ESCRIBE TU RELATO DE OCTUBRE (II)

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Dolors López

Segunda Semana: Esta semana nos regala las palabras la escritora solidaria Dolors López con la que Mar Olayo coincidió en la charla coloquio del Primer Foro de Escritores y Profesionales Afines, nos regaló las palabras:

DIÁFANO
EXHALAR
CONCEBIR
INTRUSO
SUCESO

Dolors López tiene un blog literario llamado: La princesa ya se ve

“Un blog de sentimientos y emociones sobre mis inquietudes. La vida, en general… Lectora, observadora, curiosa, temerosa, silenciosa e insegura. Así soy yo, amiga de sus amigos. Buscando ser mejor persona. Luchadora nata. Aprendiz de todo, maestra de nada” (Dolors López)

Fundación Pequeño Deseo, nuestra causa del mes de octubre

Los escritores solidarios de CINCO PALABRAS siguen las siguientes reglas:

No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. No se modificará la posición de las mismas.

El relato tendrá una extensión de máximo 100 palabras.(*)

(*) Escribe el relato en esta PÁGINA pinchando DEJA UN COMENTARIO (aparecerán publicados una vez sean aprobados por nuestro equipo de edición) – Al final del mes se recopilarán todos los relatos en un volumen editado en PDF, que se podrá adquirir por un donativo de 5€, destinado a cada causa del mes. Colabora con nosotros y nuestras causas.

NOTA: CINCO PALABRAS se reserva el derecho de la publicación de los relatos. Se eliminarán relatos ofensivos o insultantes hacia cualquier país, pueblo, animal o personal que puedan herir la sensibilidad del lector.

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33 pensamientos en “ESCRIBE TU RELATO DE OCTUBRE (II)”

  1. Sus palabras dulces atravesaron mi cuerpo como si fuera diáfano.
    Exhalar o no exhalar, esa es la cuestión…
    ¡Ay, podía notar dentro de mí algo que me había creado en la distancia!
    El amor no se puede concebir con sexo pero algo así como lo que aquel intruso hizo podía ser la manera en que se gestó en mí ese amor. “Un suceso… ¿paranormal?”
    ¡Yo que sé! ¿Qué puedo decir?… ¿Acaso el amor no es algo mágico y misterioso? A pesar de que los químicos me enseñaron fotografías de la molécula a-m-o-r para mí fue y sigue siendo… “¿Más?”

    Más…

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  2. La cita

    Javier fue claro conmigo, diáfano, «un libro abierto» ―no estaba dispuesto a prestarme su coche―. Así no tuve más opción que, tras exhalar un suspiro de desaliento, replantearme la situación y concebir otra idea. «Iría a casa de Elena, estaba solo a cinco calles más abajo, ella me dejaría usar su casa». Pensándolo bien hasta me sentí como un intruso, pero, después de aquel suceso no cabía otra, «Marga era preciosa y estaba estupenda, además “me tenía ganas”, dicho por ella» ―debía usar mi mejor talento― osea, mis piernas e ir a la cita… andando.

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  3. Necesitaba estar en un espacio diáfano para poder exhalar todas sus ideas y que salieran como una lluvia de estrellas sin que hubiera nada que se lo impidiera. Era importante para poder concebir. Para poder crear. Sola. Tranquila y en paz. Un espacio que ningún intruso pudiera violarla. Que no hubiera ningún suceso que la frenara y no la dejara avanzar. Solo así podía crear. Solo así se sentía en libertad.

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  4. Sentí diáfana y rotundamente la fría embestida de la soledad en mi alma, me hizo exhalar hasta el más mínimo rastro de felicidad.
    Busqué separarme, para recabar un poco de sensatez para concebir nuevos caminos, en los que no sentirme un intruso entre mis amigos. Y, cuando iniciaba mi regreso, un suceso deslumbrante me dejó sin aliento. Como un rayo, refulgente y cálido, en el horizonte vislumbre tu ansiada presencia.

