ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: C&C FUNDACIÓN ONCE

¡Damos la bienvenida al mes de junio!

Gracias a Esther Fernández, quien trabajó durante muchos años en la Fundación ONCE y actualmente colabora como voluntaria en la ONG Cinco Palabras, hemos tenido la oportunidad de participar en el Córner Café de la Fundación ONCE.

Este espacio tiene como objetivo dar a conocer proyectos de interés social desarrollado por distintas entidades, brindándoles visibilidad y apoyo en su labor solidaria.

Para nosotros ha sido una experiencia muy valiosa, no solo por poder compartir nuestro trabajo, sino también por conectar con personas comprometidas con la transformación social.

Durante el evento, recibimos las cinco palabras que inspirarán nuestros relatos solidarios de Alberto Vaquero, jefe del Departamento de Operaciones director de proyectos de la Fundación ONCE y de Isabel Jiménez Secretaria Dirección de Fundación ONCE.

Queremos agradecer a Esther su implicación, su cercanía y su compromiso constante con causas que suman. Su trayectoria y su labor como nexo entre organizaciones solidarias hacen posible que iniciativas como esta sigan creciendo y llegando a más personas.

Asimismo, agradecemos profundamente que nos hayan abierto las puertas nuevamente para la presentación del libro “Las 7 Mentalidades para navegar la incertidumbre” de José Cabrera, que se celebrará el próximo viernes 13 de junio.

Gracias a la Fundación ONCE por su constante apoyo a la diversidad, la inclusión y el conocimiento compartido. Nos sentimos muy afortunados de colaborar con una institución que inspira con cada una de sus acciones.

Invitación a la presentación de LAS 7 MENTALIDADES PARA NAVEGAR LA INCERTIDUMBRE de José Cabrera

Confirma asistencia AQUÍ

En nuestro 14º programa de Welcome DTV hemos entrevistado a José Cabrera y a Lucía Díaz, Técnico de Voluntariado de la Fundación ONCE.

LAS 7 MENTALIDADES PARA NAVEGAR LA INCERTIDUMBRE Y PROSPERAR EN LA ADVERSIDAD

¿Quieres descubrir cómo mantener la claridad, el propósito y la confianza incluso en tiempos inciertos?

Hazte ya con tu ejemplar de Las 7 mentalidades para navegar la incertidumbre y prosperar en la adversidad, el nuevo libro de José Cabrera, una guía práctica y transformadora para crecer personal y profesionalmente en medio del cambio.

📘 Adquiere tu libro ahora y tráelo contigo el próximo 13 de junio a las 19.30, a la presentación en la Fundación ONCE, c/ Sebastián Herrera, nº 15 Madrid, donde el autor te lo firmará personalmente y podrás conversar con él sobre sus poderosas ideas. Presentado por José María Olayo.

No pierdas la oportunidad de llevarte este valioso manual firmado y de vivir un encuentro inspirador con uno de los grandes referentes del pensamiento estratégico.

👉 [Aquí puedes conseguir tu ejemplar]

¡CONFIRMA TU ASISTENCIA!

ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO Y PARTICICPA EN NUESTRO CONCURUSO LITERARIO: C&C FUNDACIÓN ONCE

Las palabras que nos han regalado desde C&C de la Fundación ONCE son las siguientes:

  • ALMA
  • GENEROSIDAD
  • MIEDO
  • LLUVIA
  • COMPARTIR

Nos vemos en nuestro Welcome DTV ONG CINCO PALABRAS

NORMAS DE CINCO PALABRAS

Normas de CINCO PALABRAS para escribir un relato solidario:

1-. Extensión máxima 100 palabras.
2-. No se cambiará la posición de las palabras.
3-. No se modificará el género ni el número de las palabras proporcionadas.

*Por favor, revisad ortografía antes de publicarlo.
*Se eliminarán los relatos que no cumplan las normas

WELCOME DTV

LA CAUSA DEL MES: AYUDA EN CHIVA

Desde la ONG CINCO PALABRAS seguimos colaborando con Conchín Feijoo, damnificada de la DANA en Valencia.

Invitamos a todos a unirse a nosotros en este esfuerzo, porque cada pequeño gesto cuenta. A través del arte y la solidaridad, podemos marcar la diferencia en la vida de Conchín y tantas otras personas que están pasando por situaciones difíciles.

🖐🏾 Si quieres ayudar a Conchín puedes hacer una donación:

ONG CINCO PALABRAS
LA CAIXA
ES91 2100 5920 2702 0014 7460

🖐🏾 HAZTE SOCIO/ A AQUÍ

🖐🏾 Escribe tu relato solidario a favor de Conchín.

