ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE MARZO:

Ayer celebramos el Día de las Enfermedades Raras y hoy El Día Internacional de la Silla de Ruedas, apoyando a nuestro querido Adrián para conseguir una silla bipedestador.

Marzo nos reúne para celebrar

El 6 de marzo llevaremos nuestro proyecto CINCO PALABRAS EN EL COLE a Marchamalo, Guadalajara, en una jornada especial por el Día de la Mujer.

El 11 de marzo se estrena DON, corto escrito y producido por Víctor Salgado, en el marco del Festival de Cine de Rivas en su XXV edición. La proyección se vincula al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y refuerza el compromiso social que impulsa esta obra.

El 19 de marzo celebramos la asamblea de socios para seguir dando vida a ONG Cinco Palabras, consolidar proyectos y planificar nuevas acciones solidarias.

El 21 de marzo celebramos nuestro XIII Aniversario, trece años impulsando cultura, arte y solidaridad con acciones que han llegado a cientos de personas a través de proyectos educativos y sociales.
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Víctor Salgado es escritor, músico, creador cultural y autor del proyecto Golosinas Literarias, un espacio dedicado a cuentos, relatos breves e ilustraciones dirigidos a público infantil y juvenil. Su vocación nació al compartir historias con sus hijos, experiencia que lo llevó a desarrollar un catálogo propio de publicaciones.

Se formó en Diseño Gráfico y Dirección de Arte en 1989. Integró esa base creativa en sus libros, donde combina narrativa e imagen para facilitar la lectura en edades tempranas y reforzar valores educativos.

Entre sus obras destacan El rey de Orán y Los cuentos de Andrea, títulos que también ha cedido para fines solidarios. En enero de 2020 nos escribió un prólogo solidario en apoyo a la causa con la que colaborábamos ese mes: Aenilce.

En el ámbito profesional ha sido compañero de nuestra presidenta Mar Olayo y Carmen Quirós, socia de Cinco Palabras, como TCP en Iberia, etapa que forma parte de su trayectoria personal antes de consolidar su proyecto literario.

El 11 de marzo se presentará el corto DON, con guion y producción de Víctor Salgado, coincidiendo con el inicio del Festival de Cine de Rivas en su XXV edición.

La obra está dirigida por Antonio Moreno y cuenta con las interpretaciones de Almu Gutiérrez y Adrián Ruiz. En el equipo técnico figuran Pedro Sanz del Cerro y Tasio Sanz del Cerro en cámaras, y Fermín Moreno en sonido. La banda sonora incorpora la voz de Pilar Toronjo, junto a Alex Lobato al piano, Ezequiel Ramírez a la guitarra y Nacho García al contrabajo. También participan Iris Simó, Noelia Lara, Carol Sánchez, Susana Gómez, Javier Sánchez y Miguel Pérez, con la colaboración de la Policía Municipal de Rivas Vaciamadrid.

Mención especial a Daniel Salgado por su labor como traductor de los subtítulos en inglés, un trabajo que permite que DON cruce fronteras y que su mensaje llegue a público internacional. La historia que plantea el corto defiende que denunciar marca el inicio de la libertad. Visibiliza una realidad que afecta a miles de mujeres cada año y anima a dar el paso de romper el silencio. Gracias a la traducción, este mensaje de valentía y conciencia social se comparte más allá de nuestro entorno y refuerza su impacto global.

Ese mismo día arrancarán las votaciones para el Premio del Público, lo que permitirá a los asistentes valorar directamente la película dentro del certamen.

La presentación se sitúa en fechas próximas al 8M, Día Internacional de la Mujer. El propio cartel recoge el mensaje central del corto, “Denunciar no es el final del miedo, es el principio de la libertad”, una declaración que conecta con la defensa de los derechos y la visibilidad de la violencia que sufren muchas mujeres.

Así nos lo cuenta Víctor:

«Este Cortometraje es la culminación de un sueño que comenzó hace muchos años con uno de mis relatos. El relato  dio pasó al guion y el guion fraguó en el Cortometraje que hoy os presento en primicia y que dentro de pocos días se exhibirá en el XXV FESTIVAL DE CINE DE RIVAS.

En pocos días celebraremos el 8M, Día Internacional de la Mujer en conmemoración de la lucha de las mujeres por su participación en la sociedad y su desarrollo íntegro como persona.
¿De qué va el Cortometraje?
Pues de “sacar los colores” (y recordad esta frase, “sacar los colores” porque es crucial en el Corto). Sí, sacar los olores y meter entre rejas a tanto energúmeno que anda por ahí suelto alardeando de sus “respetables” hazañas.

