ESCRIBE TU RELATO DE ABRIL (III): el equipo @COPEMasMadrid ‏de @cope_es con @BeatrizPOtin

Esta tercera semana del mes de abril, mes de nuestro Quinto Aniversario, nos dio las Cinco Palabras Beatriz Pérez Otín, presentadora de Más Madrid de la Cadena Cope, tras la visita de nuestra presidenta Mar Olayo a los estudios centrales de la Cadena Cope en la capital de España:

Alegría
Maíz
Duda,
Incrédulo
Cielo

AUDIO DE LA ENTREVISTA DE COPE MÁS MADRID CON BEATRIZ PÉREZ OTÍN: 

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https://www.cope.es/audios/herrera-cope-mas/herrera-cope-mas-madrid-con-beatriz-perez-otin-abril-2018_481577

Beatriz Pérez Otín, es licenciada en Periodismo y máster en Comunicación Corporativa. Periodista de carrera y vocación, entiende la comunicación como un medio de vida.

Desde hace veinte años trabaja en la radio, siendo la Cadena Cope el medio donde ha desarrollado su carrera fundamentalmente.

Durante seis años ha coordinado Cadena 100 Sierra y ha sido locutora de radio fórmula en Madrid. En este período de tiempo organizó también campañas importantes de publicidad, eventos y conciertos destinados a potenciar la marca de la emisora.

Ha trabajado también en el departamento de marketing y publicidad en Cope de la Sierra en Collado Villalba. Aunque fundamentalmente su desarrollo profesional está desde hace más de una década en la dirección y presentación de diferentes programas de radio.

Desde hace cuatro años presenta en Cope Madrid, ‘La Mañana en Madrid’.

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La autora del prólogo de este mes es nuestra presidenta María del Mar Olayo y Adriana Tirado, y la causa irá destinada a Mensajeros de La Paz del Padre Ángel. 

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta WEB pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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Titular: CINCO PALABRAS

IBAN: ES60 1465 0100 9219 0019 2138

Código BIC/SWIFT: INGDESMMXXX

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincoplabras.com

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24 comentarios en “ESCRIBE TU RELATO DE ABRIL (III): el equipo @COPEMasMadrid ‏de @cope_es con @BeatrizPOtin”

  1. “Al Jardín de la Alegría quiere mi madre que vaya, a ver si me sale un novio, el más bonito de España…” Cantaba por el campo de maíz.
    “¡Que me pisas!” Una voz emanaba de la tierra. Vio un pequeño ser resguardándose bajo las alargadas hojas de la gramínia y se acercó para aclarar su duda, recibiendo un pellizco en la nariz de un pequeño gnomo enfadado:
    – ¡No quiero que ningún ser incrédulo se acerque a mí!
    ¿Qué canción es esa? No busques novios guapos ni feos.
    Mira al cielo, creé en ti y el Universo te dará lo mejor.

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  2. La Alegría de Alfred al ver sus campos de Maíz, en el condado de Kent» (Indiana) inmensos en todo su esplendor y con una belleza indescriptible, se convirtió, en apenas un segundo, en angustia y Duda, se mostraba Incrédulo pensando en cómo se las iba a arreglar para contratar y pagar a la peonada necesaria para recolectar en la fecha prevista. Su economía era escasa y nimia debido a los impuestos que debía pagar para mantener su rancho y aquellas extensas y productivas tierras heredadas de sus padres y éstos de sus ancestros. Miró preocupado al Cielo, amenazaba nueva tormenta.

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  3. Los peques estaban a punto de regresar y mí Alegría era mayuscula, el Maíz que tanto les gusta, estaba en su punto, la Duda que tenía por saberme capaz de organizar la fiesta de bienvenida me superaba por momentos sabía que el Incrédulo de mi pareja pensaba que no lo conseguiría y yo estaba a puntito de tocar con la punta de los dedos el Cielo de lo feliz que me sentia.

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  4. “¡Alegría! – dijo ella – este año tendremos palomitas”. Vivían en una gran casa junto a extensos campos de maíz. Ella era una enamorada del cine, cada vez que miraba los campos imaginaba las palomitas que llenarían todas las salas de cine del país. Su marido tenía un fantástico perro color canela, se llamaba Olfateitor por su instinto para avisarle ante fuertes temporales. El perro nunca tenía duda, era directo: “Tormenta, guau” Y llegaba… ¡Pam! Él al principio le miraba incrédulo. “¿El perro es más inteligente que yo?”. Ella le decía: “El cielo que susurraba a los perros…”.
    Empieza la película, ¡shhh!

