ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ENERO:

Comenzamos el año con las Cinco Palabras entregadas durante el IX Concurso de Relato de la Fundación Fomento Hispania. El jurado otorgó el primer premio a la escritora Claribel Aránega, socia fundadora de la ONG Cinco Palabras.

El certamen contó con un jurado de referencia en la literatura española actual.

Jurado:
• Paloma Sánchez-Garnica, escritora, Premio Planeta 2024, Fundación Fomento Hispania
• María Ángeles Pérez López, poeta, jurado del Premio Cervantes 2007, Premio Nacional de la Crítica, Fundación Fomento Hispania
• Manuel Vilas, escritor y poeta, Premio Nadal 2023 y finalista del Premio Planeta 2019

Claribel Aránega cuenta con una trayectoria avalada por premios como, el Premio Internacional de Relato Breve Mujeres. El XXVIII Premio Ana María Matute de Relatos de Mujeres. Ganadora del premio de la Fundación de Derechos Civiles, el Internacional Fundación Valentín Andrés, Concurso de Relatos de Mujeres del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, 75 Aniversario de Iberia. Está incluida en la antología ‘Diez relatos de mujeres’.

Durante el acto, la presidenta de la ONG Cinco Palabras, Mar Olayo, acompañó a la autora y solicitó al jurado las Cinco Palabras que servirán de base para los primeros relatos de enero. Ángel Borruel, responsable de Proyectos de la Fundación Fomento Hispania, también aportó una de las Cinco Palabras.

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ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ENERO Y PARTICICPA EN NUESTRO CONCURSO LITERARIO: Jurado IX Concurso de Relato de la Fundación Fomento Hispania 2025

Las palabras son las siguientes:

  • RESISTENCIA
  • PISTOLA
  • PLACENTA
  • IGUALDAD
  • DINERO

Invitamos a toda nuestra comunidad a escribir con ellas, a crear, a compartir…
Porque con Cinco Palabras, cuando escribes, ayudas.

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas

LA CAUSA DEL MES DE ENERO: ADRIÁN, ASOCIACIÓN AMCME. Infancia que cuidamos hoy, futuro que construimos juntos

PRÓLOGO DE RAQUEL SALMERÓN Secretaria de la ONG CINCO PALABRAS:


FELIZ 2026

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Para cualquier sugerencia: contacto@cincopalabras.com


45 respuestas a «ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ENERO:»

  1. luis uriarte montero

    Título : Noche de tormenta

    La resistencia era algo que Ángela tenía en cuenta al cumplir ochenta años, la pistola imaginaria de borrar los recuerdos era su secreto, vivía en el presente, olvidando la placenta de la madre muerta. Su sueño era seguir colaborando en ONG solidarias, llevar la igualdad era su sueño utópico, un lugar donde el dinero y el tiempo no pasará. Bajó al mercado con su bolsa pequeña y fué solidaria con el pobre de la entrada y con el niño que buscaba su risa. Ese era el sueño de cada día.

  2. MARÍA SOFÍA ABARCA

    LATIDO COMÚN

    La guerra parecía no tener fin, a pesar de la RESISTENCIA de las mujeres que, aun estando embarazadas, atendían a los heridos y cubrían las bajas en el ejército. Aprendieron a usar una PISTOLA y enseñaron a defender la vida. Adentro de la PLACENTA, sus hijas aún no sabían lo que era la muerte. La IGUALDAD, en la batalla, se medía en manos que no tenían miedo, solo esperanza. Allí, no había hombres ni mujeres, solo corazones que latían al unísono para dar de comer a los niños.
    Las bocas hambrientas no se llenaban con DINERO.