El Cortometraje que os presento, aborda el problema de la Violencia Contra la Mujer. Un asunto dramático al que, desde tiempo inmemorial, las Autoridades no saben poner freno. Sin pretender frivolizar sobre esta lacra, hemos querido dar un pequeño toque humorístico a la historia aportando un granito de esperanza a las innumerables víctimas de esta barbarie.
Es fundamental que las Víctimas del maltrato denuncien SIEMPRE, SIEMPRE, pero mientras la Justicia actúa, “sacar los colores” a los maltratadores podemos hacerlo todos.
Hay que sacar a las mujeres de la prisión que simulan las barras de los grifos de cerveza que aparecen en el cartel, y poner en ella a los maltratadores.


Mi agradecimiento a CINCO PALABRAS por hacerse eco de nuestra propuesta cinematográfica y ayudar a denunciar la Violencia contra la Mujer.«

.Anoche después del concierto en honor a los Beatles que se hizo ayer en Rivas-Vaciamadrid,, con la Orquesta Athanor de Rivas a la que pertenece, no envío sus cinco palabras.

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ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE MARZO Y PARTICICPA EN NUESTRO CONCURSO LITERARIO: VÍCTOR SALGADO

Las palabras son las siguientes:

  • MIEDO
  • COLORES
  • ENERGÚMENOS
  • MUJER
  • DENUNCIAR

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Invitamos a toda nuestra comunidad a escribir con ellas, a crear, a compartir…
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2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

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*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas.

Ven a celebrar con nosotros nuestro XIII ANIVERSARIO

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LA CAUSA DEL MES DE ENERO: ADRIÁN, ASOCIACIÓN AMCME. Infancia que cuidamos hoy, futuro que construimos juntos

PRÓLOGO DE RAQUEL SALMERÓN Secretaria de la ONG CINCO PALABRAS:


FELIZ 2026

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61 respuestas a «ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE MARZO:»

  1. Nunca le habían dado miedo las atracciones de la feria.
    No se fijaba en el riesgo, sólo apreciaba los colores del ferial.
    Sentía el aire en las mejillas montada en el Tío Vivo; disfrutaba y reía en los autos de choque, salvando algunos energúmenos que creían estar en un circuito de velocidad; adoraba la noria; la música de las casetas…
    Sí, se consideraba una mujer libre y no tenía nada que denunciar porque nadie la molestaba, la respetaban y ella respetaba y eso convertía la feria, y el mundo en que vivía, en un lugar mejor.
    Como tiene que ser.

  2. Había aprendido a vivir con miedo, y a no distinguir los colores de la vida, sólo vivía en escala de grises. No podía entender cómo había acabado con uno de esos energúmenos, que tienen la sensibilidad de una piedra y la empatía de un calabacín, a los que desde siendo joven rechazaba y ahora que era una mujer, no podía ver, porque tenía claro que solo te traen dolor y soledad. Pasó el tiempo y entendió que tenía que vivir sin miedo, y decidió denunciar, ahora ve los colores del mundo y lucha porque todas las mujeres alcancen ese estado.

  3. Durante

    Mis hijos duermen.
    Coso: las manos necesitan un destino.
    El miedo entra antes que él: tintineo de llaves, pausa, cerradura. Los colores de esta casa los elegí yo; luego él pintó encima. Los energúmenos decoloran lo que tocan.
    Soy una mujer que respira por la nariz durante. Fui a denunciar. Volví. Fui. Volví. La última vez no pude calzarme los zapatos.
    La aguja sube. Baja. Afuera, alguien ríe en una televisión.
    Mis hijos duermen.

  4. Rabia
    Le pegó un puñetazo al pastel doblando la mesa. Tiró los platos al suelo deslizando sus brazos por la mesa. Derribó el mueble estantería dónde había guardado sus libros favoritos. Ya sólo le quedaba pegarle una bofetada a su mujer. La rabia lo comía por dentro y tanto él como ella eran conscientes de lo que iba a pasar. Jorge no entendía como podía ser que con toda la escena, Laura estuviera tan tranquila. Las lágrimas se deslizaban cara abajo, es cierto, pero su cuerpo no temblaba como las otras veces. Y mirándole a los ojos se dio cuenta de porque.

  5. Sobremesa por Jose M.ª Escudero Ramos
    Tras el banquete comentaron la situación actual de la sociedad.
    -Pareciera como si el miedo se hubiese instalado en la gente _ comentó Luisa dando un sorbo al aromático té.
    -Con la de colores que existen, no entiendo como los medios predican las gamas más oscuras _ respondió Camilo.
    -Son muchos los energúmenos que trabajan para «la oscuridad».
    -Si fuese mujer, no dudaría en denunciar cualquier agresión; me negaría a ir a las televisiones para que hagan morbo de la tragedia.
    -¿Recuerdas cuándo comenzó la prensa amarilla?
    -Cuando se dejó de informar y se empezó a opinar.
    -A condicionar, diría.