PRÓLOGO DE AURORA RAPÚN


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NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector. Registro de la Propiedad Intelectual Nº 43388/2013 © CINCO PALABRAS. Una vez que el autor escribe su relato en ‘comentarios’, autoriza a CINCO PALABRAS a hacer comunicación pública de las obras que voluntariamente publica en nuestra página web: cincopalabras.com

Para cualquier sugerencia: contacto@cincopalabras.com


56 respuestas a «ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: C&C FUNDACIÓN ONCE»

  1. Título: Caminando juntos

    El Alma nos invita a conectar con la generosidad innata en los seres humanos, obviando y desterrando el miedo que nos paraliza y aleja de nuestra Esencia, de nuestro verdadero Ser.
    Por ello, alejemos y limpiemos esas emociones que nos impiden avanzar, bajo la lluvia de agua cristalina del atardecer, y abramos nuestros corazones a compartir, la abundancia y el Amor que la vida tiene para nosotros.
    Porque somos indivi-duos imposibles de separar de los otros, como soles únicos en un sistema de planetas que giran a su alrededor, en simbiosis perfecta, es imprescindible recordar que no podemos andar solos.

    Autora; Brighid de Fez

  2. LABERINTO DE LA DUDA.

    Estoy demasiado abstraído por el debate que enfrentó las diferentes concepciones del ALMA entre Platón y Aristòteles. Dice mi mujer que he leído tantos estudios filosóficos y con demasiada GENEROSIDAD que tengo MIEDO a perder la cabeza.
    Por eso, esta tarde de LLUVIA he decidido levantarme del sillón para gritar por la ventana de mi hogar estas preguntas trascendentales: ¿qué, cómo, cuàndo, dónde, porqué?.
    Gracias, amigos anónimos, por COMPARTIR conmigo el camino del laberinto que no me deja dormir.

  3. LA ÚLTIMA NEVADA
    A Nahuel Gutiérrez.

    Apenas empezaba el invierno, uno sabía que los viejos amores volverían. Nadie podía vivir solo con menos ochenta grados centígrados. ¡El ALMA no aguanta tanto frío! La GENEROSIDAD era instintiva, al igual que el MIEDO a morir de hipotermia.
    Aquel lugar desamparado no conocía de LLUVIA ni de flores, pero sí de calor humano y de arrepentimiento. Había que COMPARTIR: era necesario perdonar, abrazarse y tomarse un café caliente, con el fuego encendido en el corazón.

  4. Mi alma era apenas un susurro que voló al escuchar que la generosidad de mi abuela me haría mujer. Sólo sentí miedo, un miedo tan grande que aún me tiembla la voz. Dolía. Llovía, lo recuerdo bien, pues la lluvia era lo único que no hería.

    Años después, lejos de casa, aprendí a desprenderme del peso de la culpa de la tradición. Alguien me habló, me escuchó, me abrazó sin preguntas. Hoy acompaño a niñas en rituales alternativos de paso donde se canta, se baila, se sueña… donde ser mujer no duele, donde compartir es dar pasos sin cortar nada.

  5. Voces de esperanza

    Escucho las noticias,
    y se me rompe el alma,
    por la gente —para con la gente—
    que la generosidad ha olvidado.

    Tiemblo con el miedo
    de quienes sufren la guerra,
    con la tristeza de aquellos
    que la lluvia y sus aguas
    los despojaron de todo.

    Pero aún hay voces
    que, en medio del dolor,
    hablan de esperanza:
    de manos tendidas,
    y de corazones capaces
    de compartir lo poco que les queda
    con quienes lo han perdido todo.

  6. MESA DE DOMINGO

    −Aún se le ve el alma al arroz, tiene que hervir otros cinco minutos.
    La generosidad del tío Lalo es proverbial. En el descampado de este barrio deprimido sus paellas dominicales son el precioso alimento de muchos estómagos vacíos.
    −Me da miedo que caiga algo de lluvia y nos apague el fuego.
    Pero la lluvia no aparece y sí los comensales sonrientes, portando sillas y un aperitivo sencillísimo.
    Compartir la mesa cojitranca con desconocidos sirve para que dejen de ser desconocidos.
    Hoy somos 19; con dos kilos de arroz, dos pollos, dos conejos y dos pimientos nos hemos apañado.