  3. Manuel González Casaus

    EL ATRACO

    No sé cómo me dejé convencer. Me aseguraron que nadie sospecharía de una mujer embarazada. Lo cierto es que aún me quedaban unas tres semanas para el parto. La chica de ventanilla no me creyó cuando le susurré nerviosa que era un atraco. Por eso nadie intentó oponer RESISTENCIA. Justo al tratar de sacar la PISTOLA, rompí aguas en mitad del banco. Cuando me percaté, ya tenía media PLACENTA fuera. Todos vinieron a socorrerme. Yo que justificaba el atraco como una forma de contribuir con la IGUALDAD de la sociedad, comprendí que es más importante la solidaridad que el DINERO.

  4. La cuenta

    Su resistencia duró veintidós años limpiando escaleras. Escondía cada billete en una caja de hojalata, lejos de la pistola que su marido guardaba en otra y de las noches en que la usaba para amedrentarla.
    El día en que parió sola, cortó con sus propias manos el cordón y enterró la placenta en el jardín donde ahora su hija juega.
    Hoy cumple once años. La niña no entiende de igualdad: mamá jamás se compra nada. En el sobre regalo, el dinero y una nota: «Para tu universidad».
    Cuando la madre sopla la vela por ella, cierra la cuenta.

  5. Antes del primer beso

    Camilo no opuso resistencia cuando Luisa sacó la pistola, es más, su impulso primario fue ofrecer una ristra de chorizos que, al sacarlos del zurrón, quedaron enganchados cual cordón umbilical a la placenta.
    Igualdad es untar la misma cantidad de manteca en ambas rebanadas de pan _ comentó Luisa irónicamente mientras cortaba en dos partes iguales el horneado fruto del trigo.
    Camilo, esbozando una hermosa sonrisa, respondió: No se trata de dinero sino de saber elegir la mejor compañía para un buen yantar. Compartamos las deliciosas viandas que nos unen.
    Antes del primer beso, ambos entonaron simultáneamente: ¡Buen provecho, amor!.

    Jose M.ª Escudero Ramos

  6. […] ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE ENERO: […]

  7. LA SALIDA FÁCIL
    La mujer se movió, sin la resistencia de prenda alguna, por la estancia. La pistola que disparó una única “bala” en su placenta fue rápida, como su huída de aquella cama. Se hablaba mucho de igualdad en esos días, pero ella solo sobrevivía.
    El pueril dinero iría a la saca rota de la compra y el círculo de camas vacías se repetiría.
    Lo hacía por su hija, pensó; ¡mentira! Las puertas se le cerraron al despreciar las enseñanzas, hasta que, en la calle, no supo hacer más que eso, la salida fácil…

  8. METAMORFOSIS
    Me cuesta trabajo hablar de lo que pasó. Lo cambió todo. Tengo que reconocer que no opuse ninguna RESISTENCIA, que no hizo falta que me apuntaran con una PISTOLA, que me dejé convencer una vez más. No importa lo bueno que haya hecho en mi vida, nada lo compensará. Ver a aquella mujer desangrarse, con la PLACENTA cayendo de la mesa de operaciones y el embrión moviéndose, fue superior a todo. Siempre he preconizado la IGUALDAD, nuestro derecho a disponer de tu propio cuerpo, pero no quiero volver a ser cómplice de algo así, y menos a cambio de DINERO.
    Singrafista, Enero 2026

  9. NO HABRÁ PIEDAD

    Ofrecer resistencia frente a una pistola cargada apuntando directamente a tu cabeza es poco efectivo. Un gélido terror paraliza tu cuerpo. No hay refugio donde esconderse ni forma de regresar al origen. Esa placenta, ese órgano vital que nutre, protege y conecta a la madre con el hijo. Ahora estás solo y sin igualdad de condiciones el objetivo eres tú. Lo entregas todo… el dinero, las joyas, lo que sea. Entonces te das cuenta de que es a ti a quien busca, y tu mano la que empuña el arma. Es tu conciencia. No habrá piedad si no caminas recto.

