuelven a dar vida a nuestro Calendario Solidario 2026.

📅 El calendario ya está disponible en nuestra página web.
👉 Adquiérelo aquí y colabora

Adquirirlo es participar activamente en esta cadena de generosidad que Claribel nos inspira con su arte.

🕊️ NOVIEMBRE CON CLARIBEL ARÁNEGA

Arte, palabra y esperanza que vuelan en forma de grulla

Este mes de noviembre celebramos el cumpleaños de Claribel Aránega, escritora, artista y alma solidaria que ha sabido convertir la palabra en arte y el arte en esperanza.

Su libro Quince grullas de papel, presentado a favor de nuestra ONG Cinco Palabras, ha sido mucho más que una obra literaria: se ha transformado en un símbolo de paz y solidaridad gracias al  RETO MIL GRULLAS DE PAPEL, donde por cada ejemplar vendido se dona una grulla de origami, realizada por la propia autora, que representa un acto de apoyo, un mensaje de amor y con un deseo de un mundo mejor.

📖 Puedes conocer el reto aquí 👉 RETO MIL GRULLAS DE PAPEL

PRESENTACIONES QUE DEJAN HUELLA

Durante este año, Claribel está llevando su voz y su arte a diferentes espacios culturales, siempre acompañada por sus grullas y por el mensaje de esperanza que las inspira:

UN NUEVO RECONOCIMIENTO

Con enorme alegría compartimos también que Claribel Aránega ha obtenido el Primer Premio del IX Concurso de Relato de la Fundación Fomento Hispania, concedido por un jurado de excepción compuesto por Paloma Sánchez-GarnicaMaría Ángeles Pérez López y Manuel Vilas.

Un merecido reconocimiento a su talento literario, su delicadeza expresiva y su compromiso con los valores que dan sentido a nuestro trabajo: la solidaridad, la belleza y la transformación a través del arte.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, CLARIBEL!

Gracias, Claribel, por seguir regalándonos tu sensibilidad, por llenar de alas cada palabra y por recordarnos que el arte puede sanar.
Tus grullas siguen volando, llevando consigo los sueños de todos los que creemos en la fuerza transformadora de la cultura y la solidaridad.

ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE NOVIEMBRE Y PARTICICPA EN NUESTRO CONCURSO LITERARIO: DRA. NOELIA MARTÍNEZ JÁÑEZ

Las palabras que nos ha regalado Noelia son las siguientes:

  • MIMOMICINA *
  • RESILIENCIA
  • MIEDO
  • RENACER
  • VALORARTE

* Noelia nos regaló una palabra nueva y maravillosa: Mimomicina, un término que ella misma inventó al afirmar que “con la quimio sola no basta”, porque los pacientes con cáncer necesitan también mimos, cariño y cuidados.

Una palabra que lo dice todo: la ciencia que cura, unida a la ternura que acompaña.
Gracias, doctora, por recordarnos que también la empatía es una forma de medicina.

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas

LA CAUSA DEL MES: AYUDA EN CHIVA

Desde la ONG CINCO PALABRAS seguimos colaborando con Conchín Feijoo, damnificada de la DANA en Valencia.

Invitamos a todos a unirse a nosotros en este esfuerzo, porque cada pequeño gesto cuenta. A través del arte y la solidaridad, podemos marcar la diferencia en la vida de Conchín y tantas otras personas que están pasando por situaciones difíciles.

🖐🏾 Si quieres ayudar a Conchín puedes hacer una donación:

ONG CINCO PALABRAS
LA CAIXA
ES91 2100 5920 2702 0014 7460

🖐🏾 HAZTE SOCIO/ A AQUÍ

🖐🏾 Escribe tu relato solidario a favor de Conchín.

PRÓLOGO DE AURORA RAPÚN


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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincopalabras.com

Para cualquier sugerencia: contacto@cincopalabras.com


51 respuestas a «ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE NOVIEMBRE: DRA. NOELIA MARTÍNEZ JÁÑEZ»

  1. Sin miedo a vivir por Jose María Escudero Ramos

    Llegó la hora de hacer caso a tu chamana interior, aquella que te muestra el secreto de la sanación: Mimomicina. Déjate mimar, mímate.
    No es cuestión de resilencia; lo mejor es evitar todo sufrimiento. El miedo al dolor nos paraliza; también nos invita a renacer.
    La partida ya terminó, no importa tanto quien gana si no lo que sentimos y hacemos sentir. Adoras esos juegos en los que nadie pierde y todos disfrutamos sin miedo a vivir pues el verdadero premio es valorarnos, valorarte.
    Tras su soliloquio frente al espejo, Elvira sonrió, era la primera vez en mucho tiempo.

