ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (I): La actriz Alicia Borrachero @BorracheroAli

En esta primera semana del mes de mayo las cinco palabras nos las regala la actriz española Alicia Borrachero, que se destaca por sus trabajos en televisión como en series de Antena 3 como Tiempos de guerra, La Embajada,  Hermanos de leche y Farmacia de guardia, o de Telecinco como Médico de familia, Un lugar en el mundo, 7 vidas, Periodistas y Hospital Central. En estas dos últimas, como protagonista, interpretando a los personajes que más éxito y popularidad le han dado, la periodista Ana Ruiz y la doctora Cruz Gándara, respectivamente. Sus Cinco Palabras fueron:

CLEMENCIA
AMAPOLA
RIELAR
LUNA
FIESTA

Borrachero estudió Artes escénicas e interpretación en la Universidad de Nazareth. Amplió su formación en el Estudio para la Formación del Actor, en Madrid. Ha trabajado en el teatro en obras como Mucho ruido y pocas nueces y Cambio de marea, dirigidas por Juan Carlos Corazza.

También ha participado en el rodaje de ocho largometrajes: Don Quixote, dirigida por Peter Yates, Things I forgot to remember de Enrique Oliver, La fabulosa historia de Diego Marín, del director Fidel Cordero, Muerte en Granada, de Marcos Zurinaga, Sangre ciega de Miguel Albaladejo, The Killer Tongue, de Alberto Sciamma, Tres palabras del director Antonio Giménez-Rico y Shooting Elizabeth dirigida por Baz Taylor.

Protagonizó el papel de la reina Prunaprismia, esposa del rey Miraz y tía del príncipe Caspian, en Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian (2008).

https://player.vimeo.com/api/player.js

En teatro puede mencionarse su intervención en la obra Agosto (Condado de Osage) (2011-2012), de Tracy Letts, junto a Amparo Baró y Carmen Machi.

El 21 de agosto de 2013 estrena la obra teatral Desclasificados junto a Jordi Rebellón y Joaquín Climent.

El 17 de febrero de 2015, interpretó a Carmen Castro en la primera temporada de Bajo sospecha, una serie de televisión de Bambú Producciones, en Antena 3.

El 25 de abril de 2016, estrenó en Antena 3, La embajada donde interpreta a Olga.

La autora del prólogo de este mes es Carina Peláez, directora general de la Fundación Polibea, y la causa irá destinada a la Fundación PHI Proyecto Bangladesh 2018. El Proyecto Puerta de acceso al Empleo y al Fortalecimiento Económico para las Mujeres y Niñas Supervivientes del Tráfico con fines de explotación sexual, en colaboración con la Fundación de Sobrevivientes del Tráfico de Seres Humanos, creada por el Centro de Estudios para Mujeres y Menores (CWCS).

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

 

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29 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (I): La actriz Alicia Borrachero @BorracheroAli”

  1. La primavera se envuelve de colores, fragancias y sonidos,
    el señor escarabajo pelotero pedía “¡Clemencia!” por sus excrementos,
    él pasaba por allí cada noche, es verdad,
    aunque estaba estropeando la celebración,
    la amapola, que había gastado tanto tiempo en decorar todo con sus amigas…
    ¡Estaba indignada!
    El búho alzó la voz: “¡Calmad, amigos!”
    El ciervo había ensayado toda el día su danza,
    se disponía a empezar su delicado baile,
    aunque fuera inundado de ese desagradable olor. Entonces…
    El poeta conejo habló:
    “¡En Mayo empieza mágicamente
    a rielar la luna en el lago
    dando inicio la fiesta
    cantan todos los patos!”

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  2. Ante tales injusticias y tropelías,sólo pedía clemencia y Libertad.
    Su ropa hecha jirones y sus manos llenas de manchas de un color rojo amapola atisbaban lo ocurrido en aquel atardecer en la orilla del puerto.Ella tenía múltiples razones y no se lo pensó más y mientras veía rielar a la luna sobre el mar,le subió a la lancha y se despojó de él en mitad de la nada.
    Por más que hiciera examen de conciencia,no encontraba culpa en su muerte;era la decisión final :él o ella …y la fiesta por última vez terminó en duelo.

