ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: Jose Luis Pardo Caeiro | Cinco Palabras

Hay momentos en los que la cultura se convierte en encuentro… y el encuentro, en solidaridad.

Mar Olayo tuvo el privilegio de asistir a la presentación del libro “El embrujo de un reino olvidado. LEÓN” de Jose Luis Pardo Caeiro, una obra que rescata la memoria, la identidad y el alma de una tierra que nunca deja de latir.

El encuentro contó con la presencia de Matilde Hernández, miembro de la Junta Directiva de la Casa de León en Madrid, José Sánchez Carralero, reconocido pintor y maestro del retrato, y Eilio Porta, escritor y periodista que ya colaboró con la ONG Cinco Palabras compartiendo sus Cinco Palabras en el 2021.
Y lo más bonito…
Todos ellos nos han regalado sus Cinco Palabras. Un gesto de generosidad que permitirá que nuevas historias solidarias sigan naciendo a través de la escritura.

En febrero del 2023 conocimos a José Luis Pardo Caeiro, y su mujer, Pilar Otero, directora en Gestoría Administrativa Otero y Presidenta del Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Galicia, en La Posada del Tiétar en la localidad abulense de Santa María del Tiétar junto a Sotillo de La Adrada. Después de una interesante conversación, nos regalaron las Cinco Palabras y propusimos esa semana doble relato solidario y así dar mayor difusión al pequeño Juan David y su necesidad de llevar a cabo un trasplante de hígado.

ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO Y PARTICIPA EN NUESTRO CONCURSO LITERARIO: JOSE LUIS PARDO CAEIRO

IMPORTANTE: Todos los relatos deben contar con aprobación previa antes de su publicación. Si no ves el tuyo publicado, espera a que el equipo lo valide. Agradecemos a los autores que envían varios relatos para dar visibilidad a la causa. Tened en cuenta que solo el primer relato participará en el concurso, para mantener la equidad entre participantes.

Las palabras son las siguientes:

  • EMOCIÓN
  • MEMORIA
  • REALIDAD
  • ANFITRIÓN
  • ROMA

Invitamos a toda nuestra comunidad a escribir con ellas, a crear, a compartir…
Porque con Cinco Palabras, cuando escribes, ayudas.

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas.

Así hemos celebrado nuestro XIII ANIVERSARIO

LA CAUSA DEL MES: ACCI Asociación Contra La Ceguera Internacional

PRÓLOGO: JORGE J. CODINA. Ganador Concurso Microrrelato Cinco Palabras 2025


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50 respuestas a «ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: Jose Luis Pardo Caeiro | Cinco Palabras»

  1. La diosa Mors.

    Ella era incapaz de encontrar una emoción como aquella dentro de su inmensa memoria. No pudo hallarla en su realidad ni en su pragmatismo.

    El anfitrión se puso de pie y alzó la copa. Al ver que los invitados le imitaron, ella también lo hizo, desconcertada. Era la primera vez que Mors había sido invitada.

    Cuando el anciano terminó de hablar, se acercó a ella y tomó su mano mientras la noche caía sobre Roma. Después de una eternidad llevándose a la gente, era la primera vez que alguien le daba las gracias a la muerte.

  2. Infinito:
    La emoción de salir la guardaba en su memoria, desde la muerte de su compañero había entrado en una tristeza profunda, la realidad estaba vacía, llenaba los días en la melancolía. No habían tenido hijos y su casa tenía siempre la sonrisa del anfitrión esperándola. Un día, decidió viajar a Roma, esa ciudad llena de gatos que guardan el arcano del mundo, seres misteriosos y que la ciudad eterna deja que convivan con sus ciudadanos. Paseo por sus plazas y decidió quedarse porque mirar la belleza de sus fachadas rosadas y esperar que tal vez aparezca el amor era su plan. Volvió a su casa vacía, la vendió y alquiló un apartamento en el Trastévere para hacerse amiga de los gatos que se subían en los coches al calor del motor recién apagado.