  6. TRAS LA PARED… TÚ

    La vergüenza y el miedo provocan un opresivo silencio que la aísla del mundo. Vive en blanco y negro asfixiando el resto de colores que no puede permitirse; salvo el de los moretones que aprendió a esconder. Sin derecho a quejarse; no fuera a tentar un dolor más fuerte que cualquier otro. La venganza de los energúmenos siempre busca en el más débil su carnaza diaria: sus propios hijos.
    La puerta. Copas de más. Otro golpe y, de nuevo, el silencio de una mujer destrozada.
    Pero los tabiques hablan. Suena el timbre. Una mano se extiende:
    -Voy contigo a denunciar.

  7. Noche en blanco

    El miedo a no ver colores en la vida era su obsesión, todo le parecía repetido, los días y las noches. Energúmenos en forma de varón era lo habitual en las miradas por la calle, la mujer y las mujeres se sentían cosificadas, todo se resolvía en tomar a ellas como medios para su fin, las denuncias no servían casi para nada si lo social permitía el poder del hombre sobre la mujer, ella, sin embargo luchaba por que no fuera así, en todos los lugares: en la escuela, era profesora, con sus amistades, la labor era ardua pero merecía la pena.

  8. El miedo estaba en el semblante de Alicia aunque intentara taparlo con los colores de su maquillaje. Bajo la base y el carmín mal extendido asomaban hematomas amarillentos, casi antiguos, como si el tiempo tampoco quisiera mirarlos de frente.
    En el trabajo, los compañeros no quisimos seguir siendo los energúmenos, que actuaban como si no pasara nada. Durante un tiempo habíamos bajado la mirada por comodidad o cobardía. Pero aquella mañana fue diferente.
    Decidimos acompañar a la mujer a comisaría para denunciar a quien llenaba su vida de terror y angustia. Y, por primera vez, no caminó sola.

  9. DENUNCIA EN PROSA
    «Hay días que el miedo me corroe las entrañas, el sol del amanecer no es más que un espejismo. Para sobrevivir debo envolverme en los colores que fuera el mundo nos depara, deshacerme de los suspiros en blanco y negro, convertir en príncipes amables y bondadosos a cuantos energúmenos ultrajan, minusvaloran y agreden a una mujer. Solo la ilusión, marcará el aliento de mis pasos diarios»
    El profesorado aplaudió mi relato, desconocían que para mí no había sido nada complejo denunciar desde la emoción y el dolor, cuando vives bajo el mismo techo de un maltratador.

  10. ¿Casualidad o causalidad?

    Aquella noche, por fin, el miedo no la acompañó en el otro lado de la cama. Solo sueños de dulces colores, donde los energúmenos ya no tenían cabida y en su lugar querubines alados depositaban sobre la cama de la mujer, flores de algodón. Era libre y su raciocinio era consciente que ya no tenía que denunciar el acoso, el mal trato, la terrible situación vivida hasta hacía unos días.
    El destino, un coche sin control, y su carcelero en el sitio preciso… En unos segundos todo se diluyó en el espacio y el terror abandonó para siempre su hogar.

  11. HOY TAMPOCO

    El miedo era lo último que esperaba sentir a su lado, cuando el mundo era de colores. Qué tiempos, qué engañoso. Era joven, en una sociedad que ocultaba y daba cabida con normalidad a este tipo de energúmenos. Sentía culpa, aun sabiendo que no la tenía, por no haberlo visto venir. Ninguna mujer debería pasar por esto, pero dar el paso a denunciar hace que los nervios afloren. Armándose de valor, marcó el número por centésima vez, esta vez fueron los pasos en la escalera. Otro día sería.

  12. UNA MARIPOSA Y LA LUNA PARA MAMÁ

    Está sentada en su pupitre concentrada en colorear una mariposa. Tiene miedo de salirse de la línea. La pinta de bonitos colores. Será un regado para mamá porque hoy también estaba triste. Su hermano, esta vez, no dirá que sus dibujos están llenos de energúmenos feos y desproporcionados. Pintará también un sol amarillo, y una luna sonriendo porque, aunque las mariposas no vuelen de noche, su mariposa verá la luna.

    Las cinco. Su madre espera. Tiene un ojo morado. Coge el dibujo y llora. La abraza demasiado fuerte mientras la profesora se acerca y le susurra: —mujer, tienes que denunciar.