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  5. La sierra, el mar, la naturaliza en sí, es como un lugar diáfano, una habitación enorme sin paredes con hermoso muebles, donde exhalar el aire puro, es como una bomba que llena los pulmones hasta la última célula de tu ser.¿ Como concebir un lugar como este si no estás tú para compartirlo?, y no ser un intruso al caminar y pisar la tierra, siendo uno mas en sus entrañas, un suceso que pocos aprecian aunque lo tengan delante, que no siente aunque les envuelva, que no escuchan porque no oyen, que no ven porque miran hacia otro lado.

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  6. Las imágenes que conformaran momentos esenciales de mi vida pasada, iban apareciendo en el diáfano escaparate de mi mente. La última me forzó a exhalar mi postrer suspiro.
    No podía concebir la razón de mi actual estado. ¿Por qué me sentía un intruso en aquel espacio etéreo, frío y oscuro aunque infinitamente relajado?
    Una figura, que quise reconocer, se me acercó envuelta en su brillante aura disipando la oscuridad reinante. Nos comunicamos sin palabras.
    Cuando la visión desapareció, una potente fuerza, tiró de mi yo incorpóreo devolviéndome de nuevo a la existencia terrenal.
    ¿Entenderá alguien, alguna vez, este extraño suceso?

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  7. Transparente, cristalino, diáfano…Así fue tu último instante en la vida terrenal. Enjugaste mis lágrimas y acariciaste mis mejillas con tu sonrisa encantadora. No pude hacer más que exhalar un profundo suspiro antes de concebir que tú, aquel intruso que un día apareció en mi vida sin previo aviso y provocando el mayor suceso de mi vida entera, debía alejarse de mí del mismo modo en que llegó. Cataratas de preguntas, ruegos a las alturas, súplicas, promesas…Nada fue suficiente para detenerte. Debías irte. Eso era todo. Y cerré tus ojos oscuros con un beso en tu frente bañada por el rocío.

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  8. Solo una princesa podría complicarme tanto la vida. ¡Tela! Diáfano era el espacio que tenía para exhalar y concebir en aquel pequeño desván de sueños rotos unos, y otros por empezar ¡Qué decir!, quizá que un intruso en el tiempo logró que un suceso a destiempo cambiara la cara de la moneda que tira el destino. “Ironía somos y en polvo nos convertiremos”, reza el dicho que aún no está escrito en nuestro eterno soportal, más os digo, que si el nicho ha de ser cruel, que al menos diga, ¡el cachondo que de risa se fue!

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  9. Al fin y al cabo.

    Un corazón vacío,como diáfano,sin paredes ni muros que retengan sentimientos,palabras vacías que hacen exhalar el alma solitario.
    Eso soy si no estás.
    Me es imposible concebir la vida sin ti,porque al fin y al cabo fuiste el intruso que entró sin avisar y llegó para quedarse, dando sentido a cosas a las que no consigo poner nombre,porque al fin y al cabo el suceso de pequeños besos tuyos lo convierten en el mejor beso de mi vida,el mejor beso que me han dado.
    Tú.

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  10. Diáfano, hueco, vacío
    así quedó el espacio
    que nos dedicamos el uno al otro.

    Antes incluso de exhalar
    el suspiro último
    de nuestra magia,
    fui capaz de concebir
    un lugar aún más grande
    que albergara
    un proyecto común
    lleno de sueños,

    pero la luz se fue apagando,
    el tacto se endureció
    y hasta el humor
    fue un intruso en nuestros diálogos.

    Al final lo que creímos una maravillosa
    historia de amor
    se quedó en un breve suceso
    entre dos desconocidos.

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  11. Estoy preso de mi mismo,
    de mis propias ataduras,
    no tengo lo que deseo
    y se consume mi vida.

    No por tristeza y dolor,
    que nadie ató mis cadenas,
    la vida me hizo ser preso,
    y ahora pago mi condena.

    No puedo volar… ni debo…
    Elegi, no hubo causante…
    Marqué mi propio destino,
    sin imposición de nadie.

    Pero no puedo acallar
    lo que el corazón me grita,
    y vivo falto de amor
    y muero… sin tener vida.

