ESCRIBE TU RELATO DE FEBRERO (II): EQUIPO DE LAS MAÑANAS DE RNE

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Alfredo Menéndez, periodista.

Segunda Semana: Esta semana nos ofrece sus Cinco Palabras el equipo de Las Mañanas de Radio Nacional de España, dirigidos Alfredo Menéndez. Con ellos estuvimos cuando nos entrevistaron para hablar del proyecto de ‘KENIA 2017: La Mutilación Genital Femenina en las tribus Masái’, el pasado lunes 30 de enero de 2017. Estas son sus palabras:

Radio (Alfredo Menéndez)
Consuelo (Javier Capitán)
Cucurucho (Ramón Arangüena)
Noria (Cordón)
Cordón (Alfredo Menéndez)

Aquí podeís escuchar la entrevista que nos hicieron en Radio Nacional de España a nuestra presidenta Mar Olayo y al periodista Juan Antonio Tirado (minuto 29 de programa):

 

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Puedes escuchar Las mañanas de RNE con Alfredo Menéndez, de lunes a viernes de 6 a 12, magacín de información y entretenimiento en RNE, en RTVE.es.

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

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35 pensamientos en “ESCRIBE TU RELATO DE FEBRERO (II): EQUIPO DE LAS MAÑANAS DE RNE”

  1. Nostalgia
    Lo dijeron en la RADIO y desde entonces ya no tuve CONSUELO.
    El parque de diversiones había cerrado definitivamente. Ya no más montaña rusa, ni tren fantasma, ni laberintos de espejos. Ya no juntaría moneditas para comprar un CUCURUCHO, un peluche ni un barquillo.
    Papá no hubiera comprendido mi nostalgia. La única NORIA que recordaba de su niñez era la que aún tenía mi abuelo para extraer agua del pozo. De modo que le pedí a mamá que me llevara…
    Las grúas ya habían comenzado su trabajo.
    Contemplé, sentada en el CORDÓN, la desaparición brusca, inesperada, de mi infancia.

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  2. Cucurucho de vainilla

    Nunca olvidaría mi primera vez en la Radio, el equipo de “Las Mañanas de Radio Nacional de España” fueron muy amables conmigo, fui con Consuelo, conocía al director, Alfredo Menéndez. Eso sí, no antes de haber estado en la feria y habernos comido un Cucurucho de vainilla, invitó ella, sabía que era mi gusto preferido, aunque eso no fue antes de pasar una mañana fabulosa montando en un montón de atracciones, ―la Noria fue la mejor―, y de que, muy amable y atenta, me atará el Cordón de una de mis bambas amarillo chillón. ¡Sí, mi profesora era la mejor!

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  3. Recuerdo l con mucho cariño y nostalgia os viejos aparatos de radio y como nos reunirlos toda la familia alrededor de ellos para escuchar las novelas y ponernos al día con las noticias. Eran una loa al diseño y al buen gusto. Me queda el consuelo de saber que se están volviendo a poner de moda y que en cualquier momento me podré hacer con uno de ellos.
    Mientras voy a buscar un anticuario, me paro delante de una vieja heladería y me tomo un enorme cucurucho de chocolate que es mi favorito . y voy rápido que acabo de ver una noria y quiero darme una vuelta enorme para poder divisar mi ciudad y el cordón de pequeños pueblos que lo abrazan con tanta ternura como haría una madre.

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  4. La RADIO siempre ha estado presente en mi casa, la teníamos en la cocina, recuerdo la voz de CONSUELO Muñoz de Radio Segovia, mi padre nos hacia bajar la voz para escucharla con atención; y no sé porque pero me he acordado del día que fuimos a la feria y llegué a casa con el CUCURUCHO de vainilla y se me cayó encima de la radio, creo que aun estaba mareada de las vueltas que di en la NORIA, me tropecé con el CORDÓN eléctrico y … mis padres se enfadaron un poco, mi hermana se reía. Recuerdos entrañables

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  5. Se ha roto un radio y… otro. Irónicamente su consuelo será que podrá seguir trabajando en la radio. Es famoso, ¿no? “Exacto, sí, esas cosas…”
    También puede comer un cucurucho, por ejemplo, o que su hijo o hija se lo den si no se lo comen primero… Jaja
    “¿Ve, Doctora?… La Vida es una noria, a veces desde arriba vemos la ciudad entera cubierta de luces y de sueños y otras abajo al revisor diciéndonos:
    Oiga, abróchese el cordón que se le puede ¿enganchar al mecanismo?”
    En nada se recuperará, ¡muy pronto! Sabía que es…

    “¿Más guapo en la radio?”