  13. QUIMERA

    ¿Cómo superar el miedo al lienzo en blanco al que los artistas nos enfrentamos con el nacimiento de una nueva obra?
    En mi mente ya tiene colores, formas y matices antes, incluso, de yo ser consciente de mi creación. Trazos y líneas se mueven como energúmenos encerrados en una caja de Pandora. Indómitos bocetos y borrones que tienden a dibujar un cuerpo de mujer; una y otra vez. No soy consciente. Solamente sigo mi instinto más primitivo y salvaje mientras mi conciencia, pueril y adoctrinada, sigue sin atreverse a denunciar al genio que me posee.

  14. EL PRÍNCIPE

    Desde hace algún tiempo, el MIEDO se ha adueñado del barrio. Al anochecer, las calles quedan desiertas y las ventanas se cierran a cal y canto. Los niños ya no salen solos, y los jóvenes aspiran a salir de aquí. Nuestras casas, antes pintadas de alegres COLORES, lucen ahora desconchadas. Todo es culpa de unos ENERGÚMENOS traficantes que han impuesto la ley del terror. Vivimos en peligro constante, especialmente si eres MUJER. Nadie se atreve a DENUNCIAR, por temor a las represalias. Hoy, que me han robado la pensión, he desempolvado mi escopeta. Finalmente, he preferido llamar a la policía.

  15. CAMBIO DE MÉTODO
    Siempre tuviste miedo a ver el mundo en blanco y negro: necesitabas llenar tu paleta de colores brillantes para pintar tus cuadros. Cuando aquellos energúmenos asaltaron tu taller, los mezclaron todos y del batiburrillo que se formó en el suelo brotaron peces de largos cuellos, cebras con cuernos, jarrones con aletas, cerezas gigantes, una mujer de tres cabezas y un solo pie, y hasta una bocina con ojos de sapo. Y te negaste a denunciar a los gamberros porque, con este nuevo estilo, tus lienzos se venden mucho mejor que antes.

  16. Se despertó sobresaltada. No tenía miedo, pero se sentía inquieta, como cuando de niña los domingos tenía la tarea sin hacer.

    Por la ventana entraban los colores del atardecer. Sacó la cabeza para despejarse y oyó gritar a sus vecinos. Esos energúmenos se pasaban la vida gritando.

    Todos sabían lo que le pasaba a aquella mujer, pero nadie decía ni hacía nada.

    No era la única ventana, pero todas estaban cerradas. Pensó qué pasaría si todos decidieran abrirlas; quizá esa mujer se atrevería por fin a denunciar.

    Miró al patio. Los gritos habían cesado. Vio al agresor bajar la basura con normalidad.

    La rabia le quemó por dentro.

  17. Ni una más
    El cuerpo me temblaba de miedo cuando me acorraló, con un cuchillo de colores grises, a la salida de la estación. Como un energúmeno deslizó su zarpa por debajo de mi falda. Mis dientes apresaron con fuerza la mano que portaba el arma, a la vez que lo golpeé en medio de las piernas. Corrí sin mirar atrás.
    Una mujer me dio un vaso de agua y me tomó declaración cuando le fui a denunciar a la Comisaría.

  18. ¡Se acabó!
    Aun muerta de miedo sacó fuerzas y salió a la calle dispuesta a cambiarlo todo. Con cada paso que daba se sentía más poderosa. Durante los últimos años había vagado por un túnel oscuro que comenzaba a iluminarse con una alegre luz de colores. Ni su marido ni los energúmenos de sus amigotes iban a salir impunes de las barbaridades que le habían hecho. La última caída por las escaleras la hizo despertar y salir del letargo en el que se encontraba inmersa. Había vuelto a ser una mujer libre dispuesta a denunciar todo el daño sufrido.

  19. NI UNA MENOS

    El miedo la atraviesa de punta a punta anulando sus sentidos. La mano que sujeta la paleta de colores se abre involuntariamente, inerte, y la fina madera de nogal acaba rodando por el suelo del taller dejando un reguero de pintura. Otra mano, la de uno de tantos energúmenos, le aprieta el cuello, tan fuerte que siente que la vida se le escapa en un último grito sordo de auxilio. Sobre el caballete descansa el boceto para la exposición del 8M con el lema: “Ser humano y mujer, ni más ni menos”. Ahora comprende, demasiado tarde, que debió denunciar antes.