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  3. Pidió Clemencia, mientras sostenía en la mano izquierda una amapola, en aquella ocasión que nuevamente quiso contemplar rielar la luna en el estanque que encontró en la finca donde se encontraba de Fiesta.

    Hasta en una gran fiesta podemos encontrar la palabra clemencia, a pesar de que no sea muy habitual.

    Años después la historia de una amapola me conmueve mucho, es una sevillana preciosa. Al margen de la sevillana. ¿Quién se puede imaginar que historia tendrá una simple amapola?

    En ocasiones es un gran espectáculo ver rielar la luz de la luna sobre las olas que viven y van

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  4. #NOESNO

    No te pido clemencia, Alfonso, aún me queda algo de dignidad. Cada vez que miro tus ojos me pregunto lo mismo ¿cuándo fue que dejé de ser tu amapola y porqué, para ti, dejé de rielar? ¿Cuándo perdí a tus ojos los haces blancos, aquellos que tú decías parecían el brillo y majestuosidad de la luna? No, tú no eres el mismo, ya no me sacas de fiesta ni me dejas vestir de princesa. Eres un extraño para mí, la violencia nubló en tu entrecejo la fidelidad de tu cariño. Hoy me siento, en lugar de tu musa, tu enfermedad.

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  5. Me miraba con tan Clemencia que no tuve más remedio que darle las Amapolas que había cogido mientras en el arroyo hacia Rielar los suaves rayos de la Luna haciendo de aquella noche toda una gran Fiesta de colores

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  6. PESADILLA

    Noche interminable
    mendigando paz,
    rogando al sueño
    su visita,
    a las pesadillas clemencia,
    solo sombras y tinieblas
    me asaltaban,
    y perdía la amapola
    el rojo color que fuera
    contorno de tu sonrisa.
    Aquella flor se moría,
    en el rencor de tus ojos,
    donde antaño se sentía
    rielar la primavera.
    Ni la luna ya quería
    seguir jugando conmigo
    y cogida de tu mano
    contigo se fue de fiesta.
    Noche, dolor y pena.

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  7. La clemencia que esgrimen las personas que no compran flor cortada porque entienden que se va a morir y luego van al campo y se dedican a coger amapola es muy curiosa .
    Son poco sensibles y no perciben el rielar que desprende un jarrón de flores frescas en una habitación.
    Yo tengo esta noche de luna llena una fiesta sin mesura para los sentidos.
    Esta es la belleza que me salva de la mediocridad, que me colma y me eleva.
    Te reto a que pruebes.

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  8. ¿Cuento o canción de cuna?

    Piden clemencia al sol porque no quieren
    que su roja amapola se oscurezca
    ni que el gris duende de la noche crezca
    y despliegue las alas en su cuna.

    No dejen de rielar frente a la luna,
    ni de reír, pues hoy están de fiesta:
    Tienen luz propia, huellas que no mueren.
    ¡Han de seguir allí cuando amanezca!

    Así le canta el día a las estrellas
    nocturnas, pequeñitas, temerosas,
    frágiles, bellas, como mariposas,
    luciérnagas guardadas en botellas.

    Y les quitará el miedo de repente
    con su cuento volviéndose poesía,
    un beso acariciándoles la frente…

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  9. DEFENSA DE LA AUTOESTIMA ANTE LA COBARDÍA EN MANADA

    ¡Cómo pedir CLEMENCIA!, si temía más por su vida que por su integridad física, que estaba siendo seriamente perjudicada. Mientras se la pasaban como una pelota de mano en mano, de un cuerpo a otro, de un miembro viril a otro, despojándola de sus ropas, destrozadas, desgarradas, se sintió como una AMAPOLA que deshojan.