  10. Título: Huir hacia adelante

    Entendí qué era la resistencia. Una mujer cosía la herida abierta de una adolescente que lloraba sin ruido. Me preguntaron si sabía usar una pistola, y asentí, aunque no supiera.
    Una mujer dio a luz y alguien recogió la placenta como si fuera algo sagrado.
    Allí dentro viví una igualdad construida a base de necesidad, pero volvió el hambre. Algunos empezaron a contar balas y esconder comida. Alguien propuso protección a las mujeres si compartían su cama. Vi que el miedo podía comprarse y venderse con dinero sucio y me marché antes del amanecer aunque afuera todo siguiera siendo terrible.

  11. Damián Rotman

    INERCIA

    El vagón chirrió y la RESISTENCIA de los pasajeros cedió ante la inercia, amontonándolos en un sudor compartido. Entre el caos de abrigos, el tipo palpó la silueta de una PISTOLA bajo la axila del viejo; este ni parpadeó, sordo en su PLACENTA de auriculares a todo volumen. Ambos aceptaron esa IGUALDAD breve en el balanceo. Al abrirse las puertas, el anciano bajó mareado. El joven, fundido ya en la multitud, hizo cuentas con el DINERO.

  12. importantthoughtfully6948d9d7e6

    M. Ezker

    EN EL ALTO PIRINEO

    “El forajido no ofreció resistencia ante la pistola del Sherif”. Mi padre me dijo: “anda, deja a Marcial Lafuente Estefanía y ven conmigo al puerto que están pariendo las yeguas”. Llegamos al monte donde estaban los animales pastando. Unos buitres comían las “parias”, la placenta, del parto de una yegua que había parido a la noche. La yeguada estaba alrededor de la que estaba pariendo y protegiéndola de ellos. Imponía ver esa unión e igualdad de apoyo a la vida. Mi padre casi emocionado me dijo esto no hay dinero que lo pague.

  13. Tiranía
    La resistencia a trascender condena al ser humano. El hombre que elige una pistola y la violencia como símbolos de su poder sigue una ideología perversa alimentada por una placenta tóxica: la voracidad, el narcicismo y el egoísmo. Negando la igualdad con los demás, termina aterrorizado en un búnker. Aunque se apropie del dinero y la riqueza del mundo a la fuerza, llegará la hora en que su carne se pudrirá y corromperá en un cajón, y su legado, a la luz de fatales consecuencias, será reconocido por lo que es: el obrar de un vil tirano.

  14. Maite Vieco Martínez

    1959
    Formaba parte de la resistencia desde que comenzó su trabajo en el hospital. Salvaba a los recién nacidos de las listas con un uniforme blanco, un expediente falsificado y una pistola. Pero aquella madrugada su humanidad se quebró más que la familia que acababa de deshacer. Evitaba mirar al bulto arrancado de su placenta, por si la culpa le hacía regresar. Pensaba en su niño que la esperaba en casa. El grito por la igualdad y los derechos de todos los bebés no podía alimentar al suyo. El dinero recibido: sí.

  15. INVASIÓN
    La consigna es no oponer RESISTENCIA. Me habría sentido más seguro llevando una PISTOLA láser, pero el equipamiento de fábrica es muy básico y no hay presupuesto para extras. Y aquí vamos, mi PLACENTA y yo en mutua compañía, avanzando a trompicones por nuestro particular Estrecho de Gibraltar. Repaso mentalmente las instrucciones: es importante que mi comportamiento presente una absoluta IGUALDAD con el de las crías reales de estos humanos para que no sospechen nada. Para emergencias, han puesto DINERO a mi nombre en el banco, pero ¿qué puede ir mal si me miran con esos ojitos tan tiernos?

  16. ROSALÍA GUERRERO JORDÁN

    CLANDESTINA
    He decidido unirme a la RESISTENCIA. Primero me desharé de mi PISTOLA. Después, de las balas, la pólvora y el miedo. Llevo demasiado tiempo sintiéndome como un bebé a punto de nacer que no puede escapar de su PLACENTA y respirar. Soportando la mentira repetida de que las leyes garantizan la IGUALDAD.
    Pero al fin he entendido que infinitas diferencias nos separan, que el DINERO divide a los seres humanos, y que la fortuna reparte la dicha de forma desigual.
    Solo tengo que dar el primer paso para que el mundo empiece a cambiar.