  3. MÁS QUE CAMINOS.

    Hacía tiempo que no lograba sacudirme ninguna emoción, mi memoria había naufragado en el mar de los buenos recuerdos. Mi terapeuta me comprometía a dar un giro a mi realidad, y como primera propuesta, me invitaba a organizar un viaje sin destino. Y así lo hice, recorrí carreteras, senderos y veredas. Ahora, me encuentro aquí compartiendo espaguetis a la carbonara, en un restaurante del Trastevere, como anfitrión de un grupo, también pacientes de mi mismo terapeuta. Al fin y al cabo, todos los caminos llevan a Roma.

  4. K.O.

    El gancho le borró la última emoción a Pietro. Al morder la lona, la memoria le puso enfrente a su padre anudándole por primera vez las vendas. Fuera del cuadrilátero, la grada exigía sangre; dentro, su realidad latía entre dos costillas rotas. Mientras, Moretti, anfitrión del combate, contaba los segundos para cobrar su apuesta amañada.
    —Ocho…
    A través del sudor rojo, el boxeador buscó a su hijo en primera fila. Pieruccio lloraba, aferrado a un banderín de la Roma.
    —Nueve…
    Aún le quedaba aliento; podría levantarse. Pero prefirió enseñarle a sobrevivir al orgullo y decidió guiñarle el ojo sano.

  5. EL HOMBRECITO VERDE

    Procedente de la Galaxia XC25 ha llegado a nuestro planeta, mimetizado como un turista.
    Debe realizar un informe técnico, prescindiendo de toda emoción. Dispone de la última tecnología para no depender de su memoria ya que la realidad objetiva se guardará en máquinas avanzadísimas.
    Aunque no esperaba que lo depositaran en plena plaza de San Pedro del Vaticano. Allí se le ha ofrecido como anfitrión un hombre vestido de blanco, presentándose como el Obispo de Roma. Es un gran conversador y nuestro hombrecito ya piensa en el impacto de sus palabras cuando sean conocidas en aquel lejano mundo.

  6. HOMENAJE A FRANCISCO PRADILLA

    No puedo describir la EMOCIÓN que sentí cuando resulté seleccionado para completar mi formación en la Real Academia de España en Roma. Guardo en mi MEMORIA tantas maravillosas vivencias de aquellos tres años, que hasta dudo de que sucedieran en la REALIDAD. Para un pintor, no puede haber mejor ANFITRIÓN que la ciudad en la que se respira arte en cada esquina. Un paseo por cualquier calle de ROMA nos transporta en el tiempo. Allí pinté el cuadro “Doña Juana la Loca”, por el que obtuve la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878.

  7. DESDE ROMA, CON AMOR

    A veces, una emoción intensa le devuelve la memoria. Pero tarda poco en perderse en otra época, y yo aprendo a vivir en la realidad que ella imagina. Si se siente niña, saco sus muñecas. Si se cree jovencita, elegimos vestido para el baile…
    Siempre encuentro remedio, salvo cuando me dice que he sido un buen anfitrión, pero que quiere marcharse con aquel chico guapo que conoció en Roma. Entonces no hay salida: no me sirve de nada hablarle con acento italiano, ni puedo darle el disgusto de decirle que aquel muchacho, todavía enamorado, soy yo.

  8. UN LUGAR AL QUE REGRESAR
    Hoy he descubierto en la mirada de mamá la emoción salvaje de recobrar la memoria. Ha sido apenas un instante, el tiempo que tarda una estrella fugaz en recorrer el firmamento. Después, la realidad ha regresado, gritando que tan solo había sido un espejismo. Porque la enfermedad es un huésped desagradecido con el anfitrión que nunca quiso invitarle.
    Entonces, me asomo a su mirada, hueca de nuevo, e imagino el Coliseo en sus iris de canela. Siempre decía que no quería morir sin regresar a Roma. Por eso deseo que, en su mundo imaginario, se haya mudado a vivir allí.

  9. Puertas adentro

    Las puertas se abren y cierran según la emoción y el día. Pero él nunca imaginó que la puerta de su memoria se iría abriendo sin topes, dejando salir los retazos de su realidad en orden: primero los recuerdos inmediatos; después, los remotos.
    ​Como buen anfitrión, jamás los echaría de casa, aunque tampoco podía obligarlos a quedarse. Hoy, sin embargo, una extraña sensación lo confunde. Intenta pronunciar caballerosamente un término, Roma, pero en voz alta siempre dice «Amor». Sabe, muy adentro, que en cuanto el amor se vaya, su casa quedará vacía.