  2. […] ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE NOVIENBRE: DRA. NOELIA MARTÍNEZ JÁÑEZ […]

  3. La caja

    El abuelo Juanito llamaba Mimomicina a una caja de latón donde guardaba las pastillas que ya no tomaba, grageas descoloridas de batallas libradas. Su resiliencia era tal que la miraba cada mañana sin abrirla. Yo le tenía miedo a esa caja, a lo que significaba.
    Cuando murió, la abrí: estaba vacía desde hacía años. Ese vacío fue un renacer, entender que él nunca necesitó lo que guardaba. Su última lección, muda y feroz: valorarte es volar sin lo que crees que te sostiene.

  4. RFP

    EL CORREDOR

    Según la doctora, necesitaba sol, mimomicina y resiliencia. Como la mitad de aquel informe parecía un crucigrama, mi padre colgó las radiografías del tendedero y se apuntó sin miedo al maratón.
    El día de la carrera regresó cojeando. Mientras tiraba radiografías gritó a la oscuridad que volvería a intentarlo con rodillas de titanio. Ella le contestó: «Por lo visto, viejo cabezota, acabas de renacer y empiezas a valorarte». O eso creímos escuchar, porque pudo ser mi madre con un embudo de lata desde el piso inferior. Lo único seguro es que durante esos instantes mi padre no parecía tan viejo.

  5. Gabriel Feraud

    ARTE

    La mimomicina es el fármaco,
    sin receta ni prospecto,
    más solicitado
    después de la esperanza.

    La resiliencia es otra cosa,
    quizá, un arte no pensado
    o el conjunto de habilidades
    necesarias para rebotar
    ante las adversidades.

    Si las usas para mirar al miedo
    en la oscuridad del cáncer
    verás llamas
    despegando de la tierra.

    Como si en cada una de esas lenguas
    pudieras renacer y valorarte
    porque esconden
    una mujer
    o un pájaro lisiados
    buscando de nuevo el cielo
    en las alas de un halcón que fue del aire.

  6. luis uriarte montero

    Con la mimomicina no basta, Nines no tuvo resiliencia y quiso lanzarse contra el tren esa mañana, el miedo la paralizó, de pronto un ciego con un bastón cae al suelo, le falta el aire, ella le insufla el mismo por la boca y le masajea el pecho, el renacer de esa persona le cambia la cara, valorarte es el mensaje y ayudar a los demás. Le ayuda a subir al tren y se sienta a su lado.

  7. Maite Vieco

    Tu regazo

    Nunca supe lo que era un hogar hasta que llegué al tuyo. ¿Será esto la mimomicina de la que tantas veces oí hablar? Lo creíamos una utopía. Algún día volveré con el disfraz de resiliencia y les hablaré de ti. Les diré que vuestras manos no siempre infunden miedo; que las caricias saben a renacer y a valorarte. Les gritaré que el frío y el hambre no tienen por qué ser para siempre.
    Pero, ¿qué voy a saber yo?
    Solo soy una gata.

  8. MIMOMICINA
    La visita a la doctora no fue como ella esperaba. Había visto a su hermana soportar estoicamente todo tipo de dolores, en un tratamiento especialmente cruel, pero al menos había esperanza. “La quimio no lo es todo”. Aquellas palabras deberían haber cambiado su actitud, pero no se dejaba dar la MIMONICINA. “Mimadla, queredla, ayudadla”, pero no sabía cómo. A pesar de todo, su RESILIENCIA era extrema y no se quejaba nunca. Tampoco parecía tener MIEDO. Con los primeros abrazos llego su RENACER. Apareció la sonrisa donde antes anidaba un gesto adusto. La doctora tenía razón: “tienes que aprender a VALORARTE”.
    Singrafista, noviembre 2025

  9. MIMOMICINA

    El gotero administra la medicación a través del catéter insertado en su brazo. Es su primera sesión y el mundo se tambalea bajo sus pies.
    -La quimioterapia no es suficiente -le dijo su ángel de bata blanca. Por eso he inventado una palabra para ti: “MIMOMICINA”. Significa que estaré a tu lado derrochando mimos, cariño y cuidados. Seré la mano que sostenga y promueva la resiliencia necesaria para vencer el miedo. Haremos del camino un lugar en el que renacer, confiar y valorarte.
    La medicina que cura acompaña siempre y te arropa el alma.
    En su pecho brilló la esperanza.

  10. Juan José

    JOSEFINA

    —¿Y esta para qué vale?
    —¿La mimonicina? —responde la doctora —. Te ayudará con la resiliencia, a ver si sube, que sale un poco baja en los últimos análisis —las nuevas pastillas son placebo y sabe que Josefina no entiende qué significa “resiliencia”, pero así no la miente del todo.
    —No sé para qué más pastillas, si a mi edad y con lo que tengo…
    —No tengas miedo, mujer, todo va a mejorar. ¡Vas a renacer como una chiquilla, Josefina!
    —Gracias, hija, eres majísima. No sé cómo agradecértelo.
    —Pues con menos valorarme y más valorarte, Josefina. Verás cómo salimos adelante.