  17. Dolores (Lola) Sanabria García

    VIDAS
    El sonido llegó amplificado hasta la torre de vigilancia. El guarda bosques se apresuró a bajar las escaleras, resbaló y se precipitó sobre las ramas de un pino que hicieron resistencia y amortiguaron la caída. Sacó la pistola de fogueo y disparó para ahuyentar a los cazadores. Desde la cabaña, su compañero vio la señal y corrió a apoyarlo. Siguieron el rastro y hallaron a la madre herida comiéndose la placenta y a la cervatilla al lado. Las llevarían al refugio Igualdad de trato a humanos y animales. Esta vez, los furtivos no ganarían dinero con la captura.

  18. MARIA FELISA EGUIZABAL FERNANDEZ

    La cabeza fría y los pies calientes

    Cuando todos se fueron, me olvidé de la RESISTENCIA, ya no la necesitaba; ya fui la más y la mejor. Ahora, ya nada importa. Quiero estar bien. No necesito esa PISTOLA que tenia que desenfundar continuamente. No.
    Hice lo que pude con lo que tenía desde que expulsé la PLACENTA. Ni un minuto dejé de dar cuanto necesitaba mi gente: amor, tiempo, IGUALDAD, dedicación, DINERO, la vida entera.
    ¿Cometí errores? Si, pero también aciertos. No soy perfecta, pero si suficiente y se lo agradeceré a Dios, eternamente.
    Caminaré por mi nueva década con la cabeza fría y los pies calientes.

  19. Joaquín

    PLACENTA PREVIA

    Mi capacidad de resistencia estaba al límite; la sangre tenía las sábanas. Mi marido apuntaba con la pistola de juguete a la matrona hispana, que no paraba de repetir que la hemorragia era debida a una placenta previa, que debíamos ir con urgencia al hospital.
    Que Yankilandia fuera un lugar de oportunidades y de igualdad lo desmentía el hecho de que, por no tener dinero ni papeles, yo fuera a morir en una habitación cochambrosa de East Harlem.
    Suerte que Luisa, la matrona, me hizo la cesárea en vivo, con un cuchillo de cocina. Y aquí está ahora Luisita, mamando.

  20. Diego Ángel Ballesteros Martínez

    AVANZANDO
    Desperté roto, pero avanzando. En el asfalto del fracaso aprendí la RESISTENCIA como un músculo invisible. Cada caída era un espejo, no una sentencia. Un día encontré una PISTOLA oxidada: no para disparar, sino para recordar que la violencia empieza dentro. Del barro nació una PLACENTA simbólica, origen nuevo, tibio. Comprendí que la IGUALDAD no se mendiga, se ejerce caminando juntos. Al final, el DINERO perdió voz; la dignidad, en cambio, aprendió a gritar. Así el ser humano se reconstruye lento, consciente, fallando, levantándose, hasta descubrir que vivir también es un acto radical de esperanza compartida, frágil, diaria, obstinada, nuestra.

  21. Joaquín

    PLACENTA PREVIA

    Mi capacidad de resistencia estaba al límite; la sangre teñía las sábanas. Mi marido apuntaba con la pistola de juguete a la matrona hispana, que no paraba de repetir que la hemorragia era debida a una placenta previa, que debíamos ir con urgencia al hospital.
    Que Yankilandia fuera un lugar de oportunidades y de igualdad lo desmentía el hecho de que, por no tener dinero ni papeles, yo fuera a morir en una habitación cochambrosa de East Harlem.
    Suerte que Luisa, la matrona, me hizo la cesárea en vivo, con un cuchillo de cocina. Y aquí está ahora Luisita, mamando.