  7. Eligió su ataúd, pulsó iniciar y comenzó a flotar.
    Jugaba a ser alma libre, sin nombre ni cuerpo.
    Atravesó patios, paredes, la plaza dormida.
    Pero la generosidad de los píxeles falló.
    Se vio a sí mismo tirado en la entrada del local, la frente abierta, una zapatilla lejos.
    Sintió miedo, no del juego, sino de no poder volver.
    Se arrancó las gafas de realidad virtual.
    Ahora todo era oscuridad. La lluvia rompía el silencio lleno de sombras.
    El aire sabía a encierro.
    Intentó gritar, pero su voz rebotó contra la tapa.
    La consola seguía encendida, esperando compartir el siguiente nivel.

  8. CON EL ALMA POR BANDERA

    De lejos ya le veías el alma rebosante de generosidad; una provocación en los tiempos que corren. ¿Cómo osó salir al exterior, así, tan desnudo, tan exultante y sin ningún miedo? El cielo oscureció anunciando lluvia. Quiso correr para ponerse a cubierto. Pero no podía, el alma le pesaba demasiado. Miró a su alrededor en busca de alguien con quien compartir su don. Vio a la joven y al sujeto que la asaltó. No lo pensó, y puso su alma en medio. Un filo metálico le atravesó y el criminal salió huyendo. No dolió, tan sólo sintió el abrazo agradecido.

  9. NO ESTÁS SOLA

    Por tu ALMA han pasado risas y han pasado llantos. En ella han cabido la compasión y la empatía y la GENEROSIDAD. Ahora veo cómo la inunda el MIEDO de enfrentar sola ese temido momento, seguido del alivio de saber que yo estaré contigo cuando llegue. Me siento a tu lado, tomo entre las mías tus manos arrugadas, que tantas veces me han servido de guía y, juntas, miramos caer la LLUVIA sobre los cristales, para COMPARTIR ese silencio infinito que precede al vuelo de un espíritu libre hacia su última morada.

  10. «MÁS ALLÁ DEL MIEDO»
    Desde niño, Tomás supo que su ALMA guardaba un fuego distinto. La silla de ruedas no limitó sus sueños, solo los hizo más altos. Su GENEROSIDAD con otros pacientes lo volvió ejemplo en el centro de rehabilitación. Un día, enfrentó el MIEDO de salir solo a la ciudad. Mientras rodaba por las calles, una suave LLUVIA comenzó a caer. En lugar de huir, levantó el rostro y sonrió. Aprendió que vivir es atreverse. Desde entonces, comenzó a COMPARTIR su historia en charlas motivacionales, tocando vidas con cada palabra, demostrando que las verdaderas barreras son las que no se intentan cruzar.

  11. Estaba enamorado, lo llevaba escrito en la cara y hasta en el alma. Su sonrisa era pura generosidad para con los demás y se lo agradecían saludándolo por la calle, aunque no lo conocieran. Nadie tenía miedo de mirarlo a la cara y saludarlo porque irradiaba felicidad, sólo felicidad, y los que se cruzaban querían abrazarlo y besarlo como a un peluche.
    Comenzó a caer una lluvia fina e intensa, un calabobos que te empapa al momento, pero te deja una sensación deliciosa, y también quiso compartir esa sensación, porque era maná que caía del cielo y, además, estaba enamorado.

  12. ES MÁS COMPLEJO
    Solo Alma sabe de generosidad. No se trata de recibir o dar lo que nos sobra para cubrir un agujero, sino de compartir o recibir compañía cuando el miedo atenaza la soledad que insoportable, hunde. El simple hecho de escuchar la lluvia puede ocasionar a un niño, el pavor más grande tras haber sufrido un torrencial que se llevó el coche de papá, el abuelo del compañero o destrozó viviendas. No es lo mismo compartir tu tiempo o un abrazo, a aquellos que tiritan por todo lo vivido y arrebatado en segundos. Tampoco se trata de pan, es más complejo.

    Nani, junio 2025

  13. El rezo de las esparteras

    Hay días, como hoy, en los que el recuerdo del humo aún le pica a Teodora en el alma y la hace toser. Nadie en la aldea olvida la generosidad de la tierra antes de la catástrofe, ni el miedo al ver avanzar las llamas.
    Ahora, mientras sus dedos trenzan el esparto, cada vuelta es una plegaria: por la lluvia, para que no tarde, para que empape el bosque renacido; un rezo a compartir entre las esparteras, con la esperanza de que, esta vez, padres e hijos regresen de los montes.

  14. Disculpas… vuelvo a poner el poema para corregir un error en la anterior publicación.

    EN PIE

    Quisieron amedrentar tu alma
    a golpe de desengaños
    y sembrar recelos
    en tu generosidad innata.

    A ti que tan sólo entiendes
    de compartir sonrisas
    y abrazos tiernos.

    Quisieron despertar tu miedo
    desatar la lluvia,
    encadenar tormentas.