  11. Diego Ángel Ballesteros Martínez

    MIMONICINA, esa palabra que suena a medicina y esperanza, se convierte en el símbolo de cada batalla diaria superada. Con cada dosis, despierta también la RESILIENCIA, esa fuerza invisible que surge cuando el cuerpo se debilita pero el alma se niega a rendirse. El MIEDO aparece, es inevitable, como una sombra persistente; pero también enseña, recordando que tener miedo no es fallar, sino seguir vivo. Luego llega el RENACER, ese momento en que descubres que puedes reconstruirte con cicatrices nuevas y sueños antiguos. Y finalmente aprendes aVALORARTE, no por lo que perdiste, sino por todo lo que sigues siendo.

  12. Damián Rotman

    MARGARITAS

    Morí en silencio, contigo a mi lado, dándome la mimonicina de quienes saben acompañar sin ruido, con resiliencia. Arrepentido, por fin, de no haber enfrentado nunca el miedo de amarte como debía. Ya sin cuerpo lo entendí todo, justo cuando el tiempo dejó de escucharme. Pedí renacer, volví niño y crecí, con una nostalgia ajena pegada al alma, hasta recordarte. Corrí a buscarte, a valorarte, pero te habías ido detrás de mí. Dejé margaritas en tu tumba, torpemente, como quien llega tarde a la vida.

  13. importantthoughtfully6948d9d7e6

    LA DOCTORA
    Hoy ha venido al equipo médico una doctora nueva. Se ve que es una autoridad y te ha cambiado totalmente la medicación. Nos ha dicho que nosotros, tu familia, somos el medio para que esta medicación nueva funcione. Te ha recetado Mimomicina(luego te explico qué es), Residol, que favorece la resiliencia y disminuye el miedo de estar enfermo y te hace renacer cada día. Hay que valorarte para ver las dosis que te tenemos que dar. La Mimocina nos tenemos que poner en las manos y los labios y darte a ti besos, abrazos, caricias y notarás muchísima mejoría.

  14. CONSULTA MÉDICA

    Antonia acudió a su médico de cabecera aún sabiendo que no iba a darle la ración de mimomicina que ella necesitaba. El doctor le recetó un jarabe que incrementaría su resiliencia. Diez gotas en un gran vaso de agua, sin miedo al mal sabor que dejaría en su boca. Al poco tiempo, Antonia notó que aquellas gotas cumplían su función: se sintió renacer.
    Si es que su padre ya se lo había dicho:
    – Hija mía, aprende a valorarte un poquito más. Mira la que has montado por un simple grano en la nariz.

  15. Esther Cruz Morales

    «EL AHORA» – Esther Cruz

    Hasta ese día no conocí su significado… MIMOMICINA, pues gozaba de salud, inconsciente del regalo que eso supone.
    Hasta ahora.
    Es cáncer.
    Me sumerjo en RESILIENCIA.
    Tengo MIEDO, a niveles que rozan lo insoportable.
    Los pensamientos más oscuros lidian con mis ganas de vivir.
    Recojo los pedazos de mi alma con un único objetivo… RENACER.
    La vida me está dando otra oportunidad; ciencia y suerte me acompañan en este tedioso camino.
    Soy afortunada.
    Lo lejano, ahora es.
    Me toca aprender a aprender; entender que la vida es eso: el ahora.
    Amar; amarte.
    Cuidar; cuidarte.
    Valorar y VALORARTE.

  16. Esther Cruz Morales

    EL AHORA

    Hasta ese día no conocí su significado… MIMOMICINA, pues gozaba de salud, inconsciente del regalo que eso supone.
    Hasta ahora.
    Es cáncer.
    Me sumerjo en RESILIENCIA.
    Tengo MIEDO, a niveles que rozan lo insoportable.
    Los pensamientos más oscuros lidian con mis ganas de vivir.
    Recojo los pedazos de mi alma con un único objetivo… RENACER.
    La vida me está dando otra oportunidad; ciencia y suerte me acompañan en este tedioso camino.
    Soy afortunada.
    Lo lejano, ahora es.
    Me toca aprender a aprender; entender que la vida es eso: el ahora.
    Amar; amarte.
    Cuidar; cuidarte.
    Valorar y VALORARTE.

  17. MIMOMICINA (MEDICINA PARA EL ALMA)

    “Mimomicina» más que un gotero,
    un inhibidor o un anticuerpo,
    es objetivo y resiliencia,
    mágica palabra que cura.
    Mano de seda contra el miedo,
    profusión de mimos y ternura.