  22. Molly Infante ( Juan Manzanares-A )

    La voz de las manzanas

    Un sudor lánguido y frío me hizo levantarme y sentir cómo mi piel se tornaba de una palidez extrema. Dudé en salir a la calle. Con torpes movimientos y una enorme flojera, conseguí sobreponerme eliminando toda resistencia.

    Frente a mi, unas manzanas arrojadas en un alcorque junto a un arrugado guante marrón, escondían la pistola, que sin duda era el vínculo de turbios negocios que sobre las ansiadas células madre de la placenta encontrada en el interior de una pirámide, predecían el hallazgo de la tan perseguida igualdad, que sustituiría al maldito dinero. Eso era empezar bien el año.

  23. La reina de Saba

    GENÉTICA
    El bebe no opuso resistencia y salió, como una pistola de su cartuchera, de la placenta. Al comprobar que en lugar de dedos tenía lápices, el doctor diagnosticó un caso claro de igualdad cromosomática. Fuera del paritorio añadió que la madre seguramente sería escritora o profesora de dibujo. La enfermera le aseguró que la conocía de toda la vida y era azafata de vuelo. El doctor la miró contrariado, se llevó la mano al bolsillo, sacó el dinero que llevaba encima y preguntó qué se apostaba a que, entonces, el padre sería carpintero.

  24. Salomón

    TERCEROS

    ─Todos al suelo.
    Nadie ofreció resistencia al ver la pistola y el escritor supo que no había dicho nada tan interesante desde que salió llorando de la placenta de su madre.
    Esa misma noche pensó en escribir de nuevo, pero recordó que el interés de sus palabras siempre había dependido de editores y críticos, como en el banco lo había hecho del arma, en igualdad de condiciones, nadie habría obedecido. Mientras dilapidaba el dinero por los bares de la ciudad decidió que nunca volvería a trabajar para terceros.
    Una semana después regresó a los atracos, pero esta vez desarmado.

  25. Juan Francisco Mencía Murga

    A la desesperada

    Que no voy a oponer resistencia. Dispara ya y si no lo haces, guarda la pistola o mátate tú mismo. Eres tonto desde que estabas envuelto en la placenta de tu madre. No me hables de igualdad, que no somos iguales sino en el momento de nacer. Desde que se inventó el dinero el mundo se reparte entre los que lo tienen y los que no, así es que no molestes.

  26. Antonio Marqués

    ILEGAL
    Llega de la calle, muerta de frío, y, en su cuartucho, enciende la resistencia del brasero. Mientras se prepara un bocadillo de mortadela en pan de pistola, piensa en lo bien que se debía estar en seno materno, con todas las necesidades cubiertas por la placenta: calentita y sin problemas. Cuando escucha hablar de igualdad, sonríe amargamente, pensando que ella se conformaría con ser igual a cualquiera que coma todos los días y tenga un techo decente. Está sobradamente preparada y posee muchos valores que nadie quiere descubrir porque es una extranjera que no tiene papeles ni dinero.

  27. 2057
    Jamás lo hubiera imaginado, pero allí estaban. Venciendo toda resistencia legal y moral, la Ciencia se abrió paso y no precisamente a golpe de pistola. Los ciudadanos terminaron convenciéndose de que la baja natalidad de los países de la Unión Europea ponía en peligro el Estado del Bienestar del viejo continente. La primera placenta artificial, a la vista de sus creadores, culminaba los nueve meses de gestación asistida. Las dos criaturas engendradas, niño y niña, traían dos panes debajo del brazo: igualdad y dinero. Jamás sufrirían discriminación ni pobreza. Tendrían otros problemas, pero eso lo contaré en otro microrrelato.