  20. A ELLA, NO
    Me dijo que tenía miedo, que en su cuarto había un ogro con colores muy feos y que quería meterse en su cama. Se repetían las pesadillas, aunque ya cada vez más espaciadas.
    Fue su padre como otros tantos energúmenos el que lo intentó, por ello dejé de ser su mujer y compañera. Me costó denunciar y no me atreví cuando a mí me estuvo haciendo la vida imposible, todo lo aguantaba creyendo que era mejor para mis hijos.
    Cuando quiso hacerlo con mi niña, no le perdoné y hoy se pudre en su infierno.
    Nani Canovaca

  21. Nunca tuvo miedo a mezclar colores. Solo así podía conseguir toda la paleta cromática con que pintar un nuevo cosmos. Los defensores de lo primario, que habían trazado un universo monocromo con su escala de grises, nunca la verían con buenos ojos. Esos energúmenos todavía no habían salido de sus cavernas. Eso a ella no le importaba, pero sí el hecho de que hubiesen infectado al resto con su deprimente visión de la realidad. Su misión como mujer creadora era construir una nueva realidad. Y, aunque la fuesen a denunciar, humillar o calumniar, continuaría inventando ese mejor mundo multicolor.

  22. Dios es ella.

    Nunca tuvo miedo a mezclar colores. Solo así podía conseguir toda la paleta cromática con que pintar un nuevo mundo. Los defensores de lo primario, que habían trazado un universo monocromo con su escala de grises, nunca la verían con buenos ojos. Esos energúmenos todavía no habían salido de sus cavernas. Eso a ella no le importaba, pero sí el hecho de que hubiesen infectado al resto con su deprimente visión de la realidad. Su misión como mujer creadora era construir una nueva realidad. Y, aunque la fuesen a denunciar, humillar o calumniar, continuaría inventando ese mejor cosmos multicolor.

  23. PROBLEMA
    Aquel problema daba miedo: había ecuaciones de todos los colores y vectores energúmenos apuntando a mi espalda. Tuve que pedir ayuda a mi madre. Al día siguiente me tocó explicar cómo lo había resuelto. Respondí que aplicando algunas clases más de ética. El profesor, sorprendido, leyó el enunciado:
    ─Si un hombre de noventa kilogramos empuja a una mujer de cuarenta, a una velocidad de diez metros por segundo, ¿qué distancia la desplaza?
    Renegó de los que escribían aquellos libros y nos mandó cambiar la distancia por el tiempo que tardaba ella en denunciar. De la velocidad no dijo nada.

  24. ENTRE LA ASTROLOGÍA Y LA ARITMÉTICA, LA LUZ SE ABRIÓ CAMINO.

    Ella lucía como el sol. En su presencia era imposible sentir miedo o desesperanza, porque su sonrisa llenaba el mundo de vivos colores.
    Él la sedujo con artes de luna: un cuerpo celeste más pequeño, capaz de eclipsar toda su luz y encerrarla entre solitarias cazuelas y oscuros fogones.
    Energúmenos de bar reían, asegurando que aquel era el hábitat de la mujer.
    Asfixiada, tomó una valiente decisión: denunciar y cambiar las líneas secantes de su matrimonio por líneas paralelas que se proyectasen hacia el infinito, sin volver a cruzarse.
    Tras la lluvia de lágrimas, resurgió el arcoíris de su sonrisa.

  25. Violenta aversión

    La niña no comprendía por qué a los niños parecían causarles «miedo» los colores «femeninos».

    —Tengo tantas opciones —se miraba en el espejo.

    Aún no percibía lo que había más allá del simple rechazo a adornos, atuendos y gestos.

    Pronto conocería energúmenos que ya no toman en broma las reglas sociales de género.

    La vida le quitó algo del colorido, pero le hizo una mujer valiente, que supo aprovechar la lucha de las antecesoras. Hoy, su trabajo en la Fiscalía es denunciar las «bromas» que deben ser tomadas muy en serio.

  26. El germen

    El condenado miró al juez. Pidió la palabra.
    El juez miró al verdugo. Asintió.

    —Lo último que quiero deciros —dijo a la multitud— es que os améis con alegría, que a la comunidad deis vuestro apoyo y que luchéis por la creación de una nueva república.

    Luego apoyó la cabeza en el tronco.
    El verdugo levantó el hacha.

    La multitud gritó:
    —¡Viva la república!

    La multitud miró al juez.
    El juez y el verdugo gritaron también.

  27. El escape

    Juan tenía todo listo. Escaparía esa noche, a pesar del miedo. Veinte monedas convencieron a un guardia de dejar su celda sin llave.

    Vio un vestido de colores. Era la prostituta que había contratado como distracción. Mientras huía por el pasillo oscuro escuchó cómo la poseían como energúmenos.

    Al llegar al río, dijo al grupo que esperaría a la prostituta.

    —Huyó con el dinero —le dijeron.

    Juan preguntó quién era esa mujer.

    Hubo silencio. Su esposa no estaba.

    Y nadie podía denunciar nada.