    Es renacer acompañada
    y aprender a valorarte
    en cada paso hacia adelante.
    Es comprensión y escucha,
    presencia en los silencios
    que en tu alma se disputan.

    “Mimomicina» es impulso
    sumándose a la ciencia
    contra la tormenta de un cáncer
    que osa mostrar sus dientes.
    Ese abrazo que sana
    tu mirada frente al espejo
    cuando no te reconoces.

    Mujer,
    somos lucha y aliento compartido.
    El aire que falta
    sobre tu pecho herido.

  18. NOVIEMBRE ES EL MES DE LAS FLORES

    Siempre nos decías que las flores serían el último recurso; a pesar de lo mucho que te gustaban no querías ser otro nombre más en una losa que se llenara de flores cada uno de noviembre.
    Además de optimismo y empatía, nos enseñaste a aplicarte MIMOMICINA, esa nueva medicación formulada con mimos, cariño y cuidados, que te insuflaba RESILIENCIA para superar la tentación de sentir MIEDO y hundirte, que ni lo uno ni lo otro vimos asomar en ti.
    Tu capacidad para RENACER cada día nos llevó a VALORARTE como persona ejemplar.
    Tus flores en noviembre aún tendrán que esperar.

  19. ANTONIO MARQUÉS

    MIMOMICINA
    Laboratorios Pharmamor.
    Este medicamento está especialmente indicado en los casos de ánimo decaído, con o sin motivo, estando también aconsejado en el embarazo
    COMPOSICIÓN.
    El principio activo es la Cariñolona al 99% en excipiente de Abracitol.
    INDICACIONES.
    Favorece la resiliencia disminuye el miedo estimula las ganas de renacer y ayuda a valorarte.
    POSOLOGÍA.
    Administrar a discreción
    CONTRAINDICACIONES.
    No se han descrito.
    EFECTOS SECUNDARIOS.
    Aumentando la dosis se multiplican los efectos beneficiosos.
    PRECAUCIONES.
    Si olvida una toma duplique la siguiente.
    Manténgase dentro del alcance de los niños.
    En caso de duda, Mimomicina Forte.

  20. MI MAMÁ ME MIMA
    La MIMOMICINA no funcionaba, seguías revolviéndote febril sobre tu edredón de princesas. Miré el cuarenta que titilaba en el termómetro y mi falta de RESILIENCIA hizo el resto: te envolví en una manta ligera y volé escaleras abajo hacia el taxi que aguardaba en la calle. El MIEDO a perderte me dio las fuerzas necesarias para llevarte hasta urgencias antes de desplomarme en una silla, pero me sentí RENACER cuando, tras VALORARTE, la doctora me aseguró que no era grave. Además del antibiótico, te recetó dosis extra de mimomicina y un oso de peluche gigante, y ya ves: como nueva.

  21. Carla Cuchillo Escrig

    ELLA
    Desconocía lo que era la “mimomicina” hasta que ella me miró empapada en lágrimas. Me pidió que no soltara su mano, aunque ya tuviera una edad. Parecía un interrogatorio. Todo luces frías amenazando con poner a prueba su resiliencia mientras el miedo calaba cada rincón de aquel estrecho cuerpo. Yo estaba allí, pero ella parecía estar muy lejos. Observando, como una antigua actriz que espera su renacer, buscando sentirse viva. Cállate por favor. Necesito que ejerzas tu derecho a valorarte. Porque si no amas, jamás podrás jurar que has vivido. Y si hoy no puedes entenderlo, quiérete porque te quiero.

  22. Alejandra Mejía Nieto

    La Simbiosis de la Esperanza

    Emily sentía el dolor de su madre. Sabía que la quimio no bastaba; necesitaba la Mimomicina, ese cóctel de mimos y cuidados. La enfermedad exigía una resiliencia que a veces parecía imposible. En sus noches de insomnio, Emily sentía el miedo de perderla. Pero la ciencia obró un milagro, hallando una cura inesperada que le permitió a su madre renacer. Curada, la madre comprendió la fragilidad de la existencia y la lección esencial de valorarte a sí misma y cada momento de este hermoso viaje de vida.

  23. LUCHA DIARIA

    Siempre repartió mimomicia y en estos momentos más que nunca. Su resiliencia era contagiosa y todos se la devolvieron con creces en momentos de dolor, en las sonrisas y cuando lo necesitó, incluyendo el llanto.
    Claro que también tenía miedo, pero lo dejaba no sin esfuerzo, en el pelo que quedaba prendido en el cepillo y en el espejo que le devolvía fuerza. La imagen reflejada diariamente le decía mirándola a los ojos: Tienes que renacer y valorarte de continuo, por ello te lo recuerdo cuando a solas nos reconocemos sacando los recelos para enfrentar la lucha diaria.