  10. Juan Francisco Mencía Murga
    Juanín
    IX

    No podía dejar que la emoción le atrapase. Aún tenía amarrado en la memoria el recuerdo de Andrés y eso le ataba, sin misericordia, a la realidad. Habían pasado años desde aquella odiosa nota en la mesa de la cocina: “Lo nuestro se ha roto. Lo siento” ¿Y ya?, ¿no era necesaria alguna explicación?, ¿ni siquiera un último abrazo que, quizá, pudiera remediar la situación?. Andrés fue un cobarde. A Manuel lo encontró, hacía solo unos días, cuando paseaba en el Retiro. Y hoy quería ser su anfitrión. ¿Podría ser que todos los caminos condujeran a Roma?

  11. SIEMPRE CERCA

    Sin poder contener la emoción, rozó su mano. Temblaba como un pajarillo desvalido, pero estaba preciosa a pesar del llanto que inundaba sus ojos. Y él, más enamorado que nunca. En su memoria se agolpaban cientos de recuerdos de una realidad de la que nunca fue el anfitrión. Siempre la amó. En silencio. Sin molestar. Sin irrumpir en una vida que no le pertenecía. Tan solo una sombra sin grandes expectativas que se pudieran frustrar. Pero siempre cerca siendo su aliento cuando le faltaba. Ahora, ella depositaba una rosa sobre su ataúd.
    Qué lejos quedó Roma sin ti. Adiós, amor.

  12. GLADIADOR
    ¡Qué emoción! Desde que tiene memoria, su meta ha sido luchar en el coliseo, y ahora va a hacerse realidad. Según le ha contado su anfitrión, ha sido elegido entre una miríada de gladiadores. ¡Por fin viajará a Roma! La arena se tornará roja, manchada por sus rivales. Ha dedicado su vida a la lucha profesional, entrenando a diario para moldear su cuerpo y dotarlo de fuerza y agilidad, buscando un reconocimiento multitudinario. «Los va a machacar», dice. ¡A por ellos! Fue lo último que gritó Marco Atilio antes de ser atropellado por un cissium al cruzar la vía Claudia.

  13. Levanta la tapa y mira dentro. No siente ninguna emoción: ni pena, ni asco, ni bronca. Nada. Revisa su memoria pero no consigue recordarse a sí misma antes de ser reclutada.
    El golpe del gong la devuelve a la realidad. Cierra el pequeño cajón y se apresura a ocupar su lugar en el Primer Anillo. El anfitrión conduce los ritos habituales. Dice un número y los felicita por la abundante cosecha. Terminada la ceremonia, trasladarán la Ofrenda Viva al aeródromo. Esa misma noche partirá hacia Roma, Nueva York, Hong Kong y San Pablo.

  14. Aprendiendo juntos
    Llegaste a nuestras vidas y nos inundaste de emoción. Siempre nos quedará en la memoria tu carita redonda, mofletes sonrosados y piernecitas encogidas por la posición fetal que adoptaste en mi vientre. Todo aquello fue idílico, más tarde llegó la realidad y con ella las pataletas cuando te negabas a comer verdura o ir al colegio para quedarte en casa para ver los dibujos. Pasamos temporadas felices y duras también. Creciste y un día llegó el anfitrión que llenaría tu vida. ¡Fue todo tan rápido! Ya no vives en casa, pero sabemos que todos los caminos llevan a Roma.

  15. El bramido de la galerna cesó de súbito cuando la inmensa ola alcanzó el barco y el agua me tragó. Con el silencio, la emoción del viaje fue sustituida por el pánico. Según me caía en lo más hondo, los recuerdos de toda una vida se apagaron poco a poco en mi memoria. En mis confusos pensamientos dominó la más cruda realidad: nunca volvería a ver a mi familia, ni a aquel bondadoso anfitrión que me procuró asilo, ni a la hermosa Roma. Mientras mi mente se apagaba, les dediqué mi último recuerdo. Luego, llegó el frío azul.

