ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (II): LOS ACTORES DE ‘LOS CARBONEROS’ DE BARBIERI

Segunda Semana: Esta semana nos dan sus Cinco Palabras los actores de la zarzuela ‘Los Carboneros’ de Barbieri, que durante este mes de mayo están realizando con gran éxito varias actuaciones en la Comunidad de Madrid (Casino de Madrid, Teatro Municipal de Colmenarejo y Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid) junto con la Coral de la Biblioteca Nacional de España. Los actores son: Cristina Rubio Moreno, Raquel Martín, José Luis Pérez, Enrique Pérez-Rioja y Sergio Cantarero. Sus Cinco Palabras son:

Carboneros
Pendientes
Razón
Juzgado
Cinco

 

ACTUACIÓN EN EL FERNANDO FERNÁN GÓMEZ DE MADRID EL DÍA 10 DE MAYO

Tras las actuaciones del 3 y el 6 de mayo (Casino de Madrid y Teatro Municipal de Colmenarejo). El próximo miércoles 10 de mayo a las 20 horas actuarán en el emblemático teatro de la capital de España, el Fernando Fernán Gómez en la Plaza de Colón de Madrid.

Bajo la dirección de la Coral de Román Clemente Magán y la dirección de Escena de Mar Olayo, estará acompañados al piano por Román Clemente Magán y  Olegario Olayo Martínez y con la soprano Solista: Almudena Olayo. Actuarán como sopranos Carboneras: Almudena Olayo, Elena Galicia, Marta Álvarez, Laura Aguirre y Mar Olayo. Los tenores Carboneros son: Francisco Mencía, Jesús Díaz, Benito Rubio, Antonio Moreno y Ángel Gracia.

En el mes de mayo de 2017, Cinco Palabras dedicará su causa solidaria a CADENA DE AYUDA CONTRA LA FIBROMIALGIA A.C. de México.

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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Titular: CINCO PALABRAS

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

 

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28 pensamientos en “ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (II): LOS ACTORES DE ‘LOS CARBONEROS’ DE BARBIERI”

  1. Los amigos de mi abuelo eran todos, como él, carboneros, cuando llegaba el abuelo a casa antes de pasar a lavarse me tiznaba la nariz, la abuela lo regañaba, yo me miraba al espejo y verme con los pendientes de perlas blancas y la nariz negra me hacía pensar que la abuela tenía razón, me gustaba jugar con el abuelo, al escondite, nos comíamos los dulces antes de que se enfriaran, dejábamos que el periquito volara por la casa y la abuela volvía a regañarlo, Ramoncho lo que haces es de juzgado, con ninguno de tus cinco hijos has hecho tantas barrabasadas

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  2. Carboneros hay en tus ojos
    Pendientes de mi destino
    casi pierdo la Razón
    hoy me llevan al Juzgado
    por apostarlo todo
    a mis Cinco sentidos.
    Carbones negros tus ojos
    que incitan mi deseo
    me robaste el corazón
    y por ello
    hoy prisionero me veo.

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  3. Semillas
    Los llaman “los CARBONEROS”, no porque vendan carbón sino porque no hacen otra cosa que sembrar cizaña entre la gente. Están PENDIENTES de cada error ajeno para hacerlo público enseguida. Enemistar amigos lanzando rumores es la especialidad que ejercitan a diario. Quieren tener siempre la RAZÓN, independientemente del hecho JUZGADO. Sus argumentos jamás resultan sólidos y solo son capaces de convencer, a veces, a los crédulos, los frágiles, los inseguros.
    Por fortuna, son tres o cuatro – CINCO como mucho- los que adoptan esta filosofía destructiva, los demás hacen más fácil la cosecha… llevan, en los bolsillos, buenas semillas.