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  5. EL EXTRAÑO SUCESO EN EL ASILO

    -¡Qué ALEGRÍA Pablo, anda ven, que mamá ha hecho palomitas!
    Pablo no daba crédito a las palabras de su hermana, ya estaba otra vez con sus cosas. ¿Cómo que mamá había hecho palomitas de MAÍZ, si hacía treinta años que faltaba?
    -Espera María, que voy enseguida -le respondió mientras la DUDA le reconcomía por dentro-.
    Pero no quería contrariarla, así que pacientemente, terminó de ordenar la ropa de María en el armario y luego acudió a su lado. Cuando vio que su hermana tenía razón, la miró INCRÉDULO; luego miró al CIELO: ¡no podía ser, pero allí estaba la fuente!.

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  6. Por fin era mía, se me debía de notar la Alegría a la legua cuando entre en la tienda y le pedí dos kilos de harina de Maíz al dependiente.
    -¿de maíz? ¿seguro? ¿Para que la quieres? ¿Para hacer gachas?.
    Que cotilla, pense, pues este va a quedarse con la Duda.
    -Para limpiar sangre, me han dicho que es su mejor adsorbente.
    Incrédulo me miro de arriba a bajo y sin preguntar más me la dio, pagué y me fui con una gran sonrisa, ya tenia todos los ingredientes de la receta de empanada gallega que según mi amiga Isabel me haria rozar el Cielo.

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  7. Consejos
    La alegría de ver una semilla convirtiéndose en planta de maíz, lleva a una niña a hilvanar su pregunta:
    -¡Tengo una duda, abuelo!, exclama impaciente, observando los brotes.
    -¿Por qué no regamos ya mismo?
    Él, incrédulo, eleva su mano hacia el cielo y señala el sol omnipotente justo encima de los campos sembrados.
    -Si las mojara ahora, esas espigas nuevas podrían calcinarse. Además, al mediodía, el riego se evapora. ¿Sabías eso?
    Igual que los consejos, el agua debe darse en el momento exacto para que haga crecer y no lastime, ni le corte las alas al sediento que escucha.

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  8. Domingo en la tarde, en la parada del autobús. La radio sonaba en mis cascos, un anuncio publicitario captó mi atención por la alegría de su música: palomitas de maíz, palomitas de maíz. Un run run resonó en mi cabeza, me di cuenta de que estaba cantando en alto, me giré y sin duda allí estabas tú, incrédulo mirándome. Ahora sonaba en la radio: azul, que el cielo se ponga azul… sin darme cuenta me robaste un casco y continuaste la canción: y que iluminé con tu luz y que me alegre yo de verte, verte.

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  9. FILA 7

    Me dio alegría cuando ella aceptó mi invitación. Quedamos en la puerta del cine. Antes de entrar a la sala, compramos palomitas de maíz y bebida.
    Cuando saqué las entradas tuve alguna duda sobre que fila elegir. Al final, escogí la fila 7. No quería que pensase mal de mí. Nos aposentamos. Yo sujetaba el bol. Se apagaron las luces, empezó la película y comenzamos a comer.
    Reconozco que, desde ese día, dejé de ser un incrédulo sobre los milagros, ya que cada vez que intentaba coger palomitas, ella erraba, cayendo su mano sobre mi entrepierna, una y otra vez. Y, desde luego, yo estaba en el séptimo cielo.

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  10. Los sesenta

    Lo del “Himno de la alegría” vino después, con los cantautores, con la progresía. Nosotros vibrábamos con músicas tan inconsistentes como “Los ejes de mi carreta” de los Albas o con “Palomitas de maíz” de los “Pekenikes”, aunque algunos avanzados hablaban de Pop Corn, y es que bobos hubo siempre. Salomón, el rey hebreo, decía que el número de tontos es infinito y yo no lo pondré en duda. Para un incrédulo como yo, pensar que era posible tener algo más que un restregón, los domingos, en “Consulado” era un reto, pero cuando Berta me permitió subir mi mano, disimuladamente, bajo su falda, hasta su ingle toqué el cielo.