  16. DEMASIADO TARDE
    Soy aquel del que dicen no saber mostrar EMOCIÓN alguna. Quizá no les falte razón.
    Intento hacer MEMORIA. ¿Cuándo fue la última vez que este fluido salado regó mi rostro?
    Hoy, mi infausta REALIDAD viste la tonalidad del dolor profundo e inconsolable. El amor de mi vida, ANFITRIÓN, por años, de un corazón despreocupado que no supo ser agradecido, me ha abandonado.
    No vi las señales, no reaccioné a tiempo, y luego… fue demasiado tarde. Quise enmendarme, lo juro; luché denodadamente, mas sin éxito y ahora yazgo solo y desvalido cual gladiador vencido en la arena de la antigua ROMA.

  17. EL EXTRANJERO

    Fue elegido mejor «free tour» del país por segundo año consecutivo y, recogiendo el premio, sintió una emoción conmovedora mientras escuchaba los méritos que se le atribuían: «Por su inestimable contribución a preservar la memoria de la ciudad, por conjugar tan bien el pasado con la realidad y por comportarse como el perfecto anfitrión de Roma…». Y de pie, ante el micro y un público expectante, a Lucio se le hacía muy difícil explicar lo agradecido que estaba con su nueva vida, lo diferente que eran ambos mundos o que seguía calculando todavía el precio de las cosas en sestercios.

  18. Batalla perdida

    La legión otea el horizonte. Las piernas tiemblan, víctimas del cansancio y la emoción de saber que su hazaña quedará en la memoria nacional. Antes toca enfrentar la realidad: derrotar al nuevo anfitrión y regresar a Roma. Después, la gloria.
    —Julia, ¿qué acabo de explicar?
    Levanta la cabeza. El libro cae al suelo.
    —¿Que los gladiadores se cansaban mucho?
    La profesora se quita las gafas. Mira el reloj. Resopla.

  19. M. EZKER
    12 junio 2026

    AMOR A ROMA
    Recibir aquella carta, hizo que María temblara de emoción. Se mezclaba la alegría por el momento presente, tener noticias, y la tristeza por el recuerdo negativo, que la memoria le recordaba con fuerza. Pero la realidad era que ya no podría vivir aquel amor. Se interponían entre los 2: un océano, ella en Italia, él en el Uruguay y su anfitrión, Renato, que ahora le hacía vivir ese palíndromo que siempre le gustó “Roma, ese amor”

  20. La visita
    La emoción me nubló el juicio al subir las escaleras. Mi memoria reclamaba el aroma a jazmín de la infancia, pero la realidad era un polvo gris cubriéndolo todo. El anfitrión aguardaba en el rellano, inmóvil, sosteniendo una carta que nunca envié. Sus ojos, antiguos como el imperio, no me reconocieron. Comprendí, al escuchar el eco de nuestras pisadas sobre el mármol, que el tiempo no perdona a los extraños, ni siquiera en el corazón de Roma.

  21. Fundido a negro
    La emoción que sintió cuando le vino a la memoria aquel viaje la ayudó a eclipsar la realidad por unos instantes. Como castigo por el crimen que cometió, su mente había bloqueado aquellos recuerdos felices, cuando el amor de su vida había ejercido de anfitrión en aquella estancia en Roma. Nunca olvidó sin embargo, que, a su regreso a casa, su hija le confesó, desde el fondo del pozo, la agresión que había sufrido ese fin de semana. El culpable pagó como merecía, recordó, mientras la celda volvía a hacerse presente y Roma se oscurecía.

  22. OLVIDO
    La miraba con honda emoción, consciente de que su memoria se tornaba cada vez más quebradiza y que se alejaba de la realidad a más velocidad de la esperada, inundándolo todo con lagunas de olvido. Con un cariño infinito, ejercía de exquisito anfitrión, como si ella fuera una personalidad VIP y él estuviera a su servicio. Siempre le hacía la misma broma mientras la peinaba, contándole que del viaje del amor se regresa por Roma y que él la esperaría allí. Ella se reía con una risa blanda, aunque no comprendía muy bien por qué.