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  12. Cuando la bruja le invocó, el espíritu parecía solo un lugar diáfano; pero, ¿qué era?
    Al inhalar y exhalar daba la impresión de estar hecho de bruma, que cada vez se espesaba de un modo que nadie de los presentes podía concebir. Poco a poco fue tomando cuerpo hasta semejar un intruso, un suceso extraño, un ser sin alma.
    —¿ Quién eres?— preguntó la bruja.
    —Un inmortal que de pronto cobra conciencia de sí mismo, de su propio ser efímero.
    Y sin más palabras, se desvaneció de nuevo.

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  13. ERA…LA INOCENCIA.

    Era diáfano tu rostro
    a pesar de lo oscuro
    mientras exhalabas uno a uno
    el aliento de mis gemidos,
    cuando recorrías palmo a palmo
    la anatomía de mis sentidos.
    Exhalar, inhalar,
    respirar la vida,
    concebir milagros!
    Nunca mi boca te concibió,
    intruso ni atrevido
    y, con la huella inocente
    de mi sangre virgen,
    sellamos el suceso
    cual pecado perverso,
    hasta morirnos.
    Hoy, nos reímos.

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  14. Jack Herring era el propietario del DIÁFANO local donde se perpetró el asesinato. La víctima logró arrastrarse con el puñal clavado en la espalda pero no pudo salvarse sino EXHALAR el último aliento en el aparcamiento cercano. El forense no podía concebir cómo alcanzó la salida con aquella grave puñalada. Todas las sospechas caían sobre Jack que había jurado la muerte de la víctima aunque no actuó sólo, las cámaras de seguridad detectaron a un extraño INTRUSO que entró minutos antes en el lugar del SUCESO, pero un apagón general evitó la grabación del crimen.

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  15. ESCALOFRÍO

    El zaguán de mi casa es diáfano, sin rincones donde esconderse, pero al entrar aquella noche sentí miedo al exhalar su interior aquel olor.
    Fui al ascensor, quien iba a concebir que había un intruso dentro.

    Se abalanzó sobre mí, empezó a manosearme, me tiró al suelo, se puso sobre mí tapándome la boca, no sé como saque fuerzas, le mordí y comencé a chillar. Me dio un bofetón, me llamó puta y salió corriendo al oír ruido en la escalera.

    Solo pude llorar. Desde aquel suceso cada vez que entro en el portal siento recorrer mi cuerpo un escalofrío.

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  16. A punto de exhalar el último suspiro, Arturo rememoró su vida en segundos. No podía concebir que todo lo que había construido pudiera desaparecer así. Pero el rostro ensangrentado a milímetros del suyo no era el de un intruso. Era su hijo bastardo. Sangre de su sangre. Una espada clavada en una roca le había dado el trono, y otra se lo arrebataba. Un simple suceso. El aleteo de una mariposa…
    Un rayo de sol se abrió paso diáfano hasta su corona. Alzó los ojos y vio a Ginebra retirarla de su frente y apoyarla con ternura contra su vientre.

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  17. Cansado, dejó de escuchar tanta vaciedad. Sin mirarla, se levantó pensando en rebatirle con un argumento diáfano. No obstante, un sexto sentido le indicaba seguir el camino contrario. «¡Calla, no confíes!» —le decía.
    Respiró hondo y, al exhalar el humo del habano a punto de terminar, se dio cuenta que había llegado el momento de concebir una nueva filosofía, con la que conducir su vida. Ningún intruso rompería su paz nunca más. Ni siquiera los protagonistas del caótico suceso ocurrido en su jardín. Entonces, la comisaria saco su arma y…

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  18. Deje el piso todo diáfano, mientras se me caían las lágrimas me tocó exhalar unos cuantos suspiros, debido a que no podía concebir que un intruso se quedaría con mi piso en el que nací y en donde fui tan dichoso.
    Aquel suceso, me supuso echar una nueva mirada al pasado y sonreír al recordar mi niñez cuando comenzaron mis aventuras y travesuras con la complicidad con mis vecinos.
    Eran muy especiales, recuerdo que cada día después de hacer los deberes compartíamos nuestros juegos y nuestras canciones preferidas, ¡Qué recuerdos más precisos! Fue una etapa inolvidable, la que me enternece.