  24. Ramón Puig

    SALUD COMUNITARIA
    Tras ser explorado exhaustivamente por la especialista, ella me recetó Mimomicina para reforzar mi resiliencia, según sus palabras. Le comenté que tenía miedo a renacer y enfrentar nuevamente el mismo calvario. Al notar que dudaba de mis fuerzas para afrontar el tratamiento, me dijo: «Tienes que valorarte más. Llevas en tu interior una sustancia que, al reaccionar con el principio activo de la Mimomicina, hará maravillas». No me dejó marchar hasta convencerme de que debía luchar por mi salud, no solo por mí, sino también para aliviar la congoja de quienes me quieren.

  25. MARIA FELISA EGUIZABAL FERNANDEZ

    Otra oportunidad

    ¡Oh Dios, cuán grande es el vacío en mi hogar! No queda sino el aire viciado que produce la amargura. ¿De verdad me pasa esto? A dónde fue a parar la MIMOMNIA*.
    La RESILIENCIA no basta, el MIEDO se apodera de mi alma. No puedo sentir, ni reír, ni vivir sin comprensión; sin la oportunidad de lucha ni reconquista.
    Solo silencio. Impertérrito glacial que enmudece y no retrocede ni con el calor del amor.
    ¿Cuánto me queda por ver? ¡Acaso me quede otra vida por existir!
    ¿Podré entonces RENACER y encontrarte de nuevo?, ¿VALORARTE y valorarnos, comprendernos y respetarnos?

    *mimos, cariño y cuidados.

  26. Luz
    La Mimomicina no venía en frascos, sino en caricias que despertaban la resiliencia escondida. Aunque el miedo aún temblaba en sus noches, algo suave comenzaba a iluminarla por dentro, como un susurro cálido. Cada gesto tierno hacía que el mundo respirara distinto, más ligero, más posible.
    Un día sintió que podía renacer, no de golpe, sino como una semilla que recuerda la forma de la luz. Entonces entendió la magia verdadera: valorarte es la primera cura, el hechizo silencioso que devuelve la fuerza para continuar.

  27. Eva G.

    En la aldea de Amina dicen que la verdadera mimomicina no se vende, nace en los patios donde las mujeres trenzan cuidados invisibles. Esa resiliencia que heredan de sus madres les permite caminar incluso cuando el miedo sopla como un viento seco. Amina ha aprendido a renacer cada estación, entre lluvias impredecibles y cosechas heridas. Y en ese resurgir descubre cómo, valorarte, no es un lujo, sino un acto de supervivencia, reconocer en el propio cuerpo la memoria de tantas que lucharon antes y la fuerza tranquila que sostiene a su pueblo entero bajo el amplio cielo de Togo.

  28. LA GRAN FAMILIA DE LOS OLVIDADOS

    Era un sabor extraño, olvidado por mi mala memoria y mis muchos años de soledad.
    Cuando los servicios sociales me recogieron del suelo de casa y me llevaron a aquella residencia con olor a lejía y derrota, no pude imaginar que el tratamiento a base de mimomicina sería tan efectivo.
    Antes esperaba el final con resiliencia, como una liberación. Ahora tengo miedo de que llegue.
    Somos una gran familia de olvidados. Unos prestan sus ojos para leer, otros, las piernas para empujar sillas de ruedas…
    Sentirte útil y querida es como renacer. El secreto: ayudarte ayudando, y valorando para valorarte.

  29. MARIA CRISTINA MUÑOZ EUGENIO

    En la penumbra de mi pasado, tu voz fue mimomicina para mi atormentada alma, suave caricia que susurra amor.

    Aprendí la resiliencia entre tus brazos, donde los días grises se rendían al sol de tu mirada.

    Caí presa del miedo, pero contigo supe renacer, pétalo a pétalo, alma sin prisa, redescubriéndome, volviendo a mi perdida esencia.

    Me enseñaste que valorarte es lo más grande que existe. Y, valorarme, ha sido mi regalo más hondo, raíz de mi renacer.

    Así, hoy sólo crezco, y florezco, ofreciendo mi mejor versión, gracias al dulce amor encontrado, sin pretender, sin querer, ciega de felicidad.

  30. MEDALLA DE ORO

    Me advirtieron de que sería una carrera dura. Que tendría que convertirme en una especie de Filípides del siglo XXI, capaz de cubrir la distancia entre Maratón y Atenas para proclamar mi victoria y sobrevivir al esfuerzo.
    Afronté cada subida hostil, alentada con la mimomicina de familiares y amigos.
    Exhaustos, algunos corredores se arrancaban el dorsal y con resiliencia me cedían el paso por aquellos pasillos de camas y miedo; de historias deseando ser escritas.
    Alcanzar la meta fue como renacer. Fue aprender a valorarte portando aquella medalla de oro con forma de cicatriz, que luzco sobre mi pecho izquierdo.