    Habrá quien lo juzgue como acoso, pero durante la brutal violación optó por evadir su humillación, dolor, impotencia y sufrimiento imaginando que paseaba contemplando el RIELAR de la LUNA en los charcos de las calles recién regadas, para enseguida mascullar que jamás podría olvidar aquella FIESTA.

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  10. El niño siguió pisoteando las hormigas sin clemencia. Pam! Pam!
    De pronto, vió un rayo rojo que le hizo parar. Se acercó como hipnotizado y cogió una amapola solitaria que había crecido para salvar a un montón de hormigas. Las hierbas rielaron a golpe de brisa de primavera mientras la luna iba cogiendo su sitio adelantándose al atardecer. Los sonidos de fiesta empezaron a venir del pueblo cercano. La estación del cambio empieza otra vez.

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  11. EL ELIXIR DE LA ETERNIDAD
    Karan se encomendaba a la Bruja del Bosque, necesitaba que el impasible viento del norte tuviera clemencia con Amapola. Ambos sabían que solo la más poderosa de las hechiceras poseía la receta del elixir de la inmortalidad. Se adentraron en el bosque y bajo un tejo, al rielar de la luna, colocaron el caldero. Con la pócima marchó en busca de su amapola para regarla con el anhelo de no verla marchitar. Cuando el invierno vino a buscar a Amapola, ella ya no estaba allí, había cambiado sus pétalos por un vestido rojo de fiesta e iba en busca de Karan.

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  12. Esta visto que no vas a tener Clemencia conmigo, que no paras de machacarme, que ya se , te hubiera gustado más una rosa que una Amapola, pero una flor es una flor. Y no soy tacaño soy anticonsumista, y que querias un libro ¿No es más bonito que te recite un poema?, ya se que me equivoque en alguna cosilla, da igual decir “Rielar en el mar la Luna” que “la luna en el mar riela” ya se que tu también lo aprendiste en la EGB , no aprecias mis detalles. Y no vuelvas con que me compre un coche nuevo que yo me apaño bien con el Fiesta de mi abuelo. Cada día me cuesta más entenderte.

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  13. PRIMAVERA ROTA

    Sus gritos de clemencia llegaron cuando el rubor de sus mejillas comenzaba a desaparecer y su piel se teñía de amapola. Poco a poco se apagó el rielar de sus ojos y la luna iluminó su cuerpo frágil, roto, desnudo. Lo que empezó en una fiesta acabó así cuando él hizo oídos sordos a sus reiterados no, no, no…

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  14. No pidáis clemencia, enfrentaros valientemente a la vida. A fin de cuentas, no os iba a servir de nada…Quedaréis con vuestro honor rojo por la sangre derramada pero encumbrado como una amapola en un campo desabrido. Rielar, valientes, como la luna en una noche templada de fiesta.

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  15. Recuerdo con cariño aquellos días que pasé con mi madre en Viena. Fuimos a la ópera y vimos La Clemencia de Tito, de Mozart. Era a principios de abril, pero tuvimos mucha suerte con el tiempo y podía atisbarse en los parques alguna amapola aquí y otra allá. Quedamos impresionadas con el rielar de los oros de El beso de Klimt en el Belvedere y por la noche, agotadas, contemplábamos la luna desde nuestro apartamento cerca del Danubio. Sí, Viena era un fiesta de arte y fastuosisad, pero la verdadera fiesta para mí fue compartir esos momentos con mi querida madre.

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  16. (Hombres) LOBOS

    Lobos saliendo de caza
    al acecho y sin clemencia
    tantean su frágil presa,
    que al descuido de su suerte,
    caerá en sus crueles garras.

    Marchita y triste amapola
    que al cerrar tus mustios ojos,
    pétalos entumecidos
    por miedo y llanto aturdidos,
    sin enfrentar la agresión
    no hay Justicia que te ampare.

    Para ver rielar tu imagen
    refulgiendo entre las sombras,
    la luna en su desafío
    delatando al malnacido
    su fulgor quiere entregarte.