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  19. Acertijo 13

    Diáfano me parece,
    y tan claro como el agua
    que tu cabeza abastece,
    que has visto más de una enagua
    y en esto sigo en mis trece.

    Blanca de nácar tu testa
    y aunque tu cuerpo adamado
    puede exhalar de pescado
    efluvios o hiel infesta,
    a fe que eres apreciado.

    Y no puedo concebir
    que al intruso no perdones
    aunque le hayas de decir:
    “ No me des explicaciones
    y deja tu souvenir”

    Callaste cualquier suceso
    de los millones que viste
    y al pregonero no diste
    tres cuartos del inconfeso
    elixir que te bebiste.

    Y viste el haz y el envés
    del hombre y de la mujer.
    Decidme ahora qué es.

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  20. Matías VI
    Llevaban diez años juntos y Matías siempre tuvo claro y diáfano que Marita le entendía. Hablaría con ella.
    Tenía una pústula enrojecida en el tobillo derecho que se extendía hacia el pie, que le dolía y que no dejaba de exhalar un líquido seroso. No podría ocultarlo mucho tiempo. No podía concebir el dolor, nunca lo había sentido. Se había colado en su vida como un intruso. Aquel suceso le abrumaba y le hacía débil.
    Después de la cena, sentado frente a ella, bajándose el calcetín, le dijo:
    -Mira.
    Incomprensiblemente, Marita, con media sonrisa, musitó:
    – Mañana iremos a urgencias. Antes pasaremos por el laboratorio.

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  21. DIÁFANO así era él. Transparente como la copa de vino, nítido como la gota de lluvia que resbala por la tez. Y a la vez tan distante, tan lejano como la Luna en el cielo. Pero no tuve dudas que si me acercaba a pasos cortos y en silencio podría EXHALAR la fragancia de sus palabras, el aroma de su piel, el perfume de su mente.
    Sólo un encuentro para CONCEBIR el deseo de ser amada por aquel INTRUSO, cristalino en sentimientos. Mientras me queda esperar el SUCESO del azar para unir nuestros cuerpos

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  22. Estaba en un claro del bosque, en el sitio más apropiado, diáfano y alejado posible. Fue una suerte encontrar esa cabaña abandonada, un nido de amor escondido, donde poder dar rienda suelta a la pasión sin ser descubiertos. Él esperaba, sentado en las escaleras del porche, sin otra cosa que hacer que exhalar el humo del cigarro. Ya no podía concebir la vida sin ella. Al principio, había actuado como un intruso, interponiéndose en su matrimonio. Ahora, estaba ganando terreno frente al marido ultrajado, convirtiendo su boda en un triste suceso. Pronto, conseguiría acabar con la clandestinidad.

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  23. Todo se veía diáfano, pero el olor era insoportable. Hacía calor pero al exhalar salía humo de la boca. No puedo concebir un sitio más desagradable. Te sentías incómodo sin remedio, un intruso en el infierno. Intenté salir corriendo pero mis piernas estaban paralizadas. Intuía que algún suceso nefasto iba a acontecer de un momento a otro…. Riiiing!!! Sonó el despertador.

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  24. El habitáculo era diáfano, siniestro, lugar donde exhalar el último suspiro…, de paredes transparentes que no permiten intimidad. Al lado, otro como yo, con ideas diferentes por concebir para apartar la realidad. Se me antojó un intruso, no tenía nada que ver conmigo, ni su historia de incidentes atropellados, ni su vida… un colosal suceso, ¡seguro…!, ni su mirada perdida. No, no tenía nada que ver conmigo. Allí, en la última estancia con olor a tristezas, donde ya se han dado todos los adiós que nunca se dieron, fue mi última compañía.