  31. Lia

    ADIÓS A UNA HERMANA

    Nos enseñaste tu significado particular de la “mimonicina”,
    cuando aquellos últimos días,
    elegiste por quién y cómo deseabas ser acompañada,
    mimada,
    consentida,
    desde lo alto de tu trono de sábanas blancas.

    Nada de abrazos ni caricias,
    pediste quietud y cercanía;
    sonrisas y dulzura silenciosa.
    Presencia amorosa
    desde una leve distancia.

    Pusiste a prueba nuestra resiliencia,
    expulsando nuestro miedo de tu cama,
    y obligándonos a recolocarnos
    a tu alrededor.

    Con tu adiós,
    permitiste renacer el amor de hermanas
    que una vez se nos extravió.
    El círculo se cerró.
    Y así, reaprendí a valorarte
    en el silencio de aquella habitación de hospital.

  32. Menuda

    POR EQUIVOCACIÓN
    Por equivocación, te dieron una Mimomicina pensando que era Paracetamol. Notaste que, además de desaparecer el dolor de cabeza, aumentaba tu resiliencia y perdías el miedo a la lucha. Sacaste pecho, levantaste la cabeza y te sentiste renacer. ¿Cómo ibas a desaprovechar esa oportunidad de valorarte si, bajo sus efectos, todo te parecía insignificante? Te sentías capaz de superar cualquier obstáculo y dejaste de vivir asustado. Al descubrir este medicamento sintetizado, te enteraste de que esta sustancia la producimos todos de manera natural, con la ventaja de poderse transmitir a través de abrazos, caricias, muestras de cariño y besos.

  33. Fco Javier Arroyo Miguel

    Agricultura del alma.
    Buscando su lugar en el mundo por su desorientación vital, encontró al jardinero fiel que cuidaba las semillas de mimomicina. “Riégalas con agua de resiliencia, y esparce aceptación y calma contra las plagas del miedo y la angustia”, le explicó. Haciéndole entrega de un puñado de aquellas, le indicó que las conservara cerca del corazón para verse renacer.
    Sin rumbo fijo, derrotado por sus pensamientos negativos y la incapacidad para saber por dónde empezar a cultivarse se sentó junto a un río. Las ninfas le susurraron el primer paso: Valorarte. Entonces notó crecer algo en el bolsillo de su camisa.

  34. Francisco Villegas

    DESAFÍO A ESCALA
    Su “coach” le aconsejó que abordara un proyecto desafiante para potenciar su autoconfianza y como el mar le imponía mucho respeto, decidió construir un velero al que pondría de nombre Mimomicina. Pensaba que esta empresa aumentaría su resiliencia y le ayudaría a perder el miedo a lo desconocido. Cuando terminara la construcción se nombraría a si mismo capitán de goleta y sería como renacer a una nueva vida. Cuando vio su obra terminada su mujer le dijo: «ves como tienes que valorarte más». A lo que él le contestó: «¿Sí, pero ahora como lo meto dentro de la botella?»

  35. Pepe Moral

    SOLEDAD
    Se aplicó Mimomicina para mitigar la umbría interior y sintió cómo afloraban sentimientos cálidos. Además de restablecer el amor herido, notó cómo aumentaba su resiliencia y enfrentaba el miedo a la soledad que la paralizaba. Se recompuso de sus cenizas y, tras renacer, se miró en el espejo y se dijo: «El siguiente paso será aprender a valorarte». Concluyó que el amor más grande era el que se daba a sí misma. Con el corazón lleno de paz, se abrazó y se susurró con cariño: «El amor propio es la base de la salud y del amor hacia los demás».

  36. Alba Maestro

    EL PSICÓLOGO
    —Mimomicina.
    —¿Tu momicina?
    —No, la medicación que estoy tomando.
    —Pero ¿qué te pasa?
    —Que tengo la resiliencia muy baja.
    —¿Y eso te da miedo?
    —Quiero tenerla alta para cuando me quede solo.
    —Siempre has sido muy vulnerable. Para tenerla alta, tendrías que renacer.
    —Es que la vida y sus problemas me abruman.
    —Tienes que valorarte más, al menos como lo hacemos los demás.
    —Es que siento que se me viene el mundo encima.
    —Eres una persona con estudios y muy preparada.
    —Pero oír los problemas que angustia a la gente me deprime.
    —Te advertí que no estudiaras psicología.