    Mientras sólo pretendías
    alzar tus manos
    y acercar el cielo
    a quien no lo alcanza.

    Quisieron estafarte el tiempo,
    enterrar tus sueños,
    desgastar las ganas,
    enfermar de olvido.

    Intentaron ser verdugo,
    cerrar tus ojos,
    oprimirte el pecho,
    callar tus labios.

    A ti, pequeño ser humano,
    le quisieron hurtar la rosa,
    deshojar sus pétalos,
    despreciar su aroma.

    Contigo, hoy, seremos más
    en pie… “de verso”.

  15. El gusto de compartir
    A la torta le faltaba alma: chata, hundida, incluso quemada en los bordes. La había preparado con tanta generosidad, pero algo claramente salió mal. Un extraño olor emanó de su interior. Tuve miedo de que a nadie le gustara mi creación y en pánico busqué canela, azúcar, algo para enmascarar el tufo… Esparcí una lluvia de polvos azucarados y partí a la fiesta. La torta fue todo un éxito. «La clave del gusto está en compartir», decía discreta cada vez que me felicitaban. El resto lo hacía el hachís que le saqué al insensato de mi hijo.

  16. Un trozo de sol
    Era el paraguas amarillo más vistoso del mundo. Mi alma rebosaba cuando se abría con generosidad ofreciéndome un trozo de sol. Cuando mi amor me dejó, tuve miedo de no volver a amar. Días enteros cargué nubarrones sobre mis hombros sin poder llorar. Un día terrible de lluvia prorrumpí en sollozos a la vista de peatones extrañados. Cuando un transeúnte compasivo me preguntó si me encontraba bien, le ofrecí de inmediato compartir el paraguas. Él titubeó, pero se resguardó igual. En ese instante advertí que no estaba lloviendo. Una triza de sol alumbró mi pobre corazón.

    1. Hice unas correcciones. Gracias

      Un trozo de sol
      Era el paraguas amarillo más vistoso del mundo. Mi alma rebosaba cuando se abría con generosidad ofreciéndome un trozo de sol. Cuando mi amor me dejó, tuve miedo de no volver a amar. Días enteros cargué nubarrones sobre mis hombros sin poder llorar. Un día terrible de lluvia prorrumpí en sollozos a la vista de peatones extrañados. Cuando un transeúnte compasivo me preguntó si me encontraba bien, le ofrecí de inmediato compartir el paraguas. Él titubeó, pero se resguardó igual. Entonces advertí que no estaba lloviendo.

  17. Sola, triste, vacía y perdida se sentía en el incesante caminar de la vida.

    A pesar de todo, su alma, escondida en algún resquicio del amable pasado vivido, aparecía repleta de generosidad, intacta.

    A veces, el poderoso e incontrolable miedo la vencía, atenazaba su garganta hasta dejarla sin aliento, como la intensa lluvia que se desliza imparable por el cristal tras la tormenta, o el río que vaga por el sendero sin rumbo fijo, aparentemente, sin compartir un camino ya marcado.

    Y, así, a pesar de todo, la vida brinda una nueva oportunidad con cada día, cada amanecer, cada renacer.

  18. REGRESAR AL COLEGIO.

    Ya he olvidado como se sentía
    de abrumada mi alma
    cuando debía enfrentarme
    a los desaires del día.
    Solamente la generosidad
    de los ojos amigos,
    animaban mi recurrente melancolía
    en los días de otoño.

    Hay verdades ocultas
    que aterrorizan al miedo
    y silencios glaciares
    que inventan universos.

    Por suerte, la lluvia llega
    para disolver impurezas del corazón;
    y así, luego, libre al fin
    poder compartir sin juicios.

  19. EL MONSTRUO

    Vagaba por el pueblo como un ALMA en pena. Su bondad y GENEROSIDAD quedaban ocultas tras su terrorífico aspecto. Era tal el MIEDO que su rostro quemado y su deformado cuerpo provocaba, que su familia decidió mantenerlo encerrado. Él lo aceptó resignado, pues la libertad no le proporcionaba felicidad. En esos días tristes de soledad, desarrolló una extraordinaria habilidad para tallar madera. Una noche de LLUVIA intensa decidió irse para siempre. Nadie le vio partir, pero al día siguiente todos descubrieron en sus puertas una pequeña figura tallada. Él, a pesar de todo, quiso COMPARTIR un pedacito de su corazón.