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  25. Durante la sesión del mal llamado juego del ritual, el resultado a su duda fue diáfano, y, por ello, también aterrador. Había convertido la frase “teme con prudencia” en su mantra. No podía exhalar sin emitir esa frase. No pudo concebir el porqué se dejó controlar por su terror. Al no cerrar correctamente el ritual, pues el pánico le obligó a huir del lugar, la puerta quedó abierta al intruso. El terror ya había entrado a su dimensión y le observaba mientras se alimentaba de su energía vital. Desde el suceso había quedado exhausto.

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  26. RESURRECCIÓN

    Amaneció lluvioso, cuando sonó el teléfono con insistencia. Una voz me avisó para que acudiese a urgencias del hospital. Algo le había ocurrido a Juan, mi marido.

    Me vi en aquel salón diáfano, repleto de pacientes esperando ser atendidos. Al entrar, pude exhalar un olor mezcla de enfermedad y humanidad. No podía concebir porqué estaba allí.

    En una sala aparte, un médico me explicó, que a Juan un intruso le había abordado en su coche golpeándole en la cabeza, y a causa del suceso, se encontraba en coma y no sabía si despertaría.

    Al despertar, dormía plácidamente a mi lado…

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  27. Una pared de aristas, barro, hojas y raíces deslizantes me invita a subir hacia la libertad. Mi cerebro, diáfano y tembloroso, carente de ilusiones, suda vértigo en cada exhalar.
    Me aferro con determinación a las ramas, sin mirar abajo, dejando atrás caminos recorridos, aguas estancadas y paisajes explorados, para concebir en mis entrañas una nueva esperanza.
    Sigo escalando a pesar de este pánico intruso que se apodera de mis fuerzas y atrae el abismo para hacerme caer.
    Sé que te reirías ante tal suceso, recordándome que no sirvo para nada. Por eso, a pesar del miedo, sigo alejándome de ti.

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  28. Siempre han dicho que estoy diáfano por dentro, que estoy cómo hueco y que es por eso por lo que resuena tanto mi voz al hablar. Yo intento hablar bajito normalmente, pero empiezo a exhalar las palabras y se dispara la tormenta. Desde luego, lo que no puedo concebir, como algunos dicen, es que tenga un intruso dentro del cuerpo y que sea el que hable por mí. Eso sería un suceso más propio de psicópatas de serie B que de una persona tan normalita como yo. Sería un caso de CSI. ¡Horatio deja de mirar al suelo y asísteme!

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  29. Ese abril fue la primavera más corta y el invierno más largo… Cuando tu silencio, tan diáfano y sutil, se hizo notas de piano, menta y naranja.
    -Fotografías veladas-
    Exhalar y saber que sí. Que entre el café de los martes y lo que quedó por decir; iba la intención furtiva que fue concebir ese instante intruso, distante -suceso anclado- en el que te dibujaste lejano.

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  30. En aquel diáfano lugar, donde el vacío lo ocupaba todo, llegó a exhalar su postrer aliento antes de que la vida huyera de él para siempre.
    Imposible concebir más soledad que la misma muerte huyendo de su labor.
    Cuando morir es un esfuerzo y vivir solo una continuación, el espíritu es un intruso dentro del cuerpo ya rendido, donde ni siquiera el aire quiere entrar, o donde ni siquiera el aliento cálido llega a calmar el frio del alma impenitente.
    Qué suceso extraordinario ir a morir a aquel lugar donde nada vive.
    Qué asombroso ser la misma muerte.

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  31. DIÁFANO, vacío y huérfano de historias, languidecía en su rincón. A veces le alcanzaba la fría tenaza del tiempo y le oprimía el pecho de tal forma, que hasta EXHALAR su propio aliento, se convertía en un trabajoso suplicio, que dolía y corroía por dentro sus entrañas sin CONCEBIR otra manera de paliarlo. Se sentía un INTRUSO dentro de su propia vida. La dejó pasar sin apenas tocarla. Su muerte no sería un SUCESO destacable. Ni un titular siquiera. Pasar sin dejar un vacío, ni siquiera una huella. Pasar sin dejar un recuerdo detrás, un luto, un llanto, una ausencia. Soledad, esa que mata sin acero.

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