  37. María Hernández

    DONDE LAS DAN
    Le daba Mimomicina a su madre con frecuencia. Ella fue la que le descubrió este maravilloso tratamiento con el que consiguió hacer de él un chico de gran resiliencia y con capacidad para vencer el miedo a los tropiezos de la vida. «Cuando estaba hundido y me hacías sentir querido e importante era para mí como renacer». «Cómo no voy a valorarte tanto mamá, si te has entregado sin medida hasta que te has quedado sin fuerza». «Sí mamá, sé que me quieres mucho». «No mamá, no tengo nada mejor que hacer que estar aquí contigo y cuidarte».

  38. Mimomicina
    Al final de su vida, mi abuela aplicaba la Mimomicina: una terapia que recetaba mimos y actos de resiliencia, porque todo le dolía, desde las cejas hasta los dedos de los pies. «No hay que tener miedo ―me decía―, porque ¡voy a renacer!». ¿Como una bella mariposa?, le preguntaba. ¡No, como una gorda lombriz! Me hacía reír… Ahora que me acerco a la vejez, con mis achaques y pérdidas, no creo en la reencarnación, pero sí en conservar el alma joven, en valorarte a pesar del ocaso y reír. Porque quien sabe reír sabe vivir… Quien sabe vivir sabe renacer.

  39. Jaime Rojas Jiménez

    VANDEMÉCUM

    La mimonicina actúa positivamente en los pacientes:
    Aumenta considerablemente la resiliencia al miedo individual y colectivo en la familia inmediata del paciente.
    Hace renacer la esperanza y coadyuva a valorarte como pilar de contención anímica, permitiendo enfocar toda la energía hacia el bienestar del paciente receptor.
    Permite que las endorfinas se conviertan en precursores del buen ánimo y positivismo consciente ante las dificultades del tratamiento.
    Cohesiona la unión parental que enfrenta la adversidad ante un diagnostico extremo, con estoicismo y beligerancia afectiva. Lo mejor de todo es que es gratuita, solidaria y abundante. No se detectan efectos colaterales adversos.

  40. Jaime Rojas Jiménez

    NINGÚN INFORME ES DEFINITIVO.

    Cuando recibí negro sobre blanco, la epicrisis, tuve que apechugar y pensar en qué debía hacer para que mi hijo Rubén lo superara. Me aconsejó el doctor que aplicara mimonicina en familia.
    Pensé: ¿Tendré la resiliencia necesaria para superar este terrible agujero de miedo?
    Tsunamis sucesivos de pánico ahogaron, día y noche, mi pequeña ventana de esperanza.
    Viví La culpa de la impotencia que terminó venciéndome. Rubén se acercó sonriendo y me abrazó. Entonces decidí renacer, y me dije: ¡Tienes que valorarte, tú puedes! Desde entonces, con mimos y medicina mantenemos la ilusión viva.

  41. Joaquín García

    PODER
    Se sentía mal y asustado. Su madre, que lo conocía mejor que él mismo, le aplicó Mimomicina para ayudarle a superar la crisis. Su hijo no poseía mucha resiliencia. El miedo lo hacía dudar, la duda lo llevaba al error, y el error lo sumía en un pozo de desesperación y desde allí su madre tenía que ayudarlo a renacer.
    —Hijo, tienes que valorarte más. Tú tienes un gran potencial, así que cumple con tus obligaciones con la cabeza alta —le decía.
    Y con esas palabras de aliento, el hijo se dispuso a presidir con determinación el consejo de ministros.

  42. La Reina quería mimomicina y yo la debía de encontrar.
    No podía repetirse lo que pasó con la búsqueda del unicornio tiempo atrás.
    Debía ser descubierta en el mínimo tiempo posible.
    Sólo la África de la resiliencia podía guardar algo semejante, así que allí fui, sin miedo.
    Debía hacer renacer la confianza en la medicina por parte de la casa Real.
    Eres médico y debes valorarte como tal, me dije.
    Y ahí estaba, frente al único hombre blanco que había visto en todo el continente africano en meses y que debía ser mi acompañante en la aventura.. Doctor Livingstone, supongo.

  43. Yo

    MENAJE
    Empezó como reponedor en farmacia, pero siempre se liaba con la Mimomicina, el Ibuprofeno, la Resiliencia y la Pneumonoultramicroscopicsilicovolcanoconiosis y todo terminaba fuera de su sitio. En recursos humanos, para quitarle el miedo, le dijeron: «Necesitas renacer y valorarte, chaval, o acabarás siendo idiota» y lo destinaron a papelería librería. Allí los clientes le preguntaban si leyendo tal o cual libro serían más sabios o más felices, y él, incansable, contestaba que los libros no eran lavadoras, venían sin garantías, pero no intentarlo era de idiotas. En esa ocasión decidieron mandarlo a menaje electrodomésticos y ya es jefe de planta.