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  4. ¿De dónde salís?
    ¿Qué habéis hecho?
    ¡Parecéis CARBONEROS!
    ¡Luisa y yo no podemos estar PENDIENTES de todo, podríais prestarnos un poco de ayuda!
    ¡Y aún diréis que regañamos sin RAZÓN!
    ¡Vuestra actitud es de JUZGADO de guardia!
    ¡Parecéis niños chicos!
    Juani era un vendaval, yendo, viniendo, entrando, saliendo…
    A ellos, el regreso a la casona familiar les había devuelto la infancia feliz y divertida, los juegos en el granero, el chapoteo en el barrizal del arroyo…
    Tras el rapapolvo, los CINCO cruzaron miradas conspiradoras y haciendo oídos sordos corrieron hacia la casa-árbol que aún resistía en pie.
    ¿Tendrían espacio suficiente?

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  5. Rebuscando encontré una historia de unos carboneros que tenían cuentas pendientes, a razón del carbón. Pasaron días e incluso algunos meses hasta que tomaron la decisión de llevar a un juzgado su conflicto el cual tardó
    cinco meses para tomar una determinación qué beneficiase a ambas partes, debido a que el conflicto entre los dos carboneros, empezó a convertirse en un problema para la calle de la carbonería.
    Hasta que los seremos empezaron a dejar aislada la calle de los carboneros para evitar presenciar un nuevo encontronazo entre los dos. Todas las noches la misma canción para despedir el día.

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  6. Tus manos sobre la piel, que torna de colores los sentidos.
    Manos endurecidas por el arte de crear, que ya no se tiñen de negro como la de los carboneros, son hoy de otros colores , otros olores , otras texturas que se aderezan con maestría y que dejan el rastro en tus manos.
    Tus labios que recorren el cuerpo de esa mujer de pendientes diminutos, sin brillos ni grandezas.
    Esa mujer que te roba la razón a partes iguales que el corazón; esa que no te juzga ni te hace sentir juzgado.
    Esa mujer que eligió tus manos, tu piel y tus labios….dame cinco segundos, solo cinco , para ser esa mujer y volver a tu lado.

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  7. Acertijo 42

    Son negros como el carbón
    que venden los carboneros,
    vuelan y son “correnderos”
    y cornudos también son:
    En la testa y los traseros.

    No suelen estar pendientes
    de la hora ni el lugar,
    pues su razón es cantar,
    cual locos incontinentes,
    en tiempo canicular.

    Es de juzgado de guardia
    su canora melopea,
    pues resuena por vanguardia,
    por el centro y retaguardia
    con un ritmo de corchea.

    Y tiene como atributo
    su monocorde compás
    sonar sin dar marcha atrás
    ocho por cinco al minuto
    veces, o puede que más.

    Y aunque juro en arameo
    contra él, con su runrún
    nos lleva, por lo común,
    a los brazos de Morfeo.

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  8. Que nostalgia de los paseos por los alrededores de la zona y ver a los carboneros en plena acción. Era agradable para los sentidos y más cuando entre trabajo y trabajo estaban pendientes de lo que hacíamos los chiquillos del lugar para que no hiciéramos ninguna travesura.
    Y tenían razón. A la que se descuidaban ya la estábamos liando…y bien liada. Lo nuestro era de juzgado de guardia. Total. Que podían hacer cinco chiquillos espabilados pero chiquillos al fin y al cabo?

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  9. La historia circuló durante años por el pueblo, cientos de versiones de unos únicos hechos. El carbonero ya venía a la que fue la casa de mis abuelos. Recuerdo que tenía las manos negras y en ocasiones, la cara, yo huía a esconderme en cuanto oía sus gritos en la cocina. En casa todos estuvieron pendientes del juicio. Cuentan que perdió la razón y mató al amante de su mujer. Fue juzgado y condenado, dejando aquí a sus cinco hijos y a su desconsolada mujer, que siguieron siendo objeto de habladurías toda su vida…

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  10. Muerte súbita

    Carboneros, comarca de Sierra Morena, 630 habitantes (bueno ahora solo 629). Allí estaba yo, investigando aquella misteriosa muerte), sus conciudadanos estaban Pendientes de mí sagacidad como investigador experimentado, con mis más de treinta años de oficio de detective privado, (aunque en el pueblo regentaba su única carnicería), para averiguar la Razón o causa real de su muerte, dicho por todos, “en extrañas circunstancias”. El caso lo llevaba mi amigo Manolo, agente impuesto por el Juzgado número Cinco de Jaén y gran amigo mío. Fue fácil, ¿extraña? ¡No! ¿casual? ¡Tampoco! ¡por dios, si el viejo iba ya por los 110 años!!