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  6. Acertijo 31

    Volando te escapas
    a puro raudal
    y armónicamente
    sabes penetrar
    el alma del hombre.

    Presa está tu fuerza,
    presa entre las rejas
    de líneas delgadas
    que esperan el soplo
    de su libertad.

    Sujeta en tus alas
    envías tu voz
    que aquieta y encalma
    los desasosiegos
    de mi corazón.

    Para describirte
    no he de utilizar
    radio ni consuelo,
    menos cucurucho,

    En fin, que eres noria
    que derramará
    desde lo más hondo,
    un sin par cordón
    de frescos efluvios.

    Y porque he de terminar,
    adivina adivinanza:
    Quien sus secretos no alcanza
    no lo podrá liberar.

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  7. Viene de la semana anterior.

    Pero la RADIO ofrecía otras alternativas para conocer otros hechos que ocurren en el mundo. Disfrutaban de la diferencia, pero sufrían al ver los dramas que se sufrían en otros lugares y, consternados por estos últimos, decidieron buscar la forma de brindar CONSUELO a esas situaciones.
    Comenzaron a recabar ayudas que cabían en un CUCURUCHO, pero continuaron semana tras semana, insistiendo cíclicamente como lo hace la NORIA, para poder tejer un CORDÓN que comunicase aquella sociedad ensimismada de la que procedían con otras libres como la imaginación pero cautivas de miles de tabúes.

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  8. Tardes de verano

    Cuando la novela de Radio Madrid sonaba, el silencio obligaba. Luego, en la calle, las mujeres cosían, criticaban o chismorreaban. Marina no cosía, comía, con desmesura, sandía, mientras Juanito, en la mecedora, lloraba sin consuelo.
    – ¡Marina, ese niño! – protestaba Paulina, y Marina, navaja y sandía en mano, la miraba displicente.
    Cuando pasaba Lola, la de los helados, Josele se fajaba por un cucurucho imposible.
    -Pan y morcilla- decía su madre, y la tía Carla apoyaba.
    De aquella noria no sacaba agua. Y como porfiaba, el cordón del hábito que vestía Sagrario, su madre, por una promesa, le cruzaba el culo, todas las tardes.
    Para mí, advertido, aquellas tardes se alargaban inmisericordes.

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  9. Lleva su mirada clavada en el alma, más allá de su radio de acción no había luz ni vida ni consuelo. Era tal su intensidad que mi alma se derretía como un helado de cucurucho al Sol de un mediodía de agosto.
    La vida, noria gigante en continuo movimiento, volvió a dar un giro en mi vida. El invisible cordón de amor que ahora nos unía se me antojaba indestructible.

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  10. Aquella tarde, estábamos divirtiéndonos en el parque de atracciones, hasta que la radio dio la noticia. Se había encontrado a Miguel Angel Blanco en muy mal estado. No hubo palabras de consuelo que no le dijera a mi hija, que todavía comiéndose el cucurucho de helado, acababa de bajar de la noria. Todas las atracciones se pararon al escuchar la noticia. La niña me preguntaba qué pasaba, no entendía lo que ocurría. Yo me agache para atarle el cordón de sus zapatos y evitar que viera mis lágrimas, mientras intentaba explicarle aquella sin ranzón, no muy segura de poder conseguirlo.

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  11. El gobierno decretó un radio de diez kilómetros para el perímetro de seguridad en torno a la oscura Residencia Presidencial otrora resplandeciente. En Villa Riqueza, quedó abolida la esperanza y el consuelo. Aquel payaso de risa contagiosa, que solía pasearse con un cucurucho en la nariz, fue recluido en el clausurado Parque de Atracciones. Olvidó el nuevo Presidente la vieja noria, y, encaramado a ella, nuestro jovial ciudadano cantó para deleite del mundo civilizado: “Ningún cordón o muro de seguridad detendrá las ansias de felicidad y libertad del ser humano”.
    Y narajín anaranjado, cualquier parecido con la realidad es intencionado.