  28. EL CALLEJÓN DEL MIEDO
    Para llegar a casa es obligatorio atravesar el callejón.
    Ya estoy cerca. Tensión muscular, jadeos, sudoración… Siento el MIEDO.
    El entorno se tiñe de COLORES que van del rojo brillante al negro más profundo.
    Aún viven en el barrio esos ENERGÚMENOS. Aterrorizan a cualquiera con su actitud violenta, de furia desmedida. Se enfrentan a todos retándoles como seres poseídos.
    Si atacaron a una buena MUJER que caminaba desprevenida ¿no se van a atrever conmigo que tan sólo soy un cachorro felino?
    ¡Ojalá! Un día alguien valiente decida DENUNCIAR al dueño de los canes, así la paz retornará al vecindario. A.M.

  29. Solas

    El miedo resbala por la oscuridad de la calle. Pum, pum. Sus pies chocan contra las aceras de una ciudad que elige no mirar. Su mente, acostumbrada a pensar con todos los colores posibles, solo vislumbra el negro. Pum, pum. ¡Ven, vamos a jugar! Su corazón corre más que ella. Pum, pum. Energúmenos, piensa. ¡Mujer, no es para tanto! Las risas de ellos se le adhieren al cuerpo, cuando alcanza la puerta de su casa. Más tarde, su padre gritará que debe denunciar. ¿El qué?, preguntará ella. Estamos solas en esto, papá. Su madre escrutará el suelo. Nada más.

  30. LA VISITA

    ​El lote 402 prometía un miedo físico, casi húmedo.

    ​Frente al lienzo, su abstracción era total: los colores supuraban sobre el lino y los energúmenos que poblaban la escena fijaban sus cuencas vacías en él.

    De pronto, una mujer emergió de la mancha central, le tomó la mano y le ordenó denunciar la cobardía del artista por haber omitido el dolor. Luego, tiró de él hacia el óleo. Cerró el marco con cuidado y le indicó amablemente su lugar.

    1. JUAN MANZANARES ( Molly Infante )

      MIEDO MULTICOLOR

      A medida que me adentraba en el túnel, un extraño miedo se iba apoderando de mi. Su amenaza no era lúgubre sino llena de vivos colores. ¡ Qué paradoja, pensé! Temor y alegría desprendiendo un mismo aroma y casi idéntico sabor.

      Nº formé parte del mundo de energúmenos ni padecí enfermedad mental alguna. Era por el simple hecho de serlo, una mujer, grandiosa ella, como todas. No me hizo falta presumir de serlo ni enaltecerme, no fue necesario denunciar ni protestar sino compartir y disfrutar de ese embriagante aroma que la vida nos da. Ser mujer.

  31. Una temeridad

    El MIEDO. ¿Cuántos COLORES tiene?
    Si lo piensas, se podría formar una bandera con todos cuantos la existencia proporciona a lo largo de vida.
    Negro: cuando en mis pesadillas reaparecen esos ENERGÚMENOS que siguen y persiguen a la MUJER en general, y a mí en particular, sedientos de vicio y de sangre.
    Rojo: aparece en el momento de DENUNCIAR, porque debes recordar todo lo sucedido. Sin conmiseración alguna.
    Amarillo parduzco: ante la reacción de familiares, amigos…
    Gris: al ver que la justicia tarda tanto, que se diluye en el tiempo.
    Transparente: como el momento vives para seguir adelante. Otra temeridad.

  32. Una temeridad

    La vez que más MIEDO he sentido en mi vida, fue cuando me monté en una Guagua. Por mi cara pasaban todos los COLORES del arcoíris.
    El conductor, que pertenecía a la pandilla de ENERGÚMENOS local, enloquecido, parecía que se iba a comer el mundo y a todo el que se pusiera por delante. Nos vio aterrorizados, pero por no tener compasión, no la tuvo ni de la MUJER embarazada.
    Fuimos todos a DENUNCIAR, y entonces nos enteramos de que se trataba de un maltratador “reinsertado”.

  33. La mujer caminaba rápido por la calle.
    El miedo le apretaba el pecho, como si alguien hubiese apagado los colores del mundo.

    Detrás, un grupo de energúmenos gritaba insultos.

    Ella se detuvo. Respiró hondo.

    Sacó el teléfono.

    A veces el valor no es no tener miedo…
    sino atreverse a denunciar cuando el miedo quiere callarte.

  34. Amarga dulzura

    —Yo no tengo MIEDO—decía, agarrando la bolsa de gominolas de COLORES que tenía entre las manos—. ¿Quieres ENERGÚMENOS? —preguntó, mientras masticaba con dificultad.

    —¿Energúmeno? —repitió la MUJER, extrañada.

