ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (I): ANA ROSA QUINTANA, coordinadora de UPYD Castilla la Mancha

IMG_9935Primera Semana: Esta semana ponemos las Cinco Palabras de Ana Rosa Quintana (1978, Santander), quien lleva viviendo desde hace años en Marchamalo (Guadalajara) fue nombrada este domingo 2 de abril como nueva Coordinadora Territorial de Unión Progreso y Democracia (UPyD) de Castilla-La Mancha. Ana Rosa padece fibromialgia y es una luchadora empedernida en reconocimiento de todos los que padecen  esta enfermedad. Sus cinco palabras son:

Lluvia
Juegos
Estupefacta
magenta
Refrescar

Un año más, y ya van 20, desde Afibrom han hecho un esfuerzo para poder presentar el 12 de mayo, Día Internacional de la Fibromialgia, el trabajo que realizan a diario, enfocado a mejorar el día a día de quienes viven esta enfermedad. Tendrán unas Jornadas muy interesantes en las que intervendrán ponentes de diversos ámbitos profesionales…

 

 

En el mes de mayo de 2017, Cinco Palabras dedicará su causa solidaria a CADENA DE AYUDA CONTRA LA FIBROMIALGIA A.C. de México.

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

Además, puedes colaborar para que siga creciendo el proyecto CINCO PALABRAS mediante un donativo realizando una transferencia bancaria a la cuenta corriente de la Asociación de Escritores Solidarios:

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

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31 pensamientos en “ESCRIBE TU RELATO DE MAYO (I): ANA ROSA QUINTANA, coordinadora de UPYD Castilla la Mancha”

  1. Era uno de esos días de lluvia en los que sólo apetecía estar tumbado en el sofá y dejar que el tiempo pasara sin pena ni gloria pero él enseguida sacó unos juegos de la vieja alacena que adornaba la sala y ella estupefacta ante ese grato detalle por su parte accedió de buen gusto .
    Colocó el tapete color magenta encima de la hermosa mesa camilla y ahí que se fueron a refrescar la memoria volviéndose niños nuevamente.

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  2. La oscuridad lo invade todo una vez más.
    Tengo miedo.
    Algo ruge en mi cabeza, la siento estallar aguijoneada por una lluvia de pinchazos.
    ¡Quédate inmóvil, permanece quieta! Me ordenan…, y obedezco.
    Ya llegan. Juegos de luces estroboscópicas dibujan imágenes distorsionadas en mi mente, pensamientos convertidos en monstruos terribles que me amenazan dejándome paralizada, estupefacta.
    Y luego están ellos inyectándome una substancia color magenta, asegurando que va a refrescar mis recuerdos para así encontrar la solución a mis desvaríos.
    Regreso, al fin, a la protección que brindan las paredes acolchadas de la habitación. En mi rincón predilecto reencuentro la paz.

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  3. ¿Lluvia dices? Pero si en esta semana no ha dejado de llover, ya no podemos salir a compartir los juegos con los amigos, no me pongas esa cara, se que te quedas estupefacta al escucharme, pero mi chubasquero magenta es mágico y cuando me lo pongo me ayuda a refrescar la memoria y recuerdo que aunque soy una niña tengo el cerebro de adulta.

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  4. La tristeza se había apoderado de mí y mis pies pesaban toneladas, haciéndoseme imposible disfrutar de la Lluvia. Recordé sus Juegos, bromeaba y me hacía rabiar metiéndose con mi pequeña nariz, decía que era pizpireta, (ni sabía lo que significaba), sus labios… sus dientes en su perfecta sonrisa, siempre tan optimista que me llenaban de alegría y felicidad. Recordé su despedida, ni me habló… Estupefacta, contemplé el fulgor de sus ojos Magenta, sabía que era un demonio, pero no que fuera su sirvienta. Levanté la cabeza, tenía que Refrescar mi memoria, la lluvia se había convertido en mi única esperanza.

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  5. Otra vez la lluvia,
    las manos,
    las lenguas,
    los ojos.
    Otra vez los juegos,
    el deseo,
    las ansias,
    las uñas.
    Y vuelta a sentir
    el vaivén del deseo,
    las ganas de morir,
    el calor que ahoga,
    los gemidos que no acaban.

    Mirada estupefacta,
    ganas y recuerdos,
    observo en el espejo
    las marcas en mi cuerpo.
    Piel magenta,
    labios hinchados,
    carne, sudor y mordiscos.
    Cómo refrescar
    el cuerpo magullado,
    el alma saciada,
    el amor que arde,
    en la proximidad de tu boca
    y tu sexo.