  23. Gema Herráez Peñas
    DESPEDIDA
    Te marchabas y un futuro brillante te estaba esperando. Yo, orgullosa y vestida de una emoción agridulce, ya echándote de menos, te despedía llenándote la maleta de regalos y cosas que te ayudaran a guardarme en tu memoria, ya ves qué tontería, como si fueras a olvidarme. A una madre nunca se la olvida. Te dije adiós con una sonrisa impostada para hacerme fuerte. Pero la realidad se hizo presente como un anfitrión indeseable derribando mi fortaleza. En la televisión alguien informaba: el avión con destino a Roma B1506 ha estallado en pleno vuelo. No hay supervivientes.

  24. La vida son, momentos.

    El mejor, nuestra infancia.

    Aún me embarga cierta emoción, recordar el pueblo, la pandilla en bici, y el olor a mar, hasta donde alcanza mi memoria, memoria que embellece lo que toca.

    Pasados tantos años no sé si fueron realidad o ficción, o una mezcla de ambas, con la ingenuidad del que sueña que cualquier tiempo pasado fue mejor.

    Como un viejo anfitrión de mis recuerdos, el tiempo me abre de nuevo las puertas de aquel mundo perdido, llevándome de viaje por sus calles con la misma fascinación con la que un día soñé recorrer Roma.

    1. Texto de Cristina Muñoz Eugenio

  25. NAUFRAGIO INTERIOR
    Puse en cuarentena toda emoción al naufragar en el océano de mis recuerdos, cuando mi memoria se convirtió en una diminuta isla desierta, flotando a la deriva en un proceloso mar de desconocidos con buenas intenciones. La realidad, vestida de payaso triste, se asomaba por un estrecho ventanuco para ver cómo mi cuerpo quedaba reducido a un mero cascarón, anfitrión de ninguna nuez, sin sustancia, sin vida apenas. Mientras, la punta roma de mi consciencia escribía con arabescos en un imaginario cuaderno de bitácora el epílogo de este desastre naval que no ha dejado supervivientes.

  26. ¡FIESTA!

    —¡Qué emoción, la primera fiesta que organizo en casa!
    ¡Mala memoria! La realidad era otra. Claro que había organizado fiestas en su casa. ¡A porrillo! Si era el tío más fiestero que he conocido en mi vida.
    Las había organizado en su casa, en la mía, en la de sus padres, en la de cada uno de sus amigos… Y tenía su lógica, ya que era un grandísimo anfitrión.
    Pero tantas fiestas le habían reducido las neuronas hasta el punto de no recordar ninguna de ellas.
    No todos los caminos conducen a Roma… ¡Muchos de ellos conducen a sus fiestas!

  27. LA BECA.
    En Amsterdam sufro mi primer mal de amores. Pateando sus calles entro en uno de esos locales donde venden emoción liada; cada calada escarba en mi memoria expulsando mi mustia realidad en forma de aritos. Mi anfitrión el cannabinoide ejerce también de cicerone en este alucinógeno viaje y a lo lejos Anita Ekberg me llama. Cuando el agua de la Fontana di Trevi inunda mis pies compruebo que todos los caminos llevan a Roma, al igual que todas las canciones tristes hablan de mí.
    La policía me sacó de los canales, empapado y con tulipanes en las manos. Maldito Erasmus…

  28. MAMÁ
    Lo deseaba más que nada en el mundo, desde hacía mucho tiempo. Me temblaba la voz de emoción cuando le dije: Mamá nos vamos de viaje. Ella me miró en silencio. Yo sabía. Intentaba hacer memoria. El deseo y el amor se impusieron a la dolorosa realidad. ¿A dónde, hijo?, preguntó. Esa última palabra, tan querida y añorada, me llenó de alegría. Había arrinconado al anfitrión indeseable en su cabeza. A Roma, mamá, donde siempre habías deseado ir. Su sonrisa de felicidad se quedó grabada para siempre en mi retina.

  29. RECUERDOS MONUMENTALES

    Le invade una EMOCIÓN desmedida, como la del niño que espera la noche de Reyes. En el trayecto repasa las imágenes polvorientas de su MEMORIA: La escuela con pupitres de madera, la fuente de agua cristalina que llena los pilones donde lavan la ropa… le recibe una bofetada de REALIDAD. Nicasio, su amigo de la infancia y único habitante, hace de ANFITRIÓN, juntos pasean visitando lo poco que queda de su pueblo. A pesar de su estado, les sigue pareciendo precioso. Y presumen de que el palomar, ya en ruinas, se parece al coliseo de ROMA.