    —Sí. Cuando papá se pone de este color —coge una gominola roja—, mamá le dice energúmeno. Y luego papá la aprieta así de fuerte —aplasta la gominola entre sus dedos hasta dejarla hecha papilla—.

    La agente observa a la madre.

    —Señora, ¿está segura de que no quiere DENUNCIAR?

  35. Juan Francisco Mencía Murga
    Incongruencia

    Cuando la envolvió el agua helada, la sorpresa, aunque lo tenía pensado, durante un instante le produjo miedo. Abrió los ojos y estaba oscuro. Se hallaba boca abajo y giró el cuerpo. Sacó la cabeza y pudo ver los fogonazos de colores amarillentos de los faros de los coches que runflaban a toda velocidad. “¡Qué energúmenos!” intentó balbucir y el agua le entró en tromba. Se ahogaba. Creyó oír: “Mujer en el río”. La corriente la arrastraba y los remolinos le hundían una y otra vez.
    El suicidio iba mal y lo iba a denunciar ¡Vaya que sí!

  36. SIEMPRE Y NUNCA
    ···
    Es la misma historia de siempre, ese eterno lamento: «¡Ojalá sea la última víctima!»
    Pero tras la exclamación, mitad sincera plegaria, mitad hondo anhelo, llegan la dura realidad y el desánimo.
    El miedo al señalamiento, los colores de los moratones, los energúmenos que represalian, la mujer que sufre, el denunciar que queda en mera anécdota o que se archiva.
    No sé si existe un castigo adecuado. No sé si existe arrepentimiento y reinserción de gente tan miserable.
    Sin embargo, quiero pensar que existe una verdad superior e innegociable: «¡Dios nunca acogerá en su seno a estas alimañas sin alma!»

  37. Primera parte, Capítulo LIII

    El MIEDO se apoderó de ella mientras limpiaba el chiquero. ¿Quién era ese hombre que venía a buscarla con flores de COLORES y le gritaba otro nombre? ¿Sería alguno de los ENERGÚMENOS labradores de los corrales vecinos? Ella era una MUJER honrada y trabajadora, de familia respetable. No quedaría otra alternativa más que DENUNCIAR la falta a su honor.
    Su padre Lorenzo, esa mañana, le pidió explicaciones:
    —Hija, por Dios, ¿quién es ese loco que te llama «Dulcinea»?

  38. La celebración que tanto espere.

    Los colores encendidos del vestido de aquella mujer , le producía un miedo feroz.
    Los hombres que se le acercaban, parecían energúmenos al acecho.
    Mordió sus labios como defensa ante estas sensaciones.
    De pronto , sintió unas palmaditas en el hombro.
    – ¡Ana, deja de hacer eso! – ordenó, su madre.
    Odiaba tener que celebrar un cumpleaños más. Esta noche debía acabar con todas las incomodidades que había sentido durante tanto tiempo.
    Mordió sus labios , pero esta vez por el delicioso sabor de una inminente venganza.
    Al fin y al cabo…¿Quién se atrevería a denunciar a una inocente niña?

  39. El número

    El MIEDO le temblaba en las manos, mientras los COLORES del atardecer parecían ajenos a todo.

    Los ENERGÚMENOS reían detrás de ella.

    La MUJER se giró, con el pulso firme por primera vez.

    No gritó. No corrió.

    Solo marcó un número.

    No era la primera vez.

    Pero sí la primera vez que no colgó.

    Y esta vez, eligió DENUNCIAR.

  40. La mujer de los colores

    Con MIEDO al gris, iba juntando COLORES del barrio y los guardaba en un carro oxidado: el rojo dormido de los tomates, el oro tibio del sol, el verde secreto de las macetas, el azul errante de los grafitis. Los ENERGÚMENOS la creían loca, pero la MUJER seguía empujando su tesoro, como si llevara adentro la respiración de las calles. Cuando faltó, las flores bajaron la cabeza y el aire se volvió ceniza. Entonces el barrio entendió que ella sostenía su latido invisible y que hacía falta DENUNCIAR la crueldad, la pobreza y el olvido que la borraron.

  41. Intolerancia

    El MIEDO tiene a veces la forma gris de las plazas vacías y otras el filo oscuro del desprecio hacia los COLORES del otro: la piel, la voz, las ideas, la bandera. De ese veneno nacen los ENERGÚMENOS, pobres de alma, que confunden diferencia con amenaza. Aquella noche cercaron a una MUJER que caminaba erguida, como si llevara encendida toda la dignidad del mundo. Nadie quiso mirar; yo sí. Y comprendí, mientras temblaba, que callar era otorgarles victoria. Por eso alcé la voz, reuní coraje, y salí a DENUNCIAR.