  28. LA JAULA INVISIBLE

    En la ciudad de humo, la RESISTENCIA brotaba como musgo en los muros del miedo.
    Una PISTOLA colgaba del cielo, símbolo del mandato sin rostro.
    De la tierra abierta surgía la PLACENTA, memoria tibia de lo que aún podía nacer.
    Soñábamos con la IGUALDAD como un idioma prohibido, susurrado en las colas del pan.
    Al final, el DINERO permanecía inmóvil, inútil, sellando la jaula invisible.

  29. CONVIVENCIA
    Resistencia es lo que necesito. Me había amenazado con su pistola, pero no iba a claudicar. No compartimos placenta, pero siempre fue mi hijo. No me valían sus amenazas con armas de plástico y miradas furiosas. No permitiría que se saliera con la suya solo con once años. Le frustró saber que fue abandonado en un orfanato, pero había llegado el momento de hacerle entender que la igualdad entre un hijo biológico y otro que no lo es, no consistía en el dinero aportado, por poner un ejemplo, sino en el descubrimiento mutuo y día tras día.

    Nani, enero 2026

  30. Natividad Villar Martínez

    IGUALDAD POST MORTEM.
    Todo dió comienzo con algo tan sencillo como una placenta, o tan compleja, porque ¿quién estaría hoy aquí si no hubiera recibido ese sustento nutritivo?, ahí es, cuando la igualdad tomó protagonismo; hombres y mujeres, con dinero y sin él , de allí o de aquí, todos anidamos en ese útero materno, por mucho que algunos queráis poner resistencia a creer en ella.
    -No había llegado a terminar este discurso, cuando noté sus sucias manos apuntando una de mis sienes con una pistola, con rapidez la agarré y le dije, la muerte también nos iguala y no te librarás de ella.

  31. Alicia Manzanares Jiménez

    Tomaso

    El primer inquilino salió voluntariamente.
    ¿Por qué se empeñaban en desahuciarme de aquella plácida morada?
    Opondría RESISTENCIA.
    Algo metálico, frío como el cañón de una PISTOLA, se aferró a mi cabeza tirando de ella. Apareció la hipoxia como cuando una PLACENTA cesa en su labor. No entendía tamaña brutalidad.
    Lo que estaba experimentando distaba mucho de ser una IGUALDAD matemática. Aumentaba la fuerza agresora y disminuía el poder de mi oposición. Ganaba la fuerza.
    Imaginaba el fluir del DINERO en las apuestas. ¿Saldrá ileso?
    Pues, salir… salí y para más ignominia me golpearon. Rompí a llorar.
    ¡Nació Tomaso! Gritaron.

  32. Fátima García Bermudez de Castro

    LA GRIETA
    La resistencia levantaba un muro impidiendo al hombre que sostenía la pistola pasar.
Al otro lado, una mujer, sujetando su vientre, gemía de dolor.
Los rostros del bloque miraban a uno y otro lado en perfecta simetría e igualdad.
Sin piedad.
El hombre sollozaba, repetía su nombre.
Ofrecía su dinero para poderlo atravesar.
Nadie respondió. Nadie parpadeó.
La mujer en mil aguas se diluyó.
La luz del universo todo lo cubrió.
El muro de seres grises y sus caras se iluminó.
La placenta, que a la inocencia envolvía, sobre la tierra se derramó, inundándolo todo, tiñendo los ríos de color.

  33. Ale

    Borrón y cuenta nueva

    Alma decidió comprobar la resistencia de sus ideales y la efectividad de su invento con una pistola en la frente. Sabía que no sería fácil; el ejército había aplastado todo atisbo de rebelión. Camino al enfrentamiento imaginó la ciudad como un gran útero, y se visualizó en un mar de placenta. Así, entre gritos que clamaban igualdad y denunciaban el afán de dinero, apretó el botón. El aire se contrajo. Las voces callaron. Las balas se detuvieron. En el punto axial de la historia, Alma supo que no quedaba otra opción. Sólo quedaba volver a nacer.