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  12. En la soledad de la mañana
    Una voz en la radio
    Puede ser el gran consuelo
    de los que sin esperanza esperamos.
    Como un niño que lame con ansia un cucurucho
    aprisa, rápido que no se derrita en la mano,
    Como tan cierto es que la noria da vueltas
    y que ya no me ato el cordón del zapato,
    siempre por la mañana esperaré con ansia
    esa voz amiga que cada día escucho
    en mi querida radio.

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  13. Aplomo
    El radio de la rueda se partió y trastabilló en su núcleo. Ismael salió volando por los aires y cayó a la cuneta. No estaba mal herido, pero comenzó a llorar sin consuelo, porque la bicicleta era de Carlos, y, éste le partiría el alma cuando la viera tan destartalada. Parecía un ocho deformado.
    Su abuelo le aconsejó: « Llévala a reparar y devuélvesela junto a un cucurucho de golosinas que tanto le gustan» Así lo hizo; y de camino a casa le invitó a la noria. Ambos partían de diferente cordón umbilical, aunque de la misma placenta.

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  14. Este era mi relato antes de que Feli Eguizábal publicara el suyo:

    La magia del paseo desapareció cuando una rama de boj se enganchó en la rueda delantera y el aterrizó de bruces en el parterre.
    El accidente se saldó con la rotura de un radio de la rueda y las rodillas “esmostilladas”.
    Parecía no tener consuelo, tanto lloraba, más por la bici que por sus heridas.
    Conseguí devolverle la sonrisa con un gran cucurucho de helado y un viaje en la noria del parque.
    Al final de la tarde acabamos atando en el manillar el cordón del inmenso globo rojo con el que le obsequiaron y regresamos felices a casa.

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  15. Me he sentido en la obligación de escribir otro, ahí va:

    El trabajo en la radio llegó inesperadamente. Vino poniendo alegría en mi vida y consuelo en la desesperada lucha contra el paro.
    Los clientes y los invitados a los programas convertían la rutina de mis tareas en un colorido cucurucho de golosinas.
    La continua actividad era como una noria con los engranajes bien engrasados, siempre en movimiento, unas veces frenético, otras, sosegado.
    Eramos un punto de referencia en la ciudad hasta que un fatídico día, los políticos de turno decidieron cortar la conexión, el cordón umbilical que nos unía a nuestros oyentes.
    Silencio.
    (Yo formé parte de RNE)

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  16. MUJERES ESCLAVAS DE SOLDADOS.

    Escupía la radio sus historias,
    las mujeres consuelo
    al fin hablaban,
    yo solo lloraba
    lágrimas de impotencia
    con la luz apagada.

    Su dolor, una caverna
    con ecos de pasado
    y silencio de un presente
    encadenado.

    Sigue su dignidad
    enterrada en un abismo
    bajo el barro
    de los pies de los soldados.

    Aquellos que les tapaban,
    con un sucio cucurucho
    la cabeza ya rapada.
    Yo, sólo lloraba.

    No pude seguir escuchando,
    su dolor como una noria
    giraba en mis entrañas.
    Sólo lloraba.

    Con un cordón quise
    atarme la rabia,
    no pude, lloraba,
    sólo lloraba.

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  17. Ahora con la televisión es todo muy distinto. Antes la familia se reunía alrededor de la radio, ella les abría al mundo, y les daba consuelo en sus tediosas tardes. La imaginación jugaba un papel muy importante.
    Recordaba aquella vez, que anunciaron unas atracciones en el pueblo de al lado; sus padres la llevaron por sorpresa, la compraron un cucurucho de chufas, y vio por primera vez una noria ¡ qué alta !.
    Una tarde inolvidable y llena de emociones, que siempre recordará por aquel cordón con un brillantito que les tocó en la tómbola, y que tanto tiempo llevó puesto.

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  18. Giraba y giraba freneticamente, poseída por el dolor, trazando círculos con un radio de cuarenta centímetros (la medida de sus pequeños brazos), buscando el consuelo de la embriaguez mecánica, queriendo huir dentro del cucurucho de polvo que sus pies levantaban sobre la arena, rogando con un hilo de voz para que aquel torbellino contase al mundo los horrores de la Mutilación Genital Femenina. Cayó desfallecida, con el alma truncada, como una noria rota, escuchando los desgarradores gritos de su hermana menor. Hoy, aquella plegaria hilada se ha convertido en un largo cordón de esperanza para que la MGF sea erradicada.