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  6. Refugio tras el cristal que guarda de la lluvia.
    Tímida al abrir una ventana que dejar pasar el olor a hierba mojada, trayendo el recuerdo a la infancia y a los juegos en los charcos.
    Mirada perdida, sin fondo, sin final, mirada estupefacta, casi muerta.
    Habla y nombra en otro acento , que no en otra lengua, y el cielo se vuelve magenta, violento, con fuerza.
    Cierra la ventana, vuelve a refrescar, demasiado frío para un pecho descubierto, sin abrazos, sin sosiego.
    Y se refugia tras el cristal.

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  7. Igual que la Lluvia en verano
    provoca los Juegos de los niños
    deliciosa, fresca y divertida te miro.
    Tú estás atónita y Estupefacta
    ¿Cómo vamos a ir al entierro vestidas de Magenta?
    Válgame Dios semejante afrenta!
    Señorita usted está loca o el diablo la tienta!
    Déjese de tonterías y entre en casa
    Ha salido como siempre sin el chal
    y no sé si es la lluvia pero empieza a Refrescar.

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  8. Acertijo 41

    Cual la lluvia es meteoro
    y si pierde los sosiegos
    coge la fuerza de un toro
    y con vozarrón canoro
    nos asusta con sus juegos.

    No tiene corporeidad
    ni tiene figura exacta,
    si se enfada, estupefacta
    lo mira la humanidad.

    Tampoco tiene color,
    no es, pues, de color magenta,
    ni tiene sabor ni olor,
    aunque sea portador
    de aromas mil y cincuenta.

    Adivina adivinanza:
    cuando dulce es su arrullar
    los calores del verano
    bien los sabe refrescar.

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  9. Me pregunto cómo sabría la lluvia en el Pleistoceno.
    Si los niños desvestidos compartirían juegos sin pronunciar palabra. ¿A caso estarían prohibidos?
    ¿Qué sería del tiempo si transcurriera errante de poblado en poblado en su desplazamiento continuo y estacional? Sabrían pintarlo en las cuevas, para dejar estupefacta la mirada venidera e inspirar con su magenta, la visión de Frida y de cualquier otra artista que, como yo, salimos al agua a refrescar la memoria, entre los charcos que tanto nos gusta pisar.
    Isabel Mendieta

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  10. ESPACIO COLOR MAGENTA

    En lluvia de besos.
    en inconexos juegos
    de confusas miradas,
    en la búsqueda del cuerpo
    húmedo de caricias
    al despertar el alba,
    en los silencios
    donde el sexo manda,
    donde el alma
    herida se refugia
    triste, estupefacta,
    ahogada en la mentira,
    Inconsistente falacia,
    Insistentemente negada,
    en ese espacio, en ese,
    color magenta,
    el fracaso espera,
    se aposenta
    pacientemente,
    labra su venganza,
    sabe, de la sequedad
    de los besos que,
    no ha podido refrescar
    una lluvia intermitente.

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  11. Me gusta tumbarme sobre la hierba cuando una lluvia de estrellas cruza el cielo caluroso en las noches de agosto. Te olvidas de los juegos amorosos y te quedas estupefacta contemplando ese fenómeno alucinante que te absorbe la visión y te llena la mente de deseos inalcanzables. Todo es blanco y negro, no hay magenta, ni verde ni rojo. Tienen que saltar disparados los riegos de los aspersores para hacerte levantar, de un salto, y separar la mirada de semejante espectáculo. Es la mejor manera de refrescar el cuerpo y hacerte regresar a la realidad.

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  12. Caía la lluvia y los caracoles brillaban como charol marrón. Miraba los juegos de luz sobre sus conchas mientras el olor a tierra mojada empapaba el aire de la primavera. De repente me di cuenta de que su deambular errático no era tal. Había un propósito en su peregrinaje por mi jardín. Comprobé estupefacta que primero componían una silueta con forma de labios y después otra que parecía un sol. Sobre las hojas color magenta de mis fucsias simulaban ser equilibristas. Comenzaba a refrescar y me refugié en casa. A la mañana siguiente un collage de siluetas adornaba mi jardín.

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  13. Compartir la alegria a pesar de…
    -¿Te gusta la LLUVIA? -pregunta mi abuela, convencida de obtener un sí rotundo.
    Amparada en la aquiescencia que la vejez otorga, rescata JUEGOS infantiles:
    -¿Saltamos charcos?
    Se queda ESTUPEFACTA cuando la mujer de vestido MAGENTA -yo, su nieta (aunque ella lo olvide)- dice:
    -Sufro fibromialgia ¿recuerdas? Estoy cansada…
    Mientras intento REFRESCAR su memoria, me ayuda a calzarme las botas y, entre risas, salimos.
    Con cada tormenta se repite la escena. Algunos juran que han visto nuestras sombras chapoteando en el parque, una abrazando los dolores de la otra, celebrando la vida, desde siempre.