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  11. En pleno corazón de Madrid; a un quedaban edificios con mas de un siglo; pero con una fachada con solera. Las calefacciones se alimentaban de negra piedra que los CARBONEROS abastecían las calderas. PENDIENTES de ser sustituidas con toda RAZÓN. Ya que medio ambiente analizo los componentes del aire que re fumaba de sus chimeneas; nada satisfactorias, por el JUZGADO, debido a los daños respiratorios que a los ciudadanos causaba, CINCO años de plazo dieron para que esas calderas de carbón fueran cambiadas.

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  12. Pepe VII

    – ¿Habías dicho? y Alma le miró picarona.
    -Ya lo he dicho- Pepe bajó la vista.
    – Te has puesto colorado- se regocijó ella- Acuérdate, calle Carboneros dieciséis, segundo. Hoy cierro antes, sobre las once te espero- Y se dispuso a atender a dos clientes que entraban en ese momento.
    Pepe salió presuroso, tenía dos paquetes pendientes de entrega. Hacía frío. El sentimiento le oscurecía la razón y sabía que, por ello, sería juzgado duramente, pero el deseo le agitaba. Amelia y las niñas estaban con los abuelos. Se volvió hacia el bar. Acababa de encenderse la banderola del Mahou cinco estrellas.

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  13. Una rapadura
    Corría el año de nuestro Señor de 1768, cuando salió de Carboneros por patas. Percibió la llegada de los alguaciles y se temió lo peor. Se escondió tras los arbustos de los pendientes de la reina, hasta que se marcharon, convencidos de que no estaba en casa.
    «No tienen razón, excelencia; ¿Cómo me van a encarcelar o desterrar, por un simple raspado en el certificado de matrimonio?» —expuso al oficial del juzgado de La Carolina.
    —La cuestión no estriba en la raspadura Sr. Grauss, sino en la fecha del documento. “Cinco de abril de 1568” —le contestó el magistrado.

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  14. Una raspadura
    Corría el año de nuestro Señor de 1768, cuando salió de Carboneros por patas. Percibió la llegada de los alguaciles y se temió lo peor. Se escondió tras los arbustos de los pendientes de la reina, hasta que se marcharon, convencidos de que no estaba en casa.
    —No tienen razón, excelencia. ¿Cómo me van a encarcelar o desterrar, por un simple raspado en el certificado de matrimonio?—expuso al oficial del juzgado de La Carolina.
    —La cuestión no estriba en la raspadura Sr. Grauss, sino en la fecha del documento. “Cinco de abril de 1568” —le contestó el magistrado.
    Feli Eguizábal Fernández

    Hola Mar Olayo, ¿Podrias por favor colgar este micro en el lugar del anterior? Gracias, y perdona por las molestias.

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  15. RECUERDA

    Despierto abrazada al silencio. Hasta los carboneros han enmudecido su canto para no perturbar mi sueño. Todos están pendientes de lo que hago o digo. Por algún motivo creen que he perdido la razón, pero lo que me siento es vacía, sin motivos para seguir adelante, sin ti.
    Abrazo fuerte tu almohada. Permanece tu perfume y el aroma de tu cabello, pero no estás aquí.
    Aún no sé qué hacía yo, en el juzgado a las cinco de la mañana, con el cuerpo dolorido y mi ropa ensangrentada. Solo consigo recordar tus besos apasionados, camino del coche, volviendo de copas.

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  16. La calle en que nací era corta y estrecha, pero llena de vida.
    Allí confluían un montón de oficios: panadero, lechero, tabernero, planchadora, tapicero, trapero, chamarilero, cacharrero, ebanista, tendero de ultramarinos, pintor y carboneros (curiosa pareja ésta: él bajito y de piernas zambas, ella alta y grande , de pelo negro como el carbón y siempre con unos pendientes rojos. )
    Cualquier vecino daba razón del otro; todos se conocían y dudo que fuesen al juzgado por riñas entre ellos.
    Dabas cuatro o cinco pasos y a alguien saludabas.
    Era un ambiente de barrio con oficios hoy tristemente sustituidos por las grandes superficies.