  20. Celebración de altos vuelos
    Puso toda el alma en aquel último bizcocho. Vertió el azúcar con generosidad, sin miedo a pasarse. Al fin y al cabo, no todos los días cumplía una 100 años. Con el pulso firme, lo roció con una lluvia de canela y lo metió al horno. Cuando sonó la alarma que avisaba de que el postre estaba listo, se sirvió una porción todavía caliente y se sentó a saborearla.
    Tras el primer bocado, sonrió complacida al comprobar que, al fin, iba a poder compartir con sus seres queridos, perdidos hace tanto tiempo, una fecha tan señalada.

  21. La gran ciudad
    Hacía dos días que había posado los pies en el asfalto. Su encogida ALMA, aterida por el frio estacional alentaba una GENEROSIDAD inigualable que transformaba el MIEDO incrustado en el interior de cada melancólica gota de LLUVIA en un alegre rayo de sol cuya extensión anhelaba por COMPARTIR. Enseguida, toda la gran urbe sintióse empequeñecida y decidió quedarse a su lado para siempre.

  22. Juan Francisco Mencía Murga
    Juanín
    VI

    Se le había apagado el alma. Nunca le devolvieron ni un ápice de generosidad por el respeto con el que siempre se manifestó, hacia todo y hacia todos. Tenía un miedo cerval a hacer daño, a no ser capaz de comprender los motivos de los demás. Por eso nunca pidió explicaciones y siempre las dio, porque quería cercanía, ser entendido y querido, por sí mismo, sin connotaciones. Esta tarde, especialmente, le dolía la lluvia que rebotaba, rítmica, en la ventana de la salita. Echaba de menos las manos de Andrés sobre las suyas. No tenía a nadie con quien compartir.

  23. Juan Francisco Mencía Murga
    Deconstruyendo

    La falta de alma genera la preeminencia del liderazgo, renuente a la generosidad y que es producto de la deconstrucción.
    Un líder se modela sobre una comunidad adaptativa. La operación promueve el miedo a la individualidad, aprovechando el gregarismo de una sociedad exenta de pasión, embarrancada. Solo así es posible ir modificando conciencias, sustituir los sueños por ansias que alimentan la codicia y que empapan, cual lluvia fina y tenaz, nuestra desdibujada humanidad, ajena a nosotros mismos. Cuando aceptamos los absolutos, cuando nos apalancamos en la comodidad, es cuando el compartir se convierte en servilismo. Vivir es enfrentar, siempre

  24. Basado en hechos reales.
    Tras tiempo atrapada en la armadura que mi ego había construido, mi alma consiguió salir a través del yelmo gracias a la generosidad que proporcionan la soledad y el silencio. Sin miedo a lo desconocido, sin temor a que la lluvia de mis juicios y creencias vuelva a oxidar mi armadura, parto hacia la mayor cruzada jamás promovida, ¡¡¡la conquista de mí mismo!!!. Entonces una voz firme gritó: “¡Corten, toma válida!”. La cámara dejó de rodar y Lancelot marchó a compartir mesa redonda con su patrocinador el Rey Arturo.
    La peli fue un fiasco. Le echaron la culpa a Ginebra.

  25. Duda

    Me he fugado
    con el alma y tres sonetos
    de Cervantes
    de las prisiones de Argel.

    Preguntado a Borges
    si debemos algo más
    que nuestra imagen
    a la generosidad de los espejos

    Mantenido conversaciones
    con don Antonio (Machado)
    sobre el miedo
    que generan las proclamas

    Asistido
    a clases de patrón de cabotaje
    en la «Canción del Pirata»
    y de hombre
    bajo la lluvia
    en las de Lorca.

    Incluso
    he llegado a compartir
    mi melancolía con los clásicos
    y mi indiferencia con los ángeles.

    Pero,
    al final,
    mi duda sigue siendo:

    ¿Si no hay
    más ambiciones,
    el poema se da cuenta?

  26. Nunca

    Alma bajó al garaje con la bicicleta y empezó a pinchar ruedas de moto, con su navajita suiza y con generosidad, sin saltarse ninguna, hasta que alguien gritó qué diablos estaba haciendo. Alma no se asustó, solo tenía algo de miedo a las noches de lluvia con muchos truenos, se limitó a responder que compartir la felicidad con los vecinos.
    ꟷ¿Felicidad?ꟷpreguntó el conserje.
    La niña tuvo que explicarle que su padre había dicho que la felicidad era algo que, a los siete años, montaba en bicicleta y, a los dieciséis, se subía a una moto y nunca volvías a verla.

  27. Desde la ventana la veo: se levanta temprano y sale a correr; siente el viento en su cara mientras escucha música.

    Así es el alma de un corredor. Sus pasos sobre el asfalto son un acto de generosidad para su salud física y mental. Siempre está atenta a cualquier señal que pueda indicar una posible lesión y con miedo a que se produzca.