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  14. Pepe VI
    Conducir en Madrid con lluvia era incómodo y además le retrasaba en el trabajo. El mal tiempo le volvía taciturno. Sabía que con Alma estaba jugando juegos muy peligrosos, sin embargo, había decidido dar un paso adelante.
    Esperó en la puerta del Bruselas a que no hubiera nadie en el bar y entró nervioso y desatalentado. Ella le sonrió.
    – Quiero acostarme contigo- dijo Pepe bajando los ojos.
    Alma lo miró estupefacta y en unos segundos sus mejillas se tintaron de color magenta.
    – Pero chiquillo…- Y sonrió de nuevo- De momento nos vamos a refrescar – y abrió una cerveza que compartió con él.

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  15. LLUEVE

    Todo parece distinto bajo la lluvia. Con su hipnótico tintineo regresan los recuerdos, los juegos a tu lado, donde ambos ganamos siempre. Cierro los ojos y te siento…
    Nada volverá a ser como antes, hasta amanece distinto. Contemplo estupefacta bajo la gelidez de tu ausencia, destellos magenta iluminando el cielo con los primeros rayos de sol.
    Tiemblan mis manos vacías, presienten que ya no estás a mi lado. Te buscan bajo mi piel, intuyen que, allí, he escondido el roce de tus labios.
    Comienza a refrescar. Me duele no poder refugiarme en tu abrazo. Acunaré tus cenizas en mi regazo.

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  16. LLUEVE

    Todo parece distinto bajo la lluvia. Con su hipnótico tintineo regresan los recuerdos, los juegos a tu lado, donde ambos ganamos siempre. Cierro los ojos y te siento…
    Nada volverá a ser como antes, hasta amanece distinto. Contemplo estupefacta, bajo la gelidez de tu ausencia, destellos magenta iluminando el cielo con los primeros rayos de sol.
    Tiemblan mis manos vacías, presienten que ya no estás a mi lado. Te buscan bajo mi piel, intuyen que, allí, he escondido el roce de tus labios.
    Comienza a refrescar. Me duele no poder refugiarme en tu abrazo. Acunaré tus cenizas en mi regazo.

    Este es el correcto, he añadido una coma. Gracias.

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  17. La lluvia no me dejó salir de casa en toda la mañana. Después de comer, me acerqué al viejo caserón. Poco quedaba de aquel bonito jardín en el que tanto disfruté.
    Recordaba aquellos juegos con mis hermanos y primos y el correteo por los largos pasillos, y la cara estupefacta que puso mi tía, cuando rompimos aquel horrible jarrón de color magenta , que era una reliquia familiar. Nos costó un buen castigo.
    Con mis recuerdos pasé toda la tarde, pero ya empezaba a refrescar y debía volver.
    Era necesario cerrar una etapa de mi vida, pues el presente me esperaba.

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  18. La lluvia caía fuera… mientras el público aplaudía los juegos y trucos del mago.
    La Estupefacta concurrencia no salía de su asombro.
    Sacó un pañuelo color magenta y caminando entre las mesas, buscó los ojos de una joven sentada junto a su pareja. Se acercó, tomó su mano y la besó. Ella comprendió, que no había truco en lo que iba a suceder. El mago volcó la cubitera, y del pañuelo arrugado entre sus manos, surgió un corazón que puso a refrescar sobre los cubitos de hielo. El rostro del mago empalideció y cayó muerto. Ella sabía que moría de amor…

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  19. Siempre, cuando veo llover, regresa el recuerdo de aquel día de lluvia de mi infancia en el que describí que era capaz de inventar otro tipo de juegos, detrás de las ventanas. Mi hermana siempre se acuerda de la cara de estupefacta que puse que además y según me dice mi cara de estuación me hacía juego con mi vestido favorito color magenta.
    Un vestido del que guardo millones de recuerdos. Jamás podré olvidar el día que incluso advertida de que podría refrescar por la tarde, me lo puse para que mis primos me lo vieran puesto por primera vez