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  17. Asomada a la ventana, observaba a los carboneros cargando el depósito de carbón, que nos calentaría todo el invierno. Al finalizar, mi padre bajó a pagarles, mientras me decía: “Nunca tengas deudas pendientes, hija mía. El que paga descansa y el que cobra, más”.
    Creí que tenía razón, hasta cinco meses después, cuando vi a aquel maldito carbonero en el Juzgado, pagar su culpa. No hay indemnización que alivie el dolor de la muerte de mi padre, borre el recuerdo de aquel cuchillo en sus sucias manos y me permita descansar.

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  18. Tengo recuerdos luctuosos incrustados en mi memoria, taraceados toscamente como el hollín de la epidermis de los carboneros; no hay cosmético que los sepulte, pero hoy no me amargarán el día. Sigan pendientes de mi relato y trataré de contagiarles de mi alegría, tal vez efímera pero cargada de razón y esperanza. Es asunto juzgado y refrendado por las más altas instancias: a pesar de los canallas que andan sueltos por el mundo entrenando sus cinco sentidos para hacernos la puñeta, hoy ha vuelto a salir el sol, y hasta el hollín que enturbia mis lágrimas brilla bajo sus rayos.

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  19. ME PREGUNTO.

    Me pregunto si nacemos
    de colores,
    si la muerte viste de negro,
    si la mirada se oscurece
    en el rostro de los carboneros
    esos, que cuentan los años,
    pendientes,
    de dejar atrás lo oscuro,
    seguro,
    que existe una razón
    o muchas,
    por las que,en el transcurso
    de la vida,
    los colores vivos del nacimiento
    se diluyen antes de tiempo,
    en el reino social
    donde el diferente,
    ha de ser juzgado
    y llevado
    de este mundo,
    al de la muerte y lo oscuro
    por cinco miradas
    sin luz
    y una noche sin alba.

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  20. Hágase la música

    Los carboneros mostraban reivindicativos sus pancartas. Pendientes de lo que acontecía en la calle, los vecinos los observaban y cuchicheando entre ellos si tenían razón, se decían que el oficio de carbonero estaba condenado a desaparecer.
    Por su parte, un juzgado había dictaminado que no podrían talar más arboles para hacer sus carboneras.

    Los cinco carboneros -que resistían con cierto desánimo- se miraron, cuando uno de ellos comenzó a cantar con una hermosa voz. Los otros cuatro le siguieron y ante un público improvisado, cambiaron la carbonera por las tablas; -también madera- pero esta vez, barnizada de bellas notas musicales.

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  21. Pusimos una casita para pájaros y se instaló una pareja de carboneros. Estábamos emocionadísimos y pasábamos todo el día pendientes de qué hacía esa pareja de aves.
    -Papi, ¿los carboneros comen lechuga?
    -Seguramente si les pones una cerca se la coman.
    -Papi, ¿los pájaros carboneros hacen pipí?
    -No hijo, no orinan.
    -¿Por qué, Papi?
    -Porque no tienen vejiga.
    -¿Y caca?
    -Caca sí hijo.
    -¿En el váter?
    -No hijo, en el campo y por las calles.
    -Con razón están tan sucias, ¡con tantos pájaros cagando!
    ¿Es o no de juzgado de guardia? ¡Benditos cinco…, ni un segundo sin parar de preguntar!

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  22. ¡Vaya tarde de juegos y peripecias!
    Cuando aparecieron parecían carboneros.
    Habían estado buscando entre las piedras volcánicas una Olivina con la que querían hacer unos pendientes.
    Habían encontrado una buena razón para entretenerse aquella tarde.
    Entre todos habían juzgado que era el mejor regalo.
    Y los cinco se presentaron en casa de su abuela con su tan buscado y personal presente.

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