  30. EL VIAJE

    Ahora, al mirar atrás, inmersa en esta confusa emoción cargada de clarividencia y estupidez, me pregunto cómo pude ser tan ingenua. La memoria me devuelve un relato distinto del que viví. Me fascina cómo el tiempo modela la realidad, alumbrando formas incompatibles de presente y pasado. Nunca tuve miedo. Nunca sospeché. Pero hoy lo veo claro: solo un asesino podía ser tan buen anfitrión. Roma transformó mi propósito por completo. Llegué buscando amor y ahora, de vuelta, limpio mi reglamentaria mientras sostengo su mirada a través de las rejas.

  31. LA CELEBRACIÓN

    A Adela Fuentes le embarga la emoción. Va a recibir el ansiado premio por fin. A los ochenta y tres años no distingue si ha ocurrido en realidad, de tanto como lo ha soñado.
    Y, ahora, aquí está más que dispuesta a dejarse agasajar en esta gran celebración en su honor. Para su mayor deleite, el anfitrión de la gala es otro el gran Eusebio Enríquez, que la recibe al pie de la alfombra roja, donde se detiene la lujosa limusina que ha recorrido toda Roma. La ciudad es una fiesta, la aclaman desde cada rincón.

  32. HARTA

    No sabría explicar la emoción que sentí al verlo tirado en el sofá. Era un odio antiguo, espeso, de esos que no gritan porque llevan años haciendo nido. Mi memoria guardaba cada desprecio, cada portazo, cada cena fría servida con miedo. La realidad era sencilla: él nunca iba a cambiar y yo no pensaba seguir ensayando perdones. Fui un perfecto anfitrión aquella noche: le preparé café, le sonreí, le tapé con la manta. Abrí la caja de herramientas. Descarté las hojas afiladas. Nunca soporté la sangre.
    Elegí el martillo de punta roma.

  33. Mis viajes con mamá
    Sonreí al ver la cara de emoción de mi madre cuando le dije que íbamos a pasear por la ciudad donde fue de luna de miel. Luego le pregunté qué le había gustado más de aquellos días, que hiciera memoria y me lo contara. Aunque ella respondió que, en realidad, no le apetecía hablar de eso. Entonces le referí lo impresionante que seguía siendo el Coliseo, y una compañera le comentó que no tendría quejas del buen anfitrión que era. Y ambos continuamos caminando del brazo, por la Roma imaginaria en la que esa tarde había convertido su residencia.

  34. Imperios por Jose Mª Escudero Ramos

    – ¿Qué decir de los gobernantes de grandes imperios? _ pregunta Camilo.
    – El sociópata se pregunta mirando su reflejo en el agua «¿Cómo seré recordado?» _ responde Luisa.
    – Ya no hay políticos de la vieja escuela, los de ahora no transmiten emoción alguna con sus palabras. Estudian ciencias políticas, no humanidad. Discursos fríos para enfrentarnos.
    – ¡Ay, la Memoria histórica! Lo que en realidad queremos es un presente pluscuamperfecto.
    – Los políticos, además de… ¿representar al pueblo?, deberían servirnos.
    – Hasta el mismísimo Julio César no fue más que un anfitrión temporal en una Roma que también sucumbió.

  35. El lamento

    ¡El público en pie! Aplausos llenos de EMOCIÓN. La ópera, que con tanto temor había puesto en escena, llegó al corazón de los espectadores.
    En su MEMORIA quedaría grabada para siempre, la desdichada REALIDAD que envolvió a los amantes. Una inevitable fatalidad producida por el deseo, el amor, y el sentido del honor.
    El ANFITRIÓN dejó sus sentimientos atrás y, con el corazón destrozado se fue a fundar ROMA. Ella, desolada, le dijo adiós desde la pira donde ardería con sus recuerdos.