    Que se sepa tu infortunio,
    que se atienda tu dolor,
    pues ya no es noche de fiesta
    cuando aparecen los lobos,
    al acecho y sin clemencia.

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  17. No esperaba conocerte. No imagina que volver a sentir el cosquilleo adolescente fuese posible en mi corazón. Daba por terminados mis días de fiesta. Locos momentos donde los albores del día se entremezclaban con la luna, descubriendo caricias y sentimientos que paseaban sin permiso por mi vida. Demasiados amores disfrutados. Lloros y alegrías que los adornaban. Y apareciste descolocando mis años y amores anteriores. Revolviendo mi ser, inventando caricias, pidiendo clemencia a la pasión. Enloqueciéndome con susurros imposibles, en un rielar constante en cada uno de nuestros encuentros. Sonriendo cada vez que saboreaba tus ojos. Sintiendo mariposas en el estómago, margaritas que siempre decian sí, y unas amapolas que quisieron ser testigos de este mágico y loco amor.

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    1. Gracias por tu precioso relato.
      Te recuerdo para relatos futuros las normas de este juego literario solidario:

      Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

      No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

      El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

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  18. Me pide el profesor del curso de microteatro que estoy realizando en Expresando, Francho Aijón, que escriba un diálogo con solo 4 palabras en cada frase, con un principio y un final.
    He aprovechado las palabras que nos ha dado la actriz Alicia Borrachero, para hacer el ejercicio.

    CLEMENCIA
    AMAPOLA
    RIELAR
    LUNA
    FIESTA

    Ahí va mi relato que titularía “El Profesor de literatura”:

    ¿Por qué pides clemencia?
    Profesor, no me castigue.
    ¡Abre tu mano, Amapola!
    No me llamo así.
    No importa tu nombre.
    Yo no soy culpable.
    Las mujeres siempre mentís.
    Eso no es verdad.
    Tú robaste el exámen
    Eso no es cierto.
    Abre la mano ¡ya!
    No me pegue. ¡Compasión!
    ¿Compasión por una zorra?
    No me haga daño.
    Deseais rielar sobre mí…
    ¿Pero qué dice, profesor?
    Cómo riela la luna…
    No le entiendo, ¡suélteme!
    Divertida en el mar…
    Pero, ¿de qué habla?
    Si quieres perdón, tócame.
    ¡Suélteme! ¡Me hace daño!
    Tendremos nuestra propia fiesta.
    NO, NO, NO, NO

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  19. Festejo aguado
    Por inclemente el tiempo, pedía CLEMECIA la AMAPOLA, deshojada tras la ventisca, porque quería recuperar su hermosa figura, impresentable total, en tanto así pudiera.
    Entre nubes y claros fue pasando el día y arroyos impenitentes surcaron el camino que llevaba al collado de la abuela donde se reunirían en pocas horas.
    Pero, no quiso RIELAR la LUNA a la falda de la colina y todos: amapolas, lirios, cardos, orquídeas y polinizadores desistieron de organizar la FIESTA de fin de curso.

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  20. AMAPOLA
    Sus sentidos se enardecieron, en concierto y sin clemencia, catapultados por las inesperadas melodías átonas de Amapola, que sonaban cerca e hicieron que la evoque de manera envolvente y dolorosa.
    Bastaba con alejarse para librarse del martirio, pero el dulce deseo de llorar que lo invadía, lo cautivaba tanto como con las luciérnagas lo hacía, el rielar de los faroles que iluminaban el camino.
    Evito llorar por vergüenza: la delatora luna de esa noche, testigo asidua de fenecidas tertulias, le enrostraba su flaqueza, no la de ese instante, sino aquella cuando renunció a ser FELIZ por complacer a su padre.

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  21. SONETO AL LABRADOR Y A LA AMAPOLA

    Faltó clemencia al labrador, hastiado
    de aquellas florecillas destructivas,
    Que en mayo, año tras año, invasivas,
    robaban el nutriente a su plantado.