  34. María Hernández

    LA RESISTENCIA
    Alice pertenecía a la resistencia francesa y, por ello, siempre llevaba una pistola en la liga, dispuesta a resolver de forma expeditiva cualquier imprevisto. Al nacer, despertó en su madre un amor tan escaso como el de la placenta que la acompañaba, de modo que creció sin mimos ni delicadezas. Fue tratada en condiciones de inferioridad respecto a sus hermanos varones y tuvo que espabilar para no dejarse ganar el terreno. Por eso, cuando llegó el momento adecuado y se sintió necesaria, invirtió, en defensa de la libertad y la igualdad, todo su dinero y su alma.

  35. Rafael Blasco López

    ¡Quiero entrar!
    Acabo de llegar y esto no me gusta, me siento como si fuera de la resistencia. Guerras, hambre, contaminación, si tuviera una pistola… no, yo no soy así. Perderemos el mundo por la codicia, ¿en qué momento cambiamos? Deberíamos crear una placenta que envolviera el planeta y empezar de cero en un mundo de igualdad. Todo el mal comienza con el dinero, es tocarlo y cambiamos para siempre. ¡Eh, la de la camilla! ¡Sí, tú, la que me mira con cara de amor de madre! Aunque todavía no haya aprendido a hablar, ¡quiero volver donde estaba! ¡quiero entrar!

  36. María Rita

    IGUALDAD
    En su trabajo, notaba una feroz resistencia por parte de algunos hombres a perder sus privilegios y temía que estuvieran dispuestos a defenderlos incluso con pistola. Expuso que la empresa debe gestionar los recursos y los puestos de manera justa entre hombres y mujeres, sin colocar a nadie por encima del otro, tal como la placenta nutre al feto sin distinguir entre sexos. «El avance», dijo, «es imparable; solo se puede variar la velocidad». La igualdad no se compra con dinero; se alcanza con educación, y ella, como CEO de la compañía, se encargaría de que así fuera.

  37. CON LA MANOS DESNUDAS
    ···
    Nuestra resistencia se organizó en silencio, con la manos desnudas, sin armas. Una pistola con una cruz roja tachándola sería nuestro emblema, mostrando así el espíritu antibelicista que nos movía.
    Como un anuncio de esperanza futura, en la clínica que habíamos improvisado, una placenta nos recordó el milagro de una nueva vida surgida entre las ruinas y la destrucción. Hablaríamos de igualdad, no como un sueño lejano e intangible, sino como un derecho urgente. Y aunque nos faltaba dinero, nos sobraban ánimos para la reconstrucción desde la compasión y la fe en un mañana mejor.

  38. Lydia Santos Nieto

    A pesar de que había evidenciado una enorme resistencia, no vaciló ni un instante al tomar la pistola para proteger a su hija recién nacida y a ella misma. Rememoró el difícil momento del alumbramiento y cómo había perdido la placenta, lo que estuvo a punto de costarle la vida a su hija. Pero lo único que deseaba era la igualdad, es decir, los mismos derechos para ella y su hija, así como para todas las mujeres. Y tenía claro que el respeto y la igualdad no se podían comprar con dinero.

  39. Jose Maria Diaz Gil

    RECREATIVOS

    Otra tarde de máquinas recreativas, en un mundo virtual donde era el amo del mundo.

    Según avanzaban las pantallas, no encontraba resistencia en sus adversarios.

    Igual manejaba un cuchillo o una pistola. Antes de eliminar al enemigo, le humillaba escribiendo en el chat: “Eres tan malo que tu mejor jugada sería volver a la placenta de tu madre”.

    Llegó a la pantalla final. El y su eterno rival, de frente, en igualdad de condiciones … Sólo podía quedar uno.

    De repente, un mensaje en la pantalla. “INSERT COIN”.

    Rebuscó en sus bolsillos pero no tenía dinero para continuar.