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  19. En la oscuridad de la habitación, tumbado sobre la cama, buscaba a tientas el botón de rastreo de emisoras, en la radio de su mesita de noche. Pasando por encima de debates, anuncios de alarmas antirrobo… no encontraba consuelo. Finalmente la apagó.
    Había sido un día duro. Refugiarse entre las cuatro paredes de su dormitorio, le aliviaba.
    Su mente volaba veinticinco años atrás. Recordaba aquel helado de cucurucho compartido en lo alto de la noria, y ese corazón partido, colgando de un cordón en sus muñecas. Se querían y sería para siempre, pero les duró dos años. Hoy, en el periódico, leyó su nombre en una esquela. Desde una distancia prudente; volvió a decirle adiós.

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  20. CENICIENTA

    Lo he oído por la radio y no encuentro consuelo. Anoche fui a la feria y conocí a un chico mientras aguantaba los abrigos de mis hermanastras que se habían subido al tiovivo. Al momento sin darme cuanta estaba cogida de su mano paseando, y no puedo imaginar que alguien que se pone un cucurucho de papel sobre la cabeza a modo de sombrero para hacerme reír, sea él. Subimos a la noria, y cuando bajé era casi medianoche, salí corriendo sin despedirme.
    Por eso al escuchar -“el Príncipe busca a la dueña de una zapatilla en cuyo cordón lleva bordado un nombre, Cenicienta”-, y ver que esta mañana me faltaba una, solo hago que pensar… ¿seré yo?

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  21. REMINISCENCIAS

    Cada mañana al despertar encendía la radio. Tras su separación era su única compañía, su consuelo. Escuchar una voz amable era tan reconfortante… sentada en la terraza aprovechaba para saborear un helado de chocolate. Era uno de los pocos placeres que ahora se podía permitir. Aquél recuerdo con forma de cucurucho la transportaba a su infancia, a bordo de la noria que llegaba cada año al pueblo con el resto de feriantes.

    Cuando quedaba suspendida en lo más alto, sonreía mientras a sus pies la cola parecía un cordón de hormigas que avanzaba lentamente. En aquel momento era tan feliz…

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  22. Me encontraba sola en casa, escuchando la radio con nostalgia. Debía encontrar alguna forma de romper aquel cordón de apatía que se cernía en torno a mi cuello, amenazando con asfixiarme un poco más. El sonido de la radio apenas ofrecía consuelo a mi solitario corazón.

    Entonces recordé que aquel fin de semana la feria visitaba la ciudad. Hice un esfuerzo extraordinario por levantarme del sillón, que parecía estar engulléndome, y me puse un ligero vestido de verano. Esperaba salir a la calle y que el aire me diese una bofetada en la cara que me espabilase un poco.

    Llegué caminando hasta la feria. En mi mente ya tenía claro lo que quería hacer. Me compré un cucurucho de vainilla, mi favorito, y subí a la noria, recordando aquellos momentos que pasamos juntos. Solo duró un instante, pero la sensación fue deliciosa, como volver a tenerte a mi lado.

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  23. Era el día de su Cumpleaños , como era de esperar , David sentía la necesidad de hacer algo especial y decidió invitar a sus amigos de toda la vida…Carlos ,Juan y Beatriz para pasar el día. El padre de Carlos trabajaba en la RADIO y Carlos pensó que seria estupendo regalar a David un pequeño espacio, durante unos minutos en el programa que su padre dirigía y que para David ,seria un gran CONSUELO, porque David recitaba lindos Poemas , pero nadie le brindaba la oportunidad de demostrar su talento. Juan pensó en regalarle una foto que conservaba de cuando él y David eran muy pequeños y en la que ambos aparecían muy graciosos con una especie de gorritos en forma de CUCURUCHO, así le provocaría una gran sonrisa o tal vez emoción. Beatriz estaba indecisa…David es un amigo ..tan ..tan especial … decidió entrar en aquella tienda de regalos que se encontraba en la esquina de su casa y tuvo la suerte de encontrar una NORIA en miniatura ,una verdadera joya artesanal y que además de tener música, la base era un cajoncito que se abría y cerraba con un CORDON de terciopelo azul……

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  24. Hay mucha gente alrededor de la casa. En un radio de tres metros se apelotonan sonrientes para ver la celebración, dando la enhorabuena a mis padres por mi paso de niña a mujer. Tiemblo bajo el abrazo de consuelo de mi hermana, antes de raparme el pelo que arroja en el cucurucho de papel: “Quiero tenerte cerca cuando te desposen”, me dijo.
    Noria se llama mi pueblo. Un nombre que se me clavará como la afilada cuchilla, cuando me corten el cordón umbilical del amor y el placer.