  44. Yo de nuevo

    ALGÚN DÍA

    Alguien
    debería escribir un poema
    que nos busque
    como encuentra
    una onza de mimonicina a la tristeza.

    Un poema
    que genere resiliencia
    cuando sopla fuerza siete
    y convierta nuestras velas
    en promesas.

    Un poema
    que haga presa,
    como un perro de pelea,
    en nuestro miedo
    por muy grande que este sea.

    Un poema
    que de vueltas,
    como un disco de pizarra,
    alrededor de dos principios:
    renacer y valorarte.

    Algún día escribiré ese poema.

    Y después lo publicaré
    en una revista científica
    como subconjunto de palabras
    que saben hacer su trabajo.

  45. Inma Bosch

    LECCIONES SIN LIBRO

    «Si no lo haces tú, nadie va a valorarte», me decía mi abuela mientras amasaba. Sus manos, manchadas de harina, me recordaban a las de mi maestra, siempre blancas de tiza.

    Me enseñó a perder el miedo al qué dirán cuando estrenó su peluca morada; a esa valentía la llamaba mimomicina. Años después, cuando la quimioterapia debilitó sus huesos, volvió a mostrarme la resiliencia con cada paso sin andador.La vi renacer tantas veces, en medio del dolor.

    A pesar del tiempo, nunca olvidaré su última lección: hay carreras que se ganan sin llegar a la meta.

  46. Con gen de generosidad.

    Mamá se llevó sus manos, las únicas que sabían acariciarme el alma cuando se me hacía de noche, y con ellas, todas mis reservas de mimomicina.
    Vivió su enfermedad como lo hacen las madres, con resiliencia y generosidad. Con más miedo por lo que dejaba aquí que por lo que le aguardaba allá.
    Se culpaba de mi perpetua tristeza, de mis días sin dormir…
    -Cuando yo no esté, tienes que renacer y vivir por mí-. Me pidió con su último aliento.
    Ojalá hubiera sabido valorarte y disfrutarte cuando aún estaba a tiempo.
    Fuiste la heroína que me salvó del abismo.

  47. fran bernal

    El último descubrimiento.
    Salió. El primer paso fue lento. Había recorrido una distancia corta. Se agachó y tomó una muestra. Levantó el pulgar. Las palabras sonaron en el control: «Conseguido. Ha encontrado la mimomicina. Indicarle que puede volver».
    Años de entrenada resilencia le ayudaron con aquel vacío infinito y con el miedo a no regresar. Ahora, su nombre quedaba para la historia. Aquel elemento, el último incorporado a la tabla periódica, guardaba el secreto para renacer de las cenizas.
    El mensaje llegó escueto: proponen valorarte para el Nobel. Dentro de la cápsula espacial celebró el comunicado con champán en comprimidos.

  48. Sobredosis de amor

    El suburbio es oscuro y hostil. Cada esquina huele a fogata y derrota, pero me han dicho que aquí se trapichea la mejor mimomicina de la ciudad.
    Desde tu pérdida, la abstinencia me tortura. Inalcanzable resiliencia para un vacío tan grande de culpa y reproches.
    Tendría que haberte defendido, enfrentarme a él, pero el miedo de niño me paralizaba.
    Con la dosis preparada, solo quiero renacer a tu lado. Empezar de nuevo y que esta vez elijas a un hombre que nos quiera. Que sepa valorarte.
    La aguja me calienta el cuerpo. Tu sonrisa y el inminente reencuentro, el alma.

  49. Paloma Sampedro

    Cultura
    En mi interior, he creado un jardín con las palabras raras que encuentro en mis lecturas. Ayer, sin ir más lejos, descubrí «mimomicina» y la planté al lado de un esqueje de «resiliencia» que sembré la semana pasada. Lo cultivo con la esperanza de que, algún día, sus raíces atrapen y escondan mi miedo, pero también disfruto con verlas renacer, desplegando sus ramas para crear frases que se entretejen en nuevos relatos. ¿Quieres saber qué abono utilizo para el riego? Te diré el secreto: aprende a valorarte; no hallarás mejor alimento para este huerto.

  50. Inma Bosch

    LECCIONES SIN LIBRO

    «Si no lo haces tú, nadie va a valorarte», me decía mi abuela mientras amasaba. Sus manos, manchadas de harina, me recordaban a las de mi maestra, siempre blancas de tiza.

    Me enseñó a perder el miedo al qué dirán cuando estrenó su peluca morada; a esa valentía la llamaba mimomicina. Años después, cuando la quimioterapia debilitó sus huesos, volvió a mostrarme resiliencia con cada paso sin andador. La vi renacer tantas veces, en medio del dolor.

    A pesar del tiempo, nunca olvidaré su última lección: hay carreras que se ganan sin llegar a la meta.

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