    GAME OVER…

  40. Parco Sobrio

    MARY
    Iba armada con argumentos y decidida a luchar con la palabra como munición. Presentó una resistencia leonina sin necesidad de recurrir a una pistola. Dispuesta a actuar como órgano intermediario —al igual que la placenta en la gestación— entre quienes ocupan el poder y las aspirantes, para asegurar que éstas no fueran zancadilleadas desde su formación. Sostenía que la dignidad y la igualdad residen en la cabeza, no en el sexo, y afirmaba que el dinero tampoco debería ser un factor de desigualdad de oportunidades. Para ello, Mary utilizó la pluma como arma constructiva, dedicando su vida a la causa.

  41. Jose Maria Diaz Gil

    MI BARRIO, MI INFANCIA.

    Tras muchos años, regreso a mi barrio.

    Muchas cosas han cambiado, pero hay algo que permanece: un árbol que planté con mi padre antes de emigrar. Lo veo como un símbolo de resistencia en unas calles que no reconozco.

    Recuerdo la panadería donde mi madre me mandaba a comprar una pistola de pan. Su olor me traslada al pasado. A sus calles y sus gentes… era como estar dentro de una placenta. No existía miedo ni dolor.

    En Vallecas prevalecía la igualdad. Todos se ayudaban y, aunque no tuvieran dinero, los tenderos fiaban y apuntaban en sus listas.

    Éramos felices…..

  42. LA CONJURA DEL AMOR

    A pesar del pesimismo del ginecólogo y las complicaciones de un embarazo de riesgo, el pequeño mostró gran resistencia y decidió nacer vivo, con el mismo empeño con el que el abuelo, duro como el acero de una pistola, se negó a morir antes de conocerlo.
    Ni la placenta previa, ni el Alzheimer lograron doblegarlos en su propósito.
    Victoriosos, lloraron de en igualdad de condiciones: felices por el encuentro y apenados por la despedida; cuando los nudosos sarmientos y los níveos deditos, se entrelazaron con la fuerza con la que el avaro, sabedor de su ruina, se aferra al dinero perdido.

  43. LEGADO
    Mi padre decía que resistencia no era empuñar una pistola, sino sobrevivir al invierno sin perder la ternura. Mientras lo enterrábamos, recordé la historia de mi propio nacimiento aquel frío abril donde la placenta y mamá quedaron congeladas entre las mantas de un barracón. Él soñaba con una igualdad que nunca llegó, una donde el apellido o el color no dictaran el hambre. Al vaciar sus bolsillos, no encontré cartas ni medallas; solo el fajo de dinero que ahorró vendiendo su orgullo durante décadas, con una nota que decía: «Para que tú no tengas que arrodillarte. Nunca más».

  44. Angel Toribio Sevillano

    Robados

    No opuso resistencia y levantó la mano derecha soltando la pistola. En el brazo izquierdo sujetaba, envuelto en una manta, un bebé recién nacido, su bebé, y sobresaliendo bajo la bata de hospital, la placenta a punto de desprenderse. En el quirófano encontraron varios cadáveres: el médico, la matrona, una pareja que resultaron no ser los padres de la joven y el guarda jurado propietario del arma. «La igualdad casi siempre es una gran mentira», pensó la chiquilla que ahora se desangraba cuando intentaron entregar a aquellos señores su bebé a cambio de un sobre con dinero.

  45. Jesús Navarro Lahera

    CAPITALISMO ESTÉRIL
    Solo quedaba yo de la antigua resistencia, ese grupo que, para los que controlaban todo, era considerado una panda de violentos que causaban problemas pistola en mano. El ser el último me facilitó colarme en la planta de maternidad, donde comprobé que todo era cierto. Los médicos, tras extraer la placenta a cada una de las cientos de mujeres pobres que acababan de dar a luz de forma simultánea, y como una medida más de la igualdad impuesta por las autoridades, les quitaban los bebés para ofrecérselos, previo pago al hospital del dinero establecido, a las esposas de los ricos.

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