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  25. La radio era la mejor compañía de sus solitarias tardes en las que el tiempo volaba entre las costuras de los vestidos y las vainicas de sus pañuelos bordados.
    Su consuelo, escuchar las palabras y consejos de una voz anónima que intentaba ayudar en las soledades ajenas.
    Un cucurucho de maní le traía a la memoria una canción, un sabor antiguo y recordaba tardes de feria, de norias, de paseos y juventud.
    Ahora, un cordón de melancolía le atenazaba la garganta y el recuerdo le nublaba la vista mientras, el silencio y los años, hacían vainicas imaginarias en su memoria.

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  26. Era un pueblo pequeño que carecía de cobertura de internet y no teníamos aparato de televisión. Como único consuelo para matar las horas sin que el aburrimiento nos comiese había una radio de válvulas, que nos acompañaba con su música, y la vaca del vecino, que entretenía a los niños. Así conseguimos bajar unos kilos, porque decidimos hacer la dieta del cucurucho y entre eso y el baile no dejamos de sudar todo el verano. El pueblo de al lado estaba en fiestas y había una noria. Los niños bajaban corriendo cada tarde. ¡Zagal, átate el cordón o caerás, calamidad!

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  27. Aquellas emisoras de radio, cada tarde se convertían en mi consuelo, entre cucurucho y cucurucho disfrutaba viendo como la noria no paraba de girar.
    Hoy en una de sus vueltas, mi mirada encontró aquel cordón que cuando era niño perdí. ¡qué recuerdos tan tiernos, me trajo! Hasta esboce una gran sonrisa, tantos años después lo encontré completamente deshilachado y entre el armazón de la antigua noria.
    Una noria que no ha estado ningún solo día parada desde que yo tengo uso de razón. Las de historias que podrá tener en cada cabina que solamente el silencio de la noche conoce.

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  28. Vuelve la casa a llenarse se música,en cada rincón la radio llena de vida el espacio donde antes solo había silencio.
    Busca consuelo en su mirada,en sus caricias, caricias frágiles y fáciles de romper y tirar como un cucurucho de papel,débil y arrugado.
    Pero su vida sigue girando, la noria del tiempo marca su propio compás,no hace pausas no mira atrás.
    Al fin pudo romper el cordón que les unía,aquel que tanto daño les hacía.
    Y vuelve la casa a llenarse de música,a llenarse de vida.

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  29. RECUERDOS DEL AYER

    Siempre que escuchaba esa canción en la radio, su memoria viajaba hasta su niñez. Gracias a Dios, a pesar de su avanzada edad aún tenía el consuelo de poder recordar aquellos días en la feria de su pueblo, en los que la felicidad consistía en lamer un cucurucho de chocolate y distraída, contar las vueltas que daba la noria mientras esperaba su turno para subir. Sin más preocupaciones que la de no mancharse el precioso vestido blanco de estreno en el que con tanto esmero, su madre había bordado un inmenso y colorido tulipán con cordón de hilos de seda.

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  30. Yo dije “fortaleza”,
    tú te acorazaste,
    ¿quién puede mirar a través de los muros?
    Dije “Tesón”, lo dije golpeando, vosotros, a través de los muros,
    el silencio amurallado,
    la emptía de salón,
    la mirada golpeando el párpado, amurallado,
    la piel resquebrajada de justicia,
    la templanza del humano sin ser,
    del espectador que sólo siente la sangre
    amurallada,
    de la fortaleza de la indiferencia,
    del tesón del orden cotidiano,
    de la empatía sin contacto,
    y una junticia en mayusculas que hace de la templanza
    inocua y tibia, el sentido de la sin razón,
    del Ser sin la cualidad que lo define
    y yo le dije “Forateza”
    y vosotros “Humanidad” y entonces…
    el espanto, el silencio, y entonces
    sin Ser ¿Humanos?

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