    Cada paso es un triunfo, aunque la lluvia empape su rostro.

    Regresa a casa con una sonrisa en su rostro que quiere decir que no importa si ese triunfo es compartido o no.

    Ella ya ha ganado.

  28. Autora: Eva Muñoz Eugenio

  29. Alma libre

    Vive en un hermoso bosque rodeado de centenarios olmos silbantes. Dicen que los árboles se comunican con él desde el día en que movilizó a toda la comarca para salvarlos de la gran tala.
    Es un alma libre, entiende más de acciones que de conceptos; la generosidad es la savia de su vida.
    Vive sin miedo sembrando semillas que mañana, tras la lluvia, darán extraordinarias sombras.
    No quiere reconocimientos, quiere dejar fuertes raíces antes de marchar.
    A Jaun le gusta compartir, así es como saca lo mejor de sus vecinos pues bien sabe que solo el pueblo salva al pueblo.

    Jose María Escudero Ramos

  30. […] ESCRIBE TU RELATO DEL MES DE JUNIO: C&C FUNDACIÓN ONCE […]

  31. ¡RAAARRGGHH!
    El sendero discurre entre el arroyo y el bosque tropical.
    Llevo eones caminando sin tropezarme con un ALMA. El silencio es atronador y la GENEROSIDAD de la vegetación, que me impide ver más allá de mis narices, me obliga a pensar que estoy perdido.
    Me pregunto si estaré dando mis últimos pasos. Tengo MIEDO de convertirme en un subhumano, que mi divinidad interior sea absorbida por cualquier “PNJ” al acecho, de desaparecer en la oscuridad.
    ¡El colmo, LLUVIA ácida y yo sin protección alguna!
    Se me acaba el tiempo. ¿No hay nadie para COMPARTIR una vida conmigo?
    Game over.
    ¡Raaarrgghh!

  32. EL EJEMPLO

    El profesor de ética le contaba, a un curso cautivado, que la calidad del alma de las personas se mide, en parte, por su generosidad.
    —Por ejemplo, durante fenómenos meteorológicos extremos, cuando los damnificados sienten miedo ante la lluvia y las aguas desbordadas, las autoridades responsables suelen fallar en su cometido. En esos momentos, son los ciudadanos y las ONG quienes, solidariamente, se ofrecen a compartir su tiempo y recursos para ayudar a los necesitados y coserles al pecho la esperanza.
    —¿Algún comentario, queridos pupilos?
    —Don Armando, ¿si saco buena nota en esta asignatura podré ser ciudadano?

  33. DEUDA

    Estaba muy preocupado por su ALMA. Hacía poco tiempo que la había perdido en una partida de póquer. Demasiado alcohol, demasiado lujo, demasiado juego. Nadie tuvo la decencia de advertirle del riesgo. La GENEROSIDAD de su anfitrión era sospechosa, pero estaba ciego. Ahora sentía MIEDO. Miedo a despertar en algún lugar desconocido, miedo a todo el que se le acercaba, miedo al miedo. Caía una LLUVIA fina que le hizo ir al bar en pos de un café. Una joven desconocida pidió sentarse junto a él. Era atractiva. No le importó COMPARTIR mesa. Ignoraba que venía a cobrar su deuda.

    Singrafista, Junio 2025

  34. “Delicias”

    La casita, recién barnizada que tiene un nuevo nombre: “Delicias”, se ha convertido en el ALMA del recinto. Un amplio escaparate muestra con GENEROSIDAD el delicioso contenido, que esperan niños y mayores.
    La gente espera en interminables colas sin MIEDO a la LLUVIA, o al inclemente sol para satisfacer su acuciante deseo; sin ningún ánimo de COMPARTIR ni un mísero lametón.
    ¿Desconocen o ignoran estos infelices futuros obesos cuánto veneno, disfrazado de azúcar, se esconde en estos helados?

  35. PATÉTICA FORTUNA

    –¡Adónde vas, alma de cántaro, con tanta generosidad!
    El veterano sabía meter miedo a los jóvenes que empezaban sin contrato.
    –¡Aquí no se derrama ni una gota de lluvia!
    La severa quemadura y los gritos de dolor amargaron la rancia novatada de mal gusto. Con la mano vendada, la talentosa pianista no volvería a tocar la cafetera. Sus padres costearon el inminente viaje; defraudados, confiaban compartir viejos reproches a la vuelta. Aprendió muchísimo del frágil piano de cola, pero descubrió algo distinto cuando anunciaron el ganador del concurso. La elevada temperatura durante su ensayo no fue obra del descuido.