  36. Medalla al valor
    La guerra es un lugar terrible para hacer amigos, pero el tiempo infinito en la trinchera daba para muchas conversaciones. Reíamos hasta llorar de emoción. Traíamos a la memoria cómo era la realidad antes de aquel mal sueño. Cada uno, como buen anfitrión, compartía lo que era, lo que tenía. Pero si todos los caminos conducen a Roma, todas las guerras conducen al miedo. Cuando el enemigo nos atacó por sorpresa, me quedé paralizado mientras mis amigos hacían lo indecible por salvarme.
    Hoy, años después, sigo dándoles las gracias, uno a uno, en mis rezos.

    1. El debut

      Había llegado el día. Muchos nervios y mucha EMOCIÓN contenidos. Así nos sentíamos todos los debutantes. Para la mayoría era nuestra primera función. El miedo a que nos fallara la MEMORIA, era una REALIDAD latente en nuestras pieles de sudoroso frío. Entonces, apareció Juan, el ANFITRIÓN y nuestro director. En cuestión de segundos y los pertinentes ejercicios de respiración diafragmática logramos que la jornada fuera un éxito.
      El premio, una nada desdeñable cuantía en metálico, sería íntegramente donada a una ONG, y para nosotros, un viaje a ROMA, donde volvimos a representar la obra consiguiendo otro galardón.

    2. Auxiliadora Andrades Guerra
      29 junio 2026

      HÁBITOS
      El doctor afirmó, con una voz lánguida que se deshacía en el aire, que aunque perdiera la memoria no dejaba de sentir emoción. Me pareció un autómata. El abuelo estaba sentado, mirando fijo, y aún conservaba su presencia de anfitrión de la familia Alminar. Era difícil imaginarlo joven, jugando al fútbol en Roma mientras estudiaba teología.
      “Colgó los hábitos”, decía sonriendo, y los dejó para casarse con la abuela, siempre con su doble sentido. Ahora los hábitos eran otros. Las preguntas de mis hermanos y del médico me resultaban absurdas. Hubiera dado todo por sus batallitas. Las palabras se le quedaron atascadas antes de salir.

  37. Un viaje tranquilo
    La emoción apareció de repente, sin avisar, y trajo consigo una memoria que creía olvidada. Caminó despacio, preguntándose si aquello era la realidad o solo un sueño. Entonces, un amable anfitrión lo recibió con una sonrisa y le ofreció ayuda. Juntos recorrieron calles tranquilas, hablando poco. Sin darse cuenta, llegó a Roma, donde todo parecía más claro. Allí entendió que no necesitaba respuestas complicadas, solo seguir adelante. Respiró hondo, sintiéndose en paz por primera vez en mucho tiempo, y decidió quedarse un rato más, disfrutando del momento y dejando que la vida siguiera su curso natural, sin miedo.

  38. SU JUICIO FINAL
    —“Frialdad. Calma. Serenidad”.
    Trataba de controlar los nervios y la emoción mientras ascendía por el graderío. Acababa de morir y era memoria, pero aspiraba a un atavío inmortal. Vestía un palabra de honor azabache y una torera de encaje que la amarraban aún a su realidad mundana. Avanzó por una liturgia sobrecogedora, y su anfitrión, un Apolo rodeado de musas y camenas, aguardaba para sentenciar sobre su obra.
    Se hizo el silencio en aquella Roma apolínea. Y alzando con solemne determinación sus ingenuos poemas, declaró: “He aquí mi vida. Doméstica, sin duda. Juzguen si en ella hay armonía y verdad”.

  39. PARADOJA EN LA VEJEZ

    Un lapsus de emoción, humedeció sus ojos cansados después de mirar el álbum familiar. Los recuerdos familiares en su memoria, lo ponían sensible y vulnerable. Y no era poca cosa. La realidad es que con ciento veinte años, vive solo. Ya no tiene familiares vivos. Pudo conocer dos nietos que no tuvieron descendencia. La Asociación de adultos de oro es su esmerado anfitrión, pero no llena las expectativas de Paquito… Él quiere que lo lleven hasta Roma para, personalmente, pedirle al máximo representante de Dios, el Santo Papa, la dirección actual y exacta de su familia, para ir a visitarlos.