    Y así furioso, en su tractor montado,
    Esparcía el veneno cual semillas,
    que habrían hecho falta dos cuadrillas,
    para igualar tamaño desastrado.

    Al fin de fiesta, se fue este labrador,
    Y a la luz de la luna se jactaba.
    Sin percibir que ésta reía sola,
    Y provocaba un rielar sobre el tractor,
    entre tanta semilla germinada
    por la Reina: la flor de la Amapola.

    J. Bris

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  22. El clan VIII

    No podían exponerse toda la noche al relente entre las piedras. Además, la carne muerta del tigre atraería a más carnívoros que no tendrían clemencia con ellos. Los cazadores habían dado nombre al matador del animal. Goum despellejó al animal y cargó con la piel como prueba de su hazaña. Decidieron arriesgarse por el llano, manchado de rojo de amapola. Estaban cerca. Llegaron helados, ya de noche, al clan que los recibió con alborozo. Las mujeres intentaban avivar un fuego que acertaba a rielar en el hogar. La luna llena alumbraba, potente, la entrada de la cueva. La carne traía fiesta.

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  23. ROJO AMAPOLA
    Por última vez le pedí clemencia. No debía consentir que le diera muerte por esa inesperada lesión ¡no podría soportarlo!
    El caballo es precioso. Su piel tiene un color amapola, rojo intenso en todo el cuerpo y estaba en su mejor momento. Pero un mal paso, dado en la noche cerrada y confundido seguramente por el rielar de la luna que reflejaba su luz en el estanque, le hizo tropezar y fracturarse un hueso de la pelvis que tenía difícil arreglo.
    Afortunadamente, me hizo caso y se buscó solución. Hoy podemos celebrarlo con una gran fiesta. El caballo parece sonreírnos.

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  24. El día alcanzaba su ocaso.
    ¡Clemencia! Suplicaba ella sin saber muy bien a qué o a quién se dirigía.
    Escasas 24 horas antes, la amapola lucía su belleza carmesí en todo esplendor. Ahora, sus pétalos que comenzaban a rielar bajo la luz de la luna, se estremecieron. La tierra temblaba en un anuncio de muerte.
    Un grupo de alocados walabis, ávidos de fiesta, se acercaban para su diario festín nocturno.
    Los delicados ababoles fenecieron víctimas de la adicción de los marsupiales que al terminar la ingesta floral fueron dispersándose en círculos mientras gritaban eufóricos: ¡y mañana… más!

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  25. Varietés

    Tania Clemen, Clemencia en el Registro Civil, lo había sido todo. Cuando, cimbreando su sinuoso cuerpo, cantaba “Amapola”, los focos del teatro empezaban a rielar, sin atreverse a más. España no le bastó y cantó en el Olimpia de París y en el Colon de Buenos Aires. Su vivir a tumba abierta la llevó al asilo.
    -¡Hermana! Clemencia la ha “liao” otra vez-gritaba la desdentada Orosia.
    Sor Carmen abrió la puerta de la habitación y sonrió. Allí estaba la Clemen, con los pechos al aire, cantando “Amapola” ante cuatro viejecillos “ojipláticos”. Y es que la luna llena la transformaba.
    -¡Fiesta, Carmelilla, fiesta!- pregonaba Clemencia guiñando, picarona, a la monja.

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  26. El reo pidió CLEMENCIA a los Señores de la Villa por las atrocidades cometidas. Los campos estaban destrozados, sin apenas una simple AMAPOLA bailando con el viento. El fuego se lo había llevado todo mientras un haz de tímida luz quería RIELAR al lado de la LUNA. No quedaba nada. En la plaza engalanada del pueblo, la gente seguía de FIESTA, bailaban, cantaban, reían, sin ver esa lengua roja, quemando y engullendo todo lo que cortaba su camino.
    ¿Fue casualidad? ¿Azar? ¿Destino?
    Llegaron los rayos, los estruendosos truenos, la lluvia bendita empapadora. Y quedó el juicio: visto para sentencia.-

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