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  11. El Clan
    VII
    Era un lustroso animal. La alegría por la caza se había disipado, tendrían que luchar por ella. Los tres hombres, cautelosos, salieron de entre las piedras. El tigre, rugiendo, lanzó un zarpazo al aire. Los otros dos cazadores huyeron al cercano campo de maíz salvaje. No tenía duda de que sería una lucha a muerte. El felino estaba inmóvil y el cazador se movía, lento, a su alrededor. El tigre saltó poderoso y el hombre se agachó y, con habilidad, clavó su lanza en el pecho del animal que caía sobre él. Incrédulo e ileso salió de debajo del tigre lanzando al cielo un desgarrado grito de victoria.
    -Goum, Goum- repetían los otros cazadores.

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  12. SIN ALIENTO

    Brilla la alegría en sus ojos mientras ve crecer el maíz de sus campos. Ha derramado en ellos hasta la última gota de sudor trabajando de sol a sol. Del beneficio que obtenga depende que conserve su casa, que su familia deje de pasar hambre.

    El último temporal hirió de muerte su frágil economía y salvaron la vida de milagro. Pudo empezar de cero con la ayuda de la usura, que ahora espera cobrar su botín.

    Duda si recogerá la cosecha cuando escucha rugir a la tormenta. Cruza los dedos deseando que pase de largo e incrédulo mira al cielo.

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  13. Salir al recreo siempre fue para mi el mayor motivo de libertad y alegría que experimenté en mi infancia, pero acudir al puesto de Tomás y comprar una barrita de regaliz y una bolsa de maíz era algo mágico. El siempre se reía porque mi mayor duda era elegir entre el regaliz rojo o el negro y al darle mi duro siempre me hacía bromas haciendo desaparecer la moneda entre sus manos, mientras yo miraba incrédulo. Todo lo que rodeaba a Tomás y su puesto era especial, como un pequeño trozo de cielo en mi adorado recreo.

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  14. LA NATURALEZA CAPRICHOSA
    Recibí con una gran alegría la noticia de tu próxima llegada. En la carta, me asegurabas que volverías cuando el maíz estuviera maduro, en su justo punto para poder utilizarlo en esos guisos que a nosotros tanto nos gustan. Pero mi duda surgió, al comprobar, que éste no tenía el mismo desarrollo en nuestra extensa comarca. Según la zona y su clima, se aceleraba o retrasaba su crecimiento. Así que, incrédulo por lo inexacto de la fecha, pedí al cielo que no se demorara mucho tu regreso. Deseaba fervientemente estar pronto contigo.

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  15. EL ECO DE TU NOMBRE

    Mil caracolas repiten
    constantemente tu nombre,
    y yo en silencio, desierta,
    sintiendo su eco en mi pecho,
    muriendo en cada segundo.

    Hueca y vacía por dentro,
    extirpada la alegría
    cual espiga de maíz
    vencida y seca, rendida
    frente al impetuoso viento,
    así muero en cada ausencia.

    Igual que la duda abrasa
    y al incrédulo envenena,
    así me voy consumiendo.

    Que si no puedo tenerte
    moriré viviendo sola,
    arrastrada bajo un cielo
    que desapacible llora.

    En ese eco que repite
    constantemente tu nombre,
    y ausente de ti… me mata.

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  16. Sí, me estoy muriendo.
    Cuando falte, me gustaría que me recordaran con alegría, que al visionar los vídeos grabados (si lo hicieren) me reservaran un asiento junto a ellos y comieran unas palomitas de maíz a mi salud. (¡Bravo, hombre! aún te queda fuerza para la ironía)
    Ahora me asalta una duda ¿existirá el más allá?
    Siempre he sido un incrédulo en estos temas, para mí el cielo sólo es el reino de los astros y el paraíso se perdió por una manzana, sin embargo confieso que en estos trascendentales momentos preferiría que ambos fueran un mundo real y feliz.

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  17. ALGUNOS DÍAS

    Hay días,
    en los que la necesidad
    te engaña,
    pagas muy alto precio
    por un poco de alegría,
    días,
    en los que nos amenaza
    de los maizales, su silencio,
    y las espigas
    lágrimas derraman
    en nuestros labios secos.

    Hay días,
    en los que los granos de maíz
    se caen sin esfuerzo,
    de la mazorca madura
    en exceso,
    como tus sueños y la duda
    permanente,
    de quién recordará tus besos.