  40. LOS ROSTROS VISIBLES DE LA SOLIDARIDAD

    Al verse damnificados por la inundación, una profunda emoción movilizó a todo el vecindario. Nadie quería revivir la memoria de las pérdidas del año anterior, cuando la ayuda no llegó a tiempo. Esta vez la realidad fue distinta: Josué en poco tiempo, organizó centros de acopio Rufina las cocinas comunitarias. En el club del barrio Antón se transformó en el anfitrión perfecto, abriendo sus puertas para dar abrigo a las familias afectadas. Todos demostraron que la unión de la gente es un escudo más fuerte que todas las legiones de Roma juntas.

  41. UN VERDADERO REFUGIO

    El terremoto dejo al pueblo devastado, pero no destruyó la emoción solidaria, incrustada en el ADN de su memoria comunitaria. La realidad del dolor y el valor, en medio del caos, se compartió comunicándose (para minimizar el terror y la pérdida), y compartiendo equitativamente el poco alimento disponible. Rubén, el dueño de la única bodega en pie, se ofreció como anfitrión para albergar a niños y ancianos damnificados de la cuadra. Demostraron que el apoyo mutuo, construye un refugio más fuerte que cualquier monolito de piedra en Roma.

  42. NO TODOS LOS CAMINOS TE LLEVAN EN VERDAD A ROMA

    La intensa emoción empujo sus pasos cansados hasta la última línea de frontera. Su memoria quedó atrás, sepultada bajo los escombros de sus anteriores esfuerzos de vida. Ahora, su cruda realidad se reducía a esa línea de tierra vigilada por hombres armados. De pronto, un guardia se acercó con los brazos abiertos, actuando como un sonriente anfitrión que le entregaba un folleto de bienvenida. Al leer el folleto, el refugiado lloro inconsolable: No había llegado a Roma, sino que acababa de ingresar al parque de simulación histórica más exclusiva y cara del mundo.

  43. NEOGÉNESIS

    La última actualización de la Inteligencia artificial, alcanzo a emular la emoción humana con precisión escalofriante, Sin embargo, un impredecible fallo en un código, borró toda la memoria de respaldo en el sistema operativo central. Consecuentemente los servidores se apagaron. Los usuarios despertamos a una realidad desconocida de silencios, miradas directas y voces reales. Tuvimos miedo de interactuar, nos escondimos. El software interactivo, sempiterno e invisible anfitrión de nuestras vidas digitales, desapareció sin dejar rastros. Sobrevivimos al imperio de la conectividad total; que se derrumbó en un día, igual que la antigua Roma… Hoy estamos reaprendiendo; reiniciando los acercamientos humanos.

  44. QUIEN DESCONOCE LA HISTORIA REPITE LOS ACONTECIMIENTOS

    Equis contuvo estoico su emoción y se sentó a la mesa junto a sus peores detractores y enemigos; todos políticos. Querían reescribir la historia de décadas de luchas ideológicas, partidarias y electorales; apuntar por la paz de todos. La realidad de la coyuntura, exigía que todos compartieran el pan de la tolerancia. Un representante de sus enemigos, convertido en atento anfitrión, sonrió complacido mientras llenaba las copas con vino. Equis bebió complacido, feliz por el acuerdo, sin saber que en su copa reposaba el veneno de una receta milenaria traída desde Roma… Equis detestaba la Historia…

  45. LAPSUS DE MIEDO
    Justamente al borde del acantilado, esperando con su ala delta una corriente de vientos, Dimas se acobardo preguntándose: ¿Y si la muerte solo es una gota de emoción, una burbuja infinita de confinamiento; en solitario con tu memoria. Sin más realidad que la de interactuar contigo mismo por toda la eternidad? ¿Qué sucedería entonces? ¿Entrarías en conflictos? ¿Te repudiarías, te marginarías, te atacarías, o solo te envidiarías? ¿Serias tu propio anfitrión en una Roma arrogante, construida a tu medida como celda infinita… o, solo fingirías morir eternamente?… Una ráfaga repentina de viento lo arrastro y se sintió agradecido por vivir.

  46. TU MANO

    A veces creo que cada emoción alimenta la memoria de otras vidas. Esta realidad es solo la resaca de aquellas. Fui el anfitrión de un banquete en Roma. Ahora, el escarabajo que acabas de apartar de tu mano.

  47. […] ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: Jose Luis Pardo Caeiro | Cinco Palabras […]

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