  42. —¡Cinco palabras! ¿Te lo puedes creer? ¡Te dan cinco palabras y tienes que inventarte un microrrelato usándolas literalmente! ¡Cuándo se ha visto semejante sinsentido!
    —Relaja, chaval, que seas un tiquismiquis no impide que los demás se diviertan, déjalos en paz.
    —En paz, en paz… ¡Se van a enterar! ¡Voy a arrasar!
    —¡Ah! Que te presentas.
    —Pues claro, ya los veo estrujándose los sesos para nada. ¡Juntaletras! ¡Que son unos juntaletras! ¡No tienen mis inmensos recursos!
    —¿Y cómo vas a hacerlo?
    —Ni idea aún, pero estoy en ello, a ver… miedo, colores, energúmenos, mujer, denunciar… ¡Leches! ¡Qué difícil!

  43. LA PAZ DE LAS MUJERES
    El MIEDO tiene muchos COLORES. Tantos, que es capaz de convertir a hombres poderosos en ENERGÚMENOS hambrientos de guerra cuando prueban su sabor.
    Pero siempre habrá una MUJER valiente que salga a pintar las calles de blanco, y mujeres que alcen su voz al DENUNCIAR que no parieron hijos para que los asesine el temor de los ricos a perder su riqueza.

  44. Ni una más

    El cuerpo me temblaba de miedo cuando me acorraló, con un cuchillo de colores oscuros, a la salida de la estación. Unos energúmenos nos rodearon y aplaudieron, mientras observaban cómo deslizaba su zarpa por debajo de mi falda. Mis dientes apresaron con fuerza la mano que portaba el arma, a la vez que lo golpeé en medio de las piernas. Corrí sin mirar atrás.
    Una mujer me dio un vaso de agua y me tomó declaración cuando los fui a denunciar a la Comisaría.

  45. UNA VIDA

    Mi infancia transcurrió feliz, no teníamos ningún miedo al futuro. Mi papá y mi mamá me hicieron creer en un mundo de juegos y colores, donde predominaba el rosa, claro. Más adelante, no hice caso a sus advertencias sobre los energúmenos que podía encontrarme por las calles: lo cierto es que el mal lo tenía dentro de casa. Ahora, convertida en una mujer hecha y derecha, me arrepiento. Me arrepiento amargamente de no haber sabido denunciar cuando tuve ocasión a aquel par de monstruos.

  46. MIEDO
    El miedo la tenía paralizada. Le habían dicho que la vida en Occidente era de colores, pero no la habían preparado para lidiar con los energúmenos que debían llevarla allí. Es doloroso dejar a tus seres queridos. Es complicado emprender una vida nueva en un país extraño sin conocer el idioma. Es difícil empezar de cero, mucho más si hay que empezar con una deuda avalada con la integridad de tu familia. Aunque, quizás, lo más frustrante sea ser agredida como mujer y no poderlo denunciar porque dicen que eres «ilegal».

  47. COLORES
    No se dejaba amedrentar por el miedo. Creía firmemente que la vida es alegre y la veía con cristales de colores. Se presentó a las elecciones con un programa que abogaba por la educación de los energúmenos, donde se les explicarían las reglas del juego. Como mujer, estaba dispuesta a denunciar los abusos machistas, la corrupción y el mangoneo. Como se empeñó en dejar muy claro que era una persona íntegra, con ideas innovadoras y dispuesta a jugar limpio, el partido decidió destituirla de su cargo.

  48. ENERGÚMENOS
    El abogado dijo, en su alegato final, que el miedo anula los colores. Que los energúmenos transforman la vida de la mujer en blanco y negro o, en el peor de los casos, si estas no se animan a denunciar, en rojo.

  49. MUJER
    Al escuchar las noticias, el miedo se instaló en su estómago. Ni siquiera el siguiente programa, que intentaba suavizar la actualidad pintándola de colores, logró calmarla. Este mundo de energúmenos en el que vivimos no podrá ser reparado por los hombres, se dijo; debe ser la mujer quien, además de denunciar, tome las riendas de este caballo desbocado para humanizarlo y reconducirlo.

  50. DENUNCIAR
    No quería ir al colegio porque tenía miedo, le dijo a su mamá. Un día le faltaba un cuaderno, otro los colores, otro el estuche… Su madre fue a hablar con la tutora. La puso al corriente del acoso que sufría su hijo por parte de dos energúmenos de su clase y le pedía, de mujer a mujer, que atajase el problema que acababa de denunciar para evitar males mayores. Tomaremos medidas, fue la respuesta. Del final de la historia se pueden ustedes enterar en las noticias.

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