    Hay días,
    en los que incrédulo tu corazón,
    te empuja a elevar los ojos
    al cielo
    y, deseas iniciar
    un vuelo, sin retorno.

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  18. El regreso de volver a encontrar un tiempo para poder participar con un nuevo relato en Cinco Palabras. Es una alegría, haber podido encontrar un tiempo para escribir de nuevo.
    La palabra Maíz, me sugiere a las palomitas de Maíz, esas tan asociadas al cine y tan ricas.
    La Duda y ser un Incrédulo, creo que están muy relacionadas y que forman parte de la parte negativa de la vida.
    Del Cielo, ¿qué puedo decir? El cielo es algo tan inmenso, que es difícil saber que se puede encontrar allá arriba.
    Nueve palabras quedan para alcanzar las cien palabras vitales

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  19. Terminó tumbada, mientras que su marido seguía de pie, sostenido por una testarudez que ni la severa sequía doblegaba. Se repuso, animada por la ALEGRÍA de haberlo complacido con la siembra del MAÍZ, penetró en su choza y se durmió, con la inconfesable DUDA de que llueva. No llovió.
    Él pasaba los ardientes días en la chacra, renegando, INCRÉDULO, de un dios cuya existencia, paradójicamente, negaba. Cuando fue inminente su fracaso, lloró por primera vez, liberando espasmos y gemidos contenidos durante toda su tozuda vida. Ese día descubrió el llanto y algo más, porque luego miró al CIELO y rezó.

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  20. ALEGRÍA – MAÍZ – DUDA – INCRÉDULO – CIELO

    En el pequeño pueblo, todos querían un Drom, para que vigilara el regadío, y optimizar gastos de sus campos sembrados. Invertirían en uno, dependiendo del pago que obtendrían de lo, ya sembrado.
    La ALEGRÍA, era grande, con mucha esperanza. El MAÍZ, este año se pagaría a buen precio. Muchos vecinos tenían DUDA de conseguir buenos resultados. INCRÉDULO, el abuelo Flugencio, arranco el tractor, para iniciar la cosecha. Los demás se remangaron de sol a sol.
    La venta del maíz, fue mejor de lo esperado.
    El Drom que entre todos compraron, surco el CIELO, la imágenes que el mismo enviaba eran espectaculares. Ahora si que podíamos ver perfectamente, el cuidado de nuestros campos, serian ahora como todos deseábamos

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  21. Inversión equivocada
    Días atrás, había desvestido una mazorca y comprobado que estaba casi a punto de cosechar. Estaba consiguiendo una extraordinaria producción, que le permitiría viajar sin preocupaciones.
    Pero la ALEGRIA, su eterna compañera, le hizo guiños de abandono tras la repentina granizada. El campo de MAIZ se convirtió en una estampa de grotescas figuras. Aquellas que prometían, unas horas antes, sacarle de su maltrecha economía. ¡Había invertido todo cuanto tenía en tal empresa!
    No cabía DUDA, un conjunto de elementos se habían confabulado para llevarle a la ruina. INCREDULO, miró al CIELO y gritó: ¡Mejor me hubiera ido a Benidorm!

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  22. En aquella casa siempre se respiraba alegría.
    En la mesa para festejar un cumpleaños nunca faltaban las palomitas de maiz.
    Su anfitriona seguía con la duda, aparecería su invitado sorpresa…
    No quiso desvelar su plan por si al final no podía ser.
    Pero por fín ahí estaba en su puerta.
    Su marido incrédulo le miraba y la miraba.
    Había pasado mucho tiempo y tenía medio mundo separàndoles.
    Miró al cielo y dió gracias por poder volverle a ver.

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  23. ¡Qué alegría saber siempre cómo usar el maíz! Si quieres merendar, pues nada, un buen puñado en la cazuela con aceite y sal y en pocos minutos tienes un cuenco gigante de palomitas… ¡Ricas, ricas! Que por la noche quieres una ensalada, o a medio día un chupe de camarón, pues no hay duda, maíz cocido en abundancia, imprescindible para esas recetas… ¿Por la noche aburrido, un tanto mohíno y con cara de incrédulo?… ¡Chupito de Bourbon al canto y alcanzarás el mismo cielo! ¡Ah!, y a media noche en la feria, a la brasa, con mantequilla y sal. ¡Espanochala!

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