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  20. Recuerdo aquellas vacaciones en Costa Rica con mi hija, perdidas por las selvas del Pacífico, escoltadas por decenas de playas. Un mediodía tras comer pizza y tomar mojitos en una cabaña-bar, salida de la nada, empezó a arreciar la lluvia. Sin pensarlo dos veces nos quedamos en bikini y salimos del techado a improvisar juegos y bailes, ante la mirada estupefacta de la dueña. Corríamos por todas partes empapándonos a conciencia, metiéndonos en riachuelos espontáneos que circulaban entre flores de color magenta. Fue un momemto memorable que en realidad, consiguió refrescar para siempre mis dormidos impulsos infantiles…

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  21. El color de las estrellas.
    Niebla, agazapada en el recoveco del camino, sentía miedo y dolor. Bajo la pertinaz lluvia, observaba una reata de laboriosas hormigas que habían dejado sus juegos para llenar su despensa.
    Perecían tan indefensas, que deseó tener su apariencia. Estaba segura de que el hurón que la arrancó medio hocico, no la hubiera atacado. Estupefacta, había visto las estrellas difuminadas por el espacio tintado en magenta, y creyó que no volvería a ver a Bruno.
    Comenzó a refrescar, y sus dolores –cada minuto más intensos- necesitaban el calor de Bruno.

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  22. Lola vivía en África, Acra Capital de Ghana.
    Trabajaba en un restaurante divulgando, comida española.
    Los fines de semana, visitaba, una pequeña aldea en plena selva. Cocinaba para los lugareños; legumbres, pasta, paellas o tortilla de patata. Cuando la LLUVIA, aparecía, los charcos, el centro de JUEGOS para la chiquilleria. Saltaban y nadaban dentro de ellos. Lola, quedaba ESTUPEFACTA, con sus incansables juegos.
    Al escampar y esconderse el sol, el cielo tintaba color MAGENTA. Al anochecer, comenzaba a REFRESCAR. Después de cocinar, todos comían en la aldea, bajo las estrellas, Con palos botellas vacias y cacharros; se organizaba una bonita fiesta. Todos participaban.

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  23. Quién pudiera bailar bajo la lluvia, chapotear en el agua cantando desafinado para que no cese.
    Quién pudiera correr tras un balón, saltar a la comba, meter canastas.
    Se me prohibieron los juegos, se me ha vetado el movimiento excesivo y el sofá es mi fiel compañero.
    Miro estupefacta a los ignorantes que se burlan de mí y me llaman perezosa. ¡Pobre necios atrevidos! No comprenden el agotamiento de mi cuerpo. Les sonrío y vuelvo despacio a mi guarida, donde, bajo mi manta magenta, reúno fuerzas para abrir un libro que me ayudará a seguir viviendo.
    Comienza a refrescar…

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  24. RECUERDOS DORMIDOS

    Añoro las tardes de otoño con tormenta. Cuando la lluvia comenzaba sus juegos, golpeando los cristales, deslizándose poco a poco, como mi mano acariciaba tu piel. Me embriaga ese aroma a tierra mojada, me deja atónita, estupefacta, mirando al más allá, pensando en ti. Entonces viene a mi memoria aquella rebeca magenta, que me ponía cuando comenzaba a refrescar, y salía a tu encuentro, y solo deseaba sentir tus besos, mientras nuestros cuerpos se empapaban de caricias.
    Todo son recuerdos que mi mente va borrando, incluso tu nombre y el mío.
    Solo deseo oír ese trueno, que me despierte y, me haga acordarme nuevamente de ti.

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  25. Abrazos de algodon y mucho amor solo con esas dos acciones tan pequeñas en palabras y tan grandes en valor, eso sera nuestro arcoiris del tiempo

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  26. Habían salido de ver “cantando bajo la lluvia” y él se encontraba pletórico. Tanto le había gustado que no dejó de jugar con las caderas de ella desde que salió del cine Rialto, de vuelta a casa, por la Gran Vía y la calle de Alcalá. Entre juegos, ella se había quedado estupefacta viendo el cielo de color magenta, teñido por la puesta de sol. Él la tumbó sobre el césped del Retiro y se dieron algo más que unos revolcones. Anocheció y comenzó a refrescar y a llover. Volvieron a casa. Yo iba dentro de ella y él, cantando.

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  27. Cada vez que tecleaba mi nombre en el ordenador aparecía lluvia en su lugar.
    A saber por qué esta “máquina chismosa” me hacía esos juegos que siempre me dejaban estupefacta.
    Lo mismo de estupefacta que cuando me pedía la impresora el color magenta.
    Curioso,pues descubrí su existencia ahí en la impresora.Pues antes siempre le llamaba rosa oscuro sin más.
    Ahora como empieza a refrescar me voy a poner mi chal ,color “magenta” ,mientras me tomo el café después de apagar mi “máquina chismosa”.

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