  36. REGRESAR AL COLEGIO

    Ya he olvidado como se sentía
    de abrumada mi alma
    cuando debía enfrentarme
    a los desaires del día.
    Solamente la generosidad
    de los ojos amigos,
    animaban mi recurrente melancolía
    en los días proscritos de otoño.

    Hay verdades ocultas
    que aterrorizan al miedo
    y silencios glaciares
    que inventan universos.

    Por suerte, la lluvia llegaba
    para disolver impurezas del corazón;
    y así, luego libre al fin
    poder compartir sin juicios.

  37. Azul

    Con el alma en un puño y la ilusión por los suelos, cogí fuerzas y miré hacia el horizonte con generosidad. Perdí la vista en el inmenso mar azul que se abría ante mí; no me invadía el miedo y una leve lluvia mojó mi rostro. ¿O fueron solo unas gotas de mar flotando sobre la brisa, intentando compartir su frescor? Fuese lo que fuese, esa sensación me llenó de paz y todo mi ser se conmovió por su visión.

  38. El rescate
    La noche, salpicada de tormentas, había dejado un día desapacible. Ella caminaba rápido. Su alma, sin avisar, se arrojó a uno de los charcos del paseo. Quedó paralizada. Sin alma no se puede vivir. Alguien se detuvo a ayudar. Su generosidad le durmió el miedo. La lluvia volvió, insistente. Una pareja de muchachos comenzó a compartir unas gafas de buceo. Se lanzaban como saltadores olímpicos de trampolín al charco que crecía sin límites. En cada zambullida buscaban un alma libre que no se dejaba rescatar.

  39. ¿Por qué?
    La noche adopta formas monstruosas en cada rincón del camino, ¿cómo pudo tener el alma tan sucia? Ayer me dieron comida, un gran acto de generosidad, aunque al final se marcharon, como todos. Encuentro un gato aplastado, mi miedo se transforma en pánico. Veo luces, no son estrellas, son pregoneras de muerte. Estoy agotado y dolorido, la lluvia cala mi cuerpo, tirito, pero es otro dolor el que desgarra sin piedad mis entrañas. Yo, su mejor amigo, le entregué mi lealtad sin pedir nada a cambio y fui abandonado, ¿tanto le costaba compartir el metro cuadrado que ocupo?

  40. MARIPOSAS DE PAPEL (Valdesuei)

    Condenado por las autoridades, el viejo libro ardió en la hoguera. Pero su ALMA, con un mensaje de justicia y GENEROSIDAD, voló hasta aquella joven en la que germinó como un minusculo brote verde, entre el yermo MIEDO.
    Una joven que al florecer cambió la LLUVIA de sus ojos por la tinta de sus venas, y los húmedos pañuelos por páginas en blanco, donde COMPARTIR sus anhelos de un mundo mejor.
    Sus libros también fueron censurados y lanzados al fuego, pero las ideas se elevaban convertidas en mariposas. Mariposas de coloridas alas de papel e inabarcables ansias de libertad.

  41. ÉXITO SOLITARIO
    El ALMA de Erastóstenes rebosaba GENEROSIDAD y dicha. Sus padres lo maldijeron con un nombre que atrajo el MIEDO a ser diferente, a destacar. pero para él, un niño de 15 años, con visión de tubo, fue y es un motivo de orgullo.
    Volvía del instituto, el último día, sabiendo que había aprobado todo. Lo hacía a pesar de la LLUVIA.
    Había conseguido un logro, tal vez el primero de muchos que le quedaban por delante.
    COMPARTIR el éxito en soledad con él mismo era su mayor triunfo; luego ya vendrían los reproches por haberse escapado, estarían preocupados.

  42. ÉXITO SOLITARIO
    El ALMA de Eratóstenes rebosaba GENEROSIDAD y dicha. Sus padres lo maldijeron con un nombre que atrajo el MIEDO a ser diferente, a destacar. pero para él, un niño de 15 años, con visión de tubo, fue y es un motivo de orgullo.
    Volvía del instituto, el último día, sabiendo que había aprobado todo. Lo hacía a pesar de la LLUVIA.
    Había conseguido un logro, tal vez el primero de muchos que le quedaban por delante.
    COMPARTIR el éxito en soledad con él mismo era su mayor triunfo; luego ya vendrían los reproches por haberse escapado, estarían preocupados.

  43. El espía
    Cuando lo conocí era un hombre austero, de alma triste y gran generosidad. Se apreciaba el miedo en sus manos sudorosas. Siempre acechante, mirando alrededor, esperaba la lluvia en un café, leyendo el periódico y cuando llegaba, se levantaba y preguntaba quién quería compartir un taxi con él para ir al malecón. Le gustaba ver las gotas fundirse en la inmensidad del océano. Me aventuré a ir con él y supe que había trabajado para el MI6 hacía muchos años, había escrito sus memorias y tomado la sombra bajo un olivo milenario, donde ahora esperaba su descanso.

  44. Las apariencias

    Le cosió el alma rota en pedazos y remendó los jirones de su espíritu con una ternura y una generosidad infinitas. «No debes tener miedo, mi niña, sé lo mucho que has sufrido, pero ya no hay nada que temer», le dijo tratando de consolar su aflicción mientras una pertinaz lluvia refrescaba el ambiente abrasador. Ella sintió alivio por primera vez en mucho tiempo y la necesidad de compartir con aquel ser tan bondadoso sus secretos más íntimos, pero su interlocutor frenó el ímpetu negando con la cabeza: «No hace falta cariño, aquí no hacemos preguntas como en el cielo».

  45. BOLETUS HA CRUZADO EL ARCO IRIS

    Hoy tengo el alma rota. Boletus, mi perro de asistencia durante más de 14 años, ha muerto.

    Todo lo que tenia de grande, era ternura y generosidad. Detectaba nuestros malos momentos y apoyaba su cabeza en las piernas de mi hija. En su mirada, desaparecía el miedo de Noelia a todo lo desconocido.

    Dejamos sus cenizas bajo el árbol donde se tumbada junto a mi niña. El cielo se cubrió de nubes y una fina lluvia se mezcló con mis lágrimas.

    Nunca pensé cuanto se puede compartir con un animal y lo que se le echa de menos cada día.

  46. Quimeras

    Ella en sí misma es el alma de las quimeras que siempre quiso ser. Una paradoja tan bonita que ni se plantea que tenga sentido. Ella reencarna la generosidad de su abuela, aunque no lo crea. Vive bajo el miedo de no ser la chica que escribe bajo la lluvia. Piensa que compartir todo aquello no tendría sentido.

  47. La pedida

    —Te quiero con toda mi alma, —me dijo— ¿quieres ser mi esposa?— Se arrodilló y colocó en mi dedo una preciosa sortija con un pedrusco enorme. Me pareció excesiva su generosidad, estaba perpleja. Era la segunda vez que me pedían matrimonio y volvió a aparecer el mismo miedo irracional que me hizo rechazar el compromiso en la primera ocasión.
    No sabía donde meterme, no sabía qué decir, no me lo esperaba, desde luego.
    La lluvia caía con fuerza al otro lado del ventanal. Salí corriendo, olvidé el paraguas, aún no estaba preparada para compartir mi vida.

    Sabela Chico

  48. Sororidad
    Vamos a ver, alma de cántaro, ¿dónde vas tan temprano con la que está cayendo? Dices que vas a buscarlos; sabes que eso no es posible. Esos renacuajos nunca sabrán apreciar la generosidad con la que los trataste. En esos enormes ojos se puede ver el miedo que te da pensar que puedas perderlos: yo también pasé por ello en otro tiempo. Pero estar ahí afuera, como un pasaporte bajo la lluvia, en nada te va a ayudar. Ven, hazme caso, vuelve a la charca. Luego, podemos compartir las dos moscas que cacé de madrugada y guardé para el almuerzo.

    1. Es pasmarote, no pasaporte.

  49. Del Pacto Amargo

    La dicha de la tragedia. Necio, como toda su especie, el joven me entregó su alma por un último día con su amor. Lo llamó generosidad. A mi juicio, solo fue astucia con matices de piedad.
    Dulce fue el miedo. Lo vi ante el ocaso, su amor ardiendo en pétalos de llama, mientras sus lágrimas empapaban su pecho como una lluvia que florece… Delicioso.
    Y aun así, cuando cruzó la puerta y las llamas abrazaron su interior, el joven solo sonrió. Su dolor, eclipsado por la razón: compartir con aquella mujer el amor que nunca se atrevió a ofrecer.

  50. Sin frenos

    Vivo en un acelerón. Conduzco mi vida sin frenos ni marcha atrás y mi ALMA se resiente. Ya no disfruto de lo pequeño, del día a día. Ya no saboreo el minuto, el presente, la belleza de la vida que me ha sido dada con tanta GENEROSIDAD. Obligo a mis piernas a seguir corriendo para no detenerme en mi rueda de hámster. Tengo MIEDO a caer, a perder, a fracasar, pero sin darme cuenta, ya lo estoy haciendo. Me detengo y la LLUVIA me limpia. Lágrimas y gotas desfilando. Y es entonces cuando COMPARTIR me salva.

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